Cristianismo y Religión

El líder de los anglicanos protesta ante los gobiernos de Nigeria y Uganda por sus políticas homófobas

El arzobispo de Canterbury y líder espiritual de la comunión anglicana, Justin Welby, ha enviado una carta a los gobiernos de Nigeria y Uganda expresándose en contra de las políticas y leyes homófobas promovidas en esos países. Un gesto relevante, si se tiene en cuenta que en ambos países las iglesias anglicanas tienen una importante presencia.
La carta está también firmada por el arzobispo de York, John Sentamu, y además de a los presidentes de Nigeria y Uganda está dirigida a todos los primados de las iglesias anglicanas. El gesto, por cierto, da satisfacción a una petición a los dos arzobispos firmantes que había sido puesta en marcha en change.org por el activista LGTB Davis Mac-Iyalla.
 
Queremos dejar claro que (…) seguimos comprometidos sin reservas con el apoyo y cuidado pastoral de las personas homosexuales. La victimización o menoscabo de seres humanos cuyos afectos resultan estar ordenados a personas del mismo sexo es anatema para nosotros. Les garantizamos a las personas homosexuales que son hijas de Dios, que son amadas y valoradas por Él. Y les aseguramos que merecen lo mejor que podemos dar: cuidado pastoral yEl arzobispo de Canterbury y líder espiritual de la comunión anglicana, Justin Welby, ha enviado una carta a los gobiernos de Nigeria y Uganda expresándose en contra de las políticas y leyes homófobas promovidas en esos países. Un gesto relevante, si se tiene en cuenta que en ambos países las iglesias anglicanas tienen una importante presencia. amistad”, expresa el texto.
Este envío tiene especial significación, puesto que las iglesias anglicanas tienen una importante presencia en estos dos países, antiguas colonias británicas. Se trata además de un gesto de relevancia interna para una confesión cristiana sometida a fuertes tensiones por las posturas divergentes en torno a la aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo (cada iglesia anglicana es autónoma). La iglesia episcopaliana, rama estadounidense del anglicanismo, es por ejemplo una de las iglesias cristianas más inclusivas. En 2003, hace ya diez años, hacía historia ordenando obispo al abiertamente gay Gene Robinson. Y en 2009 rompía con la moratoria autoimpuesta años antes y volvía a ordenar obispos y obispas abiertamente homosexuales, así como bendecir a las parejas del mismo sexo.  Más recientemente aprobaba la ordenación de personas transexuales y la creación de un rito litúrgico de bendición de las parejas del mismo sexo.
 
En el extremo opuesto se sitúan precisamente las iglesias anglicanas africanas, que rechazan frontalmente la homosexualidad (con la importante excepción de Sudáfrica, marcada por el ascendiente del arzobispo anti-apartheid Desmond Tutu). En especial, la iglesia anglicana de Nigeria ha tenido un peso grande en el sector más homófobo de la comunión anglicana, al ser la más numerosa en fieles después de la iglesia de Inglaterra.
 
 

"Dios los bendice, aunque la jerarquía los condene".

José Arregui, teólogo vasco, ha sido entrevistado en Religión Digital. Extraigo aquí, tan sólo una parte de la entrevista, la que nos atañe como cristianos LGTB. Puedes acceder al resto de la entrevista desde el enlace fuente, situado al final del artículo.

¿Hay un cisma silencioso entre la jerarquía y las bases de la Iglesia?

El cisma es evidente. Pero la mayoría de los cristianos ya son lo suficientemente adultos en su mentalidad y en su fe, como para vivir en libertad y paz, a pesar de no acatar las directrices dogmáticas o morales de la jerarquía. Pienso, por ejemplo, en tantas y tantos que viven su fe sin aferrarse a determinadas creencias tradicionales que muchos obispos abusivamente llaman “fe de la Iglesia”. No es fe de la Iglesia, sino creencias de una determinada parte de la Iglesia. O pienso en quienes viven su sexualidad fuera de las normas canónicas: quienes utilizan anticonceptivos, los gays y lesbianas, los divorciados o separados que viven con otra pareja… Si se quieren y se ayudan, son sacramento de Dios. Dios los bendice, aunque la jerarquía los condene.

Dice usted: “La Iglesia de Jesús, en contra de Jesús, ha humillado a la mujer”. ¿Para cuándo la reparación?

Ya es muy tarde, tal vez demasiado tarde. Las mujeres, como antes los jóvenes, como antes los intelectuales, como antes los trabajadores, están abandonando esta institución eclesial católica, porque no encuentran en ella su lugar de dignidad. Pero conste: no pienso que su lugar de dignidad sea ser sacerdotes de acuerdo al modelo clerical de hoy. La inmensa mayoría de las mujeres católicas de hoy, al igual que la inmensa mayoría de los hombres creyentes, aspiran a otro modelo de Iglesia con otro modelo ministerial muy distinto, más parecido al movimiento de Jesús, un modelo democrático, comunitario, más allá de la distinción clérigo-laico, ministerios ordenados-no ordenados… Que las mujeres sean sacerdotes y obispos según el modelo actual no cambiaría gran cosa, aunque tal vez pudiera ser un paso intermedio para una reforma mucho más profunda.

Fuente: Cristianosgays.com

El obispo de Cádiz permite ahora a un transexual ser el padrino del bautizo de su sobrino

Monseñor Zornoza señala que después de «investigar y documentarse sobre esta cuestión, no se puede impedir ser padrino»

Alex Salinas, el joven transexual de San Fernando al que el Obispado de Cádiz y Ceuta impidió ser padrino de bautizo de su sobrino, ha señalado que el párroco, tras mantener una reunión con él, le ha trasladado que el obispo, monseñor Rafael Zornoza, ha llegado a la conclusión, después de «investigar y documentarse sobre esta cuestión», de que «no se puede impedir ser padrino» de un bautizo por ser transexual y por tanto el bautizo se celebrará en próximas fechas.

El Obispado, tras negar el permiso para ser padrino, defendió que «no suponía ninguna discriminación» argumentando que se trata de algo que «sucede con frecuencia» con aquellas personas que no son consideradas «idóneas» por «su estilo de vida, criterios o incongruencia con la vida cristiana y las disposiciones de la Iglesia».
Además, sostuvo que el párroco isleño se limitó a cumplir con los requisitos que expresa el Código de Derecho Canónico, c. 874/3 que exige a quien haya de ser padrino o madrina de bautismo que «sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir».
En declaraciones a Europa Press, Salinas ha explicado que el párroco de la iglesia de San Fernando donde iba a celebrarse el bautizo y que le negó poder ser el padrino le ha llamado este jueves para hablar con él. Durante el encuentro, el párroco le ha pedido que «comprendiera la confusión» y que «la transexualidad es algo nuevo para la Iglesia».
Además, el párroco, según Salinas, le ha explicado que el obispo se encontraba fuera de su sede y cuando volvió «se encontró todo» el asunto, pues a Alex no lo atendió el Obispado inicialmente monseñor Zornoza Boy, sino otra persona.
Zornoza, según le ha trasladado el párroco a Salinas, ha mantenido conversaciones sobre este asunto con obispos que «han estudiado medicina y moral y que han investigado la transexualidad». Tras esto, «ha llegado a la conclusión de que no se le puede impedir ser padrino por ser transexual», ha asegurado Salinas, según le ha comentado el cura párroco.
En este punto, el párroco le ha insistido a Salinas, según ha explicado, en que «en ningún caso se le negó ser el padrino por ser transexual, sino por llevar una vida inadecuada o incongruente con la fe», tal y como recogió la persona que atendió al joven en el Obispado.
Tras hablar el párroco con el Obispo y con la persona que inicialmente atendió a Salinas en el Obispado, se ha constatado que el joven «no llevaba una vida inadecuada».
Este permiso, según Salinas, no solo es para él, sino que permitirá a personas pertenecientes al colectivo LGTB y que sean creyentes ser padrinos. El joven ha anunciado que el bautizo se va a celebrar en próximas fechas aún por decidir.
Esta decisión del Obispado llega incluso antes de que el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy, se haya reunido con el joven transexual, como anunció que haría a partir de septiembre.

"Arrepentíos en vez de salir del armario" : Ludwig Schick, arzobispo de Bamberg

Las cada vez más frecuentes salidas del armario de personajes conocidos, y el ejemplo que puede suponer para otros, parecen no sentarle nada bien a algunos miembros de la jerarquía católica. El arzobispo de la ciudad alemana de Bamberg, Ludwig Schick, se ha posicionado en contra de la visibilidad homosexual y ha recomendado como alternativa la confesión del “pecado”.
 
En un documento titulado “Arrepentimiento y propósito de enmienda en lugar de salir del armario en los medios”, hecho público el pasado día 12, el prelado se lamenta de que “la conciencia del pecado se ha reducido casi a la nada”. Los “pecados y debilidades”, según Schick, se deberían reconducir con “el arrepentimiento y la oración” por medio del “sacramento de la confesión”, en lugar de la aceptación y la visibilidad públicas.
 
 
El comunicado del arzobispo de Bamberg supone sin duda una alusión indirecta a la muy comentada salida del armario del exfutbolista alemán Thomas Hitzlsperger, que se produjo apenas unos días antes. Schick ya era, además, conocido por sus posiciones homófobas. En 2004 se mostró en contra de la igualdad legal entre las parejas del mismo y de distinto sexo y en 2009 declaró que las familias homoparentales no son “lo mejor para los niños”.
 
Obispo suizo propone negar la comunión a gays y lesbianas
 
Pero la del prelado bávaro no se trata de la única declaración de carácter homófobo por parte de un miembro de la jerarquía católica que hemos conocido en los últimos días. El obispo de Coira (Suiza), Vitus Huonder, ha propuesto excluir de la comunión a las personas homosexuales y a los divorciados. La iniciativa se ha topado con la oposición de una buena parte de la propia comunidad católica local: 2.705 personas han firmado una petición contra la misma, que será remitida al obispado.
 
El obispo propone que gays, lesbianas y separados acudan a comulgar y se crucen de brazos ante el sacerdote. El cura interpretaría este gesto como una asunción de encontrarse en “situación irregular” y les administraría una bendición en lugar de la comunión. Como curiosidad, Huonder se opone también a que puedan contraer matrimonio las parejas que no piensen tener hijos. El documento es la respuesta oficial de la diócesis de Coira a la consulta global sobre nuevas realidades familiares y parejas del mismo sexo lanzada en noviembre del año pasado por el Vaticano. (Fuente: Dos Manzanas)

"La homosexualidad puede tratarse": Fernando Sebastián

Fernando Sebastián, de 84 años y arzobispo emérito de Pamplona, es uno de los 19 primeros elegidos por el papa Francisco para ser nombrados cardenales (y el único español entre ellos). En entrevista concedida al diario Sur, el nuevo príncipe de la Iglesia no ha dejado pasar la oportunidad para hacer gala de su homofobia, calificando la homosexualidad de “deficiencia” y defendiendo que esta se puede tratar, en lo que supone el enésimo guiño de la jerarquía católica a las peligrosas “terapias reparadoras”. Fernando Sebastián ha querido además dejar muy claro que el tan cacareado cambio de actitud del nuevo papa hacia las personas LGTB no implica cambio doctrinal alguno en la condena de las relaciones homosexuales.
 
 
Las declaraciones de Fernando Sebastián -colaborador en su día del cardenal Tarancón y considerado uno de los representantes del sector “moderado” de la Iglesia católica española- se produjeron como respuesta a una pregunta sobre las ya conocidas palabras del papa Francisco en las que este hacía un llamamiento a la jerarquía a hablar menos de temas como el matrimonio igualitario o el aborto. “Vamos a desobedecer un poco al Santo Padre que ha dicho que los curas no deberían estar todo el tiempo hablando de los homosexuales, el aborto y el preservativo. Ya es famosa su frase sobre los gays en la que afirmó él no era nadie para criticarlos. ¿La comparte?”, pregunta el periodista a Sebastián.
 
El que será nuevo cardenal de la Iglesia no solo no obedece la consigna de Francisco, sino que aprovecha para hacer gala de la peor homofobia, aquella que viste de comprensión lo que no es sino defensa de los principios más crueles. “El Papa extrema los gestos de respeto y estima a todas las personas, pero no traiciona ni modifica el magisterio tradicional de la Iglesia. Una cosa es manifestar acogida y afecto a una persona homosexual y otra, justificar moralmente el ejercicio de la homosexualidad. A una persona le puedo decir que tiene una deficiencia que es lo que es, pero eso no justifica que deje de estimarla y ayudarla. Creo que esa es la postura del Papa, lo mismo respecto del matrimonio homosexual o los divorcios. Vamos a estar a su lado, pero la Iglesia no puede cambiar las exigencias de la moral. El amor siempre pide fidelidad y ser irrevocable. El amor humano es lo que es y la Iglesia tiene que defender la verdad y la autenticidad profunda del hombre, ayudando a todos, a los que lo realizan bien y a los que se equivocan o fallan”, responde.
 
En ese momento el periodista rescata de la respuesta de Sebastián la palabra “deficiencia” y le pide una aclaración. “Ha mencionado la palabra deficiencia. ¿Entiende como tal la homosexualidad desde el punto de vista de la moralidad?”, pregunta.
 
“Sí. Muchos se quejan y no lo toleran, pero con todos los respetos digo que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque ésta tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación. Una homosexualidad que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda. El señalar a un homosexual una deficiencia no es una ofensa, es una ayuda porque muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado. No es ofensa, es estima. Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice”, responde Sebastián…
 
Tropezón de imagen para Francisco
 
Las declaraciones de Fernando Sebastián casan mal con la imagen que el papa Francisco se esfuerza en transmitir, más “amable” con la realidad homosexual sin que ello suponga cambio doctrinal alguno por parte de la Iglesia católica. Además de las declaraciones ya mencionadas arriba, a lo largo de los últimos meses nos hemos hecho eco de algunos de estos “signos de apertura”: menciones tangenciales a la homoparentalidad, inclusión de preguntas sobre el tema en el cuestionario de preparación del Sínodo extraordinario sobre la Familia, envío de una respuesta a una carta enviada por una organización cristiana LGTB o por ejemplo las famosas declaraciones del papa durante su viaje de vuelta de la Jornada Mundial de la Juventud, afirmando que “si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?”.
 
De hecho, quedando cada vez más claro que no habrá cambio doctrinal alguno, estas señales no se han traducido ni siquiera en una reducción de las declaraciones homófobas por parte de la jerarquía. Barbaridades como las pronunciadas por el párroco de El Burgo Ranero sobre el cáncer de Pedro Zerolo, por el obispo de Segorbe-Castellón (que llegó a culpar al matrimonio igualitario del desarrollo de un “clima de violencia”) o las ya habituales diatribas del obispo de Alcalá de Henares han seguido produciéndose, por mencionar solo algunos ejemplos cercanos. (Fuente: Dos Manzanas)

2015 ¡Canto de acción de gracias!

ECLESALIA.- 30/12/15.- El final el año es un tiempo importante para la acción de gracias, para agradecer a Dios, nuestro Padre, por todo cuanto hemos recibido, ya que todo don procede de Él. La gratitud a Dios y a los hermanos es la nobleza más profunda del ser humano. Quien no es agradecido, es como si una parte de su existencia quedase muerta, sin vida. Por algo, la palabra “gracias”, es una de las primeras que se nos enseña en nuestra infancia. Del agradecimiento nace la alegría, el júbilo. Quienes son agradecidos, en general, son personas alegres, que viven gozosas; porque la persona agradecida vive desde la sencillez y reconoce los dones recibidos; y también reconocen los valores de los hermanos, de los cuales se alegra y los hace propios.
 
¡Tenemos tanto que agradecer a Dios! Al finalizar el año, pararnos un momento es esencial; una necesidad interior para, desde el silencio orante, hacer memoria de los dones, gracias y bendiciones recibidas. Y por todo ello queremos simplemente decir: ¡Gracias, Padre! San Pablo insiste en sus cartas que seamos agradecidos. “Sed agradecidos” (Col. 3,15). “Dad gracias en todo momento” (1 Tesalonicenses 5,18). Y Jesús, da gracias al Padre constantemente: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado” (Jn 11, 41).
 
Nosotros, creatura amadas de Dios, queremos dar gracias por el don de la vida, el don del bautismo, el cual nos confiere la gracia de ser hijos de Dios, miembros de una misma Iglesia y hermanos en Cristo, más aún hermanos de todos.
 
Gracias por el don de la fe, sin la cual la vida carece de sentido; porque todo es diferente cuando se vive desde la fe. A la fe se une la esperanza y el amor, los tres “pilares” que dan consistencia, seguridad y estabilidad a nuestra vida cristiana, a nuestra vida humana y espiritual. Cuando alguno de estos “pilares” falta, nuestra vida se tambalea y se desestabiliza, porque le falta el verdadero cimiento que es la vida teologal. Gracias sean dadas al Espíritu Santo que en el bautismo nos infunde estas tres virtudes teologales.
 
Gracias sean dadas al Creador, porque todos los humanos somos iguales, seres creados por amor y para el amor. Esta realidad es la que debe de unirnos y ayudarnos a crear la fraternidad universal; por encima de las diferentes profesiones de fe y modos de vida. Gracias sean dadas a Creador por tantos hombres y mujeres que luchan y dan su vida para que la fraternidad universal sea una realidad en el aquí y ahora.
 
Gracias por el don de la familia, la primera escuela y maestra que nos va educando en los valores humanos y cristianos; enseñándonos a caminar en la vida, desde el amor, la responsabilidad, el respeto a los demás, la tolerancia, bondad y la libertad.
 
Gracias porque por encima de las religiones está el Dios que nos ama, nos salva y nos atrae sin cesar a él y a vivir los valores que él mismo ha inculcado en nuestro corazón: el amor, la misericordia, la compasión.
 
Gracias por el don de la amistad, por las personas que a lo largo y ancho de nuestro camino, se van entrecruzando en nuestra vida; personas tan distintas, unas de otras, como maravillosas; las cuales nos ayudan a caminar con ilusión renovada y gozo en el corazón. La primera y principal amistad es la de Jesús: “A vosotros os he llamado amigos” (Jn 15,15), Jesús nos ofrece sinceramente su amistad; y de esta amistad con Jesús nace y crece toda amistad.
 
¡Y cómo no agradecer al Padre el don de su propio Hijo! “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Y al Hijo, Jesús, que nos revela la ternura del Padre, y se entrega por amor, para salvarnos y llevarnos al Padre; ¡cómo no estar eternamente agradecidos por su entrega incondicional al plan de Dios para hacernos hijos en el Hijo e invitándonos a vivir en relación de intimidad con la Trinidad! Misterios que nos superar, y solamente podemos decir: ¡Gracias!
 
María, la madre de Jesús y nuestra madre, cantó su magníficat, su acción de gracias por las maravillas que Dios hizo en ella y con ella. Con María atrévete, tú también, a cantar las maravillas que Dios ha hecho en tu vida, nadie como tú las conoce. Sé sencillo, humilde y pequeño y reconoce los dones y gracias que Dios te ha dado. Atrévete a cantar tu propio magníficat, tu acción de gracias a Dios.
 
Vivir la acción de gracias al Padre en el Hijo por el Espíritu, significa vivir la vida en plenitud. Salir de tu pequeño mundo individualista egoísta, para abrazar con ternura la humanidad toda entera, así como nosotros somos abrazados por la Santísima Trinidad.
 
Dios, y Creador de todo y todos, al terminar este año 2015 queremos decirte Gracias: gracias por lo que somos y por lo que estamos llamados a ser, por cuantos dones nos has regalado y nos sigue regalando; gracias también por todo cuanto nos ha hecho gozar y sufrir; por aquello que no hemos comprendido y que queda envuelto en el misterio. También nos atrevemos a darte gracias por nuestras faltas, errores, omisiones, debilidades y hasta por nuestros pecados. Ellos nos muestran la realidad de nuestro ser de creaturas, seres imperfectos que estamos en camino hacia la perfección, hacia la santidad. Reconocemos que necesitados de tu perdón y salvación. Padre, bondad y misericordia ¡GRACIAS! Y en este año de la Misericordia, como hijos pródigos, nos dejamos estrechar entre tus brazos, poner el anillo, zapatos nuevos, el traje de gala, para festeja tu ternura y permanecer siempre en el hogar, en la intimidad de Hijos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
 
CARMEN HERRERO, Fraternidad Monástica de Jerusalén, soeurcarmen@gmail.com
ESTRASBURGO (FRANCIA).
 

A favor del matrominio igualitario

La cadena de televisión estadounidense Univisión ha realizado una encuesta entre creyentes católicos de doce países sobre los temas sociales que provocan mayor división en su iglesia, como el divorcio, el aborto o el matrimonio igualitario. En este último asunto, España se colocó a la cabeza de los encuestados, con un 64 % a favor de la igualdad legal de las parejas del mismo sexo. El estudio se llevó a cabo entre 12.000 personas que se identificaron como católicos de doce países, que en conjunto, albergan al 62 % de los seguidores de esta religión en el mundo: República Democrática del Congo y Uganda en África; Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos y México en América; Filipinas en Asia-Pacífico; y España, Francia, Italia y Polonia en Europa. Se les hicieron siete preguntas, dos de ellas relacionadas con los derechos LGTB: “¿Usted está a favor o en contra del matrimonio entre dos personas del mismo sexo?” y, a los que responden afirmativamente, “¿Cree que la Iglesia Católica debe realizar matrimonios entre dos personas del mismo sexo?”.
 
 
Como era de esperar, las diferencias son abrumadoras entre los diferentes países. Tan solo en España y Estados Unidos existe una mayoría de respuestas afirmativas a la primera pregunta: 64 % frente a un 27 % de oposición en España y 54 % frente a 40 % en Estados Unidos. En Argentina y Brasil, las cifras a favor y en contra están bastante igualadas, mientras que en Francia, el otro de los países encuestados con matrimonio igualitario en todo su territorio, se opone al mismo un 51 % de los católicos, frente a un 43 % que lo apoya. En el resto, el rechazo está por encima del 60 %, superando el 98 % en los dos países africanos consultados.
 
 
En cuanto al posible reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo por parte de la iglesia católica, se repiten las mismas pautas. Las respuestas negativas superan a las positivas en todos los casos, aunque de nuevo es en España donde las posiciones son más avanzadas: un 43 % de los que están a favor del matrimonio igualitario quieren además que las parejas del mismo sexo puedan casarse en las iglesias católicas, frente a un 48 % que se opone.
 
Más apoyo entre las personas jóvenes
 
Un análisis más detallado se puede hacer al desagregar los datos por edad, sexo o nivel socioeconómico. En España, por ejemplo, el apoyo a la igualdad matrimonial crece hasta un 83 % de los menores de 35 años encuestados, frente al 46 % de los mayores de 55 años. La opinión también es mayoritariamente favorable entre los jóvenes católicos de Estados Unidos, Argentina, Francia, Brasil, México e Italia. En general, se trata del grupo de edad con posiciones más alejadas de la doctrina oficial de su iglesia, pero aun así el apoyo a los derechos LGTB es casi siempre inferior al de otras cuestiones como el aborto, el celibato, el sacerdocio femenino o el uso de anticonceptivos, que recibe las cifras más elevadas de aceptación. El liderazgo del papa Jorge Bergoglio, a tenor de los datos, también está fuera de toda duda.
 
Será interesante también ver si los resultados de este estudio coinciden con los de la consulta global sobre nuevas realidades familiares y parejas del mismo sexo que el Vaticano puso en marcha el pasado mes de noviembre. Habrá que ver entonces si la iglesia católica comienza a cambiar su doctrina sobre las mujeres y las personas LGTB, o por el contrario mantiene un discurso que sigue gozando de aceptación entre muchos de sus fieles, especialmente en África.(Fuente: Dos Manzanas)

Actividades ordinarias

Esta página deschttp://www.crismhom.com/node/187ribe de forma genérica las actividades ordinarias organizadas en CRISMHOM. En general, estas actividades tienen lugar en su sede en la calle Barbieri 18, salvo que se indique lo contrario. Para más detalles sobre los lugares y horarios, consultad el calendario de actividades.

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Amor, Diversidad Y Justicia

“¡Amor es combatir por la justicia!” escribe Pedro Miguel Lamet en memoria de los Mártires de El Salvador. Amar es dar la propia vida por quien se ama, acompañar, compartir, comprender, cuidar,… Cuando se une a la atracción afectiva y sexual, al cariño y a la ternura, el amor crea formas de vivir como la pareja y la familia.

Muchas personas “LGTB” (homo, trans y bisexuales) podemos vivir y vivimos este amor “conyugal” con alegría, entrega y fidelidad. El sexo “de consumo” se da también en las relaciones heterosexuales. Pero hay quien se empeña en condenar y perseguir nuestro amor, en muchos países con violencia, penas de cárcel y hasta con la muerte.

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Muchas y muchos hemos sufrido miedo, vergüenza, humillaciones, rechazo, agresiones físicas y psicológicas, soledad y tristeza, a veces por parte de jerarcas y otros miembros de algunas religiones, por el único delito de vivir nuestro amor tal como somos. “Quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso”.

Y a pesar de todo seguimos creyendo en el Amor… Y en la justicia. Defendemos nuestros derechos y los de otras personas a vivir digna y libremente como somos. Afrontamos la incomprensión, los prejuicios, las ofensas, las burlas, el rechazo y la condena. También lo hacemos por quienes no pueden o no se atreven.

Amar es trabajar por la justicia.

Fuente: http://blogs.21rs.es/chemamunoz/2014/11/18/amor-diversidad-y-justicia/

Avances en las iglesias británicas

La Iglesia Metodista ha iniciado un proceso de consulta a gran escala entre sus fieles para aprobar los matrimonios litúrgicos entre personas del mismo sexo. Más de 5.000 congregaciones metodistas de toda Gran Bretaña están llamadas a participar. Los miembros de esta Iglesia tienen hasta febrero del año próximo para expresar su opinión sobre una futura actualización de la definición de matrimonio, considerado hoy un “don de Dios” y una “unión entre un hombre y una mujer para toda la vida en cuerpo, mente y espíritu”.  
 
 
Ello supondría un cambio muy importante en la doctrina de esta Iglesia, que se convertiría en la confesión cristiana de mayor tamaño en celebrar bodas entre personas del mismo sexo en Reino Unido. Generaría, esos sí, problemas en su relación con la Iglesia de Inglaterra: metodistas y anglicanos colaboran estrechamente, compartiendo incluso espacios para actividades y celebraciones. Podría llegar a darse la circunstancia de que un espacio de la Iglesia de Inglaterra fuese utilizado para una boda metodista entre dos personas del mismo sexo.
 
Ya anteriormente otras iglesias del Reino Unido, como los cuáqueros, los unitarios o la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, habían manifestado su voluntad de celebrar estos matrimonios, pero se trataba de iglesias relativamente pequeñas. Por su parte, la Iglesia católica y la Iglesia de Inglaterra han manifestado reiteradamente su oposición y han procurado no verse obligadas a celebrar matrimonios homosexuales a raíz de la aprobación del matrimonio igualitario en Reino Unido. Esta compleja postura de las diferentes iglesias hizo que el gobierno británico, dirigido por el conservador David Cameron, hiciera complejos encajes en la ley. Por una parte, se ha permitido que celebren bodas entre personas del mismo sexo a las iglesias que así lo aprueben y se ha permitido que las que se oponen no los celebren. Sin embargo, la opción ha quedado abierta a las iglesias como organizaciones, no a los clérigos tomados individualmente. Esto significa que ningún clérigo de una iglesia con postura contraria podrá celebrar una boda aunque quiera. De ahí la importancia que tendría un cambio colectivo en la doctrina del conjunto de la Iglesia Metodista británica.
 
