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Yo seré quien calme tu miedo y tu dolor

El Señor me dice: Yo seré quien viva. Yo seré tu voz. Yo seré la fuerza que haga que hoy tú vivas mi misión. Yo seré quien calme tu miedo y tu dolor. Haz que en tu vida descubran a aquel que por ellos la entregó.

Podemos expresar el amor de Dios

El camino de la felicidad en el seguimiento de Jesús, consiste en el don de nosotros mismos, día tras día. Por nuestra vida, con gran sencillez, podemos expresar el amor de Dios.

La felicidad se despierta por la sorpresa de un encuentro, una amistad que perdura, la creación artística o la belleza de la naturaleza.

Conservar la paz en medio de la lucha

Conviene que, aun en medio de nuestras luchas, conservemos siempre la paz del espiritu, para que la mente pueda discernir los pensamientos que la asaltan, guardando en la despensa de su memoria los que son buenos y provienen de Dios, y arrojando de ese almacen natural los que son malos y proceden del demonio. El mar cuando está en calma permite a los pescadores ver hasta el fondo del mismo y descubrir donde se hallan los peces, en cambio cuando está agitado se enturbia e impide aquella visibilidad, volviendo inútiles todos los recursos de los pescadores. Solo el Espiritu Santo puede purificar nuestra mente, si no entra el, como el mas fuerte del evangelio, para vencer al ladrón, nunca le podremos arrebatar a éste su presa.

Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

En el camino hacia Damasco, una intensa luz brilló de pronto a mi alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'. Le respondí: '¿Quién eres, Señor?', y la voz me dijo: 'Soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues'. Yo le pregunté: '¿Qué debo hacer, Señor?'. El Señor me dijo: 'Levántate y ve a Damasco'. Yo no podía ver, a causa del resplandor de luz. En Damasco le dijo Ananías: "Hermano Saulo, recobra la vista. Dios te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra".

La corrección de Dios

Dios nos exhorta como a hijos suyos: no desprecies la corrección del Señor y cuando te reprenda, no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y reprende a todo aquel que recibe por hijo. Y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Toda corrección es motivo de tristeza cuando se recibe, no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Estén atentos para que nadie sea privado de la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz venenosa capaz de perturbar y contaminar a la comunidad.

El amor no pasará jamás

El amor es paciente, es afable; el amor no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.

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