parabolasEvangelio según san Mateo (13, 44-52)  En aquel tiempo Jesús dijo a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Las enseñanzas de Jesús acerca del reino de los cielos, que hemos leído los domingos anteriores, concluyen con el evangelio de esta semana. Jesús evoca tres nuevas imágenes para hablar del reino: el tesoro y la perla, y la red que recoge toda clase de peces. Mientras que el reino es como una red en la que todos caben, sin embargo sólo los que  conocen su valor incalculable arriesgan en ir tras él.

Escrito por ricardo el Sáb, 25/07/2020 - 12:02

trigo y cizañaEvangelio según san Mateo (13, 24-43Jesús les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”». Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas». Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo» (...)

En el evangelio de este domingo, continuación del anterior, Jesús utiliza tres parábolas unidas para transmitir su enseñanza acerca del reino de los cielos. Por medio de ellas Jesús habla de la presencia del reino, que con su predicación está comenzando a llegar: su presencia es por ahora germinal; su apariencia, como la de la semilla y la levadura, es insignificante. Con la parábola de la cizaña Jesús advierte del riesgo de separar a simple vista a buenos y malos, es una llamada de atención sobre la tentación en que caemos con frecuencia de ser jueces de los demás. ¿Qué tienen en común las tres parábolas? Las parábolas nos enseñan que el inicio del reino de los cielos arraiga en lo que parece insignificante en la vida cotidiana y no se detiene a pesar de las dificultades.

Escrito por ricardo el Sáb, 18/07/2020 - 12:43

parábola del sembrador Evangelio según san Mateo (13, 1–23)  Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga» (...) Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen (...) Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

En el contexto bíblico, las parábolas son un género literario que consisten en un símil tomado de la naturaleza o de la vida cotidiana y que contienen una enseñanza con que se trata de sorprender a los lectores. Concretamente en el evangelio, se trata de asimilar las enseñanzas que Jesús propone con situaciones frecuentes y bien conocidas. La parábola del sembrador que se nos propone este domingo tiene una fuerza especial y resulta muy sugerente por la gran cantidad de imágenes que incluye, y por sus contenidos, que hoy también son actuales.

 

Escrito por ricardo el Sáb, 11/07/2020 - 18:04

manso y humilde Evangelio según san Mateo (11, 25-30)  En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

El evangelio de hoy es un pasaje que se encuentra en medio de las controversias con los judíos, frente a cuya práctica religiosa Jesús, desde su experiencia de Hijo, enseña cómo debe ser la relación con Dios, actitud que contiene elementos desconocidos en la práctica judía. Estos elementos los encontramos en las palabras de Jesús en forma de acción de gracias, de revelación y de llamada a la confianza.

Escrito por ricardo el Sáb, 04/07/2020 - 12:30

EL QUE NO RENUNCIA NO ES DIGNO DE MI Evangelio según san Mateo (10, 37–42)  En aquel tiempo dijo Jesús: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Este conocido pasaje evangélico hay que situarlo en el contexto del surgimiento de las primeras comunidades cristianas. Unas líneas antes, con su declaración de que no ha venido a poner paz sino división, Jesús hacía referencia a las tensiones que tenían lugar dentro de las familias cuando sus miembros abandonaban el judaísmo para incorporarse a una comunidad cristiana. Quien quiera seguir a Jesús desde la radicalidad evangélica debe tener presente el elemento más importante: vivir como cristianos no es ir tras una satisfacción o una compensación, se trata de confiar en la gratuidad de los dones de Dios porque Él nos amó primero.

Escrito por ricardo el Jue, 25/06/2020 - 22:32

 no tengais miedo Evangelio según san Mateo (10, 26-33 En aquel tiempo dijo Jesús: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

En algún momento del seguimiento de Jesús alguien nos rechazará, maltratará, insultará o condenará. La alternativa no es agradable, pero es una posibilidad si vamos a predicar el evangelio auténtico con nuestras palabras y con nuestras vidas. Jesús nos dice que no tengamos miedo.

 

Escrito por ricardo el Dom, 21/06/2020 - 10:01