Por otra parte, hay movimientos también en la Iglesia de Inglaterra, que está considerando la bendición de los matrimonios entre personas del mismo sexo, algo que por ejemplo ya hacen los episcopalianos (rama estadounidense de la comunión anglicana). Se trataría de bendecir los matrimonios civiles contraídos previamente, no de celebrar ellos mismos bodas entre personas del mismo sexo. En cualquier caso, esta reconsideración de la Iglesia de Inglaterra es signo de un proceso más amplio de reflexión para situarse a la altura de los tiempos. En este mismo proceso se encuentra el debate sobre la ordenación de mujeres como obispos, que el año pasado había sido paralizada. El informe favorable al cambio en la Iglesia de Inglaterra señala que “la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad está en tensión con las actitudes sociales contemporáneas, no sólo para cristianos gays y lesbianas sino para cristianos heterosexuales también”.
 
Los actuales debates en Gran Bretaña se enmarcan además dentro de un debate más amplio entre las principales denominaciones protestantes “clásicas” (es decir, las más directamente vinculadas a la Reforma y que se oponen a las iglesias “evangélicas”, mucho más recientes). En todas ellas se están dando pasos hacia la plena inclusión de las personas lgtb aunque el mayor avance se encuentra indudablemente en Escandinavia, donde por ejemplo la Iglesia luterana sueca aprobó en 2009 los matrimonios entre personas del mismo sexo en celebración litúrgica. (Fuente: Dos Manzanas)

Carta a Francisco, obispo de Roma

Vida Nueva. Por Dolores Aleixandre. Sábado 6 de abril de 2013.

Hermano Francisco: nunca pensé que me dirigiría así a un Papa, pero como en tu saludo inicial no nos llamaste “hijos e hijas” sino “hermanos y hermanas”, siento que tengo permiso para hacerlo. Y me sale también un tú, aunque llenísimo de respeto, porque no me imagino llamando de usted a un hermano de verdad y el vos argentino no me va a salir.

En el diario “La Nación” del 14 de Marzo he leído que tu elección “ha resultado balsámica” y me ha parecido un adjetivo perfecto para calificar lo que nos está pasando desde que nos saludaste desde el balcón, con aquel tono en el que se mezclaban la timidez y la confianza. Primer efecto balsámico: te vemos distendido y hasta bromista (¡qué maravilla, un papa con sentido del humor…!), sin dar en ningún momento la impresión de estar abrumado por el peso de esa responsabilidad agobiante y desmesurada que los Papas se han ido echando sobre los hombros, como si les tocara a ellos solos encargarse de toda la Iglesia universal. Como si no existieran los otros Pastores, como si el pueblo de Dios fuera un fardo con el que cargar y no una comunidad de hombres y mujeres capaces de iniciativa y con deseos de participar y de colaborar, como soñamos con el Concilio.

Tú, en cambio, estás consiguiendo comunicarnos la convicción de que ese camino que comienzas lo vas a hacer acompañado por todos nosotros. Qué manera tan franciscana por lo sencilla y tan ignaciana por su lucidez de señalar un nuevo estilo eclesial. Porque si lo que deseas es que se nos reconozca por la fraternidad, el amor y la confianza, empiezan a sobrar y a estorbar (hace tiempo que a bastantes ya nos estaban sobrando y estorbando…) tantas conductas, prácticas y costumbres en las que se han ido confundiendo la dignidad con la magnificencia y lo solemne con lo suntuoso. Resulta una sorpresa balsámica sentir que ahora te tenemos como cómplice en el deseo de ir cambiando esas usanzas e inercias que nadie se decidía a declarar obsoletas y ante cuya incongruencia habían dejado de dispararse las alarmas. No son cuestiones irrelevantes, son indicadores que revelan una preocupante atrofia de los sensores que tendrían que haber puesto alerta, hace mucho, de que estaban en contradicción con los usos de Jesús. Así que bienvenida sea esa tarea que emprendes de volver a la frescura del Evangelio y a la radicalidad de sus palabras: ya nos estamos dando cuenta de que, en lo que toca a los pobres, no vas a darnos tregua.

Comienzas tu camino en momentos de extrema debilidad de la Iglesia: lo mismo que aquel joven que huyó desnudo en el huerto, a ella le han sido arrancadas las vestiduras con las que se protegía: secretismo, hermetismo, ocultamiento, negación de lo evidente. Pero es precisamente ahora, cuando aparece desnuda y despojada ante la mirada enjuiciadora del mundo, cuando se le presenta inesperadamente una ocasión maravillosa: la de revestirse por fin, únicamente, del manto de la gloria de su Señor.

Nos has confiado la tarea de sostenerte con nuestra oración y en estos momentos estoy pidiendo para ti unas cuantas cosas: paciencia ante el rastreo que la prensa está haciendo de tu pasado y que es una consecuencia de lo que dijiste a los periodistas: “Habéis trabajado ¿eh?, habéis trabajado…”. Pues eso, se han crecido y siguen trabajando. También pido que no te agobien más de la cuenta las expectativas descomunales que estás despertando y que te sientas muy libre (y muy hábil también) para elegir a quienes creas que pueden ayudarte en el gobierno de la Iglesia, aunque suponga un ERE para la curia.

Vas a encontrar muchas piedras en ese camino: críticas, resistencias y hasta zancadillas así que, siguiendo la recomendación de tu preciosa homilía el día de San José, trata de custodiarte un poco a ti mismo. Y por si no aciertas del todo, que se ocupen de ello las santas de la Iglesia de Roma: Cecilia, Inés, Domitila, Tatiana, Agripina, Demetria, Martina, Basilisa, Melania, Anastasia, Digna, Emérita, Martina, Sabina.

Han ido a buscarte casi hasta el fin del mundo y ha sido un acierto: gracias por haber aceptado quedarte, sin poder volver a recoger tus cosas. Menos mal que los zapatos que llevas parecen cómodos.

Muchos nos sentimos ahora responsables de rezar por ti, aunque no seamos de tu diócesis y nos alegra saber que estás también encargado de velar por la Iglesia universal. De pronto, está recobrando sentido llamar Papa al Obispo de Roma.

Que el Señor te bendiga, te guarde y derrame sobre ti el bálsamo de su paz.

Dolores Aleixandre RSCJ+

Carta abierta a Fernando Sebastián (Grupo MAR)

Os hacemos llegar la carta que MAR le hicimos llegar a don Fernando Sebastián en relación a sus declaraciones en el diario Sur de Málaga acerca de los homosexuales. Nuestra intención es crear un cauce de comunicación e invitar a la reflexión y acercamiento para que tanto don Fernando como el resto de prelados conozcan la realidad de los/las cristianos/as LGTB y sepan guiarnos como miembros parte del pueblo de Dios (no como un rebaño a parte), ya que esa es su misión. Si lo veis a bien, compartidla con vuestros contactos.
 
Estimado don Fernando Sebastián Aguilar,
 
Nos dirigimos a usted desde el Grupo MAR (Más Allá del Resentimiento), de cristianos LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) de Málaga. En este grupo compartimos nuestra fe desde el amor de Dios y el mensaje de Jesucristo, considerándonos miembros de la Iglesia Católica. Queremos hacerle llegar una reflexión acerca de sus desafortunadas palabras en el diario Sur del domingo 19 de Enero de 2014 acerca de las personas homosexuales.
 
 
Usted afirma que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, recogiendo la doctrina del magisterio de la Iglesia. Sin embargo, desde 1973 la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad y la Organización Mundial de la Salud la descatalogó en el año 1990 de su lista de enfermedades. Asimismo, la ONU y otros organismos están luchando contra la LGTBfobia (rechazo a las personas LGTB). Es por ello que después del daño ocasionado debido a las llamadas “terapias reparadoras” de la orientación sexual no debería hablar con ligereza sobre este tema. Máxime cuando ha quedado demostrada su ineficacia, provocando un daño irreparable para la persona y su entorno.
 
En esa línea cabe mencionar que el Santo Padre hace referencia a que “en su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente (…) no tengamos miedo a revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida” (Gaudium Evagelii n. 43).
 
Usted nos plantea una visión reduccionista del amor cuando lo orienta únicamente a la procreación. Nuestro amor es fiel, irrevocable, verdadero y abierto a la vida. Y sí, abierto a la vida, como demuestra la realidad actual de muchas familias homoparentales que un sector de la Iglesia no quiere ver, acoger ni acompañar.
 
Declaraciones como las suyas fomentan LGTBfobia, lo que genera dolor individual en las personas, porque crea conflictos internos que pueden llegar a depresión e incluso suicidios, especialmente en una población tan vulnerable como es la adolescente. En sus familias porque puede producirse una fractura que daña la confianza y el amor filial y fraternal. Y en su comunidad cristiana porque aviva el rechazo, impidiendo ser un miembro más para vivir y ser acompañado en su fe. Esto provoca el doloroso alejamiento de muchos cristianos LGTB.
 
La Iglesia, que es madre, está llamada por Jesús “a ser la casa abierta del Padre” (Evangelii Gaudium n. 47). Con esas actitudes no podemos llevar el Evangelio de  Jesús a tantas personas LGTB tan necesitadas de la luz y el calor que nos da la fe en el Dios que nos ama y acompaña plenificándonos la vida hasta la eternidad. Como dice el papa Francisco, “la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con sus vidas a cuestas” (Id. n. 51).
 
 Este grupo de cristianos le pedimos una disculpa pública por el daño causado con su palabras, le solicitamos una apertura en el campo de la teología moral y le invitamos a conocer de cerca la realidad de nuestra comunidad.
 
Cuente con nuestras oraciones. Reciba un cordial saludo,
 
Grupo MAR.
grupomarmalaga@gmail.com

Comunicado de Crismhom sobre las declaraciones del obispo Reig Pla

 

Comunicado de Crismhom frente a las declaraciones sobre el colectivo LGTB por parte del obispo Reig Plà el día de Viernes Santo.
En este día en que las comunidades cristianas de todo el mundo celebramos con alegría que Jesús el Cristo ha resucitado y vive en cada uno de nosotros, leemos con tristeza las declaraciones del Sr. Obispo de Alcalá en su homilía de los Oficios de Viernes Santo, en las que afirma que  llevados por "tantas ideologías que acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana" hace que "ya desde niños" tengan "atracción hacia las personas de su mismo sexo". "Y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a clubes de hombres nocturnos", continuó. "Os aseguro que encuentran el infierno", proclamó.

El verdadero infierno con el que nos encontramos los cristianos y cristianas LGTB es la incompresión y el rechazo de personas como el Sr. Obispo de Alcalá, tratando de estigmatizar a las personas del colectivo LGTB, rechazando desde su supuesta verdad dogmática la realidad de que todos somos hijos de Dios. Este es nuestro infierno. Nos duelen especialmente estas declaraciones en un Viernes Santo, en el que, desde el recogimiento y el luto en nuestro corazones, miramos la muerte de Jesús, Hijo de Dios, que nos amó tan hasta el extremo que entregó su vida por nosotros. Amor este que ni se ve en sus palabras ni se percibe en los actos del Sr. Obispo de Alcalá de Henares; palabras que nos miran desde el rechazo, la lejania y la condena y el juicio, no desde la misericordia, la cercanía y la proximidad de un hermano en la fe y el Amor.

Crismhom como comunidad cristiana LGTB+H, lleva ya un recorrido en el que, desde la cotidianidad y la normalidad, y sabiéndonos hijos de Dios, integramos nuestra fe con nuestra afectividad sexual. Entendemos que este tipo de declaraciones no nacen desde el Amor y generan odio e incompresión hacía nuestra realidad.

Crismhom

Creciente aceptación de las personas LGTB en las comunidades religiosas de Estados Unidos

Crece la aceptación de la realidad LGTB entre las comunidades religiosas de Estados Unidos: según un estudio de la Universidad de Duke, el número de congregaciones que aceptan abiertamente a gays y lesbianas entre sus miembros creció considerablemente entre los años 2006 y 2012.

La investigación, dirigida por el catedrático de Sociología Mark Chaves, muestra que la inclusión de las personas LGTB en las comunidades religiosas de Estados Unidos es cada vez mayor. Para realizar dicha investigación preguntaron a 1.331 líderes religiosos si en sus congregaciones podían ser miembros de pleno derecho quienes estuvieran públicamente en pareja homosexual. Los encuestados eran de diferentes comunidades religiosas: cristianas, musulmanas, judías o de otra adscripción. El resultado es un ascenso en las agrupaciones que aceptan públicamente a las parejas del mismo sexo: del 37,4 % de 2006 se ha pasado al 48 % en 2012. En este sentido, Chaves considera que “las iglesias no son una excepción” a la creciente tendencia a la aceptación de la realidad LGTB.

El estudio (cuyo detalle puedes descargar aquí) muestra sin embargo que la tendencia no es uniforme. Así, las congregaciones católicas manifestaron menor aceptación en 2012 que en 2006. De acuerdo con el director de la investigación, este descenso podría estar correlacionado con una visibilidad creciente de la realidad homosexual en la Iglesia católica, que quedaría patente por ejemplo, y paradójicamente, en las noticias sobre despidos de trabajadores LGTB en colegios católicos.

Este cambio en las congregaciones se corresponde a grandes rasgos con lo que ocurre en el nivel de las diferentes iglesias. Así, la Iglesia católica permanece en un compás de espera ante el Sínodo extraordinario de la Familia. Por un lado, están las ya famosas declaraciones del papa Francisco (“¿Quién soy yo para juzgar?”) o algunas declaraciones de obispos aperturistas, como el de Amberes. Por el otro, se insiste en el mantenimiento de la doctrina tradicional y declaraciones homófobas de otros jerarcas. Mientras tanto, en el campo de las iglesias protestantes las noticias son de una mayor aceptación, por ejemplo con la Iglesia presbiteriana votando a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo o con todos los pasos dados por los episcopalianos (rama estadounidense de la comunión anglicana) para fomentar la inclusión de las personas LGTB.

Cristianismo sin Cristianía

José Antonio Vázquez. BLOG: Cristianía. Religón Digital. (29/08/2013). "Una iglesia humilde, extrovertida y descentrada". Atravesamos tiempos de transición, tiempos oscuros y, a la vez, tiempos llenos de signos luminosos, que suelen tener un carácter “humilde”, o poco llamativo, en medio de la oscuridad. En el ámbito espiritual, una de las grandes oscuridades de nuestro tiempo podría ser la posibilidad- nada improbable- de que se contara con un cristianismo institucional fuerte y visible (si bien en decadencia evidente) sin que se diera una verdadera experiencia cristiana personalizada (Cristianía) dentro de él.
 
Y es que podemos tener unas instituciones religiosas que aparentemente funcionen, sin que se viva el cristianismo como experiencia personal, en ellas, al igual que hemos tenido una sociedad oficialmente cristiana sin que hubiera, en gran parte de ella, experiencia cristiana; y el resultado inevitable ha sido el paso a una sociedad no cristiana, cuando no anticristiana o hastiada de lo cristiano. Toda nuestra institución religiosa puede funcionar como un reloj, pero sin que haya en ella verdadera experiencia cristiana. Naturalmente esto no podría mantenerse indefinidamente. El siguiente paso, en una situación así, sería, o bien, la desaparición o marginalización social del cristianismo, o bien, su real transformación, desde el renacer de una nueva experiencia cristiana (Cristianía) que fuera capaz de renovar las estructuras, haciéndolas menos voluminosas y menos centradas en sí mismas, devolviéndoles su función de instrumento y no de fin. La “Vida” o la “Muerte” estarían así ante nosotros dependiendo de las opciones que hicieramos.
 
Una de las mayores urgencias hoy, en la Iglesia, es dar prioridad a que surja esta experiencia personal de la fe, en vez de dar prioridad a la defensa de los intereses (muchas veces inconscientemente egoístas) de la institución religiosa. De alguna manera, este es el mensaje, que se están esforzando por lanzar los dos últimos pontífices, Benedicto XVI y Francisco, la necesidad de una iglesia humilde, extrovertida y descentrada, que no sea eclesiocéntrica.
 
En mi opinión, uno de los mayores signos de decadencia del actual cristianismo se constata en la insatisfacción generalizada con la liturgia, tanto en el campo más conservador, como en el más renovador (no hablo de la propuesta tradicionalista pues creo que es puramente enfermiza). A pesar de los loables intentos de renovación llevados a cabo desde el Vaticano II, sigue existiendo una sensación muy generalizada de que persiste rigidez, dogmatismo, uniformismo, sacralización, ritualismo, moralismo, legalismo o normativismo, mentalidad mágica y falta de verdadero sentido del Misterio, o capacidad simbólica, en el modo de vivirse la liturgia. Desgraciadamente estas enfermedades habrían ido incubándose en el modo de vivir la liturgia en el cristianismo occidental durante demasiado tiempo y no se cambian las cosas de la noche a la mañana. Y más difícilmente, cuando el enfermo ignora su enfermedad o se autoengaña, creyéndose curado de estas enfermedades, sin estarlo.
 
Muchos creen que criticar el modo de vivir la liturgia hoy nace de un deseo de hacerla desaparecer, debido a una falta de sensibilidad simbólica, y se empeñan en defender el modo de vivir la liturgia actual, impidiendo ningún cambio. En ocasiones puede ser así, la pérdida de la mentalidad simbólica y el hiperracionalismo son propios de la modernidad occidental, pero no afectan sólo al pensamiento laico, sino que comenzaron en el pensamiento religioso, precisamente. El movimiento litúrgico, nacido en el siglo XX en la Iglesia al margen de los ámbitos oficiales, y después asumido por el Concilio Vaticano II, es el que ha recuperado el sentido simbólico de la liturgia, cuando se había, prácticamente, perdido en el catolicismo oficial, que había reducido la liturgia a una celebración del culto público de la iglesia, una mera actividad ritual eclesial, regulada normativamente, y no, ante todo, a una expresión simbólica de la experiencia del Misterio de Cristo, que es la visión que ahora intentamos recuperar.
 
En el cristianismo no hay separación entre el culto y la vida, no hay una “sacralización” del culto, sino una “santificación de la vida cotidiana”, la verdadera liturgia es toda la vida del cristiano. En los actos celebrativos, este misterio litúrgico, presente en toda la vida, se hace transparente y se actualiza de un modo simbólico a través de una serie de símbolos, que expresan lo que es una realidad presente en todo ámbito y tiempo. Si anteponemos estos actos celebrativos a la Vida estamos cayendo en una actitud típica de lo que lo cristianos conocieron como paganismo, y que no era otra cosa que la fase decadente de las religiones antiguas precristianas, anterior a su desaparición. Estamos pues haciendo visible, a quien tenga ojos para ver, la decadencia del cristianismo hoy.
 
Otros creen que la crítica a la rigidez del culto actual nace de un “hiperindividualismo”, que prefiere la oración privada a la oración en grupo. En ocasiones, ciertas críticas a la liturgia pueden nacer de una mentalidad individualista, que concibe la espiritualidad como un camino individual e intimista. Pero, lo contrario del individualismo, no es lo colectivo; una oración colectiva, puede ser tan individualista y despersonalizadora como una oración individual, y, en ocasiones, mucho más. El hombre masificado es el hombre individualista, desconectado de su ser profundo, de su persona, que se ha identificado con su máscara (una creación social o colectiva precisamente) o ego; individualismo y colectivismo son las dos caras de una misma enfermedad. Una liturgia que fuera rígida y despersonalizadora sería, cien por cien, individualista. Y en ocasiones esto se ha dado. Hay sociólogos que han estudiado como el antecedente de los actos de masas, propios de los regímenes totalitarios modernos, puede encontrarse en el modo de vivir y de organizar algunos actos religiosos colectivos, que ejercían una presión hipnótica y manipuladora sobre las personas. Las iglesias habrían sido las primeras instituciones modernas en caer, en ocasiones, en estas prácticas de sugestión masivas que despersonalizan a los seres humanos convirtiéndolos en individuos y no en personas.
 
Lo colectivo, para Simone Weil, es una de las más peligrosas imitaciones de Dios o idolatrías pues parece tener un “magnetismo” que imita la transcendencia: “Sólo hay una cosa aquí abajo… que posee una especie de transcendencia respecto de la persona humana: lo colectivo. Lo colectivo es el objeto de toda idolatría… Es lo social lo que tiñe a lo relativo con el color de lo absoluto (idolatría). El remedio se halla en la idea de relación… la sociedad es la caverna, la salida es la soledad. La relación es propia del espíritu solitario. Ninguna multitud concibe la relación”.
 
Para recuperar la experiencia cristiana personal (Cristianía) es necesario una “experiencia de soledad”, una experiencia “monástica”, que permitiera después, realmente, entablar verdaderas relaciones con los demás. Sólo la recuperación de una verdadera experiencia monástica o “solitaria”, es decir, personal, en el seno del cristianismo, librará a la Iglesia (y a su liturgia) de convertirse en una organización con una praxis “autocentrada” e idolátrica. Una iglesia autocentrada era, para Simon Weil, una monstruosidad, un totalitarismo sacralizado, un fascismo clerical… que llevaba a poner “una etiqueta divina en lo social: una mezcla delirante que encierra toda clase de licencias. Diablo disfrazado”. La corrupción a la que se llega en la Iglesia cuando se autoidolatra es conocida por todos, y por desgracia, los ejemplos son muy recientes.
 
No será, en un primer momento, el poner el énfasis en la oración litúrgica (colectiva) la que nos hará recuperar la “Cristianía”, para salir del peligro de idolatría eclesial, sino la búsqueda de la oración contemplativa silenciosa y personal (no individualista) y la experiencia “solitaria” o personal, y, una vez recuperada esa “experiencia personal de la fe” (Cristianía) será posible plantearse la renovación eclesial y litúrgica. Hoy esa experiencia de Cristianía se está dando más en los ámbitos marginales o fronterizos dentro de la institución, en colectivos y experiencias que parecen heterodoxas, más que en el “centro” de la misma; muchas veces se recupera la experiencia cristiana a través del encuentro con otras tradiciones espirituales o humanísticas, haciendo una relectura de la propia tradición que lleva a redescubrir aspectos que habían quedado como olvidados en los ámbitos cristianos oficiales y que ayudan mucho a devolver vitalidad al cristianismo. Son estos signos humildes donde hoy brilla la luz para quien es capaz de verla.
 
Raimon Panikkar es un ejemplo de esto. En este sentido, Panikkar propone una serie de ideas para renovar la situación de la liturgia actual, nacidas tras su experiencia personal con el misterio cristiano, obtenida gracias, no sólo a la vivencia eclesial, sino al encuentro con otras tradiciones espirituales (en especial las orientales) y con la cultura secular occidental. Propone unas nuevas “rúbricas” (modos de realizar los actos celebrativos) y unas nuevas nígricas (nuevos contenidos de la liturgia). Con ellas termino.
 
- Nuevas Rúbricas en el culto:
 
  • Espontaneidad: No es sinónimo de arbitrariedad, subjetivismo o desorden en la celebración, sino el que la comunidad crea en sí misma y en la acción del Espíritu en ella para poder cambiar símbolos y hallar otros nuevos y más vivos hoy.
  • Universalidad: Los símbolos deben ser lo más universales posibles.
  • Concreción: No caer en la abstracción, ni en la generalización, lo universal ha de encontrar el modo concreto de expresarse en cada contexto.
  • Sinceridad: La convicción de la verdad de lo que hacemos.
  • Continuidad: No romper con la Tradición, sino renovarla desde la fidelidad creativa.
  • Ortopraxis: Que en el culto puedan participar todos los que comparten y ejercen los mismos valores que el culto celebra, da igual si son cristianos o no. Un culto de puertas abiertas.
 
- Nuevas Nígricas:
 
Todo culto debe tener tres dimensiones que la nueva liturgia cristiana no debe perder:
 
  • Devoción: El aspecto emocional y artístico es fundamental en todo acto de culto.
  • Conocimiento: La expresión adecuada de los contenidos, de modo que sea comprensible y significativa, sin perder su Misterio (transcendencia).
  • Acción: El culto debe tener un fuerte contenido ético para evitar ser alienante.

Digan lo que digan...

Ante las palabras del Papa referidas al matrimonio homosexual, encontramos ya respuestas en la página de Cristianos Gays: "¿Qué amenaza el futuro de la humanidad? No los derechos de los homosexuales. No la diversidad familiar. El verdadero peligro de la humanidad está en la exclusión, en esas personas que usan a Dios y su ley, interpretada por ellos para excluir".

El obispo de Roma ha pronunciado una palabras duras, durísimas: “Las políticas que atentan contra la familia amenazan la dignidad humana y el futuro mismo de la humanidad”. Son unas palabras que causan indignación, y al mismo tiempo sorpresa. En todo el largo discurso no hace una sola mención al Evangelio. Ante los representantes de los diferentes países el Papa se muestra como un hábil político que defiende sus posiciones. Durante mucho tiempo se ha defendido el estado Vaticano y al que lo gobierna con la escusa de así favorecer el anuncio del Evangelio. Pero pocas son las ocasiones en que este Papa anuncia el Evangelio. Más bien el poder pontificio se ha usado para tapar terribles escándalos, y en ocasiones para tentar contra los derechos fundamentales de las personas.  Ver el pecado de los demás para tapar el suyo propio es una actitud de cobardes. Pero defender la dignidad de los demás, socavando los derechos de muchas personas, más que malicia me parece estar ciego.

Sé que el Papa no va a leer esta carta. Pero aun así quiero contestarle y anunciarle el Evangelio. Sí, un Evangelio, que entre tanta filosofía, sesudas reflexiones, liturgias solemnes, y un no disimilado gusto por las vestiduras pomposas (más bien femeninas) y los tronos suntuosos parece haber olvidado.

¿Qué amenaza el futuro de la humanidad? No los derechos de los homosexuales. No la diversidad familiar. El verdadero peligro de la humanidad está en la exclusión, en esas personas que usan a Dios y su ley, interpretada por ellos para excluir. El verdadero peligro de la humanidad para Jesús, son las personas religiosas observantes en las que no reina Dios, porque no se parecen al Padre. Lo importante para la humanidad no es contar con personas que sigan la moral “católica”, sino que haya católicos que se parezcan a Dios y traten de ser buenos como Él.

Jesús nos enseñó que en el Reino de Dios, la verdadera identidad consiste en no excluir a nadie, en acoger a todos y de manera especial a los marginados. Satanizar la libertad y la preferencia de las personas para eligir un camino y no otro, sólo refleja un intento de absolutizar las propias perspectivas, o un miedo aterrador a no admitir que la propia visión, la que daba estabilidad a la propia vida  personal estaba equivocada.

Jesús nos ha enseñado a desafiar el sistema de pureza que alimentaban las religiones, basándose en la Palabra de Dios. Lo mismo que sucede ahora. Por eso, nuestro deber como cristianos, como seguidores de Jesús de Nazaret, el Cristo, es hacer que la compasión de Dios vaya entrando en el mundo. Y esto, aunque “su vicario” diga lo contrario, pues “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.  Y nada hay más contrario a los que Jesús nos enseñó de Dios es que una ley religiosa impida a los hombres experimentar la bondad del Padre.

He aquí, el verdadero peligro para la humanidad, e incluso para las religiones que con frecuencia han absolutizado lo relativo, dogmatizado lo opinable y eternizado lo temporal. A mi las palabras del papa:“Las políticas que atentan contra la familia amenazan la dignidad humana y el futuro mismo de la humanidad” más que unas palabras que nazcan de un seguidor de Jesús, me parecen una respuestas simple, estereotipada y de catecismo a un cambio complejo que se está dando en la humanidad; es la búsqueda de la seguridad frente a la perplejidad y explicación simplificadora del misterio de lo humano y de lo divino, que nunca podrá ser apresado ni controlado.

El hermano

Fuente: Cristianosgays.com

Ecucaristía por la familia Cristiana en Madrid

Una vez más, se llevará a cabo una eucaristía por las Familias en Madrid. Será oficiada por el cardenal Rouco Varela. Ofrecemos la noticia extraída del diario El mundo, y una reflexión sobre este evento tomada de la página Cristianos Gays. A partir de estas dos noticias,podéis vosotros mismos reflexionar y complementar la información en otros medios.

