comunidad que perdonaEvangelio según san Mateo (18, 15-20)  Dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos. Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Cuando hay conflictos en el seno de la comunidad, el cristiano ha de corregirlos buscando el cambio de conducta. El cristiano será auténtico, con el amor como clave de su vida, si corrige a su hermano, porque le ama. Quiere para su prójimo lo que para él mismo es el mayor bien. En esa corrección juega la comunidad un papel definitivo. Para ayudarnos unos a otros, necesitamos que la fe sea participada y comunicada: Dios está allí donde dos o tres estén reunidos en su nombre.

Escrito por ricardo el Dom, 06/09/2020 - 10:22

cruzEvangelio según san Mateo (16, 21-27) En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo a los discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta».

No fue nada fácil para los apóstoles aceptar que Jesús no era como se lo imaginaban. Tampoco fue nada fácil para Jesús recorrer su camino hacia la cruz. Y seguro que tampoco fue fácil para él tener que anunciar a sus seguidores las palabras "si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga".
Con razón se quedó al final con muy pocos discípulos, los más cercanos, los más fieles, los más incondicionales.

Escrito por ricardo el Dom, 30/08/2020 - 10:31

llaves de PedroEvangelio según san Mateo (16,13-20)  Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Después de dieciséis capítulos del evangelio de Mateo, aparece este diálogo de Jesús con sus discípulos que tiene plena actualidad. Jesús llega a la pregunta que de verdad le interesaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Escrito por ricardo el Dom, 23/08/2020 - 13:20

cananeaEvangelio según san Mateo (15, 21-28)  En aquel tiempo Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija.

Este evangelio está recordando el enfrentamiento entre los judíos y los gentiles paganos, pues los judíos consideraban que habían sido elegidos por Dios, y rechazaban a los otros pueblos por impuros e infieles. Una primera enseñanza se sigue de este evangelio: Esa misma tentación de exclusividad y prejuicio que tuvieron los primeros judeocristianos, la podemos tener nosotros hoy en día. Y una segunda enseñanza: Jesús nos enseña que debemos orar y decir «Señor, ayúdame» con perseverancia y no desalentarnos.  

Escrito por ricardo el Vie, 14/08/2020 - 12:53

animo no tengais miedoEvangelio según san Mateo (14, 22-33)  Enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame».  Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

Este texto se asemeja mucho a los relatos de aparición de Jesús resucitado, aunque este episodio sea anterior a la pasión: Jesús se presenta a sus discípulos en medio de la noche, pronuncia palabras salvadoras y finalmente es reconocido por sus obras prodigiosas como Hijo de Dios.

Escrito por ricardo el Mié, 12/08/2020 - 11:24

panes y pecesEvangelio según san Mateo (14, 13-21) En aquel tiempo Jesús se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida». Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Este evangelio de la multiplicación de los panes y los peces se encuentra al final de la misión de Jesús en Galilea y antes de la misión en Jerusalén. Es uno de los fragmentos más conocidos de Mateo por los hechos extraordinarios que contiene. Si bien el tema central es el 'milagro' de la multiplicación de los panes, no debemos perder de vista el marco donde se sitúa la narración y su sentido: Jesús sale a sanar a los enfermos, los enfermos son curados y finalmente Jesús comparte los pocos panes y peces, de modo que todos quedan saciados.

Escrito por ricardo el Sáb, 01/08/2020 - 13:08