Diario el Mundo: El centro de Madrid se prepara para una multitudinaria Misa por la Familia

En torno a 40 obispos, cientos de sacerdotes y centenares de miles de fieles que llegarán a Madrid desde diversas partes del mundo; la mayor parte, españoles; la inmensa mayoría de ellos, de la Comunidad. Hay quien habla, incluso, de un millón de creyentes. Estas son las cifras “aproximadas” de la convocatoria de este viernes para la celebración de la ya tradicional Misa de las Familias que se celebra en la plaza de Colón. Nadie en el arzobispado madrileño se aventura a concretar las cantidades: “Es muy probable que se sumen sacerdotes y obispos a última hora”, explican fuentes cercanas a la institución.

De momento, todo está a punto para que, a partir de las 14.30 horas se desarrolle el programa, que comenzará con una Fiesta de la Sagrada Familia previa a la celebración Eucarística. Tras la bienvenida a los congregados con canciones, está previsto que se desarrolle una procesión con la Virgen de la Almudena, el rezo del Rosario y, a partir de las 16 horas, los actos centrales de la jornada: la lectura del mensaje enviado por el Papa Benedicto XVI y la celebración de la misa presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

La celebración es, oficialmente, “un acto del Arzobispado de Madrid”. Sin embargo, convoca a tal número de foráneos (se esperan 400 autobuses de peregrinos) y prelados españoles que resulta imposible no relacionarla con los grandes acontecimientos que organiza la Iglesia en España a nivel nacional. “Rouco se siente el ‘Papa de España’ y convoca como si lo fuera”, sentencia un grupo de sacerdotes que no comulga con la idea. “Es una iniciativa madrileña que se ofrece al resto de diócesis españolas para dar un testimonio de unidad”, consideran otros.

Parte de la polémica surge a raíz del “marcado carácter político” que algunos sacerdotes y grupos de cristianos llamados ‘de base’ atribuyen al mensaje de fondo de las jornadas y a las intervenciones del cardenal arzobispo Rouco Varela. “No se puede instrumentalizar la Eucaristía y montar este espectáculo para mandar mensajes al Gobierno contra el aborto y a favor de un modelo concreto de familia, como claramente se hacía en época de Zapatero”, argumentan unos.

“El Evangelio ha de ser predicado sin miedo y con todas las consecuencias, también en lo que respecta a la moral familiar y la vida. Buscar otra lectura a este acto es desfigurar la verdad”, responden otros.

Sea como fuere, lo que parece garantizado, críticas apartes, es que monseñor Rouco Varela cerrará con este acto un año especialmente abundante en citas que le han mantenido en el centro de atención eclesiástico a nivel mundial, como la recientemente celebrada Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en el mes de agosto. También la asistencia multitudinaria a la de hoy está garantizada, toda vez que el prelado cuenta con el apoyo sin fisuras del Camino Neocatecumenal (con Kiko Argüello a la cabeza), el Movimiento Comunión y Liberación, la Prelatura del Opus Dei... entre otros.

Habrá que esperar a la homilía de la misa para comprobar con qué talante afronta el prelado madrileño su relación con el recientemente estrenado Gobierno de la nación. Con toda seguridad, también en Moncloa estarán puestos los ojos en la plaza de Colón.

Fuente: Diario el Mundo

 

Cristianos gays: La Familia tradicional

A nadie se le escapa que la concentración reivindicativa-religiosa que va a tener lugar esta tarde nació como respuesta negativa a la aprobación en España del matrimonio homosexual. La ampliación de los derechos y libertades de un grupo notable de ciudadanos fue vista por la jerarquía católica  con miedo y resistencia.

Yo, como cristiano, también defiendo y creo en la familia cristiana. Y prefiero hablar de familia cristiana, antes que la familia tradicional como a muchos les gusta llamarla. Los que conocen un poco los Evangelios, saben que las palabras y gestos de Jesús hacia la familia, son casi siempre muy críticos. ( Mt 4, 18-22; Mt 8, 22; Lc 9, 62; Lc 14, 26-27; Mt 10, 21-22). Por eso, yo como cristiano, defiendo la familia cristiana, pero en ningún modo la familia tradicional. Pues la familia tradicional ha sido una estructura opresiva, sobre todo hasta que se ha empezado a cuestionar el modelo de familia patriarcal. En este modelo el padre, tenía todos los derechos, mientras que la mujer y los hijos le estaban totalmente sometidos en todo (¿Por qué gustará tanto este modelo a cierto sector? ¿NO sigue funcionando así la Iglesia Católica?). Esta tipo de familia, era  (y es) el transmisor de la recta moral, de las buenas costumbres y de las “sanas tradiciones”. Y cómo no, de la religión… La mujer se convierte en una fábrica de hijos y los hijos siguen sumisamente las orientaciones paternas. Este modelo se basa en la dominación y el sometimiento, por eso nunca puede ser un modelo cristiano.

Es verdad que muchos pueden decir que este modelo se ha suavizado bastante, lo cual es verdad. El reconocimiento de la igualdad femenina ha traído sustanciales cambios, incluso en las familias tradicionales. Pero en los fundamentos, se puede decir que las relaciones siguen siendo muy parecidas.

A mi entender, detrás de esta defensa de la familia tradicional, se oculta una visión predominantemente jurídica de la familia, donde el amor queda en un segundo plano. Lo que viene a contar es la recta moral y la propagación de la especie. De algún modo el matrimonio viene a ser una institución en la cual se puede ejercer la sexualidad sin pecar. El amor queda así reducido a una institución legal necesaria socialmente para garantizar la supervivencia de la humanidad y para regularizar socialmente la actividad sexual. En ese sentido se entiende la expresión de Marx: “El matrimonio burgués es una prostitución legal”.

 

Fuente: Cristianosgays. com

El Papa afirma que los niños deberían crecer sólo en una familia "tradicional".

En un discurso ante los 180 diplomáticos acreditados en el Vaticano, el Papa argumenta sobre el matrimonio homosexual que "socava el porvenir mismo de la humanidad".Además, indica que la familia debe ser fundada sobre el matrimonio "entre un hombre y una mujer" de forma exclusiva.

El pontífice realizó uno de sus más fuertes discursos contra el matrimonio homosexual en una alocución de año nuevo para los diplomáticos acreditados ante el Vaticano, en la que se refirió a algunos temas económicos y sociales que enfrenta el mundo en la actualidad.

El Papa dijo a los diplomáticos de casi 180 países que la educación de los niños necesita "lugares" apropiados y que "el primero es la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer".

Las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana "No se trata de una simple convención social, sino más bien de la célula fundamental de toda la sociedad. Consecuentemente, las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad", afirmó.

El Vaticano y autoridades católicas en todo el mundo han protestado contras las iniciativas para legalizar el matrimonio homosexual en Europa.

La Iglesia Católica , con unos 1.300 millones de miembros en todos el mundo, predica que si bien las tendencias homosexuales no son pecado, los actos homosexuales sí lo son, y que los niños deberían crecer en una familia tradicional con una madre y un padre.

"El marco familiar es fundamental en el itinerario educativo y para el desarrollo de los individuos y los estados; por tanto, se necesitan políticas que valoricen y favorezcan la cohesión social y el diálogo", dijo Benedicto XVI a los diplomáticos.

El matrimonio homosexual es legal en varias naciones de Europa, entre ellas España y los Países Bajos.

Fuente: 20 minutos

El amor y otros demonios

ECLESALIA, 24/01/13.- Por María Teresa Sánchez Carmona. Cuando parecía que los ánimos se habían serenado tras el revuelo que causó la aprobación del matrimonio homosexual por el Tribunal Constitucional, las incendiarias declaraciones de un obispo vuelven a abrir dolorosas heridas. Me preocupa el sempiterno debate sobre género, sexualidad, matrimonio y familia. Me preocupa y me duele por la dureza de las opiniones vertidas. Porque hay reacciones que – independientemente de qué las origina – traslucen una infinita falta de caridad y un rechazo hacia otras maneras de ser y sentir, fruto de una realidad plural y diversa.

Este dolor se acentúa cuando la postura se justifica en nombre de un Dios cuyo atributo es el Amor, y su mandamiento principal el de “amar al prójimo como a uno mismo”.

Estamos aquejados de una profunda falta de amor. Puede parecer simplista reducir a esta cuestión la esencia del cristianismo (sobre todo para quienes cargan a sus espaldas una ingente cantidad de dogmas y códigos de conducta). Insisto: puede parecer simplista, pero ocurre que si no tengo amor, no soy nada; si no somos coherentes en lo esencial, lo demás es pura palabrería. No se puede hablar de amor a quienes no se ama. No se puede anunciar a un Dios que acoge la (preciosa) singularidad de cada persona, si luego se pasa por la criba hasta el más ínfimo detalle de los otros. Me pregunto: ¿cómo van a amar lo que amáis, si vosotros no amáis lo que ellos aman? Tal vez ni se pida siquiera a la Iglesia que secunde la causa de ciertos colectivos (aunque luego se hable de dar la vida incluso por los enemigos); bastaría con mostrar un mínimo de prudencia y delicadeza, con cuidar sus palabras para no echar sal en las heridas.

Se rechaza el matrimonio homosexual y se le niega el reconocimiento de familia (cuando la Sagrada Familia es todo menos un modelo “representativo”, en tanto la conponen una madre virgen y un padre putativo). La razón principal que se esgrime en contra del matrimonio homosexual es que su unión no contribuye a la procreación y la perpetuación de la especie. Efectivamente, en el Antiguo Testamento se critican ciertas prácticas sexuales sirviéndose de este mismo criterio. Pero las causas no responden tanto a una cuestión de tipo moral, sino sobre todo a una estrategia socio-política: la de alentar el crecimiento demográfico y multiplicar el número de hijos en las familias para estabilizar la precaria situación del “pueblo elegido” y preservar su tradición y cultura.

En todo caso, resulta curioso que las más feroces críticas a estas “otras familias” homoparentales provengan de personas que han optado por el celibato como estilo de vida. Curioso que hablen de complementariedad entre hombre y mujer quienes viven en comunidades integradas exclusivamente por personas de su mismo sexo. Curioso que prejuzguen quiénes han de ser buenos padres o madres cuando jamás experimentarán en carne propia – sólo a nivel espiritual – lo que supone engendrar un hijo y hacerle el centro de la vida, incluso aunque no sea “carne de tu carne”. ¿Importa eso? si el amor es verdadero no atiende ni se supedita a algo tan superficial como el cuerpo: quienes conocen el valor de “lo que no se ve”, mejor que nadie deberían comprenderlo.

Por supuesto, tienen derecho a opinar y libertad de vivir su vocación sin dar explicaciones al respecto (ellos sí), pero al cabo no deja de resultar llamativo. No me malinterpreten: la vocación religiosa, vivir con el corazón disponible y entregado a Dios y a los demás, me parece digna de admiración y un acto de amor de una belleza infinita. Pero también considero que es difícil (o debería serlo) opinar sobre temas de los que no se tiene una experiencia cotidiana: como amanecer junto a la persona amada y sentir que el mundo entero se ilumina; o entregarse y fundirse con el otro por entero, en total desnudez de cuerpo y de alma; o sentirse morir si sobreviene la enfermedad y hay que dejar partir al amor de toda una vida… ése que no se elige (¡como si se pudiera elegir en el amor! dice Cortázar) en razón de país ni de cultura… o de sexo; ése que no atiende a lógicas ni planes establecidos; ése que llega sin más y nos transforma por entero.

Amar de verdad no es un capricho: es algo que nace de lo profundo, un susurro corazón adentro que traspasa el alma, la seduce y lleva a entregarse hasta el extremo. Ahí reside el Misterio de una familia que es sagrada ¿por una mera cuestión de género? quisiera pensar que el motivo es más trascendente: el vínculo de Amor que se establece entre sus miembros. Porque el amor es una locura sagrada e incomprensible, y a la vez tan evidente que cuando se siente ya sólo cabe decir al otro – como Rut a Noemí – “No insistas en que te deje y me separe de ti. Porque donde tú vayas yo iré, y donde tú vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí quiero ser enterrada. Juro ante el Señor que sólo la muerte podrá separarnos”.

Habrá quien diga que el amor homosexual no es igual que el heterosexual, ni el de pareja como el de amigos: angustiosa necesidad de definirlo todo bajo moldes y adjetivos, cuando la realidad es que al cabo todo es Amor y su fuente una y la misma. Como el agua viva encuentra siempre cauces nuevos para fluir e irrigar la tierra, así también el amor se expresa y se expande de mil formas distintas. Ponerle diques y dirigir ese amor hacia un fin concreto por propia voluntad es una opción como cualquier otra. Pero criticar la “orientación” de los otros (ésa que es natural, espontánea y genuina) diciendo que no es correcta, y aún “exigir” que repriman ese cauce de amor en razón de su sexualidad… supone privar a la persona de vivir en plenitud su identidad más profunda, e instigarle a renunciar a una de sus más bellas vías de expresión. Entonces el cauce del río se estanca, su agua se emponzoña en el alma y trae la muerte.

Algunos apuntan que el debate del matrimonio y la familia es lingüístico. Por desgracia, se juzga y se juega con sentimientos de personas concretas a las que duele el rechazo… como a cualquiera. Poner márgenes (marginar) no es nunca una inocente cuestión terminológica: revela una manera de pensar que parcela el mundo, lo acota y remarca “lo distinto”, la presencia de un “otro” que acaba despertando miedos y recelos. Revela un pensamiento más interesado en marcar las diferencias que las semejanzas, aunque al final todos estemos hechos del mismo barro y tengamos las mismas necesidades y anhelos: amar y ser amados, que nos acepten como somos, y encontrar personas con las que compartir la vida, afrontar la muerte y sobrellevar nuestros miedos.

Si somos tan frágiles e iguales en lo esencial, ¿ merece la pena tanta discusión inútil? Nuestra es la elección: mantener posturas irreconciliables o buscar lo que nos une. Encasillar a las personas bajo estrictos moldes o valorar la riqueza de lo diverso. Clasificar los tipos de amor o bendecir el Amor como fuerza sanadora y motor del mundo. Si ya resulta dramático que los cristianos estemos escindidos en ramas siendo uno es el Maestro y el Espíritu, ¿hasta cuándo seguiremos estableciendo categorías, y lamentándonos a la vez de que la sociedad nos excluya? ¿hasta cuándo alimentaremos las diferencias para ser el ojito derecho de Papá, sin ver que la vara con que medimos – y que nos mantiene tan derechos – es una señora viga en nuestro ojo? ¿hasta cuándo las piedras vivas que decimos ser levantarán muros en vez de construir puentes para el encuentro? ¿hasta cuándo seguiremos escondiendo a nuestros semejantes en estrechos armarios y cajones mentales?

Dios no enciende una lámpara para ocultarla, y toda persona está llamada a ser luz porque alberga en su interior una llama de amor viva. Cuestión muy distinta es tener ojos que sepan ver esa luz que viene del corazón. En este debate de género y sexualidad, queda el consuelo de saber que “Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias pero Dios ve el corazón”. Dios ve con la mirada de una madre hacia su hijo. Y acaso ahí esté el quid de la cuestión: que la Iglesia oficial se nos ha masculinizado; que a base de reprimir sus emociones, ha terminado olvidando cómo es el amor incondicional de una madre: ése que elige la sugerencia al mandato, la misericordia al juicio, la comprensión a la condena; el que antepone la acogida al reproche, la escucha al sermón, y ante todo la alegría; ése cuya mejor enseñanza es su propio ejemplo de vida.

Acaso la raíz del problema sea una sensibilidad perdida: “Yo conozco tus obras y tu constante esfuerzo […] has sufrido por mi causa y has trabajado por amor a mi nombre. Pero tengo contra ti que has dejado enfriar tu primer amor” (Ap. 2, 2-4). Ojalá este debate sirva para despertar en nosotros el anhelo de volver a la “matriz”, a ese amor primero – que llevamos grabado en el corazón – donde ya no importa si madre o padre, si hombre o mujer. Porque sólo el amor entrañable y entrañado disuelve las fronteras y es capaz de devolvernos, al fin, nuestra unidad perdida: ésa de la que todos venimos, ésa que no dejamos de buscar durante toda la vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

El arzobispado de Turín defiende las “terapias reparadoras” de la homosexualidad


El arzobispado de Turín defiende las “terapias reparadoras” de la homosexualidad y pide que no se limite su financiación.



 El arzobispo de Turín, Cesare Nosiglia, ha criticado con dureza una propuesta de ley regional contra la discriminación homófoba, que cuenta con pocas posibilidades de salir adelante. Pero el arzobispado ha ido bastante más allá al defender las peligrosas “terapias reparadoras” de la homosexualidad y pedir que no se pongan límites a su financiación.


La propuesta, presentada en la Asamblea regional por la expresidenta de la región de Piamonte, Mercedes Bresso (del Partido Demócratico, PD) propone simplemente combatir la discriminación“en todos los ámbitos de competencia regional”. Inmediatamente después de que Bresso presentara su texto, que cuenta con muy escasas probabilidades de salir adelante, el centro católico de bioética del arzobispado de Turín envió una carta a Valerio Cattaneo, presidente de la Asamblea regional, en la que se pide, entre otras cosas, que la ley garantice que en ningún caso se considerará al matrimonio entre un hombre y una mujer como “una más” entre las posibles modalidades de unión (ratificando así la heterosexualidad como orientación sexual preferente) y que no se prohibirá la discriminación de las parejas homosexuales respecto a “la familia” en las prestaciones sociales, de trabajo o en el acceso a la vivienda.


Pero lo que más llamá la atención es que se pide expresamente que “no sean discriminados, censurados u obstaculizados (también en el acceso a la financiación) a los que, con metodo científico, promueven la tesis que la homosexualidad es curable”. En definitiva, se solicita otorgar cobertura legal y financiera a las peligrosas pseudoteorías acientíficas que la iglesia católica no ha dudado en difundir, por ejemplo, en una página de la web del obispado de Alcalá que dosmanzanas denunció este verano. El propio tono de la carta en sí, cuyo contenido ha sido hecho público por la web River-blog, ilustra bien algunos aspectos del funcionamiento del proceso legislativo en Italia: el arzobispado dicta directamente cuáles deben ser los límites de la ley y se ofrece a discutir un articulado punto por punto.


Tanto Bresso como diversas asociaciones LGTB han emitido comunicados de condena recordando a la opinión pública que estas “terapias” carecen de cualquier valor científico.


Italia y las “terapias reparadoras”


En los últimos años, Italia parece haberse convertido en un lugar de referencia por todos aquellos que pretenden ‘curar’ la homosexualidad. Este tipo de grupos han logrado hacerse un hueco entre las corrientes de opinión mayoritarias y cuentan, además del apoyo decidido de la iglesia católica, con la abierta simpatía de muchos medios. Sus tesis han entrado en la cultura popular que las difunde en canciones y películas.


No es sorprendente, de hecho, que muchos de los participantes en el congreso homófobo y tránsfobo que tuvo lugar el pasado febrero en Pamplona fueran italianos: los centros y asociaciones de este tipo se han multiplicado en Italia sin encontrar demasiada resistencia (el activista Marino Buzzi es uno de los que luchan valientemente contra estas practicas). En 2010, por ejemplo, algunos diarios denunciaron que la ONG católica Trentino Solidale (cuyos proyectos reciben financiación de la provincia autónoma de Trento, gobernada por el PD) financiaba las actividades de uno de estos grupos. Un año después, Trentino Solidale continúa recibiendo fondos públicos, y aunque asegura que aquel grupo ahora prosigue sus actividades por separado, le sigue ofreciendo la posibilidad de presentarse, defenderse y promocionarse en su página web.


Fuente: Dosmanzanas


 

El cuestionario del Vaticano moviliza a los católicos

Esta semana el Vaticano ha presentado oficialmente el cuestionario de preparación del Sínodo extraordinario sobre la Familia que tanta expectación ha despertado, al preguntar entre otras cosas por las parejas del mismo sexo. Parece confirmarse el deseo que la consulta sea de amplio espectro y tenga la máxima difusión, mientras que va a más la movilización de ámbitos católicos aperturistas que responden al cuestionario por iniciativa propia y lo envían directamente a Roma.

 
 
Hace pocos días informábamos de que el Vaticano había enviado a las diócesis un cuestionario con 38 preguntas que tocaban temas como las parejas de hecho, los divorciados y vueltos a casar, las parejas homosexuales y las familias homoparentales. Una noticia que despertaba esperanzas en los ambientes católicos más aperturistas. Es cierto que ya antes el Vaticano ha enviado este tipo de cuestionarios a los obispos para preparar un Sínodo, pero el procedimiento habitual consistía en que estos consultaban a ciertas personas de su diócesis de las que ya sabían iban a responder de forma ortodoxa (como los denominados Consejos de Laicos, caracterizados generalmente por su fidelidad a los postulados oficiales). La diferencia, esta vez, estaría en la voluntad de difusión. Así lo entendió la prestigiosa National Catholic Reporter, en Estados Unidos, o Religión Digital en España. Y así parecieron entenderlo también los obispos de Inglaterra y Gales, quienes de forma casi inmediata habilitaron un cuestionario online con las preguntas. Por el contrario, los medios conservadores optaron por descafeinar el proceso, destacando las similitudes con anteriores ocasiones. La novedad no sería para ellos más que un espejismo fruto de la ignorancia de la prensa “progre” que confunde sus deseos con la realidad.
 
El martes 5 de noviembre este cuestionario fue presentado públicamente, confirmándose en efecto la impresión de que en esta ocasión se le quiere dar una especial difusión. “Para iniciar el proceso de consulta se ha invitado a las diócesis a difundir el Documento de forma capilar en los decanatos y parroquias con el fin de obtener datos concretos y reales sobre el tema sinodal”, expresó el secretario general del Sínodo, Lorenzo Baldisseri.
 
Como ya señalamos en nuestra anterior entrada, sería equivocado generar por ello expectativas exageradas acerca de un cambio en la doctrina respecto de las personas LGTB. Debe tenerse en cuenta además que no se ha marcado como obligatoria ninguna pauta de acción, y las diócesis pueden seguir optando por recurrir a laicos afines a los postulados más oficialistas. Sin embargo, también existe la expectativa razonable de que acabe llegando información acerca de  la realidad LGTB, su presencia y aceptación, en parte de la comunidad católica. En este sentido, donde existe un claro movimiento es en el empleo del cuestionario más allá de los fines originales.
 
El cuestionario como oportunidad de movilización
 
Como también comentamos en la anterior entrada, ya el conocido periodista Jesús Bastante, de Religión Digital, se tomó la libertad de responder por su cuenta, publicar las respuestas y enviarlas a Roma. A él se le ha unido también el teólogo franciscano exclaustrado y profesor en Deusto José Arregi, conocido por sus posturas progresistas (incluyendo la defensa de igualdad LGTB), y por haber sido represaliado por José Ignacio Munilla cuando este último fue nombrado obispo de San Sebastián. La iniciativa también ha despertado reacciones a través de los medios generalistas. Además de artículos de opinión como los de Juan G.Bedoya o José Juan Toharia, el diario El País recoge un sondeo que muestra que una mayoría de católicos españoles apoyan los derechos LGTB. Entre católicos practicantes un 51 y un 55 % se declaran favorables al matrimonio igualitario y a la adopción homoparental, respectivamente. Entre los no practicantes los porcentajes se disparan al 80 y al 79 %. Unos resultados que están además en consonancia con otros países como Reino Unido y Estados Unidos.
 
Con todo, la principal estrategia que se quiere potenciar desde ámbitos progresistas es la de responder a la encuesta directamente, sin mediación de los obispos. Un procedimiento fuera de los cauces oficiales pero que puede servir de medio para hacer llegar una opinión paralela a Roma. Religión Digital, por ejemplo, ha habilitado una herramienta informática para responder el cuestionario, disponible en internet y pensada para todas aquellas personas que se identifican como católicas y que quieren hacer llegar su voz. Las encuestas serán enviadas a la Conferencia Episcopal Española (cumpliendo el requisito formal de tomar a los obispos como mediadores, a la par que se hacen llegar directamente a Roma) pero también a la Nunciatura apostólica y a la Secretaría del Sínodo de los obispos. La respuesta es notable: ya en su primera semana han contestado casi 200 personas (podéis acceder al formulario pinchando aquí).
 
Como era de esperar diversas organizaciones de católicos de base han dado su apoyo. Es el caso de Redes Cristianas, que engloba diferentes grupos católicos a favor de reformas en la institución. También promueven la respuesta al cuestionario diferentes grupos LGTB cristianos españoles, como ACGIL o el Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB. Dicho apoyo está  expresándose allí donde se tiene ocasión, como lo muestra el programa La tribu de Catalunya Ràdio, donde entre otros interviene Jordi Valls, de ACGIL, asociación LGTB cristiana de Barcelona. (Fuente: Dos Manzanas).

El jefe de la iglesia episcopaliana de Escocia se posiciona a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo


El reverendo David Chillingworth, cabeza de la iglesia episcopaliana escocesa, se ha unido a las cada vez más numerosas voces que desde el ámbito religioso han dado su apoyo al proceso de discusión abierto por el Gobierno de Escocia sobre la posible legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. La iglesia episcopaliana de Escocia es la rama escocesa de la comunión anglicana, y aunque cuenta con muy pocos fieles, no deja de tener un peso simbólico significativo.



En un artículo publicado en The Scotsman, el reverendo Chillingworth, que es además obispo de Saint Andrews, Dunkeld y Dunblane, considera que el Gobierno escocés tiene absoluta legitimidad para plantear la apertura del matrimonio civil a las parejas del mismo sexo. “Si tras el periodo de consultas el Gobierno de Escocia y el Parlamento creen que deben legislar esta materia, creo que están en su derecho a hacerlo”, ha expresado.
Para Chillingworth, será luego decisión de cada iglesia si además quiere incorporar el matrimonio entre personas del mismo sexo a su propio derecho canónico. Por lo que se refiere a su iglesia, Chillingworth ha deja también clara su opinión, al mostrarse favorable a que el Sínodo General abra el correspondiente proceso, que llevaría como mínimo dos años. “Jesús no llamó a la iglesia a ser una ciudadela de ortodoxia. Él fue constantemente criticado por pasar su tiempo con personas que no se ajustaban a los patrones convencionales y que eran consideradas inaceptables por los demás”, ha expresado.
La defensa por parte de Chillingworth del proceso abierto por el Gobierno escocés se produce después de que desde la iglesia católica, la segunda del país en número de fieles (un 16% de la población, aproximadamente, se definiría como católica) se hayan sucedido los ataques a la iniciativa. La iglesia más importante del país, la iglesia de Escocia (presbiteriana) mantiene por el momento un perfil bajo sobre el asunto. Se trata, en cualquier caso, de una iglesia con posturas mucho más inclusivas hacia las personas LGTB que la iglesia católica. Recientemente su asamblea general aprobó la posibilidad de ordenar pastores abiertamente homosexuales y que mantengan relaciones estables de pareja.
Otras confesiones minoritarias, mientras tanto, no solo se han manifestado a favor del matrimonio igualitario, sino que consideran que su prohibición atenta contra la libertad religiosa.
Escocia, que forma parte del Reino Unido, dispone actualmente de la misma ley de uniones civiles que Inglaterra y Gales, dado que el Parlamento escocés autorizó en su momento al Parlamento de Londres que legislara en esta materia también para su territorio; pero puede modificar su propia legislación matrimonial. Un proceso, por cierto, que podría producirse pronto en todo el Reino Unido, a tenor del reciente posicionamiento a favor del primer ministro británico, David Cameron…


Fuente: Dosmanzanas.com
 



 

El obispo Vera, de la orden de los dominicos, asegura que mantendrá su actividad con grupos gays

"Es un sector de la población que también requiere atención de la Iglesia", dijo sobre el llamado que le hizo El Vaticano para aclarar su postura y trabajo con homosexuales.



El obispo de saltillo Raúl Vera López aseguró que mantendrá su actividad pastoral con grupos de la comunidad homosexual, pues es un sector de la población que también requiere la atención de la Iglesia.
Confirmó que fue llamado por El Vaticano ante una queja que se había presentado en su contra por un organismo católico peruano, en la cual se advertía que en la diócesis de Saltillo se promovía la homosexualidad entre los fieles.
Dijo que su viaje sirvió para aclarar la situación y señaló que, como la suya, hay por lo menos otras 10 diócesis en Estados Unidos y otros países con grupos de pastoral específicos para homosexuales.


Fuente : Felgtb
 

Francisco y el cardenal Turkson, "tímida apertura"

El papa Francisco, sobre las uniones civiles
 
Las declaraciones del papa Francisco sobre las “uniones civiles” tuvieron lugar una entrevista al diario italiano Corriere della Sera, publicada en castellano por el argentino La Nación. La entrevista es bastante extensa pero la referencia a las uniones civiles es breve. A la pregunta del entrevistador “Muchos países regularon la unión civil. Es un camino que la Iglesia puede comprender, pero ¿hasta qué punto?”, Francisco responde: “El matrimonio es entre un hombre y una mujer. Los Estados laicos quieren justificar las uniones civiles para regular aspectos económicos entre las personas, como por ejemplo asegurar la asistencia sanitaria. Se trata de pactos de convivencia de diversa naturaleza y no ahora no sabría enumerar sus diversas formas. Es necesario ver los diversos casos y valorarlos en su variedad”. La traducción española difundida, por cierto, dice “obra social” en lugar de “asistencia sanitaria”, cuando el original es “assistenza sanitaria”.
 
El papa, en definitiva, reafirmó la doctrina católica sobre el matrimonio pero abrió la posibilidad de admitir las uniones civiles. Aunque no se refirió de forma expresa a las uniones civiles “entre personas del mismo sexo”, la referencia previa al carácter heterosexual del matrimonio invita a pensar que las tenía en mente. En todo caso, su apertura a las uniones civiles se justificaría solamente en los “aspectos económicos” de la convivencia, sin hacer referencia al amor entre quienes las forman. Términos que quedan muy lejos de lo que los propios colectivos LGTB cristianos reclaman. Sea como sea, y sobre todo por venir de la persona de la que vienen, el tono de las declaraciones, alejado de las habituales diatribas condenatorias, resulta significativo.
 
 
El cardenal Turkson habla contra la ley homófoba ugandesa
 
El cardenal ghanés Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, se pronunció por su parte en contra de la ley homófoba ugandesa, al menos en lo referido a la condena a cadena perpetua. Fue en Bratislava (Eslovaquia), mientras asistía a una conferencia sobre la Iglesia católica y los derechos humanos. En conversación con los periodistas, Turkson afirmó que “los homosexuales no son criminales” y que no deberían ser condenados a cadena perpetua. Señaló, con todo, que las ayudas a Uganda debían continuar. Como hemos recogido en entradas anteriores, diversos gobiernos occidentales han anunciado la suspensión de las ayudas a Uganda. También lo ha hecho el Banco Mundial, que ha dejado en suspenso un préstamo de 90 millones de dólares. Se trató, eso sí, de una delaración informal a unos periodistas, que no se ha acompañado de confirmación oficial de ningún tipo.
 
Peter Turkson, recordemos, fue uno de los cardenales cuyo nombre sonó con más fuerza en los días previos a la elección de nuevo papa como posible sucesor de Joseph Ratzinger tras la renuncia de este. En ocasiones anteriores no ha dudado en expresar opiniones homófobas: ha negado que los derechos LGTB deban ser considerarse derechos humanos, y en respuesta a una petición de Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, llegó a escribir que si bien algunas de las sanciones que los países africanos imponen a las personas homosexuales son “una exageración” la intensidad de la reacción contraria a la homosexualidad en África estaba “en consonancia con la tradición”. Y en unas declaraciones más recientes, Turkson afirmaba que en África había menos problema con la pederastia porque había menos permisividad con la homosexualidad.
 
En cualquier caso, las declaraciones de Turkson sobre Uganda constituyen hasta la fecha la primera toma de postura sobre la materia por parte de un alto representante vaticano. Veremos si se continúa de más gestos. (Fuente: Dos Manzanas)
 
 

Homosexualidad y Cristianismo

Este documento contiene la transcripción de una charla impartida por un miembro de CRISMHOM en la Universidad Autónoma de Madrid en marzo de 2009.

La relación entre homosexualidad y cristianismo es un tema muy complejo, sobre el que no se suele hablar con serenidad y equilibrio. Se opera con estereotipos y prejuicios, debido a una educación religiosa y cívica caracterizada por la “homofobia”. Faltan objetividad, rigor y respeto en el tratamiento sobre el tema.

Parece que si hoy día hay alguien que está excluido de los grupos cristianos conservadores, alguien “impuro” por antonomasia, son aquellos y aquellas que no sienten como la media social, que no se enamoran como la mayoría, que no practican el sexo de acuerdo con las estadísticas.

Dice José Luis Cortés, profundo humorista religioso: “Nunca, que yo sepa, en la historia del cristianismo hubo tanto documento ni se dedicó tanta artillería contra un colectivo en base exclusivamente a sus peculiares sentimientos” (Tus amigos no te olvidan, pág. 191).

La Iglesia católica es una de las entidades internacionales que más veces se ha pronunciado públicamente sobre la homosexualidad con tonos negativos y condenatorios. Otros organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo, se han mostrado más comprensivos, tolerantes y abiertos.

Posiciones de la jerarquía católica y de algunas organizaciones de esta Iglesia:
-    Consideran éticamente desordenada la mera inclinación de la persona homosexual.
-    Califican la práctica homosexual de inmoral y abominable.
-    Acusan a los gays y lesbianas de ser personas poco menos que depravadas y virus para la sociedad.
-    A los matrimonios homosexuales  les aplican valoraciones como éstas: corrupción y falsificación legal de la institución matrimonial, retroceso en el camino de la civilización, lesión grave de los derechos fundamentales del matrimonio y de la familia, atentado contra la armonía de la creación, quiebra de la estabilidad social en su entraña más profunda y desfiguración de la imagen del hombre y de la familia.
-    Lamentan los perjuicios causados a los niños entregados en adopción a esos “falsos matrimonios”.

Como resumen de los documentos de la Jerarquía Católica, pueden subrayarse los siguientes aspectos:

1. La condición homosexual, en sí misma, no aparece descalificada, pero se la considera «objetivamente desordenada», por llevar a un comportamiento moral no aceptable.  Se condenan claramente los actos homosexuales, aunque se pide prudencia en su valoración.

2. Se intenta fundamentar esta postura en la validez probatoria de los textos bíblicos, algo que no está tan claro en los actuales estudios exegéticos y hermenéuticos.

3. El Catecismo justifica en tres argumentos la condena de los actos homosexuales, basándose en la tradición eclesial y en la ley moral:
- Su carácter no natural.
- La falta de complementariedad afectivo-sexual.
- La falta de apertura a la transmisión de la vida.

4. Se insiste en la necesidad de actitudes de comprensión y de no discriminación hacia las personas homosexuales, subrayando al mismo tiempo que nunca debe darse a la unión entre personas del mismo sexo un rango equiparable al de las parejas heterosexuales.

5. Se afirma tener en cuenta las aportaciones de las ciencias humanas en relación con el tema de la homosexualidad. Parece que esta afirmación no está suficientemente justificada.

6. En los últimos años se habla de los derechos sociales de las personas homosexuales y de conferir un contenido más amplio a los conceptos de «matrimonio» y «familia», de tal forma que esos términos puedan aplicarse a las parejas homosexuales. Las posturas de la Jerarquía sobre este tema se oponen a su equiparación con el matrimonio heterosexual y la familia.

De otra parte están los planteamientos de numerosos colectivos de teólogos, grupos de base, lesbianas y gays cristianos, que disienten abiertamente de la Jerarquía. Defienden un modelo de convivencia caracterizado por el respeto y la libertad, valoran la homosexualidad como una forma legítima de ejercer el afecto y el sexo, defienden la igualdad de derechos de gays y lesbianas a contraer matrimonio tanto civil como religioso (ya que son unidades de convivencia y afecto) y a la adopción.

Intentando objetivar el tema, creemos que el problema de fondo radica en una serie de distorsiones que paso a explicitar.

1.    La primera es la tendencia a considerar como ley natural y divina lo que en realidad son normas eclesiásticas.
La jerarquía pretende poner límites a los legisladores en el ejercicio de su función, acusándolos, en el caso de la ley que regula el matrimonio homosexual, de ir contra la ley natural, de negar de manera flagrante datos antropológicos fundamentales y de llevar a cabo una auténtica subversión de los principios morales más básicos del orden social. El propio concepto de ley natural está hoy puesto en cuestión y es de dudosa validez en el terreno jurídico, pero también en el filosófico, y no digamos en el teológico.

2.    El concepto de ley natural queda en entredicho ante realidades plenamente aceptadas por la sociedad.

¿Es antinatural un niño nacido de una fecundación artificial, no natural? ¿Es antinatural el trasplante y donación de órganos que la persona no tiene naturalmente? ¿Es antinatural la persona que nace con alguna limitación física? ¿Es natural la pena de muerte? ¿Es natural que la mujer no sea igual que el varón en el ejercicio de la potestad y gobierno en la Iglesia cuando en la sociedad ya es natural este ejercicio? ¿Es artificial el uso del preservativo y es natural el contagio del sida? ¿Es natural que alguien sea infeliz y discriminado por tener una orientación sexual diversa? ¿Es natural que un niño crezca en un ambiente familiar violento y sin amor y es innatural que crezca con dos madres o dos padres que pueden darle lo que necesita?


3.    Si la ley natural hace infeliz a la persona, entonces se convierte en innatural, pues Dios lo hizo todo bien y para que seamos felices.

Junto a la realidad de la sexualidad heterosexual, existe la realidad de la homosexual, que no cuestiona la primera. Simplemente exige que se la valore en sí misma. Nadie niega la naturaleza, bondad y consecuencias positivas de la heterosexualidad. Pero ello no dice nada directo contra la homosexualidad. La sexualidad humana no tiene su razón de ser en la procreación, sino en la unión complementaria de la pareja para un proyecto de vida en común, que conlleva la posible fecundidad como consecuencia de su amor. Pero esa potencialidad puede quedar sin actuar, por diversas razones y, no obstante, la pareja sigue teniendo pleno sentido: "La comunidad matrimonial heterosexual", dice el Concilio Vaticano II, "es una comunidad íntima de vida y de amor" (GS, 50). No un “contrato para procrear”.

Del mismo modo, una unión homosexual puede ser una comunidad íntima de vida y amor, realizable desde las condiciones básicas de un amor interpersonal, sin posibilidad, obviamente, de paternidad o maternidad biológicas, pero sí de otro tipo de fecundidades.

4.    Una lectura fundamentalista de los textos bíblicos relativos a la homosexualidad.
Voy a poner un par de ejemplos. El primero es el de Sodoma y Gomorra (Gn 19,1-11). Según la interpretación tradicional, el pecado de los habitantes de esas dos ciudades fue mantener relaciones homosexuales. Sin embargo, según la interpretación que hoy comparten grandes exegetas de la Biblia, lo que se condena no es la homosexualidad en sí, sino la dureza de corazón de los sodomitas, la violación de hombre con hombre, que implica una humillación, la ofensa a los extranjeros a quienes Lot había acogido en su casa ejerciendo la virtud de la hospitalidad. Es la falta contra la hospitalidad para con los extranjeros lo que se condena.

El segundo ejemplo son las prescripciones del Levítico. En un texto de este libro (18,22) se califica la homosexualidad masculina como abominable. En otro (20,13) se dice que si un varón se acuesta con otro varón, ambos cometen una abominación y deben morir. Los dos textos deben ser leídos en su contexto. En la legislación hebrea se ordena pena de muerte para quienes maldicen a sus padres, para los adúlteros, los incestuosos y los pecados de animalismo. Se considera igualmente abominable mantener relaciones sexuales con una mujer durante la menstruación.

Por el contrario, se permite vender a la hija como esclava, poseer esclavos, tanto varones como hembras, siempre que se adquieran en naciones vecinas. Se establece la pena de muerte para quien incumpla el precepto del descanso sabático y osa trabajar el séptimo día. Se prohíbe acceder al altar a toda persona con algún defecto físico.

¿Hay que interpretar estos textos en su sentido literal? Decididamente, no. Lo que estas prohibiciones quieren poner de relieve es el carácter peculiar del pueblo hebreo como pueblo de Dios, que se distingue del resto de los pueblos. La condena de la homosexualidad así como otras prácticas no se basa en razones sexuales sino en razones religiosas. El problema no se plantea en el terreno moral, sino en el de la identidad étnica y el de la pureza.  

La Iglesia, que no tiene otra misión que la de Jesús, debe seguir los criterios de su maestro sobre la sexualidad:

1.     Jesús no margina ni discrimina a nadie.
La religión judía excluía a niños, mujeres, extranjeros, enfermos, impuros, ciudadanos de ciertas profesiones... Jesús se acerca a los que eran despreciados y eran considerados pecadores en su tiempo. Jesús pretende que todos sean reintegrados en la comunidad.

2.     Jesús es profundamente misericordioso.
A Jesús nunca le deja indiferente el sufrimiento de los demás. Su vida transpira una compasión entrañable. El sentido de la Ley es para él el bien y la felicidad de la persona. Por ello choca frontalmente con los fariseos, intérpretes de la Ley: no saben, son hipócritas, lían cargas pesadas, tergiversan la voluntad de Dios, hacen de la religión una alienación y peso insoportable, cuelan el mosquito y se tragan el camello, pagan el diezmo de la menta y del comino y olvidan lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la lealtad.

3.     Jesús relativiza la Ley.
Por esta sola razón, los fariseos y herodianos planearon su muerte. Jesús ponía bajo cuestión la Ley entera: antes y por encima de la Ley está el mandamiento de hacerse responsable hacia el hermano necesitado.

4.    Jesús no habla de homosexualidad.
Jesús ataca todos aquellos actos que van contra la dignidad de las personas, que las discriminan y las marginan. Es un dato muy importante este silencio de Jesús.

La afirmación de que la homosexualidad es, según la Biblia, abominable y los actos homosexuales pecados graves no resiste la crítica de una exégesis rigurosa y actualizada.

Se puede mantener como católicos una posición distinta a la de la Jerarquía. Las comunidades eclesiales van dando pasos para normalizar en ellas la vida de gays y lesbianas. La doctrina sobre la homosexualidad no forma parte del depósito incambiable de la fe. Son muchos los cambios que han aportado al terreno de la sexualidad la investigación y la experiencia humana. La homosexualidad tiene algo de constitutivo en la persona que la posee y le obliga a actuar de acuerdo con su naturaleza. La homosexualidad es otra manera de vivir la sexualidad, no desviada, y parece resultar infructuoso todo intento de corregirla para hacerla heterosexual.

La incompatibilidad entre cristianismo y homosexualidad carece de base tanto antropológica como teológica.  Dicha incompatibilidad no se da entre ser cristiano y ser homosexual, sino entre ser cristiano y ser insolidario, entre ser cristiano y ser homófobo o, como dice el evangelio, entre servir a Dios y al dinero.

La teología del matrimonio con la que operan de manera generalizada no pocas iglesias cristianas se elaboró en una cultura, una sociedad y una religión patriarcales, que imponían la sumisión de la mujer el varón y la exclusión de los homosexuales de la experiencia del amor. Hoy se necesita reformular dicha teología, para que sea inclusiva de las distintas tendencias sexuales que deben vivirse desde la libertad, el respeto a la alteridad, dentro de unas relaciones igualitarias y no opresivas.

Un reto para la Iglesia es admitir la diversidad sexual como un valor enriquecedor. Las personas homosexuales también tienen derecho a relacionarse con Dios, a seguir a Jesús y ser sus testigos,  a ser ayudadas para superar los miedos y perdonar a cuantos les han ofendido y despreciado.

Tristemente, hay que subrayar la ignorancia sobre el hecho homosexual, así como prejuicios a la hora de fundamentar la opinión de la Iglesia. Es necesario avanzar en la investigación científica sobre la homosexualidad. En otros temas, los avances de la ciencia han hecho variar la posición de la Iglesia –recuérdese la teoría de la evolución o el concepto de paternidad responsable–. Aunque algunos grupos son reacios a este diálogo y les cuesta reconocer la autonomía de la ciencia por miedo a perder la verdad de fe.

Frente al concepto de ley natural, debemos optar por el concepto de PERSONA. Un concepto que no es moderno, pues hunde sus raíces en el cristianismo. Este concepto aparece con claridad en numerosos textos del Evangelio donde Jesús coloca a la persona humana y sus circunstancias por encima de la ley natural e incluso por encima de la ley religiosa de su tiempo.

El ser homosexual se vive «naturalmente» como lo que es. Son las presiones sociales, normativas y justificadas por una ley natural establecida por la mayoría heterosexual las que pueden producir problemas de identidad.

La persona es una unidad: cuerpo, espíritu, afectividad, inteligencia, voluntad, sexualidad, etcétera. Las personas homosexuales deben vivir sus existencias como un todo integrado. La doble vida o vivir esta realidad sólo como un tema sexual hace que la persona viva disgregada. Esta identidad es lo que puede posibilitar la auténtica felicidad de la persona, entendida como el logro de esa unidad personal que la hacer ser ella misma.

El amor y la afectividad entre personas homosexuales, como entre las heterosexuales, no tiene por qué ser reducido a una faceta erótica y hedonista. El mismo placer físico y psíquico que la relación sexual conlleva puede vivirse como una riqueza y un don de Dios al ser humano.

Jesús de Galilea defendió hasta la muerte que no hay otras leyes, ni otras normas, ni otra religión que el amor.

 

José María Muñoz
Licenciado en Historia y Teología

La Iglesia Protestante Evangélica Alemana realiza la primera boda gay en la iglesia

 
 
ANDREW POTTS, 12/08/2013Los protestantes evangélicos alemanes han cumplido con su promesa de casar a las parejas no heterosexuales, la primera celebración religiosa de matrimonio homosexual tuvo lugar el fin de semana del 12 de agosto 2013. La Iglesia Evangélica Protestante alemana celebró su primera boda entre personas del mismo sexo durante el fin de semana de acuerdo a los informes en los medios de comunicación locales. La pareja, Ruediger y Christoph Zimmermann, se casaron en Seligenstadt, cerca de Frankfurt, informó la radio pública del estado de Hesse. 
 
 
Alemania aún no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo por lo que la ceremonia no va a cambiar su estado legal, pero la pareja ya se encontraba en una unión civil. En junio, la Iglesia Protestante Evangélica Alemana dijo que iba a empezar a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo y añadirlos al registro de la iglesia.
 
Anteriormente protestantes evangélicos alemanes habían bendecido parejas del mismo sexo, pero no se unió a ellos en el matrimonio. Alemania ha permitido uniones civiles de parejas del mismo sexo desde 2001 con derechos similares a las parejas heterosexuales, excepto en la adopción y la legislación fiscal.
 
Sin embargo, el máximo tribunal de Alemania ordenó la igualdad fiscal para las parejas homosexuales en febrero. La decisión de la Iglesia Evangélica Portestante Alemana de celebrar uniones no heterosexuales y no casadas fue criticada por la Iglesia católica en Alemania después de que se publicara el documento "Entre la autonomía y la dependencia - el fortalecimiento de la familia como una comunidad segura", que explica los cambios en junio.
 
El consejo de la Iglesia Evangélica Protestante Alemana, cuyo presidente, Nikolaus Schneider, dijo al anunciar el documento que, si bien aún tenía "el matrimonio del hombre y la mujer con los niños", como el modelo ideal para una familia, el compromiso mutuo, la igualdad y el mutuo cuidado eran más importantes para determinar lo que era una relación que vale la pena.
 
Schneider señaló que para la Iglesia Protestante en Alemania, el matrimonio era "una cosa mundana" y no un sacramento religioso. El Comité Central de los Católicos Alemanes, presidido por Alois Glück, atacó la decisión de los protestantes de poner otras relaciones en pie de igualdad con las parejasl heterosexuales casadas, diciendo que este movimiento de la iglesia envia el mensaje de que "todo es posible y de alguna manera igual."
 
En febrero, el Gobierno alemán anunció que consideraría ampliar más derechos a las parejas del mismo sexo a raíz de una sentencia judicial, pero el presidente de EE.UU. Barack Obama instó a Alemania en dar a las parejas homosexuales de plena igualdad, durante una visita en junio.
 
Foto de Nikolaus Schneider realizada por de Gobel

Las parejas gays podrán casarse en las iglesias luteranas de Dinamarca

A partir de la primavera del próximo 2012, en las iglesias se podrá contraer matrimonio de forma legal, según ha informado el ministro de la Iglesia luterana, Manu Sareen.

Mientras aquí el presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela, sigue erre que erre contra la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, en otros países siguen avanzando. Dinamarca, el primer país del mundo en regular en el ya lejano 1989 las uniones civiles gays, aprobará próximamente el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Y además, como ya avanzamos, las parejas gays podrán casarse en las iglesias luteranas de Dinamarca. Dentro de la Iglesia estatal luterana se encuentra el 80% de los 5,6 millones de habitantes del país.
Hasta ahora, la iglesia luterana danesa ofrecía pequeñas ceremonias para bendecir a las parejas gays, a pesar de la oposición de parte de sus pastores. Pero a partir de la primavera boreal del próximo 2012, en las iglesias se podrá contraer matrimonio de forma legal, según ha informado el ministro de la Iglesia, Manu Sareen, a pesar de las presiones de parte de la iglesia luterana.

Aún así, los pastores daneses mantendrán el derecho a no casar en sus iglesias si va contra su forma de pensar.

Fuente: Cristianosgays.com

Manifiesto de Cáritas, Confer, HOAC, Justicia y Paz y AEFJ ante las elecciones europeas

 

"Invitamos a toda la ciudadanía a participar en la construcción de otra Europa más acogedora y más justa"

"Es urgente establecer vías efectivas y realistas para la inmigración y luchar contra el racismo"

 

El próximo 25 de mayo los españoles estamos convocados a elegir 54 de los 751 diputados que compondrán el nuevo Parlamento Europeo y que representarán a unos 490 millones de ciudadanos europeos (28 países miembros).

En estas elecciones, el nuevo Parlamento estrena mayores competencias: elige al Presidente de la Comisión, tiene que aprobar al conjunto de los miembros que propone el Consejo Europeo para formar la Comisión y puede destituir a la Comisión mediante una moción de censura.

El gran reto al que se enfrentan los ciudadanos europeos es, por un lado, la desinformación acerca de las instituciones, funcionamiento y repercusiones de lo que se realiza, día tras día, en la Unión Europea, unido al casi total desinterés por lo que en la UE se debate.

 

 

Desde nuestra común identidad cristiana y a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, animamos a todos los votantes a tomar conciencia de la importancia de este momento, donde con nuestro voto podemos construir una Europa más justa y solidaria con las personas y los países más débiles y vulnerables.

La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) anima, con motivo de la convocatoria de las elecciones al Parlamento europeo, a configurar Europa como una comunidad de solidaridad y responsabilidad, basada en un modelo de economía social de mercado en el que no solo prime la economía y donde tengan la debida importancia la moral, la política y la voluntad decidida de preservar los derechos fundamentales de todas las personas.

Nuestras organizaciones consideran necesario apostar decididamente por una Europa comprometida con una justicia económica y social universal, dispuesta a:

a) Establecer un marco de protección de los derechos económicos y sociales, e impulsar políticas de lucha contra el desempleo -especialmente el juvenil y el de larga duración- orientado a la creación de puestos de trabajo dignos para todos.

b) Promover la reducción de la pobreza y la exclusión social a través de instrumentos como el salario mínimo interprofesional y una renta básica familiar.

c) Reforzar la cooperación a favor del desarrollo económico, los derechos humanos y la democracia tanto en los países más pobres como en los de nuestro entorno.

d) Adoptar políticas que mejoren la regulación de los mercados financieros, a fin de frenar la especulación y la evasión fiscal, favorecer su transparencia y su adecuación a la economía real y productiva, promoviendo la desaparición de los paraísos fiscales y el secreto bancario, y aplicando impuestos a las operaciones financieras internacionales.

e) Impulsar normativas y políticas que aseguren mayor respeto del medio ambiente, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.

f) Promover una reforma del sistema económico-financiero global, a fin de ponerlo verdaderamente al servicio del bien común universal, favoreciendo la creación de una autoridad política democrática universal que lo haga posible

Así mismo, consideramos que Europa no puede renunciar a un mayor compromiso con los derechos humanos, base del respeto de la dignidad de la persona. Entre otros retos, es urgente garantizar los derechos humanos de los migrantes y reforzar la lucha contra la trata de personas, evitando la mortalidad en el mar y las fronteras, estableciendo vías efectivas y realistas para la inmigración laboral efectivas y realistas para la inmigración laboral y el asilo en Europa, impulsando la integración social y luchando contra el racismo y la xenofobia.

Es necesario, además, que todos los países europeos trabajen por una paz universal promoviendo el desarme y el control del comercio de armas.

Los problemas y retos a los que se enfrenta Europa son muchos y muy complejos. La construcción de Europa como un gran espacio de integración política y económica, de justicia social, de promoción del desarrollo humano integral y de la paz, con vocación de referencia mundial, es una meta irrenunciable a la que todos debemos contribuir ejerciendo nuestro derecho a votar.

Por ello, como creyentes y como hombres y mujeres de buena voluntad, no podemos permanecer indiferentes ante estas elecciones, tras la excusa de lo complicado de las instituciones, del desencanto generalizado o del sentimiento negativo de que "nada vale la pena".

Invitamos a toda la ciudadanía a participar, a través de las urnas, en la construcción de otra Europa más acogedora y más justa, y a asumir un compromiso activo en la defensa de los derechos de los últimos y no atendidos por parte de las estructuras legislativas y ejecutivas de la UE.

Martínez Camino (CEE): “Ojalá hubiese una ley de matrimonio homosexual”

 El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, vuelve a la carga contra el matrimonio igualitario pese a los nuevos aires que vienen del Vaticano por lo que a la forma de referirse públicamente a la realidad homosexual se refiere. Eso sí, Martínez Camino ya no tiene problema en usar la palabra “matrimonio” aplicada a parejas del mismo sexo, siempre que se trate de una institución separada de la de las parejas de distinto sexo. Lo que de verdad parece molestar al portavoz de los obispos españoles es que se use el mismo marco jurídico para todas las parejas.
 
 
Tras una larga conversación con Pepa Bueno acerca del papel de la Iglesia católica durante la dictadura franquista (en la que el portavoz de los obispos españoles muestra por cierto su carácter hábil y correoso y se lleva a la periodista a su terreno), Pepa Bueno le pregunta por las recientes afirmaciones del papa sobre que la Iglesia debería ocuparse de otros temas diferentes al matrimonio homosexual o el aborto. Martínez Camino le responde recordando un aspecto que los seguidores habituales de dosmanzanas conocen bien. “Cuando el Gobierno Kirchner desarrolló la ley de destrucción del matrimonio semejante a la del gobierno anterior en España, ¿sabe usted lo que dijo? Dijo que esa ley, no solo era un error, que iba a traer consecuencias sociales negativas, sino que era una acción de Satanás. Es un mal diabólico destruir el matrimonio. El papa lo dijo”, afirma Martínez Camino, en alusión a las palabras de Jorge Bergoglio en contra de la aprobación de la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina cuando era todavía arzobispo de Buenos Aires.
 
Preguntado después por Pepa Bueno por la presencia de obispos en la manifestación contra el matrimonio igualitario de 2005, Martínez Camino señala que no fue la Conferencia Episcopal la que la convocó, pero aún así justifica la numerosa presencia de obispos en ella en comparación con otras manifestaciones convocadas contra el Gobierno socialista. “¿Por qué? Mire usted, luego la historia pasa las facturas. Nosotros pensamos, a lo mejor nos equivocamos, que la ley de destrucción de matrimonio de 2005 (…) lo que regula es el matrimonio de todos, no el de las personas del mismo sexo. ¿Cómo lo regula? Lo dice la exposición de motivos: ‘Hasta ahora el matrimonio era una institución machista. Nosotros vamos a hacer una institución no machista ni patriarcal…’ ¿Cómo lo hacemos? suprimiendo del Código Civil, del título que regula el matrimonio, cuatro palabras: padre y madre, esposa y esposo. En eso consiste esa ley, en que todos los españoles desde 2005 no son reconocidos por la ley expresamente como esposa y esposo, sino como cónyuge, A y B. Esa ley ha destruido el matrimonio”.
 
Es entonces cuando Martínez Camino deja claro que lo que molesta a la jerarquía católica es el marco igualitario para todas las parejas, más allá de las palabras que se usen. “Mire usted, y que me entiendan bien los oyentes. Ojalá hubiese ley de matrimonio homosexual, es decir, una regulación del matrimonio para personas del mismo sexo, porque lo que hay ahora es la destrucción del matrimonio de todos. Entonces, ante esa situación, cambiar esa ley por 15 votos de diferencia, con el Senado en contra, y 15 votos en el Congreso, es más grave que cambiar el modo de Gobierno del estado, que cambiar de Monarquía a República. Es un hecho histórico de tal calibre, que a mí no me extraña que estuviésemos los obispos en esa manifestación, porque la historia nos pedirá cuentas”.
 
“Los homosexuales no querrían una ley solo para ellos porque lo que querían justamente era un matrimonio igualitario para todos”, le responde por cierto muy acertadamente Pepa Bueno.
 
En ese punto la entrevista pasa a ocuparse de otros temas, como las quejas de la Conferencia Episcopal sobre el trato a la asignatura de Religión en la nueva ley educativa promovida por el Gobierno del PP, que los obispos españoles consideran sigue siendo distinto al de asignaturas troncales como las Matemáticas o la Lengua. Martínez  Camino crítica en concreto que la asignatura de Religión quede fuera de la educación infantil o que en bachillerato se contemple solo como una más entre trece optativas.
 
Fuente: Dos Manzanas. Escucha la entrevista en Cadena Ser aquí.

Pastores metodistas celebran una boda gay como protesta

Más de 50 pastores metodistas celebran una boda gay como protesta por el juicio eclesiástico a un compañero que casó a su hijo, también gay
 
Frank Schaefer, pastor de la Iglesia Metodista Unida (la segunda confesión protestante más numerosa de los Estados Unidos) se enfrenta a un juicio eclesiástico que podría costarle su ministerio. Su falta: celebró hace ahora seis años la boda su propio hijo, Tim Schaefer, con otro hombre (la Iglesia Metodista Unida no acepta el matrimonio entre personas del mismo sexo). Sin embargo, el juicio a Schaefer puede resultarle contraproducente al sector conservador de la iglesia. Por lo pronto, más de cincuenta compañeros le han expresado su solidaridad, y lo han hecho de la mejor forma posible: sumándose a otra boda gay.
 
 
Frank Schaefer quiso bendecir, hace ahora seis años, la boda de su hijo Tim con el hombre al que ama, celebrada en Massachusetts (el primer estado de Estados Unidos en permitir el matrimonio igualitario). Lo hizo orgulloso de apoyar a su hijo, que con 17 años le confesó su homosexualidad después de haber sufrido la culpa de sentirse pecador. Un sufrimiento cuyo conocimiento le causó un gran dolor a su padre, que le brindó entonces todo su apoyo. “Jesús Nuestro Señor jamás mencionó la homosexualidad. Si es una cuestión tan importante, ¿por qué no lo hizo?”, argumenta.
 
Ello no le había supuesto hasta ahora ningún problema para Schaefer, que ha seguido ejerciendo durante todo este tiempo su labor pastoral. Sin embargo, hace unos meses uno de sus feligreses lo denunció ante su iglesia tras llegar a sus oídos la noticia. Y es que la Iglesia Metodista Unida, aunque no se encuentra entre las iglesias cristianas que mantienen posturas más homófobas (y de hecho hay un importante sector que defiende posturas inclusivas) sigue considerando de forma oficial las relaciones homosexuales pecaminosas y no permite bendecir uniones entre personas del mismo sexo o celebrar bodas. Es por eso que Schaefer se enfrenta a un juicio que podría costarle su puesto como pastor en su parroquia de South Lebanon, una pequeña localidad de Pensilvania. Un proceso que podría haber evitado aceptando el compromiso de no volver a celebrar en el futuro ninguna ceremonia similar, compromiso que el pastor ha rechazado al considerar que no hay nada de malo en ello.
 
El juicio a Schaefer ha tenido sin embargo una derivada inesperada, al despertar toda una ola de solidaridad. Especialmente significativo fue lo que sucedió el pasado sábado, cuando una cincuentena de pastores celebraba al unísono la boda de Bill Gatewood y Rick Taylor, gays, fieles metodistas y pareja desde hace más de 25 años. La boda se celebró en la Arch Street United Methodist Church, una parroquia inclusiva de Filadelfia. En concreto, 36 de ellos pertenecían a la Iglesia Metodista Unida y 9 a otras confesiones religiosas. Otros 17 clérigos de la Iglesia Metodista Unida de diferentes lugares de Estados Unidos les daban su apoyo permitiendo que sus nombres figurasen en el certificado de matrimonio que les fue entregado a los novios. En definitiva, todo un conato de rebelión en el seno de una iglesia ya muy dividida sobre la materia. ¿Se abrirá juicio a todos los que participaron en esta última ceremonia…? (Fuente: Dos Manzanas)

Sanar la homofobia en nuestra iglesia

El párroco del Dulce Nombre de María, en el barrio sevillano de Bellavista, ha retirado esta mañana de la web de la Parroquia toda alusión a la "sanación" de la homosexualidad. El párroco, González Alba, ha emitido hoy un comunicado en el que dice que no es el autor de la entrada de la web parroquial y asegura que el texto fue publicado por otra persona "sin previa información".
También ha pedido disculpas a las personas y colectivos que se hayan podido sentir ofendidos por una publicación que ha calificado de "desafortunada".
Hasta aquí pudiera parecer que todo ha sido un mal entendido, y que incluso se siente desolado por las consecuencias de ello. 
 
Sin embargo, desde Ichthys queremos hacer públicas las siguientes consideraciones:
· Como católicos, estamos tristemente hartos de la incapacidad de ciertos pastores de la nuestra Iglesia para acercar el mensaje de Jesús a mujeres y hombres sin excepción. 
· Santiago César González Alba, párroco del Dulce Nombre de María, defiende las tesis de "sanación de la homosexualidad" desde hace largo tiempo.
 
 
Prueba de ello es que el pasado mes de mayo, tras recibir nuestra invitación a orar junto a nosotros y un centenar de creyentes en la Vigilia por un Mundo sin homofobia, el día 15 de mayo, nos contestó justificando su no participación, y remitiéndonos un archivo pdf con el libro "Cómo sanar la Homosexualidad", así como una serie de comentarios en los que nos animaba a curar nuestros defectos.
· Contamos con testimonios de personas homosexuales, y también de separadas y divorciadas a las que ha negado la comunión públicamente.
· La actitud vital de Don Santiago César González Alba merece todo nuestro desprecio, por cuanto utiliza el nombre de Dios en vano, y pisotea el mandamiento de Jesús: amar al prójimo por encima de uno mismo. 
· Las personas LGTB somos obra perfecta de Dios, creados a su imagen y semejanza, como cualquier otra obra del Padre. Negar esa evidencia es pecar contra el Espíritu.
· Reivindicamos una Iglesia plural, cercana, amable, valiente, arriesgada, dispuesta a acercar a Cristo a los alejados, resuelta a anunciar el evangelio incluso en las rancias rectorías donde aún pueda predicarse la exclusión en nombre de Dios.
· Recordamos a los desmemoriados que la homosexualidad no es una enfermedad, pero la homofobia sí.
 
ACCEDE AL ORIGINAL AQUÍ

Sobre la cuaresma

 

Se acerca la Cuaresma, tiempo de reflexión. Tiempo para caer en la cuenta, tiempo de revisión. Se inicia el miércoles de ceniza, con el deseo de conversión.
 
Es un momento privilegiado, sin las distracciones del tiempo de Navidad; sin compras, sin tanta fiesta. Para algunos una excusa, momento para viajar, para ir a la playa, para descansar.
 
El niño que nos nació ha crecido, ya se ha hecho mayor. Se ha ofrecido al extremo. No ha hecho otra cosa que amar. Amar a los desahuciados, a los pobres y marginados. Nos invita a enterrar nuestros complejos, los impedimentos a la felicidad. Enterrarlos hondo bajo tierra, para que germine una nueva vida, una inmensa actitud de gratuidad; un gran gracias por tanto bien recibido. Un borrón y cuenta nueva. Un deseo de volver a empezar, de olvidar los errores, de poder mejorar. Un deseo de acompañar a Cristo, de saber pasarlo mal, de aceptar el dolor y afrontarlo con esperanza. Dolor que pese a todo duele, y a veces duele mucho.
 
Aceptando cargas ajenas, acompañando en silencio, dejándose afectar. No son nuestros asuntos, sino los de los de los demás, de aquellos que necesitan ayuda, a veces simplemente estar. Manos de apoyo, presencia pacífica, escucha en silencio. Momentos intensos, vidas plenas que dan de balde, porque también de balde recibieron.
 
Nuestra cabeza nos llama idiotas, pero arde el corazón. Arde internamente como un volcán en erupción. Erupción de felicidad, de sentido interno, no importa lo que dirán. Cristo ha resucitado y con él vamos detrás. Él nos abrió la puerta, el camino nos marcó, nos dijo que no estaríamos solos que Él proveerá.
 
 
Lo inesperado aparece, lo nunca visto aquí está. No estaba previsto, todo parecía cerrado pero hoy una puerta se abre, una salida es marcada por un ventanuco angosto. La Providencia marca un camino de nerviosismo e imprevisión. Un camino inesperado, fuera de nuestro control. Para que el éxito no sea nuestro, sino que sea de Dios. No es lo que habíamos previsto, ni se hizo como queríamos, ni siquiera nos venía bien. Vino según un criterio, el criterio del Resucitado, cuya sabiduría nos supera y excede.
 
Ya comienza la Cuaresma, en cuarenta días la Pascua. Que lo que de balde fue recibido, sea ofrecido de balde. Y si recibido no nos parece, sea aún así ofrecido de balde, que en el momento por Dios elegido, de balde nos será retornado, en un momento inesperado y en gran medida acrecentado.
 

Sobre la igualdad, la dignidad y la libertad

Esta conferencia, a cargo de John Shelby Spong, tuvo lugar en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid en su sección de Filosofía el lunes 22 de octubre de 2012. Participaron Juan José Tamayo, Carla Antonelli, Manuel Rodenas y Aurelio Lepe. Para escuchar el audio de esta charla, pulsar en el siguiente enlace. Se incluyen también un conjunto de enlaces con sus más destacados escritos en defensa de la exclusión en general y en particular del colectivo homosexual.

 

"Todos los seres humanos tienen la imagen de Dios y debe ser respetado por lo que es cada persona. Por lo tanto, no hay una descripción externa de nuestro ser, ya sea por raza, etnia, género u orientación sexual, bien se puede utilizar como base para el rechazo o discriminación", ésta es la tesis número 12 del Obispo Episcopaliano, Doctor en Teología y escritor, John Shelby Spong que estará el próximo lunes en Madrid para defender sus argumentos sobre la igualdad. 
 
El Obispo Shelby estará a las 10.30 de este lunes, 22 de octubre, dando una rueda de prensa en la sede de COGAM (Calle de La Puebla, 9, Madrid) previa a su conferencia, organizada por la Sección de Filosofía del Ateneo de Madrid (Salón de actos, 19 horas), en la V Jornada de Filosofía Clásica “Sobre la Igualdad, la Dignidad y la Libertad”. También participarán en esta Jornada el teólogo Juan José Tamayo, la diputada Carla Antonelli, el abogado Manuel Ródenas y el coordinador de Asuntos Religiosos de la FELGTB Aurelio M. Lepe Gil. El acto estará presentado por Ilia Galán, Presidente de la Sección de Filosofía y Victoria Caro. Al término habrá un concierto clásico interpretado por la soprano Gema Scabal y el pianista Gianpaolo Vadurro.
 
La presencia en España de John Shelby Spong, gestionada por el Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB, supone un ejemplo de misión coherente. Spong apuesta, sin duda alguna, por la inclusión integral de las personas LGTB en todos los ámbitos, incluido el religioso, defendiendo el Matrimonio Igualitario.
 
En la rueda de prensa en Cogam estarán presentes el Obispo John Shelby Spong, Aurelio Lepe Gil, Coordinador del Área de Asuntos Religiosos, Victoria Caro, Secretaria de la Sección de Filosofía del Ateneo de Madrid, y Domingo Melero, Presidente de la Asociación Marcel Légaut. Miembros integrantes de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de España (ICM) colaborarán como traductores consecutivos en esta rueda de prensa y en la conferencia.
 
John Shelby Spong nació en junio de 1931. Desde 1976 es obispo de Newark, New Jersey, EEUU. Nació en Charlotte (Carolina del Norte), en el seno de una familia de clase media. Su padre murió alcoholizado cuando él tenía 12 años y entonces su familia conoció la estrechez económica. Spong recuerda la Biblia que le regaló su madre y asegura que, desde entonces, la lectura y estudio de este “Libro de libros” ha sido central para él. Joven monaguillo en su parroquia, recibió una fuerte influencia del pastor Robert Crandall. La influencia de Crandall está en el origen consciente de la llamada de Spong al sacerdocio, así como en la de su hermano.
 
Las ideas Spong han recibido fuertes críticas de algunos otros teólogos, en particular el arzobispo de Canterbury, Rowan Will, (cuando fue el obispo de Monmouth), describiendo sus doce tesis como portadores de "confusión y mala interpretación".
 
Estos son enlaces a algunas de las manifestaciones más importantes que ha tenido John Shelby Spong en defensa de la dignidad de las personas homosexuales:
 
- Manifiesto para la plena inclusividad de las personas lgtb:
 
- Conferencia para la inclusividad 2011:
 
- Extracto de carta del obispo retirado y teólogo John Shelby Spong a Rowan Williams, actual arzobispo de Canterbury.
 
- Las tres grandes concepciones erróneas de la biblia (Área de Asuntos Religiosos realizó la traducción, publicada en su web):
 
- “The Call of Jesus (la llamada de Jesús)”, por el obispo John Shelby Spong.
 

Teológicos

"Jesús y el Evangelio dignifican totalmente a la mujer; la Iglesia evangélica sólo a medias"

Por Verónica Rossato
 
Opina la teóloga argentina Nancy Elizabeth Berdford, profesora de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminario metodista Garrett-Evangelical, en Chicago, EEUU.
    
Este año se celebrará por primera vez el Día Internacional de la Mujer en el entorno evangélico español, con un acto organizado por la Consejería de la Mujer del Consejo Evangélico de Madrid. También este año es el primero de la existencia de ONU Mujer, un organismo creado en 2010 y puesto en marcha al comenzar el 2011.


La creación de ONU Mujeres formó parte de la reforma de la ONU, al reunir los recursos y mandatos para obtener un mayor impacto. Fusiona y seguirá el trabajo de cuatro componentes del sistema de la ONU, con el fin de centrarse exclusivamente en la igualdad y el empoderamiento de las mujeres: División para el Adelanto de la Mujer (DAW), Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), Oficina del Asesor Especial en cuestiones de género (OSAGI) y Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).


Se espera que ONU Mujeres sea un defensor dinámico y fuerte de las mujeres y de las niñas, otorgándoles una voz poderosa en los ámbitos mundial, regional y local. En base a la visión de igualdad de la Carta de las Naciones Unidas, ONU Mujeres se consagrará, entre otras cosas, a trabajar en pro de: La eliminación de la discriminación en contra de las mujeres y las niñas; el empoderamiento de la mujer; el logro de la igualdad entre las mujeres y los hombres, en tanto que socios y beneficiarios del desarrollo, los derechos humanos, las acciones humanitarias y la paz y la seguridad.


IGLESIA EVANGÉLICA Y LA MUJER


Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, nos preguntamos:¿Cuál es la situación en el contexto evangélico latinoamericano en cuanto a la igualdad de género y el papel responsabilidad real que se concede a las mujeres?Planteamos el interrogante a la teóloga argentina Nancy Elizabeth Bedford, profesora de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminario metodista Garrett-Evangelical, en Chicago, Estados Unidos, y Profesora Extraordinaria No Residente del Instituto Universitario ISEDET de Buenos Aires. Se congrega en una iglesia menonita.


“Se trata de una pregunta complicada que no tiene una respuesta sencilla. Lo primero que hay que recordar es que el evangelio de Jesús desde el principio fue una buena noticia para muchas mujeres. Algunos de los primeros testimonios históricos que tenemos acerca del movimiento de Jesús en las primeras décadas del cristianismo, por ejemplo, hablan de la participación de mujeres esclavas como líderes en las iglesias. Esto era algo que llamaba la atención desde los círculos paganos. La convicción de que ‘en Cristo ya no hay ni varón ni mujer’ (Gálatas 3:28) tuvo un gran impacto entre los seguidores de Jesús y lo sigue teniendo: donde llega el evangelio también llega la buena noticia de que las mujeres somos ciudadanas de primera del reino de Dios”, respondió Bedford.


Sin embargo, la situación de desigualdad no está resuelta. “Esta buena noticia para las mujeres –acotó la teóloga- ha coexistido desde el principio con la convicción de que las mujeres deben someterse a los varones ‘por ahora’, y que la igualdad es una promesa escatológica que se cumplirá recién más adelante, cuando el reino sea consumado: por ahora conviene que las mujeres “aprendan en silencio” y no molesten demasiado. Ambas tendencias, el movimiento hacia la igualdad entre varones y mujeres, y el movimiento hacia la subordinación temporal de las mujeres a los varones, coexisten en las Escrituras, por ejemplo en los escritos paulinos. Nos compete como seguidoras y seguidores de Jesús tratar de discernir cuál es la manera más fiel de proseguir en los pasos de nuestro Maestro con la ayuda del Espíritu Santo: ¿Que las mujeres nos callemos y nos sometamos? ¿O que nos expresemos desde la igualdad? ¿Que nos salvemos pariendo hijos y dedicándonos al ámbito doméstico? ¿O que nos involucremos de acuerdo a nuestras capacidades y dones en todos los ámbitos sociales?”.


AMÉRICA LATINA


Centrando la reflexión en América Latina, Bedford expresó que “lo que vemos es un panorama mixto”. A continuación analizó la cuestión desde una perspectiva sociológica. “No resulta difícil descubrir lo que los sociólogos de la religión denominan ‘la paradoja de género pentecostal’, que aparece no solamente entre los pentecostales, sino en todo el ámbito evangélico: en las parejas heterosexuales donde existe una conversión de ambos a la fe evangélica, los varones suelen superar el alcoholismo y el tabaquismo, dejar de tener relaciones con múltiples parejas y se integran más al ámbito doméstico. Esto suele tener consecuencias positivas para las mujeres de la familia”.


Sin embargo –señaló- el fenómeno tiene sus límites. “Suele existir también una barrera, muchas veces implícita, que la mujer no debe franquear, y que tiene que ver con el poder de un paternalismo aparentemente benigno. Si las mujeres cuestionan demasiado los contornos de ese paternalismo, el esquema de poder muestra su rostro menos benigno: las mujeres en cuestión son acusadas de sobrepasarse, de desubicarse, de no ser femeninas, y de tener que aprender a bajar la cabeza. Si están casadas, sus esposos caen bajo la sospecha de “falderos” o de sometidos. En otras palabras, las mujeres pueden ejercer sus dones espirituales en la medida que no cuestionen el pacto patriarcal, sacralizado por algunos versículos bíblicos y por un bagaje cultural sexista que naturaliza la desigualdad. No es inusual que el liderazgo pastoral de una congregación mire al costado si hay violencia doméstica bajo la convicción de que las mujeres deben aprender a ser humildes y a ubicarse”.


Nancy Bedford acotó a continuación: “Lo que surge, entonces, es que el evangelio suele llevar a que las mujeres se instruyan, aprendan a interpretar textos, oren, canten o hasta prediquen en público y en general asuman papeles en las iglesias evangélicas que las preparan para destacarse en muchos ámbitos de la sociedad, dentro y fuera de la iglesia. Al mismo tiempo, reciben el mensaje de que deben someterse a las autoridades masculinas familiares y eclesiales y que no deben sobrepasarse ni cuestionar demasiado las estructuras de poder paternalistas y/o patriarcales, so pena de ser desacreditadas dentro de una comunidad con la que se identifican profundamente. Cuál pueda ser ese límite a no franquear depende del momento histórico y de la congregación”.


A modo de conclusión, la teóloga expresó que “Lo difícil para las mujeres evangélicas es que el ejercicio pleno de su vocación y de sus dones dependa del beneplácito de una estructural paternalista, cuando pareciera que la interpretación más integral y cabal del evangelio apunta a otra cosa: a que en Cristo se disuelven todas las jerarquías, tengan que ver con la raza, la clase social, el sexo o el género”.


INTERROGANTES


Nancy Bedford es autora de varios libros, entre ellos La porfía de la resurrección (Editorial Kairós), en el cual se refiere en forma autocrítica a su propio silencio frente al sentido común fariseo: “¿Alguna vez habré escuchado en la iglesia que se orara para que cesara el pecado que lleva a que por lo menos una de cada tres mujeres en todo el mundo sea violentada sexualmente o golpeada brutalmente en algún momento de su vida? ¿Yo alguna vez saqué el tema desde el púlpito, alguna de las veces que me lo pasaron? Creo que no” (pág. 33).


La porfía de la resurrección es una invitación a descubrir la fe en el triunfo del amor por sobre el odio, de la vida por sobre la muerte, de la creación amorosa de Dios por sobre la nada: esa fe nos va fortaleciendo la rebeldía ante las múltiples opresiones de las que sufrimos, pero también nos empuja a la conversión ante nuestras complicidades con la opresión, nos da hambre y sed de la justicia de Dios, nos vuelve porfiadas y porfiados ante el mal y alegres en nuestro caminar en el Espíritu. 

De Sodoma a la sodomía y a la homosexualidad: cómo se crea la diversidad

Reflexiones del teólogo Norbert Reck realizadas en la Karl-Rahner-Akademie de Colonia (Alemania) el 9 de abril de 2008

 



Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo han existido siempre y en todas las culturas, pero la homosexualidad como circunstancia permanente es un punto de vista occidental mucho más reciente y que tiene sus raíces en la teología cristiana.

En otras culturas, las relaciones sexuales entre personas de igual sexo se entendían de un modo totalmente diferente.

Además, no se asociaba a un grupo de personas en concreto, sino que en muchos lugares se consideraba una actividad permitida tanto para hombres como para mujeres. Tampoco en la Antigua Europa se le daba importancia al sexo del amante. Los estoicos consideraban dicha cuestión como adiaphora, es decir, cosas indiferentes en la vida.

Se creía que el dios Eros inspiraba caprichosamente un particular deseo de amor en los seres humanos, quieres se enamoraban perdidamente de otro ser humano.

Obviamente, a nadie se le hubiera ocurrido la idea de que la humanidad se dividiera en heterosexuales y homosexuales, algo que, en cambio, a nosotros nos parece totalmente ineludible. Probablemente, un ejemplo interesante es el del bíblico rey David. Sobre él se contaban diversas historias de amor en las que se le relacionaba tanto con hombres como con mujeres. Los teólogos homosexuales siempre han intentado mostrar a David como “gay”, mientras que los conservadores se han esforzado mucho para demostrar que David era “heterosexual”.

Obviamente, ambas teorías son absurdas. Si realmente queremos poder decir algo acerca de David, entonces debemos aclara que en el mundo de aquella época no existían los modelos de “heterosexualidad” y “homosexualidad”. David no conocía estas categorías, no sentía siguiendo estas categorías ni vivía según los límites que marcaban. Para él eran decisivas otras normas completamente diferentes.

 

Pero, ¿cómo pudo nacer, dependiendo directamente del relato bíblico de la destrucción de Sodoma, el término sodomía seguido del concepto de “homosexualidad”? Permítanme hacer un rápido viaje a través de los siglos para esclarecer algunos momentos de esta evolución.

 

En el relato bíblico de Sodoma, Lot acogió como huéspedes en su casa a dos ángeles, aunque aparentemente eran dos viajeros. Después de cenar, así se cuenta, se reunieron delante de la casa de Lot todos los hombres de Sodoma, tanto jóvenes como ancianos, que pretendían, como si fuese algo normal, que los ángeles les fuesen entregados para mantener relaciones sexuales con ellos. Ante la amenaza de violencia que se respiraba en el ambiente, Lot se encontró en un aprieto, por lo que ofreció a la multitud enfurecida a sus dos hijas, todavía vírgenes, para que las violasen a ellas en lugar de a los ángeles. No obstante, sigue tratándose de abusos sexuales: o a los ángeles o a las hijas. Lot abandonó la ciudad con su esposa y sus hijas, mientras los ángeles pidieron a Dios que destruyese Sodoma y otras cinco ciudades.

 

Hasta aquí el relato. Evidentemente resulta difícil extraer una moraleja ética para valorar las actividades sexuales. En el centro del relato ¿no está quizá el hecho de que los ángeles tengan aspecto humano? ¿Es ético ofrecer a tus propias hijas para que las violen? ¿Hubiera hecho Lot lo mismo con sus hijos varones?

 

¿No se trata, más bien, del antiguo precepto de proteger al forastero, incluso a costa de sacrificar a las hijas del anfitrión? Además, debe señalarse que en este relato finalmente no se comete ningún acto de violencia y, sin embargo, ¡Sodoma fue destruida igualmente! ¿Por qué? ¿Tal vez la ciudad fue castigada por algo que no hizo? ¿O más bien se entiende otra cosa por “pecado de Sodoma”? El hecho de que en este relato se señale la “homosexualidad” como una “grave depravación”, como reza el Catecismo de la Iglesia Católica (Cat. Igl. Cat. n. 2357) es realmente absurdo. No se habla de esto en absoluto. Es interesante saber qué idea se hicieron de este relato ya en aquella época bíblica. De hecho, otros muchos escritos bíblicos se hicieron eco de la historia de Sodoma.
 

En la reacción hebrea a este relato que podemos leer en el Antiguo Testamento, no surge en absoluto el posible aspecto sexual. En el libro del profeta Isaías (3, 9) y en el del profeta Jeremías (23, 14), el pecado consiste en la arrogancia de los habitantes de Sodoma, mientras que para el profeta del libro de Ezequiel (16, 49f), la maldad de los sodomitas radica en el hecho de negar la ayuda a los pobres.
 

Solo se hace referencia al aspecto sexual más tarde, en el Nuevo Testamento (2P. 2:10; Juan 7-8). Se habla de los «deseos inmundos del cuerpo». Sin embargo, los autores de este escrito tardío del Nuevo Testamento entendieron el relato de Sodoma como una condena de las relaciones entre personas del mismo sexo, lo cual no parece una decisión inocente.
 

No obstante, entre los autores eclesiásticos y canónicos se entrevé gradualmente un creciente interés por el aspecto sexual de este relato, como son los casos de Ambrosio en el siglo IV y de Agustín en el siglo V (aunque debemos añadir que este último estaba más bien interesado por el problema de las «pasiones desordenadas» que por los actos entre personas del mismo sexo).

 

No es hasta el s. VII cuando Gregorio Magno († 604) insiste en una interpretación inequívocamente sexual del relato de Sodoma: para él Sodoma es la quintaesencia del castigo de Dios causado por el pecado de la carne (scelera carnis). Sin embargo, los teólogos cristianos no saben a ciencia cierta qué es eso del «pecado de la carne». En el s. XIII, cuando el obispo imperial Bucardo de Worms hablaba del pecado «a la manera de los sodomitas» se refería específicamente a la relación anal entre dos hombres. Aun así, nunca se le habría ocurrido considerar «sodomítica» la masturbación entre dos hombres. Esta práctica aparecía en su libro penitencial aunque no relacionada con la sodomía. En cambio, otros autores calificaban de «sodomitas» otro tipo de actos completamente distintos. En muchos casos se trataba de una expresión genérica para tipos de relaciones sexuales que se consideraban «contra natura».

 

Ocasionalmente, los actos sexuales entre un hombre y una mujer eran tachados de “sodomitas” si su fin no era la procreación.

Si se leen sin prejuicios los antiguos textos teológicos, se debe reconocer que cuando se habla de «sodomía»  no siempre se alude a los actos sexuales entre personas del mismo sexo. No debemos caer en asociaciones de conceptos estereotipadas.No obstante, la historia llega a un importante punto de inflexión cuando Pedro Damián entra en escena en el s. XI. Pedro Damián es el representante de la reforma gregoriana, un ardiente defensor del celibato sacerdotal y un acérrimo enemigo del «vicio sodomítico».

 

Lo que le enfurece tanto es la sensación de que este vicio se iba difundiendo cada vez más entre las órdenes religiosas, entre los sacerdotes y en la sociedad y que ello no incomode al parecer a casi nadie excepto a él. Por este motivo escribe una larga carta al papa León IX, un ensayo titulado Liber Gomorrhianus (1049). Pedro Damián consideraba que el vicio sodomítico se debía castigar mucho más severamente de lo que preveían los libros penitenciales de la Iglesia. Sus peticiones abarcaban desde la destitución de los sacerdotes sodomitas hasta la pena de muerte. En esa época, las demandas de Pedro Damián no tuvieron éxito y solo 130 años más tarde el Tercer Concilio Lateranense (1179) aceptó algunas de ellas. Por consiguiente, hay que esperar hasta el s. XII para la primera toma de posición de un concilio válida para toda la Iglesia.

Hasta entonces había habido, en el mejor de los casos, declaraciones esporádicas de sínodos regionales.

 

En la carta al papa León, Pedro Damián regala al mundo un nuevo vocablo: sodomía. Hasta entonces se había hablado del «pecado de Sodoma», del «vicio sodomítico» y de «actos a la manera de los sodomitas», y con el término sodomitas se aludía nada más que a los habitantes de Sodoma. Ahora, sin embargo, Pedro Damián acuña la palabra sodomía y lo hace en consciente analogía con el término blasfemia. «Si la blasfemia es el peor de los pecados», escribe, «no sé cómo la sodomía puede ser mejor».

Desde el principio, la palabra sodomía no tiene una connotación neutra que indique simplemente una cosa, sino que designa un pecado grave.

De Pedro Damián en adelante, sodomía se convirtió en el término genérico para todos los tipos de actos sexuales entre hombres.

Pero así entra en juego una nueva significación: los sodomitas ya no son los habitantes de la ciudad de Sodoma en el Mar Muerto ni tampoco los que hacen aquello que se atribuye a los habitantes de Sodoma. Ahora, los sodomitas son más bien los portadores de la marca de sodomía. Esto significa que los sodomitas ya no son personas que por los más diversos motivos y en diferentes condiciones cometen actos que muestran una cierta semejanza, sino que son personas que cometen sodomía. Por eso, a partir de unos actos más o menos definidos nace un tipo concreto de persona, una persona distinta. Pon una simple analogía puede comprenderse el cambio que se produce en el modo de valorar los diferentes conceptos: imaginen que de aquí en adelante a los ladrones no se les llame así sino cleptómanos.
 

De repente ya no son personas que han hecho algo malo y que pueden reformarse, sino un grupo de personas con una clara tendencia, personas que no pueden ser otra cosa que criaturas enfermas a las que  se compadece. De todas formas, estos cleptómanos serían totalmente diferentes de nosotros, no tendrían nada que ver con nosotros y, tratándose de otro tipo que gente, en su conducta no estaría incluida la pregunta de si nosotros nos comportamos siempre de una manera recta. Lo mismo sucede con la sodomía. Se hace de un grupo de personas un determinado modelo perfectamente definible con respecto a las personas «normales».  Todo lo que uno no quiere admitir de sí mismo (dado que al fin y al cabo todas las personas viven ocasionalmente una «confusión de sentimientos»), se proyecta sobre el grupo de los «otros», los sodomitas, y ya que estos «otros» son de por sí diferentes, otro tipo, otra raza, con el tiempo se les cree capaces de cualquier cosa.

 

En el s. XIII, por ejemplo, Pablo de Hungría utiliza continuamente el término sodomía y para él es evidente que estos otros, los sodomitas, son los culpables de penurias, pestes y terremotos. Y en su condición de «otros», en el tardomedievo los sodomitas pertenecen junto con las brujas y los judíos a la tríada de los enemigos de la cristiandad. Cada vez más a menudo se les representa con características diabólicas. Naturalmente, todo esto no tiene lugar en un ámbito puramente ideológico. El trasfondo social está marcado por las alteraciones que surgen con fuerza en el s. XIII: nacen las ciudades, la población abandona los vínculos familiares para buscar fortuna en la ciudad, se crean nuevas formas de actividad económica, muchas personas empobrecen y se genera mucha inseguridad.

 

Parece que la familia ya no puede ofrecer ninguna seguridad y,  por eso, la teología reacciona con una auténtica oleada de escritos que exaltan el matrimonio y con la sacramentalización del matrimonio en el Concilio de León II en 1274. En esa misma época en Siena, Bolonia, Florencia y Perugia, se ciega, se castra y se quema en la hoguera por primera vez a los «sodomitas». Sin embargo, no se debe llegar a la conclusión de que desde entonces la Iglesia ha actuado siempre del mismo modo. Ha habido épocas en las que la sodomía no ha sido un problema. Ha habido papas y teólogos que no se han interesado por el asunto. Aunque Tomás de Aquino haya asociado la sodomía al pecado capital de la lujuria siguiendo la doctrina eclesiástica, no le ha dedicado al tema más de un par de líneas en su enorme obra. Pero lo que todavía permanece en nosotros desde la Edad Media es la idea de que la práctica de la sodomía hace de un ser humano un «sodomita», alguien que pertenece a otra especie.


Esto es, en efecto, producto de la teología cristiana. Sin esta idea probablemente no se habría llegado a fines del s. XIX a la aceptación inmediata del concepto igualmente presentado pero más difundido de «homosexualidad». La homosexualidad no es simplemente una analogía moderna de la sodomía medieval. Al acuñar el término en 1869, el escritor austriaco Karl Maria Benkert albergaba esperanzas de liberación. Sustituyendo el concepto teológico por una expresión científico-médica vacía esperaba eliminar el juicio moral. Para Benkert, la homosexualidad era una condición, algo natural.
 

Los homosexuales no podían rehuir esa condición y, por eso mismo, la homosexualidad no puede ser un pecado.

Benkert pensaba y razonaba conforme a la mentalidad de los siglos XVIII y XIX y entonces estaba de moda buscar un origen biológico para todas las diferencias entre seres humanos y para todas las variedades de comportamiento. Lo mismo valía para las mujeres, los judíos y los negros y, a la par que se establecían diferencias biológicas, se decretó que por la misma razón no se podía conceder la igualdad a estos grupos, ni mucho menos la igualdad de derechos.  Esto se consideró el último grito en ciencias naturales pero, en cambio, hoy nos parece más bien un prejuicio racista del s. XIX.

 

A pesar de todo, el concepto de «homosexualidad» ha recorrido un largo camino. Hasta hoy, se lo ha considerado como la única designación seria del fenómeno de la sexualidad orientada hacia personas del mismo sexo.

Pero por esta misma razón perdura todavía la problemática «conquista» de la teología medieval: la diferencia esencial de los sodomitas reside en la diferencia piscobiológica de los homosexuales.
 

Indudablemente, hoy día vivimos en un clima social muy liberal, pero la idea de que los homosexuales sean de alguna manera diferentes, ya sea por causas hormonales o genéticas o bien por anomalías psíquicas adquiridas durante el desarrollo, está firmemente anclada en el pensamiento de la mayor parte de las personas del mundo occidental.  Esta diferencia predeterminada mantiene viva una línea divisoria que puede acentuarse de repente en caso de que cambie el clima social. Por todo ello, creo que el reconocimiento liberal de la diversidad gay o lésbica no se ha distanciado lo suficiente de Pedro Damián. Sería deseable, en vez de eso, la convicción de que las diferencias entre «homosexualidad» y «heterosexualidad» son artificiales y arbitrarias. Sabemos, al menos a partir de Freud, que todo ser humano también experimenta sentimientos hacia su mismo sexo, si bien no todos estos sentimientos son percibidos y vividos.  Pero si los seres humanos que llevan vidas por lo demás «normalmente heterosexuales» descubren ocasionalmente en ellos estos sentimientos, pueden desencadenarse el miedo y el pánico, esto es, el pánico de pertenecer a este «otro tipo»  al que nuestra cultura le atribuye sentimientos similares. Y este pánico se manifiesta además en gestos de demostración pública con el objetivo de marcar las distancias («¡Yo no soy uno de esos!»), en vehementes palabras y también bastante frecuentemente en violencia física contra gays y lesbianas, es decir, contra aquellos que se han tomado la libertad de vivir estos sentimientos que probablemente la mayor parte de las personas también percibe en cierto grado. Es evidente que yo veo las raíces de la homofobia y de la violencia homofóbica en la creación de la diferenciación originada por el concepto de sodomía y homosexualidad.

 

Por este motivo, sería importante que nos liberásemos gradualmente de esta dicotomía hetero-homo aprendiendo a convivir con todos nuestros sentimientos y a no desechar una parte de ellos como si no fueran adecuados. Está claro que esto no sucede de la noche a la mañana, pero espero que antes o después superemos la herencia dañina de Pedro Damián.

* Norbert Reck es redactor jefe de la edición alemana de la revista Concilium y enseña teología y filosofía en la Katholischen Stiftungs-fachhochschule de Múnich. Es guionista radiofónico, supone un referente en las actividades educativas de carácter religioso de algunos periódicos y ha publicado numerosos libros sobre teología.
Los voluntarios de Gionata.org dan las gracias al teólogo Norbert Reck por haber permitido la traducción y publicación de este artículo.
Texto original: Von Sodom zur Sodomie und zur Homosexualität – oder: Wie Andersheit hergestellt wird
Italian translation: Da Sodoma alla sodomia all'omosessualità, come si crea la diversità
 

J. A. Pagola: "¿Quién soy yo para juzgar?"

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Lucas 18, 9-14
 
 
La parábola del fariseo y el publicano suele despertar en no pocos cristianos un rechazo grande hacia el fariseo que se presenta ante Dios arrogante y seguro de sí mismo, y una simpatía espontánea hacia el publicano que reconoce humildemente su pecado. Paradójicamente, el relato puede despertar en nosotros este sentimiento: “Te doy gracias, Dios mío, porque no soy como este fariseo”.
 
Para escuchar correctamente el mensaje de la parábola, hemos de tener en cuenta que Jesús no la cuenta para criticar a los sectores fariseos, sino para sacudir la conciencia de “algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás”. Entre estos nos encontramos, ciertamente, no pocos católicos de nuestros días.
 
La oración del fariseo nos revela su actitud interior: “¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás”. ¿Que clase de oración es esta de creerse mejor que los demás? Hasta un fariseo, fiel cumplidor de la Ley, puede vivir en una actitud pervertida. Este hombre se siente justo ante Dios y, precisamente por eso, se convierte en juez que desprecia y condena a los que no son como él.
 
El publicano, por el contrario, solo acierta a decir: “¡Oh Dios! Ten compasión de este pecador”. Este hombre reconoce humildemente su pecado. No se puede gloriar de su vida. Se encomienda a la compasión de Dios. No se compara con nadie. No juzga a los demás. Vive en verdad ante sí mismo y ante Dios.
 
La parábola es una penetrante crítica que desenmascara una actitud religiosa engañosa, que nos permite vivir ante Dios seguros de nuestra inocencia, mientras condenamos desde nuestra supuesta superioridad moral a todo el que no piensa o actúa como nosotros.
 
Circunstancias históricas y corrientes triunfalistas alejadas del evangelio nos han hecho a los católicos especialmente proclives a esa tentación. Por eso, hemos de leer la parábola cada uno en actitud autocrítica: ¿Por qué nos creemos mejores que los agnósticos? ¿Por qué nos sentimos más cerca de Dios que los no practicantes? ¿Qué hay en el fondo de ciertas oraciones por la conversión de los pecadores? ¿Qué es reparar los pecados de los demás sin vivir convirtiéndonos a Dios?
 
Recientemente, ante la pregunta de un periodista, el Papa Francisco hizo esta afirmación: “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?”. Sus palabras han sorprendido a casi todos. Al parecer, nadie se esperaba una respuesta tan sencilla y evangélica de un Papa católico. Sin embargo, esa es la actitud de quien vive en verdad ante Dios
 
José Antonio Pagola
 
27 de octubre de 2013
30 Tiempo ordinario (C)
Lucas 18, 9-14
 

Kyrie Eleison

Todos lo católicos lo utilizamos cada vez que comenzamos una misa. Es la invocación al Espíritu Santo por excelencia. Pero, ¿Sabes lo que significa?

Kyrie es el caso vocativo del sustantivo griego κύριος (kyrios: «señor») y significa «¡Oh Señor!». Eleison, en griego ἐλέησον, es imperativo aoristo del verbo ἐλεέω "compadecerse". Transliterado al latín, es el nombre común de una importante oración de la liturgia cristiana, también denominada Kyrie eleison («Señor, ten piedad»). Además de como invocación inicial en las liturgias cristianas; lo empleamos comunmente tras una petición al Padre cuando realizamos la Oración de Interseción o preces (individual o en comunidad):

Para que tu paz resplandezca en medio de nosotros y que tu amor libere nuestras vidas.

Kyrie, eleison
Christe, eleison
Kyrie, eleison

 

Kyrie Eleison es una expresión muy antigua, utilizada constantemente en todas las liturgias cristianas. Flavio Arriano la cita en el siglo II: «Invocando a Dios decimos Kyrie Eleison» (Diatribae Epicteri, II, 7).

El Kyrie Eleison es uno de los cantos más antiguos del canto gregoriano (esto se deduce por su texto en griego). Tiene una estructura de triple exclamación: a. Kyrie eleison. b. Christe eleison. a. Kyrie eleison.

Forma parte del ordinario o común de la misa, que es la parte invariable, es decir que sus cantos son iguales en cualquier época del año, al contrario que el propio, que es el que contiene los cantos que cambian según las estaciones del año o de las festividades. También conocido en letanía de los santos.

Generalmente se canta:

Kyrie, eleison
Christe, eleison
Kyrie, eleison

es decir

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
 
A continuación os mostramos un video en una Oración de Interseción del coro Taizé con cantos del Kyrie Eleison tras cada una de las peticiones
 
 

Reflexión sobre la Cruz

Maldita sea la cruz
que cargamos sin amor
como una fatal herencia.

Maldita sea la cruz
que echamos sobre los hombros
de los hermanos pequeños.

Maldita sea la cruz
que no quebramos a golpes
de libertad solidaria,
desnudos para la entrega,
rebeldes contra la muerte.

Maldita sea la cruz
que exhiben los opresores
en las paredes del banco,
detrás del trono impasible,
en el blasón de las armas,
sobre el escote del lujo,
ante los ojos del miedo.           

Maldita sea la cruz
que el poder hinca en el Pueblo,
en nombre de Dios quizás.

Maldita sea la cruz
que la Iglesia justifica
- quizás en nombre de Cristo-
cuando debiera abrasarla
en llamas de profecía.

¡Maldita sea la cruz
que no pueda ser La Cruz!

Pedro Casaldáliga





Estos versos del obispo Pedro Casaldáliga, son un revulsivo  frente al sentido expiatorio, que hemos dado a la cruz y  jamás tuvo.

La cruz, en culturas anteriores al cristianismo,  es símbolo del sol y de la vida. ero en otros pueblos y culturas (babilonios, egipcios, griegos, romanos...) se convirtió en instrumento de tortura y de muerte para esclavos, sediciosos y prisioneros enemigos.

Los que detentaban el poder, se creían hacerlo en nombre de Dios y en nombre de  Dios  (para tranquilidad de su conciencia) castigaban al culpable con el instrumento de la cruz.

Jesús fue uno más entre los miles de crucificados por amenazar al imperio de Roma y a la religión del Templo de Jerusalén. Una crucifixión realizadada por el poder más injusto y violento,  no por la voluntad de Dios.

Los cristianos llegamos a interpretar  la crucifixión de Jesús  como un sacrificio y castigo queridos por Dios, debido a los pecados de la humanidad. Con esos pecados cargaba Jesús, el justo, su hijo,  y así podía    -a través de su muerte- expiar por ellos y reparar la ofensa de Dios. A este dios se han consagrado templos, doctrinas y prácticas penitenciales.

Ha sido uno de los más graves malentendidos  de la historia y que  todavía perdura en nuestros días.

Este dios sádico, gozoso de hacer sufrir a sus creaturas y que cuando lo ofenden, reclama airado expiación, es un dios ajeno totalmente a la vida y enseñanza de Jesús.

El Dios de Jesús es un Dios compasivo, con entrañas, volcado como una madre hacia el bien de todos. El Dios de Jesús no es el dios santo del Templo, que discrimna y excluye al pueblo  y enaltece a los sacerdotes; que bendice a sus elegidos y maldice a los paganos; que  bendice a los piadosos y observantes de Ley y maldice a los pecadores; que bendice a los sanos  y maldice a los enfermos.

Para Jesús, lo que califica y define a Dios   es su amor, su compasión; en su corazón caben todos: paganos, pecadores, impuros. Dios ama sin excluir a nadie.  El Reino  de Dios, que Jesús anuncia, no se va construir aniquilando a los enemigos y a los impíos, sino dando preferencia a los últimos de la sociedad, a los más necesitados , indefensos y  olvidados.

A Jesús lo que le importa de verdad es  el sufrimiento: la gente que sufre y la gente que hace sufrir. Y todo el que sufre o hacer sufrir necesita  sanación, liberación.

Hoy sabempos perfectamente que el Dios de Jesús no pide sangre, ni sacrificios, ni inmolación alguna por nuestros pecados.  Ese tipo de “religión” expiatoria  no salva ni libera. El dolor no es lo que salva, sino aquello de lo que hemos de ser salvados.

Jesús fue violentamente asesinado – crucificado a las afueras la ciudad- no porque Dios lo pidiera o necesitara, sino por haber vivido como vivió: en bondad, en amor, en justicia, en libertad y compasión solidaria, solidaria sobre todo con los últimos  y más necesitados.

Por eso, es bendito entre los crucificados,  aunque es maldita su cruz y la de todos los crucificados.



Benjamín Forcano

Resucitado

NO LO BUSQUEIS ENTRE LOS MUERTOS



“Nunca, de nadie,

en ningún lugar,

se dijo lo que de Jesús:

ha resucitado”.

Esta es, para los cristianos, una creencia que viene desde el principio, es como el centro de su fe y la base  para el reconocimiento de Jesús como Mesías y Señor. Al mismo tiempo, con la resurrección de Jesús, albergamos la esperanza de nuestra propia resurrección.

¿Cómo surge esta fe en la resurrección de Jesús?

Al tratar de este tema, nos encontramos con la postura de quienes afirman  “que al cuerpo de Jesús  no le sucedió en Pascua nada en absoluto, sino que siguió descomponiéndose, como un muerto más. Jesús no resucitó”. Otros la admiten porque eso es lo que afirma la Biblia y porque  “si El era hijo de Dios”, ¿qué otra cosa cabía esperar?

Para aclarar, disponemos de dos cosas absolutamente claras: la tumba vacía y los encuentros con Jesús resucitado.

La idea de la resurrección existía ya en la creencia judaica, pero tal como se daba no podía generar la creencia en la resurrección de Jesús.

La creencia se genera por la historias de la tumba vacía  y por las apariciones  de Jesús a la gente, vivo de nuevo. Pero conviene recalcar que la tumba vacía, por sí sola, no pudo generar esa creencia; sin la circunstancia de los “encuentros”  con Jesús, hubiera resultado un enigma angustiante. Podía haber dado lugar para pensar en la práctica bastante común del robo de las  tumbas, pero el solo hecho de la tumba vacía no habría llevado a nadie en el mundo judío y  pagano a hablar de resurrección de Jesús.

Nadie esperaba que a un individuo muerto le pudiera ocurrir la resurrección. Ni los mismos discípulos esperaban que esto pudiera sucederle a Jesús. De no haber incurrido otra cosa inusitada, nadie hubiera dicho que Jesús era el Mesías y el Señor del mundo.

En la tumba quedaron, ciertamente,  los lienzos funerarios de Jesús, pero dan a entender  que algo nuevo había ocurrido: nadie se había llevado el cuerpo de Jesús y, sin embargo, el cuerpo se había liberado de ellos.

Del mismo modo, los encuentros con Jesús, por sí solos,  no bastan para admitir la resurrección. Se podían interpretar como visiones angélicas o como proyección de sentimientos de culpa o pena, o como sueños tenidos con la persona fallecida. Pero dichas  prácticas con ser comunes no habían llevado a nadie a decir que tal o cual difunto había  resucitado.

La tumba vacía, por sí sola, resulta insuficiente para admitir esa creencia y los encuentros, por sí solos, también. Los primeros cristianos admitieron  que ambas cosas : la tumba vacía y los encuentros iban unidos. Las historias de la  tumba vacía siempre fueron contadas como historias  de que el Jesús que se estaba apareciendo  estaba en continuidad corporal con el cadáver que había ocupado la tumba.  Ambos elementos brindan una razón sólida para la creencia: el cuerpo de Jesús había desaparecido, pero se había descubierto  que su persona  estaba completamente viva de nuevo, se había mostrado el mismo hablando, comiendo y bebiendo con la gente a que se aparecía.

Si el cuerpo de Jesús  de Nazaret hubiera permanecido  en la tumba, no se habría producido esta antigua y primitiva creencia  cristiana. Ya podía decirse que los discípulos se habían inventado  esta creencia, debido a que el ambiente en que vivían les llevaba a hablar de resurrección.  Nunca antes, de ningún otro líder, héroe o aspirante a Mesías judíos se dijo que había resucitado de entre los muertos. La circunstancia de la tumba vacía, combinada con la de las apariciones, resulta condición necesaria para generar esta creencia.

Las apariciones son, pues, un complemento  del descubrimiento de la tumba vacía y  convierten          en suficiente una condición que,  por sí misma, era insuficiente.



Es legítimo pensar que los discípulos tuvieran sueños  sobre Jesús, pero los solos sueños no bastan para que judíos y paganos hubieran podido afirmar que Jesús había resucitado. La creencia cristiana habla de continuidad  de la persona  concreta fallecida  y, al mismo tiempo, de transformación: Jesús aparecido es indudablemente corpóreo pero su cuerpo posee propiedades sin precedentes y hasta entonces inimaginables.

Quedan, pues, claras dos cosas: que hay continuidad entre el Jesús que había muerto y el que  en ese momento está vivo;  y  la transformación operada en la índole de su corporalidad: “La combinación de tumba vacía  y apariciones de Jesús vivo constituyen  una serie de circunstancias que   es en sí misma  necesaria y suficiente  para la aparición de la  creencia paleocristiana” ( N.T. Wright, La resurrección del Hijo de Dios, VD, 2008, pg. 846).

Lo dicho hasta aquí, sigue siendo indemostrable  desde una perspectiva pitagórica, matemática. Con la historia casi nada queda descartado de manera absoluta; después de todo,  la historia es en su mayor parte  el estudio de lo inusitado y lo irrepetible. “Los primeros cristianos  no se inventaron lo de la tumba  ni los “encuentros” o “vistas”  de Jesús resucitado con el fin de explicar una fe que ya tenían.  Adquirieron esa fe debido  a que esos dos fenómenos se dieron  y se dieron de manera convergente.   Nadie esperaba  algo así.  Decir otra cosa es dejar  de hacer historia  y adentrarse en un mundo  de fantasía personal, una nueva disonancia cognitiva, en la cual el implacable modernista, desesperadamente preocupado por el hecho de que la cosmovisión posilustrada  parezca en peligro inminente de hundimiento, idea estrategias para apuntalarla, pese a todo (N.T. Wright,  Idem, pg. 859).

A partir de aquí, es explicable que los cristianos empezaran, sorprendentemente pronto,  a considerar el primer día de la semana  como su día especial; que nadie entre ellos  venerara –no hay prueba alguna de ello- la tumba de Jesús ni que nadie  intentara realizar un enterramiento secundario de Jesús, lo cual no deja de ser importante, pues de haber seguido el cuerpo de Jesús en la cueva, al cabo de un tiempo (entre seis meses y dos años) los familiares y amigos hubieran comprobado su descomposición, hubieran recogiendo con reverencia los huesos  y los hubiesen guardado en un osario o en alguna otra ubicación cercana. Es lo que José de Arimatea habría esperado hacer con los huesos de Jesús.

Pero, la Iglesia primitiva, con Saulo de Tarso, el perseguidor,  al frente, empezó a proclamar que Jesús había resucitado de entre los muertos. El historiador llega a concluir que  la tumba vacía y los encuentros  con Jesús  son acontecimientos históricos, es decir, reales e importantes y que, sin ellos no se puede dar razón del cristianismo: “Las creencias y costumbres generalizadas  de los primeros cristianos sólo son explicables  si suponemos que todos ellos creían  que Jesús fue resucitado corporalmente  en un acontecimiento pascual parecido  a las historias que cuentan los evangelios; la razón por la que creían  que fue resucitado corporalmente  era que la tumba estaba vacía   y que, a lo largo de un  de un breve período posterior,  se encontraron con Jesús en persona, que tenía todo el aspecto  de estar corporalmente vivo otra vez” (N.T. Wright, Idem, pg. 863).

Nunca, de nadie, en ningún lugar, se dijo lo que de Jesús: ha resucitado.



Benjamín Forcano

¿Qué sabes sobre el PadreNuestro?

 

El Padre nuestro o Padrenuestro (del latín, Pater Noster) es el nombre de una oración cristiana dada a conocer por Jesús de Nazaret según relatan los evangelios de Mateo (Mt 6:9-13) y de Lucas (Lc 11:1-4). De la diferencia en la descripción de las circunstancias y en el estilo del texto de la oración en ambos autores, derivan las diferentes versiones existentes para cada confesión cristiana.

El Padrenuestro es considerado la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias: para el Catecismo de la Iglesia Católica es el resumen de la doctrina cristiana, el modelo de oración cristiana de acuerdo a los protestantes y la oración más perfecta según los ortodoxos.

En los dos evangelios (Mateo y Lucas), es Jesús quien enseña el Padrenuestro a sus discípulos para enseñarles el modo correcto de orar. El relato evangélico parece indicar que sus seguidores tuvieron una completa confianza en sus enseñanzas. Se debe recordar que la religiosidad judía era muy rígida y tenía ritos y oraciones muy precisos. La relación con el Ser Eterno, que según sus creencias regía todo lo que existe, era algo muy delicado y por eso le piden a Jesús que les enseñe el modo correcto de dirigirse a Él; pues de acuerdo a ellos, sólo una persona muy cercana a Dios podría conocer la manera correcta de hablarle, siendo Jesús esa persona para ellos.  

Con la oración que les enseña, Jesús trata de romper con las actitudes que alejaban al hombre de Dios, y busca una sencillez que facilite el diálogo con ese Absoluto que Jesús llamó Padre.

Representación del evangelio de Mateo (ángel). Véase tetramorfos.

Relato de Mateo.

La oración aparece en el contexto del Sermón de la montaña. Jesús había comenzado ya su vida pública, y debido a que ya era un conocido predicador congregó a mucha gente que quería recibir sus enseñanzas. Decidió subir a un monte para que todos pudieran escucharle, y una parte importante de las enseñanzas cristianas se basa en este pasaje evangélico: las bienaventuranzas (Mt 5:1-12), la comparación de los discípulos con la luz del mundo (Mt 5:14-16), la actitud de Jesús con respecto a la Ley de Moisés (Mt 5:17-20), y sus comentarios sobre los mandamientos (Mt 5:21-37), entre otras enseñanzas fundamentales para los cristianos.

El contexto en el que Jesús expone el Padrenuestro es el del reproche hacia aquellos, tanto judíos como gentiles, que han convertido la oración, como la limosna, en un hábito meramente externo (Mt 6:5-8). Jesús recomienda orar en secreto y con sencillez, y les ofrece el Padrenuestro como ejemplo de oración sencilla para dirigirse al Padre.

Relato de Lucas.

En el evangelio de Lucas el Padre nuestro aparece en la sección que es denominada el viaje a Jerusalén: es precedido por la exposición de la parábola del buen samaritano (Lc 10:30-37) y por el episodio de la disputa entre Marta y María (Mt 10:38-42). El relato parece sugerir que Jesús estaba orando solo y muy concentrado en lo que el evangelio llama «cierto lugar», por lo que nadie se atrevía a interrumpirlo, y sólo cuando terminó su diálogo con el Eterno uno de sus discípulos le pidió que les enseñara a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos. A continuación, Jesús les explica el Padrenuestro, en una versión más corta que la de Mateo y que contiene sólo cinco peticiones.

Los evangelios fueron escritos en una forma dialectal del griego, la koiné, llamado también griego alejandrino, helenístico, común o griego del Nuevo Testamento. La koiné era la lingua franca o lengua internacional del Mediterráneo oriental desde el período helenístico. Todos los textos del Nuevo Testamento se escribieron utilizando la koiné, que fue también la lengua de la difusión del cristianismo.

A continuación el PadreNuestro originario extraído del Evangelio:

Padre nuestro que [estás] en los cielos,
santifíquese tu nombre;
venga tu reino;
hágase tu voluntad
como en el cielo también sobre la tierra
nuestro pan cotidiano dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y no nos induzcas a la tentación,
sino líbranos del mal.
Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la Gloria, Eternamente.

Amén

En el catecismo de la Iglesia católica se estructura la oración en tres partes principales: la invocación, las siete peticiones y la doxología final:

Invocación

Padre nuestro que estás en los Cielos.

Siete peticiones

Primera petición: Santificado sea tu nombre.

Segunda petición: Venga a nosotros tu Reino.

Tercera petición: Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo.

Cuarta petición: Danos hoy nuestro pan de cada día

Quinta petición: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Sexta petición: No nos dejes caer en tentación

Séptima petición: Y líbranos del mal

Doxología final:

Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre, Señor, Amén

 

Interpretación del cristianismo protestante

Para el cristianismo protestante es muy importante el siguiente mandato de Jesús:

Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.(Mateo 6:7-8) (Biblia, Nueva Versión Internacional).

Esto quiere decir que al orar el cristiano debe hacerlo bajo una profunda reflexión y no como una simple repetición mecánica de palabras. Los protestantes más que orar el Padre Nuestro repitiéndolo palabra por palabra, lo utilizan como un esquema para su oración personal al Padre

 

Y ahora, para los cristianos católicos, una vez finalizada esta explicación… ¡Aprovechamos la ocasión y acabemos nuestra lectura como el Señor nos enseñó!

Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

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Toronto, Atlanta y Washington cuentan ya con mezquitas inclusivas para musulmanes LGTB


El-Farouk Khaki es un gay musulmán nacido en Tanzania, emigrado siendo un niño a Canadá, que nunca ha renunciado a vivir con plenitud su homosexualidad ni a su fe musulmana.


En 2009 fundó en Toronto el círculo el-Tawhid Juma, primera mezquita expresamente abierta a todas las orientaciones e identidades sexuales. Un círculo en expansión, que ya ha cruzado la frontera con Estados Unidos y fundado dos nuevas mezquitas en Atlanta y Washington. Amanda Quraishi repasa su historia en The Advocate.
“Encontré que no existe comprensión hacia alguién que es abiertamente gay y musulmán. Muchos musulmanes gays o socialmente progresistas abandonan su religión porque sienten que no hay espacio para ellos, y con frecuencia pierden su espiritualidad en el proceso”, cuenta. “Estaba cansado de la gente que dice ‘necesitamos espacios más inclusivos’, o ‘necesitamos más mujeres imanes’. ¿Quién te detiene para poner en marcha estas cosas? Si no hay espacio para tí, ¡crea tú el espacio!”, explica.
Khaki comenzó un difícil camino de activismo LGTB en el seno del islam en 1991, cuando fundó Salaam, un grupo de apoyo a musulmanes LGTB. También fue uno de los fundadores de Min-Alaq, un colectivo musulmán de sensibilidad progresista. Como abogado, ha trabajado además a favor de los derechos de los inmigrantes.
 


Pero fue después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, cuando sintió la necesidad de luchar contra los crecientes prejuicios y la discriminación contra los musulmanes que viven en países occidentales, entre los cuales hay numerosas personas LGTB. En 2005 contribuyó a organizar el primer rezo musulmán conjunto de hombres y mujeres dirigido por una mujer, y cuatro años más tarde fundó la mezquita de Toronto. Una mezquita que va más allá de la mera existencia de un grupo de musulmanes LGTB que se reúnen para rezar y que respeta las reglas básicas de funcionamiento de este tipo de templos por lo que a la Khutbah (oración del viernes) se refiere. No existe, eso sí, segregación por sexos.


Fuente: Dosmanzanas.com

Uniones homosexuales en la Iglesia: del rechazo al reconocimiento del amor

Por Pablo Romero B., sj, 

 

¿Qué “nuevas palabras” se podrían esperar de parte del Magisterio de la Iglesia en lo relativo a la vida de las personas homosexuales? Nos encontramos en medio del Sínodo sobre la familia. En octubre del año pasado se realizó una primera asamblea y al terminar se hicieron públicas sus conclusiones en la Relatio Synodi. La reflexión continuará al menos hasta la asamblea de octubre de 2015 y, por lo mismo, como dijo el portavoz de la sede apostólica, “es importante no sobre-analizar el texto”. De todas maneras, queda la estela de los debates, del documento y de las votaciones inéditamente publicadas. Especialmente estas últimas muestran una notoria falta de consenso, entre otros asuntos, en el cómo abordar la pastoral con personas homosexuales. El texto conclusivo no respondió a las expectativas de aquellos que esperaban “nuevas palabras” a lo ya dicho en esta materia y, así, no es arriesgado pensar que con esto tenga que ver el tercio de obispos que quedó disconforme con la redacción de los números dedicados a ella.
 
 
¿Qué “nuevas palabras” se podrían esperar, con mayor o menor realismo, de parte del Magisterio de la Iglesia en lo relativo a la vida de las personas homosexuales? Creo que estas se podrían situar en dos niveles. El primero es el de la actitud. Para muchos, se esperan palabras que logren expresar de mejor forma el debido “respeto, compasión y delicadeza” que el mismo Magisterio proclama en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) de 1992 (n° 2.357). 
 
Algunos añoran dichos que nadie podría discutir doctrinalmente y que tienen esta cualidad: “Los homosexuales son bienvenidos en la Iglesia”, “queremos escucharlos”, “ellos no deben sentir vergüenza por lo que son”, “sabemos del sufrimiento cuando se les estigmatiza negativamente”, “ellos tienen muchos dones que entregar”. Varias de estas expresiones de hecho sabemos que fueron discutidas y ninguna llegó a estar presente en el texto final. Estas harían mucho bien. Además, algunos, en esta línea, soñamos con que la Iglesia pida perdón. Aquí ha habido negligencia pastoral y complicidad en vivencias de la homosexualidad teñidas de oscuridad y sufrimiento. Y, por último, se espera que se celebre a aquellos que, incluso en medio de la hostilidad, han permanecido fieles a la Iglesia y buscando su crecimiento. De ellos, todos tenemos que aprender.
 
Otro nivel de “nuevas palabras” esperables se refiere derechamente al juicio a las uniones homosexuales. ¿Es posible decir algo más de lo que se ha dicho? ¿Es ilusorio pensarlo?
 
El tono en que ha sido formulado el juicio magisterial da poco espacio a la interpretación. Incluso cuando en alguna declaración se reconoce que la culpabilidad debe juzgarse con prudencia, el énfasis está puesto en que estas uniones no se pueden justificar moralmente en ningún caso. 
 
Pero no es impensable un cambio de postura, invocando principios de juicio moral que tienen larga tradición en la Iglesia, como la doctrina del mal menor, la consideración del lugar de la conciencia o el grado en que efectivamente se puede exigir el celibato a los laicos.
 
Una postura “misericordiosa” que se puede pedir al Magisterio eclesial podría ir en esta línea y se engarza con cuestiones defendidas por la tradición de la Iglesia.
 
El artículo completo está publicado en la Revista "Mensaje" de la Compañía de Jesús, en la edición 639, de junio de 2015, y se reproduce con permiso de su autor.  Puedes visualizarlo completo AQUÍ.

‘Outsiders’ y náufragos de nuestra Iglesia

Este artículo publicado el 16 de febrero de 2012 en la revista Vida Nueva, habla sobre los "outsiders", los heterodoxos, relativistas. En definitiva, aquellas personas que han roto de alguna forma los patrones ortodoxos en pro de una vivencia más "auténtica" y cercana a Dios desde la propia subjetividad de la persona.

Pulsa este enlace para ver este artículo.

Experiencial-vivencial

"Zerolo, la mirada de un amigo"

A continuación se recoge una carta escrita por Xabier Pikaza a Pedro Zerolo y publicada en el blog de Xabier en Periodista Digital.
 
Querido Pedro:
 
Nos hemos visto un día y me sorprendiste. No te conocía, sólo había oído algunos rumores sobre tu manera poco “ortodoxa” de hacer política, al servicio de grupos y personas que ordinariamente habían sido marginadas. Pero la suerte quiso que nos encontráramos aquella vez, hace un año, en torno a una mesa, en el Ateneo de Madrid disertando sobre temas de inserción y política social.
 
Yo hablé de lo que suelo, es decir, de la Biblia y del Dios de Jesús, que acoge y escucha, abriendo un extenso abanico de vida donde todos caben y donde deben ser privilegiados aquellos que parecen estar expulsados o que malviven en las franjas de la marginación por impotencia o pobreza, por “raza” o condición social, sanitaria o sexual. Hice un discurso que me pareció convencional, hasta que de pronto me fijé en tus ojos y vi que te interesaba, que estabas siguiéndome con pasión de compañero, con ojos de amigo; y así pude decir mucho mejor lo que pensaba y pienso..
 
 
Luego hablaste tú (¡o no sé si antes, que ya me confundo!) y lo hiciste muy bien, y sentí que merecía la pena dedicarse a la política (¡ese “oficio” que hoy parece casi infame). Nos contaste las cosas que debían hacerse a favor de la igualdad, de la dignidad de los proscritos, de la verdad y la transparencia en un mundo confuso como es el de Madrid y España.
 
Me reconcilié un poco con lo que puede ser la política. Contigo no tuve que reconciliarme, porque te sentí en el mismo barco, a favor de la vida, desde el principio, desde el momento en que me diste la mano y un abrazo que sigo sintiendo en mis hombros y en mis brazos. Gracias, Pedro, por lo que nos dijiste aquel día, por lo que piensas hacer, si el “dios” de la vida te sigue concediendo salud.
 
No pudimos terminar aquella conversación de mesa de Ateneo porque yo tenía que salir muy pronto, pues mi tren se iba… Me saludaste al marchar con la mano del corazón, como diciendo: ¡Xabier, seguimos hablando! Pues sí, Pedro, me gustaría seguir hablando contigo, para decirte que te deseo mucha salud, ahora que he visto por la prensa que estás enfermo.
 
Quería añadir que te necesitamos, por lo que eres y por lo que quieres. He visto que algunos “compañeros” míos que se dicen cristianos te han criticado de una forma infame. Pero muchos otros, la gran mayoría, te queremos, y así te lo digo ahora: me gustaría volver a verte y ser tu amigo. Y me gustaría, sobre todo, que te cures y que sigas mucho tiempo haciendo lo que haces, y aún mejor.
 
Nada más, Pedro ¡cúrate! Desde aquí te mando mi buen deseo, eso que algunos llaman healing power y que yo prefiero llamar oración. No te enfades si le digo a “mi Dios”, que es el Dios de la vida, que te conceda fuerza para seguir, para querer, para hacer que este mundo pueda ser más habitable, como lo es, con personas como tú.
 
Un abrazo, Pedro. Soy yo, Xabier Pikaza (Fuente: Periodista Digital)

Estamos mal programados

 

Esta es una reflexión y comentario de José Antonio Pagola con motivo de la festividad de Todos los Santos el 1 de noviembre de 2012. Nos invita a reflexionar sobre cómo alcanzar la felicidad interior a la luz de caer en la cuenta de cómo nuestra sociedad nos programa, nos da instrucciones de cómo ser y cómo encontrar la satisfacción, que nos llevan a la infelicidad y la frustración.
 
 
MAL PROGRAMADOS
 
Todos experimentamos que la vida está sembrada de problemas y conflictos que en cualquier momento nos pueden hacer sufrir. Pero, a pesar de todo, podemos decir que la «felicidad interior» es uno de los mejores indicadores para saber si una persona está acertando en el difícil arte de vivir. Se podría incluso afirmar que la verdadera felicidad no es sino la vida misma cuando está siendo vivida con acierto y plenitud.
 
Nuestro problema consiste en que la sociedad actual nos programa para buscar la felicidad por caminos equivocados que casi inevitablemente nos conducirán a vivir de manera desdichada.
 
Una de las instrucciones erróneas dice así: «Si no tienes éxito, no vales». Para conseguir la aprobación de los demás e, incluso, la propia estima hay que triunfar.
 
La persona así programada difícilmente será dichosa. Necesitará tener éxito en todas sus pequeñas o grandes empresas. Cuando fracase en algo, sufrirá de manera indebida. Fácilmente crecerá su agresividad contra la sociedad y contra la misma vida.
 
Esa persona quedará, en gran parte, incapacitada para descubrir que ella vale por sí misma, por lo que es, aun antes de que se le añadan éxitos o logros personales.
 
La segunda equivocación es ésta: «Si quieres tener éxito, has de valer más que los demás». Hay que ser siempre más que los otros, sobresalir, dominar.
La persona así programada está llamada a sufrir. Vivirá siempre envidiando a los que han logrado más éxito, los que tienen mejor nivel de vida, los de posición más brillante.
 
En su corazón crecerá fácilmente la insatisfacción, la envidia oculta, el resentimiento. No sabrá disfrutar de lo que es y de lo que tiene. Vivirá siempre mirando de reojo a los demás. Así, difícilmente se puede ser feliz.
 
Otra consigna equivocada: «Si no respondes a las expectativas, no puedes ser feliz». Has de responder a lo que espera de ti la sociedad, ajustarte a los esquemas. Si no entras por donde van todos, puedes perderte.
 
La persona así programada se estropea casi inevitablemente. Termina por no conocerse a sí misma ni vivir su propia vida. Sólo busca lo que buscan todos, aunque no sepa exactamente por qué ni para qué.
 
Las Bienaventuranzas nos invitan a preguntarnos si tenemos la vida bien planteada o no, y nos urgen a eliminar programaciones equivocadas. ¿Qué sucedería en mi vida si yo acertara a vivir con un corazón más sencillo, sin tanto afán de posesión, con más limpieza interior, más atento a los que sufren, con una confianza grande en un Dios que me ama de manera incondicional? Por ahí va el programa de vida que nos trazan las Bienaventuranzas de Jesús.
 
 
LA FELICIDAD NO SE COMPRA
 
Nadie sabemos dar una respuesta demasiado clara cuando se nos pregunta por la felicidad. ¿Qué es de verdad la felicidad? ¿En qué consiste realmente? ¿Cómo alcanzarla? ¿Por qué caminos?
 
Ciertamente no es fácil acertar a ser feliz. No se logra la felicidad de cualquier manera. No basta conseguir lo que uno andaba buscando. No es suficiente satisfacer los deseos. Cuando uno ha conseguido lo que quería, descubre que está de nuevo buscando ser feliz.
 
También es claro que la felicidad no se puede comprar. No se la puede adquirir en ninguna planta de ningún gran almacén, como tampoco la alegría, la amistad o la ternura. Con dinero sólo podemos comprar apariencia de felicidad.
 
Por eso, hay tantas personas tristes en nuestras calles. La felicidad ha sido sustituida por el placer, la comodidad y el bienestar. Pero nadie sabe cómo devolverle al hombre de hoy el gozo, la libertad, la experiencia de plenitud.
 
Nosotros tenemos nuestras «bienaventuranzas». Suenan así: Dichosos los que tienen una buena cuenta corriente, los que se pueden comprar el último modelo, los que siempre triunfan, a costa de lo que sea, los que son aplaudidos, los que disfrutan de la vida sin escrúpulos, los que se desentienden de los problemas...
 
Jesús ha puesto nuestra «felicidad» cabeza abajo. Ha dado un vuelco total a nuestra manera de entender la vida y nos ha descubierto que estamos corriendo «en dirección contraria».
 
Hay otro camino verdadero para ser feliz, que a nosotros nos parece falso e increíble. La verdadera felicidad es algo que uno se la encuentra de paso, como fruto de un seguimiento sencillo y fiel a Jesús.
 
¿En qué creer? ¿En las bienaventuranzas de Jesús o en los reclamos de felicidad de nuestra sociedad? Tenemos que elegir entre estos dos caminos. O bien, tratar de asegurar nuestra pequeña felicidad y sufrir lo menos posible, sin amar, sin tener piedad de nadie, sin compartir... O bien, amar... buscar la justicia, estar cerca del que sufre y aceptar el sufrimiento que sea necesario, creyendo en una felicidad más profunda.
 
Uno se va haciendo creyente cuando va descubriendo prácticamente que el hombre es más feliz cuando ama, incluso sufriendo, que cuando no ama y por lo tanto no sufre por ello.
 
Es una equivocación pensar que el cristiano está llamado a vivir fastidiándose más que los demás, de manera más infeliz que los otros. Ser cristiano, por el contrario, es buscar la verdadera felicidad por el camino señalado por Jesús. Una felicidad que comienza aquí, aunque alcanza su plenitud en el encuentro final con Dios.
 
José Antonio Pagola

Lo que quiero ahora

La Vanguardia, por Ángeles Caso. Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

 
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
 
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
 
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.
 

Sobre orientación sexual y espiritualidad

Este documento contiene la experiencia de encuentro con Dios de una persona a través de la integración y aceptación de su orientación sexual.

 

Is 50,4-9:

"Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañaname espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído: yo no me resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba;

El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí?. Compadezcamos juntos. Quién tiene algo contra mí?. Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?. Mirad, todos se consumen como ropa, los roe la polilla".

 

Hoy me dirijo a vosotros con una lengua de iniciado, no porque mi palabra sea especialmente iniciada o brillante o bien entrenada, sino porque es mi Señor quien la inspira. Porque es Él quien me enseña a acertar en cómo decir al abatido una palabra de aliento.

Fue mi Señor quien hace dos años me transmitió con este mismo texto una llamada a compartir una experiencia de encuentro con Él desde una perspectiva de la que se habla bastante poco: la de un homosexual. Siendo consciente de lo mucho que a mí en su día me ayudó el escuchar a gente como yo hablar sobre su proceso de salida del armario, ese Señor no se ha cansado de insistir en que esta experiencia no me la podía guardar para mí y que aunque fuera sólo por unos pocos tenía que compartirla. Durante estos dos años y con este mismo texto, el Señor me ha ido repitiendo recurrentemente este mismo mensaje. Me ha abierto el oído y tras bastante resistencia por mi parte ya no he podido resistirme más.

Cuando se tira de la manta, uno se expone a que le miren y señalen, a no ser aceptado o a no poder ser uno mismo. Hoy el Señor me ayuda para que al hacerme vulnerable sea Él también el que me ayude a poder estar expuesto a todo esto en ocasiones con alegría, en otras con un profundo dolor.

La historia que quiero compartir con vosotros comienza en tercero de BUP. Allí conocí al que sería mi mejor amigo aquel año. Aquella amistad superó todas las previsiones de lo que yo hasta entonces entendía por amistad. Se trató de alquien que me transformó y me hizo sentir una alegría y ardor en el corazón que jamás había experimentado anteriormente. También notaba mis altibajos cuando este chico no me prestaba toda la atención que a mí me hubiera gustado. Fue bastantes años más tarde cuando fui poco a poco cayendo en la cuenta de que aquella amistad, nunca fue una amistad. Se trataba de la primera vez en la que yo me enamoraba de alguien. En ese momento yo no estaba preparado para acoger que era homosexual.

En torno a los 25 años es cuando fui cayendo en la cuenta de cómo era y quién era. Fue entonces cuando me decidí decírselo a mis padres y a mi hermano. Fue bastante rápido. Les convoqué. Me acuerdo que mi hermano estaba de cachondeo ante tanto misterio y formalidad. Mis palabras fueron: "Os quería simplemente decir que soy homosexual". Después de un tiempo de silencio mi madre hizo algunas preguntas y la reunión se disolvió. Tras decírselo a mis padres decidí que no se lo iba a decir a nadie más y así fue. He tenido la inmensa suerte de que mis padres lo acogieron bien y siempre me mostraron su apoyo y aceptación.

Durante esos años de mi vida siempre me experimenté como distinto. Alguien que no seguía los procesos de todo el mundo. Que no hablaba de tías ni tenía novia. Durante esta época no tuve la suerte de conocer a alguien homosexual como yo con quien poder compartir. Podía haberlo buscado pero no lo hice, quizá porque no tuve una necesidad suficientemene imperiosa y porque en todo momento sentí la presencia de mi Señor que me hacía no caminar solo. Mi vida se llenó de actividades y personas que valieron mucho la pena (familia, amigos, parroquia, Círculo, trabajo) que me fueron acercando más y más hacia una intimidad cada vez más intensa con el que desde entonces siempre estaría y siempre había estado conmigo: mi Señor.

 

La segundo gran mensaje que deseo transmitir está recogido en este pasaje de Isaías.

 

Is 55, 6-9:

"Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos (oráculo del Señor). Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes".

 

Es la experiencia que uno tiene tras el camino recorrido. De confiar y empezar a no considerar mis criterios, mis planes como lo mejor para mí y los demás. Se trata de empezar a abrirse a otros planes, a otros criterios que no son los míos y descubrir que es así precisamente como mi Señor se me revela. Y a posteriori confirmar la sabiduría y el acierto de esos planes que me desencajan y cuánto más feliz me hacen que los míos propios.

Años más tarde fui a estudiar a EEUU. Al graduarme busqué un trabajo en Oklahoma. Esta decisión no la tomé a la ligera. Realmente este trabajo encajaba perfectamente en lo que yo entonces entendía como el plan de mi Señor para mi vida profesional: formarme en un área interesante para poder regresar a la universidad de Madrid y desarrollar mi tarea profesional en la enseñanza y la investigación. Aquel trabajo nunca salió. Me rescindieron el contrato dos semanas antes de incorporarme, ya hecha la mudanza. Este hecho que en ese momento me dejó por completo descolocado sería un instrumento de encuentro muy profundo con mi Señor.

Es la percepción de que hay alguien que cuida de uno, que tiene un plan de felicidad hecho para uno con un cariño inmenso. Que los pasos de ese plan se van comunicando poco a poco, cada cosa a su tiempo. Es la experiencia de la mano delicada del Señor que hiere y sana simultaneamente. Es la mano que combina pasión y resurrección. Es la experiencia en las palabras de Santa Teresa de Jesús:

 

"Hirióme con una fecha

Enherbolada de amor

Y mi alma quedó hecha

Una con su Criador;

Yo ya no quiero otro amor,

Pues a mi Dios me he entregado.

Y mi Amado es para mí

Y yo soy para mi Amado".

 

Tras tener mi contrato rescindido, encontré otro trabajo en Nueva York. Fue allí donde salí del armario: encontré una parroquia gay, grupos de discusión, convivencias para gente como yo y un entorno donde podía empezar a vivir y expresarme tal y como era sin ninguna presión, ni juicio, sin tener que controlar quién sabe, quién no.

Hoy agradezco profundamente a mi Señor que me trajera a Nueva York a pesar de empeñarme yo en ir a Oklahoma para mayor gloria suya. Hoy voy confíando más en su criterio, porque supera tantísimo el mío, porque es tantísimo más acertado que el mío. Hoy agradezco profundamente a mi Señor que tenga planes para mí. Sé que me descolocan, que no coinciden con los míos, que hubiera querido otras cosas, en otros momentos. Sin embargo reconozco el inmenso amor que mi Señor puso en ellos y cuánto más feliz me han hecho que los míos.

El segundo año de estancia en Nueva York comencé a hacer en esta parroquia gay de los jesuitas los ejercicios en la vida diaria. Fue en parte cuando los estuve haciendo, cuando empecé a caer más y más en la cuenta del plan tan doloroso pero también tan delicado y amoroso que mi Señor trazaba para mí. El motivo por el que me embarqué en la experiencia de los ejercicios se remontaba a unos años antes, cuando mi Señor y yo escribimos un Principio y Fundamento. El año anterior a iniciar los ejercicios en la vida diaria, hice un retiro en silencio y mi tema de trabajo durante los cuatro días fue ese Principio y Fundamento y el "Tomad Señor y Recibid" de La contemplación para alcanzar Amor. El trozo central de este Principio y Fundamento es el siguiente:

 

"El fundamento de mi vida es un compendio de cosas sencillas y pequeñas. Cosas que ocurren en un día como otro cualquiera. Se van sucediendo en el tiempo y otro día cualquiera, piensa uno si la vida vale la pena. Al intentar responder una vez más sobre el fundamento de mi vida, aparecen de nuevo las cosas pequeñas. ¡Qué pequeño es el fundamento de mi vida! y lo cierto es que al juntar muchas cosas sencillas y pequeñas se va formando un gran motivo por el que dar gracias, un inmenso motivo por el que la vida vale la pena. Hay veces que cuando quiero responder grandes cosas, las palabras llenan mi boca; incluso hasta me atraganto a veces. Pero las palabras abandonan mi boca sin llevarse un pedacito de corazón. Por el contrario, las cosas sencillas y pequeñas no atragantan mi boca y es mi corazón quien sale y no mis palabras".

 

Fue la experiencia de comenzar a no ser impresionado tanto por los grandes acontecimientos, las grandes palabras, los grandes experiencias, los grandes compromisos, las faraónicos proyectos. Fue la experiencia de dejar de mirar tanto a la gente de primera línea: los famosos, los graciosos, los guapos, los listos, los fuera de serie, a los que todo el mundo presta atención. Fue la experiencia de mirar los pequeños detalles, los pequeños actos de amor, las pequeñas palabras o la ausencia de ellas, la presencia silenciosa, los saludos, los besos, los apretones de manos, los abrazos a gente conocida o no tan conocida. Fue la experiencia de empezar a mirar a la gente de segunda línea: los no famosos, los que hacen las cosas aunque nadie se entere, los que acompañan en silencio sin llamar mucho la atención, los que están disponibles para las tareas que nadie quiere hacer.

Cuando compartía en las reuniones, me dejaron de interesar los grandes discursos o comentarios intelectuales y me empezó a interesar más el llanto o la alegría o el grito por la paz de aquellos que transcriben de las lecturas de su corazón. No sobre sentimientos perfectos sino sobre los del propio corazón. Sin preocuparse de los pensamientos ajenos pero compartiento sinceramente los propios.

Los ejercicios espirituales en la vida diaria me trajeron ese contacto inicialmente menos intenso pero más permanente que con el tiempo se fue intensificando al hacerme consciente de cómo mi Señor actúa en mi vida.

 

Los momentos más intensos de encuentro con mi Señor quedan recogidos en estas sencillas anotaciones:

* El proceso de encuentro con el Señor es tantísimo NO sobre mí (lo que hago o dejo de hacer) pero tantísimo más sobre ÉL: lo que Él puede lograr en mí, lo que hace, lo que hizo y lo que con tantísimo entusiasmo está deseando hacer por mí.

* Gracias, mi Señor, gracias; gracias; muchas gracias; muchísimas gracias, porque elegiste esta forma de entregarte (muriendo en una cruz) para enseñarme a amar.

* Thank You, my dearest Lord, thank You; thank You very much; thank You so much, for you chose this very way of giving You (death on a cross) to teach me how to love.

* ¿Cómo podré devolver al Señor todo el bien que Él ha hecho en mí?.

* How shall I make a return to the Lord, for all the good He has done in me?.

 

Durante mi época en Nueva York tampoco estuve buscando activamente un novio. No frecuentaba mucho los lugares propiamente "gay" y me limité a conocer gente en el entorno de la parroquia de Nueva York. Encontré gente que me interesó con los que hice amistad y de hecho comencé a enamorarme de uno de ellos. Durante el segundo año de mi estancia en Nueva York no le dije lo que sentía por él porque se estaba planteando una vocación sacerdotal. Hubo un momento en el que dio el paso para entrar en el noviciado. Me lo dijo en un retiro y yo decidí quitarme de en medio y no interferir en su proceso.

Ese fin de semana me sentí bastante solo. Yo he vivido muchos años solo, fuera de España y estoy acostumbrado a esta situación. Sin embargo aquel fin de semana me sentí especialmente solo. Al final del fin de semana empecé a caer en la cuenta de que me sentía así en buena parte porque había decidido quitarme de en medio. Esa decisión era racional pero el corazón todavía se estaba resistiendo. Pensaba que de toda esta situación a mí no me quedaba nada (lo había entregado todo).

El día siguiente, cuando hacía los ejercicios en la vida diaria, leí la oración de la generosidad de S. Ignacio. La había leído antes en varias ocasiones pero no me había llamado especialmente la atención. Aquel lunes mi Señor quiso mostrarme quien es Él a través de la última frase de esta oración:

 

Señor eterno, hijo único de Dios,

enséñame verdadera generosidad.

Enséñame a servirte como mereces.

A dar sin llevar la cuenta del coste,

A luchar sin preocuparme mucho de las heridas,

A trabajar sin buscar descanso,

A sacrificarme sin buscar recompensa,

salvo el conocimiento de haber hecho tu voluntad.

Amen

 

Eternal Lord, only begotten son of God,

Teach me true generosity.

Teach me to serve you as you deserve.

To give without counting the cost,

To fight heedless of wounds,

To labor without seeking rest,

To sacrifice myself without thought of any reward

Save the knowledge that I have done your will.

Amen.

 

La última frase de esta oración marca el camino hacia no buscar recompensa en nuestras acciones salvo el conocimiento de haber hecho la voluntad de nuestro Señor. Quiso mi Señor conmover mi corazón al leer esta última frase. Lo que quedaba para mí era simplemente el conocimiento interno y verdadero de que estaba haciendo la voluntad de mi Señor. Y eso era más que suficiente. Realmente mucho másde lo que necesitaba. Tras ese encuentro ya no volví a sentirme solo y nunca dudé de que aquella decisión de quitarme de en medio hubiera sido incorrecta.

Finalmente, este chico de quien me enamoré no llegó a entrar en el noviciado y al finalizar mi segundo año en Nueva York, empecé a hacer planes parpa regresar a España. Mi intención original era regresar a España sin desvelar mis sentimientos hacia él. Por un lado por no molestar puesto que de poco sirve decir a alquien que uno le quiere y marcharse a las pocas semanas. Por otro lado porque no quería comprometerme hasta el punto de hacer una propuesta que contemplara la posibilidad de quedarme en Nueva York.

Unas semanas antes de regresar, coincidí en una misa con él y nos sentamos juntos (normalmente nunca lo hacíamos). En aquella misa, quiso mi Señor conmover fuertemente mi corazón para que no regresara a España sin decir lo que sentía. Hasta el punto de que al terminar la misa se lo dije en aproximadamente tres minutos porque tenía que irse y no había más tiempo. No se trataba únicamente de decir "te quiero" sino un "me quedo" un año y medio más en Nueva York si él deseaba iniciar una relación. Lo cierto es que él no estaba al corriente de cómo me sentía ni tampoco estaba en situación como para iniciar un relación conmigo. Sin embargo quedó en llamarme para decirme algo.

Me resulta muy difícil poder expresar con palabras el paso del Señor en esta misa o en otros momentos. Momentos en los que uno entiende quién es Dios mismo, porque es Él mismo quien nos expresa con pequeñas cosas quién es Él. Se trata de un entendimiento que en mi caso se realiza mucho más a través de la afectividad que de la razón. Para intentar expresar este encuentro, le pido prestadas unas palabras a San Juan de la Cruz.

 

"Entréme donde no supe,

y quedéme no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo.

 

Yo no supe dónde entraba,

pero, cuando allí me vi,

grandes cosas entendí;

no diré lo que sentí

que me quedé no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo.

 

El que allí llega de vero,

de sí mismo desfallece;

cuanto sabía primero

mucho bajo le paresce;

y su sciencia tanto cresce,

que se quede no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo.

 

Y si lo queréis oír,

consiste esta suma sciencia

en un subido sentir

de la divina Esencia:

es obra de su clemencia

hacer quedar no entendiendo,

toda sciencia trascendiendo".

 

Es la expresión de dejarse conducir hacia terreno desconocido, a salir de uno, a exponerse a la inseguridad, a dejar de controlar todo para empezar a no controlar nada. Y en esa situación, uno descubre que entiende sin saber. Yo no sabía lo que el Señor quería de mí. Sabía lo que quería yo: no decir nada. Pero quiso mi Señor conducirme hacia terreno desconocido y cuando allí me vi, entendí el mensaje. Todas mis razones quedaron en segundo plano.

Cuando uno llega a esta situación "de vero" (en verdad) uno desfallece de sí mismo. Uno ya no se aguanta con tantas razones que buscan el propio interés. Lo importante ya no es lo que uno quiere. Y todas las razones "mucho bajo le parecen". Es la expresión de San Pablo de que "todo lo tengo por pérdida en comparación con el Mesías".

Finalmente, y "si lo queréis oír", consiste esa suma ciencia en un subido sentir de la divina Esencia. Porque siempre que se produce un encuentro con el Señor (al menos en mi caso), no surgen grandes ideas, ni palabras, ni pensamientos, ni razonamientos. Surgen cosas sencillas y pequeñas que provocan un subido sentir de quién es el Señor, de cómo se entrega, de cómo nos ama. Un sentirque conmueve el corazón cuando uno piensa en esas pequeñas cosas. En este caso decir dos palabras: "te quiero". En otros casos, escribir un correo, o hacer una llamada, o contemplar una persona en una situación difícil, o formular una sencilla oración por alguien y enviársela. Todo esto "es obra de su clemencia" porque aunque sea por un momento uno no puede por más que reconocer que se trata de un regalo de Dios y dar gracias por él.

Una persona del grupo de Acogida ha pasado un mes en Calcuta trabajando con las Misioneras de la Caridad. Esta persona también recibió su llamada en una misa. No porque el sacerdote dijera grandes palabras, sino porque quiso el Señor enviar su mensaje en esa misa. Y esta persona fue muy generosa y escuchó.

Tras decir lo que sentía, me apropié del regalo de mi Señor a través de un espíritu triunfalista que vanagloriaba mi gran paso. Pero quiso mi Señor enseñarme a ser humilde cuando ese espíritu triunfalista del domingo fue descendiendo hasta tocar fondo el viernes siguiente cuando la persona a la que me declaré no llamaba ni decía lo más mínimo. El Señor me hizo sentirme pequeño, menudo,minúsculo y hoy se lo agradezco. Fui yo entonces quien escribí y quedamos el sábado por la tarde.

El sábado por la mañana, a pesar de estar como estaba, decidí acompañar a un amigo al funeral de su padre. De sus amigos estaba yo sólo. Antes de llegar a la iglesia, recogimos a su abuela, un amigo de la familia y su madre. No hacían más que discutir. Al contemplarlos se me cayó bastante el alma a los pies. Al llegar a la iglesia me encontré rodeado de extraños y mi amigo tampoco se pudo ocupar mucho de mí (tenía que atender a su familia). Me situé en un rinconcillo pidiendo por quien apenas conocía. Fue entonces cuando la hermana de mi amigo, cargada de humanidad comenzó a hablar sobre su padre. Sus palabras conmovieron mi corazón y los desconocidos comenzaron a ser familiares. Aquella situación al principio sin sentido, empezó a cobrarlo. Cuando regresaba a Manhattan, me encontraba mucho mejor que cuando salía para el funeral.

Al llegar a Manhattan quedé con la persona a la que me había declarado una semana antes y allí me confirmó que no podía ofrecerme lo que yo necesitaba. Lo que más daño me hacía no era la negativa a mi ofrecimiento sino su profundo cambio de planes respecto a su propia vida. Abandonaba la mayoría de lo que había estado trabajando durante el último año.

Llegué a mi casa y allí estaba una buena amiga que pasaba unos pocos días en mi casa. Le conté lo que había pasado y cómo estaba. Sólo Dios sabe cuánto agradecí su presencia. En la madrugada del día siguiente escribíun correo al que no pudo ofrecerme su amor. Ese mensaje lo inspiró mi Señor. Le decía que no podía abandonar todo el proceso de búsqueda del último año. Tras coincidir la pasión propia con la de los ejercicios, aquel correo me curó o al menos comenzó a hacerlo. A partir de ese momento ya sólo evolucioné hacia arriba dando comienzo a la cuarta semana de los ejercicios: la resurrección.

 

Como dice San Juan de la Cruz en su "Llama de amor viva":

 

"¡Oh llama de amor viva,

que tiernamente hieres

de mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva,

acaba ya si quieres,

rompe la tela deste dulce encuentro".

 

Recuerdo el comentario de mi director de los ejercicios en la vida diaria: Has contemplado la pasión de Cristo y has experimentado tu propia pasión. Me pidió que hiciera el ejercicio de contemplar cómo mi Señor se afectaba al contemplar mi propia pasión. Cuando hice ese ejercicio, quiso mi Señor conmover mi corazón con esta acción de gracias que pronunciaba mi Señor:

 

"Gracias xxxx, gracias, muchas gracias, muchísimas gracias, porque elegiste esta forma de entregarte, para mostrarme cómo es tu amor".

 

En Semana Santa me tomé una semana de vacaciones para hacer entrevistas de trabajo en España, previendo mi regreso tras el verano. En una empresa me hicieron entrevistas a través de un conocido que trabajaba allí. Finalmente no me quisieron en el departamento para el que me entrevisté. Pude comprobar que esta persona no me ayudó a entrar en este departamento. Él pensó probablemente que yo no encajaba allí. Hoy le agradezco profundamente su decisión . Sin embargo, en aquel momento me encontraba desencajado y enfadado.

Este amigo mío había trabajado en una gran empresa en Londres y decidió dejar su supertrabajo y volver a España porque su padre tenía cáncer y se estaba muriendo. Me dijo en la última entrevista de "trabajo" que a su regreso pudo estar con él durante unos seis meses antes de que muriera. Aquellas palabras conmovieron entonces mi corazón, aunque no le dije nada, quizá porque aquella situación era demasiado "laboral" y porque tampoco nos conocíamos tanto.

Cuando me dijeron que no me ofrecían trabajo, hubo desconcierto y enfado. También vino a mi memoria esta persona con cierto enfado. No obstante pensé que yo en su lugar podría haber hecho lo mismo. Esa misma noche le escribí un correo en el que mi Señor tomó la palabra y convirtió mi enfado en algo muy distinto:

 

"Querido xxxx:

Aunque al final del proceso de selección no hayan surgido oportunidades, yo no puedo por menos que agradecerte tu interés y ayuda. Tú has sido el enlace que me ha dado al menos la oportunidad de conocer vuestro grupo y líneas de trabajo (inicialmente, esas eran mis únicas expectativas).

Antes de aceptar mi trabajo en Nueva York, encontré otro que creía que era mejor para mí en Oklahoma. Resultó que una semana antes de comenzar ese trabajo y con la mudanza ya hecha, rescindieron mi contrato (la compañía donde iba a trabajar en Energy Trading cayó tras Enron). Dos años más tarde, creo firmemente que me hicieron un gran favor y hoy me permito pensar en la posibilidad de que quizá la empresa xxxx me esté también haciendo otro gran favor. Tengo buenos motivos para creer que las cosas vienen como vienen por alguna razón y que la providencia irá explicando el porqué.

En nuestra última entrevista, no me sentí con la confianza necesaria, quizás porque no nos conocemos demasiado, o quizás porque estabas al otro lado del "paredón". Ahora que ya hay resolución en el proceso de selección, simplemente quería comentarte que estoy muy de acuerdo en tus motivos de regreso a España. Despiertan en mí un profundo respeto y admiración. Creo que nunca te entrarán dudas de por qué regresaste. En los últimos años voy educando mi criterio para elegir también con ese tipo de prioridades.

Finalmente (y quizá fue esto lo que con más ganas me quedé de decirte tras la entrevista), siento mucho la muerte de tu padre.

 

Un abrazo,

 

xxxx".

 

Con este correo simplemente quiero expresar de forma sencilla lo que el Señor puede lograr en un corazón enfadado y descolocado cuando se hace presente. Tras escribir este correo, no volví a sentir enfado hacia este conocido. Más aún, comencé a sentir un profundo agradecimiento.

Cuando regresé a Madrid, mi intención inicial era plantear la posibilidad de formar un grupo gay dentro del Círculo. Quedé con Jxxx para ver lo que le parecía esta propuesta y también le propuse el poder contar mi experiencia en un acto. Fijé una entrevista con Jxxx a finales de noviembre. A principios de octubre Vxxx me habló de que se necesitaba una persona que llevara el grupo de acogida. Yo pensé que podía estar llamado a ofrecerme para llevarlo. Sin embargo, inicialmente prefería decicarme a formar un grupo gay. Pensé en hacer la consulta primero y después ofrecerme al grupo de acogida si no se consideraba apropiada en este momento.

Fui a un retiro de inicio de curso con la Plataforma Acoger y Compartir y allí quiso mi Señor nuevamente cambiar mis planes. Mi corazón se conmovía por el hecho de pensar que no podía hacer esperar un mes y medio al grupo de acogida para ver si salía adelante mi propuesta de formar un grupo gay. Fue entonces cuando antes de hablar con Jxxx y de hacer ninguna propuesta, me ofrecí para conducir el grupo de acogida.

Es nuevamente la expresión de cómo el Señor cambia mis planes. De cómo sus planes van por encima de los míos y cuánto más feliz me hacen sus planes que los míos. De cómo ese Señor tiene un plan para mí trazado con un cariño inmenso. Posteriormente encontré un grupo gay dentro de COGAM que ahora empieza a caminar como comunidad cristiana.

Por daros una idea de en qué consiste esta sucesión de cosas sencillas y pequeñas de las que hablaba al principio de esta charla, hace unas semanas leía el salmo del domingo:

 

Sal 130

"Guarda mi alma en paz junto a ti, Oh Señor.

Oh Señor, mi corazón no es orgulloso,

ni mis ojos arrogantes.

No me he ido detrás de cosas demasiado importantes,

ni maravillas por encima de mí.

 

En verdad he dejado mi alma en silencio y paz.

Como un niño privado de la leche materna en los pechos de su madre,

así se encuentra mi alma.

 

Oh Israel, espera en el Señor

ahora y siempre".

 

Este texto cobró su luz en un contexto en el que en el ámbito laboral uno se siente un poco impotente y limitado. Un contexto en el que uno no avanza al ritmo que uno espera. Y el mensaje recibido es una honda acción de gracias porque en esta situación mi corazón no es orgulloso ni mis ojos arrogantes. Porque no tengo ganas de irme detrás de cosas demasiado importantes, ni maravillas por encima de mis posibilidades.

En cuanto a mi relación con la iglesia, lo único que puedo decir es que sé de quién me he fiado y ese es Dios mismo. Mi criterio de actuación viene dado por lo que en conciencia y en verdad percibo y discierno junto a miembros de dentro o fuera de la iglesia como la voluntad de mi Señor. Este es quizás el motivo por el que me he ahorrado abundantes conflictos con la iglesia jerárquica. Siento que desde el amor y el discernimiento en verdad, las condenas de la iglesia hacia el colectivo gay no me han afectado demasiado. Conozco a bastante gente que vive la relación con la iglesia jerárquica de forma muy conflictiva y beligerante. Con grandes sentimientos de culpabilidad y exclusión. Pienso (y aquí me puedo equivocar), que esta situación surge porque esta gente no ha recibido el don inmenso de haber conocido o de haberse encontrado con Dios mismo. Esto se puede atribuir en buena parte porque algunos sectores de la iglesia no han acertado a mostrar ese rostro. Yo he tenido la inmensa suerte de haber dado con una iglesia que me ha desvelado el rostro de Cristo y a ella le estoy muy agradecido.

Para terminar, desearía aclarar que como homosexual no siento que mi condición se deba a una disfunción, fallo o enfermedad que haya que evitar o corregir. Ciertamente, no he sido yo quien ha elegido ser homosexual. Sin embargo, creo que fue mi Señor quien decidió crearme como soy y pienso firmemente que no cometió ninguna equivocación. Creo que eligió hacerme como soy con un propósito, una vocación. Él tenía ya pensada una forma y un proyecto para expresarse al mundo a través de mí, tal y como soy. Creo que el Señor se vale del colectivo gay como de otros muchos colectivos aún más excluidos, pobres y humillados, para darnos a conocer su rostro y expresarnos su amor por el mundo.

 

Testimonio de llamada vocacional para entrar a formar parte de una orden religiosa .

 


Buenas tardes a todos.


Quisiera en primer lugar agradecerle a Alberto y a Crismhom su confianza en mí para participar en este foro. Cuando Alberto me llamó para pedirme que compartiera con vosotros mi historia de revelación divina, acepté, no con el ánimo de ser un acaparador de espacios egocéntrico, sino porque siento que mi historia puede ser de interés para todos aquellos de vosotros que en algún momento habéis sentido dudas acerca de vuestra fe, de la existencia de un Dios milagroso que a nosotros los cristianos se nos ha revelado encarnado en su Hijo Jesucristo, o si bien por el contrario os sentís o habéis sentido en el lado opuesto, si en alguna ocasión habéis sentido una llamada del Padre de entrega absoluta de vuestra vida (vocación), pero no habéis sabido identificarla, o simplemente, esta llamada os ha asustado.


Hoy es un día muy importante para mí, porque por fin mi madre se ha animado a venir a conocer a la Comunidad. Esta comunidad que sin ni siquiera conocer a mi madre, tanto ha pedido por ella en momentos de adversidad y que con tanto cariño la ha acogido. Con vuestro permiso, quiero romper el protocolo y leer una pequeña carta que con ayuda del diario devocionario le he preparado, para agradecerla entre otras cosas su fortaleza y arrojo en momentos bien complicados de su, nuestras vidas, como los vividos en los últimos años.


Querida mamá, pensar en ti siempre me ha dado fuerza. He visto y sentido a través de los años esa fuerza interior que llevas. Ese ímpetu que tienes para superarte y seguir hacia adelante ante las tormentas que la vida siempre inspira.


Yo no tengo mucho que darte, pero a través de estas letras quiero dejar impreso todo ese amor que siento por ti. Quiero que sepas que vivo muy orgulloso de que seas quien eres; el regalo más maravilloso que Dios me dio. No eres mi madre por casualidad, Dios te escogió para mí.


El proverbista decía que "la mujer que teme al Señor, será alabada". Y tú como sierva de Dios siempre me has dado un buen ejemplo. Tu confianza en Dios y en las cosas que Él hace es tan plena y certera, que cuando he pasado por el valle de las sombras, recuerdo toda esa fe y esa fuerza tuya, y trato de seguir adelante.


Tantas veces que sin querer te he fallado... Y sabes bien que no soy persona que le guste prometer para luego no cumplir. Pero una de mis peticiones a Dios es poder honrarte siendo mejor hijo, siendo un mejor ser humano. Trato de luchar con los desafíos que la vida me presenta y aunque no siempre es fácil, si hasta aquí lo he logrado, mucho tienes que ver tú en ello.


Viviré encaminado a cumplir con los sueños que Dios ha trazado y depositado en mi corazón.


Gracias por ser ese soporte en mi vida, esa luz, esa guía. Gracias por tu corrección y por tus consejos. Por permanecer ahí siempre conmigo, apoyarme y consolarme cuando lo he necesitado. Pero sobre todo gracias por esas oraciones que haces al Dios del cielo para que me cuide y siempre me proteja.


Mamá, antes de partir, quería escribirte estas líneas para recibir tus bendiciones. Quiero que sepas que te agradezco mucho el apoyo que me estás dando, es una verdadera lección de vida.


Sé que hemos empezado un camino difícil, que la meta aún está lejos de conseguir, pero ÁNIMO!. Estamos en el inicio de una etapa muy difícil mami, pero juntos la dificultad va a ser menor. Tengo un compromiso de amor y lealtad contigo, y aunque las cosas pintan de diferente manera, te aseguro y te afirmo que estoy contigo en igual medida a la que tú estás conmigo. Pronto verás que esta semillita de lucha que sembraste en mí, dará sus frutos.


Quiero que sepas que ya inicié esto, y si Dios tiene para mí destinado un camino con muchos obstáculos, no me voy a detener y lo voy a conseguir.


Porque si algo he aprendido de ti todos estos años, es a ser un luchador incansable de metas y sueños, e irme a intentar seguir lo más fielmente a Jesús, es ya una meta de vida; así que la batalla es más fácil de ganar si nos unimos con amor y paciencia, pues ambos tenemos un mismo fin; el amor a Dios y a la familia.


Gracias mami por tu respeto; sin tu apoyo y sin tu ejemplo no estaría ahora aquí cumpliendo mis sueños: TU ERES MI EJEMPLO MÁS GRANDE. Tú eres el ejemplo que quiero seguir, y es a ti a quien quiero premiar con mi esfuerzo. Gracias mamá por sacrificarte y dármelo todo; sobre todo el amor y el cariño que nunca de ti me ha faltado.


Mamá, eres mi ley de amor


En relación a la resurrección de Jesús, y ante la incredulidad de Tomás; Juan nos cuenta en su versículo 20, que tras aparecerse Jesús a Tomás, Jesús le dijo "Has creído porque has visto, Dichosos los que crean sin haber visto".


Mi experiencia es muy parecida a la de Tomás. Mi fe no tiene mérito porque yo he visto, y porque he visto, creo. Dichosos sois muchos de vosotros que creéis sin haber visto.


Narración de la historia de:


- Tienda de informática -quiebra. Alto nivel de vida


- Hambre


- Creación de TLS-Bureau: - Por iniciativa de mi hermano ser profesor de francés


- Creación de una página web para ser traductor en Francia. Trabajé duro durante todo el verano en la elaboración de la página. Mi madre por cierto estuvo presente en todo ese proceso.


- Inserción de publicidad gratuita


- Venta de una traducción a una chica francesa de 50 euros, dificultades


Una noche de desesperación absoluta, encontré conectada en Facebook a mi mejor amiga de Francia. Isabelle es una chica fuertemente creyente y espiritual que me aconsejó acudir a Dios.


Unos meses atrás y por mediación de otros amigos, había conocido a un chico (Carlos, miembro de Crismhom). Carlos es un hermano que tiene la predicación grabada en su corazón. Su vida consiste en evangelizar. Era una constante en nuestras conversaciones su insistencia en la existencia de Dios. Yo, no le escuchaba. Mi ateísmo (quizá agnosticismo) era grande. Mis dudas hacia la existencia de Dios eran tan aplastantes que ni siquiera permitía que nadie intentara hacerme creer que el mundo se creó en 7 días, y que existía un Dios de misericordia que era amor, pero que permitía que existieran desgracias en el mundo tan tremendas como la inquisición, las guerras mundiales, la explotación humana, el capitalismo actual, las hambrunas…


Cuando mi amiga me dijo que me dirigiera a Dios, volvió a despertar en mí el enfado ¡Dejadme todos en paz!. Le empecé a enumerar uno a uno todos mis motivos para no creer. Sin embargo el Señor, ávido de ganas por acogerme en su camino como hijo suyo, utilizó a mi amiga como instrumento de dialogo y comunicación directa conmigo. Ya sabeis que el Señor nos utiliza como instrumentos humanos, para comunicarse con sus hijos.


Mi amiga soportó estoicamente mi repulsa hacia un Dios que para mí no existía, y que si existía era injusto. Estaba ya harto de tener que estar escuchando la palabra "Dios" durante tantos meses, primero con Carlos, y ahora ella.


Le empecé a lanzar preguntas como misiles; pero por primera vez empezaron a tener respuesta.


Isabelle, como instrumento del Señor esa noche, respondió todo desde la serenidad. Sus respuestas poco a poco fueron calando en mí. Me parecían muy coherentes; tanto que no admitían objeción.


Ya eran las 7 de la mañana. Me dijo que era el momento y la hora idónea para hacer oración. Yo, no tenía nada que perder por hacerla, así que le dije que me parecía muy bien, que la haría siguiendo sus indicaciones: forma y modo, ambiente, pistas y trucos para alcanzar la concentración necesaria. Entre todas estas pistas y enseñanzas sobre como hacer oración, me dijo que no me olvidara que a Dios podemos pedirle, pero que al mismo tiempo tenemos que ofrecerle algo a cambio. Algo que fuera agradable a sus ojos y su voluntad. Me dijo que todo lo que yo diera, Dios me lo devolvería multiplicado por mil. Pero que fuera humilde en mis peticiones, pues yo venía de la opulencia económica.


Así que comencé a hacer oración siguiendo los pasos que ella me había dado: invocarle, darle luz, ofrecerle mi voluntad de reconocerme hijo suyo, si se hacía presente en mi vida.


Como yo venía de esa desgracia económica; en esa recién estrenada oración, le propuse un trato: Si Él me ayudaba, yo repartiría con sus hijos necesitados parte de los beneficios económicos que yo obtuviera fruto de su milagro.


Durante 3 días me encerré prácticamente en casa: pasé a la vida contemplativa. Ella, mi amiga Isabelle me acompañó en todo momento durante esos 3 días desde Francia. Vimos juntos películas a través de Internet; la más significativa "Conversaciones con Dios" – me ayudó bastante a enfocar mi dialogo con Dios –


El tercer día en la oración de la mañana, en torno a las 7 de la mañana, noté algo diferente. Mi amiga me había dicho que pidiera a los angeles de Dios que me abrazaran. Se lo pedí, y os aseguro que sentí que realmente lo estaban haciendo. Sentí verdaderamente que lo estaban haciendo. Sentí su presencia en mi habitación. Una paz inmensa me hacía sentir que ese día era diferente.


A las 9 de la mañana sonó el teléfono era un ….. tarjeta.


Yo no sabía cómo facturar: hice cálculos


Cliente me dio su tarjeta por teléfono ¿?, fui a la compra, pagué a mis compañeros


Señor por qué me has dado tanto. Me sobra con esto.


Llamada de mi amiga, niño enfermo


Le entregué todo sin miedo


Al día siguiente me llamó de nuevo este cliente. Nuevo encargo en inglés. Llamé a mi padre para contarle. Me habló de las necesidades de mi prima.


Ya Le había encontrado. Mi forma de ver la vida era otra. Ahora Dios estaba conmigo, había dejado de estar solo. Lo sentía a mi lado continuamente; tanto que ese mismo día (el segundo desde que se hiciera el primer milagro), estaba bajando a Madrid por la autovía de Valencia; cuando de repente vi a poquísimos metros delante de mi como se producía una aparatosísima colisión en cadena de varios vehículos. Frené en seco, y solo me vino a la cabeza algo inimaginable en otras épocas que saliera de mi boca: - SEÑOR VEEEN!. Perdí el control de mí mismo dos segundos. Todos los coches que había delante de mi, empezaron a colisionar unos con otros, y todos los que venían detrás mío también. Sin embargo yo quedé en medio de todo sin un solo rasguño. Dios acababa de actuar por segunda vez en mi vida.


Comprendí el mensaje que Dios tenía para mi: Cuido de ti, te doy alimento, te amo; pero ahora tienes que seguir cumpliendo tu palabra y ayudar a mis hijos.


Recordé lo que mi amiga Isabelle me había dicho el primer dia cuando le hablaba de ese Dios injusto que permitía el hambre del mundo, y recordaba "Dadles vosotros de comer". Comprendí que Dios tenía una misión para mi.


Desde entonces mi vida se ha centrado en localizar necesidades y actuar. Nunca me volvió a faltar de nada. Dios al igual que con el pan y los peces; convirtió aquellos 50 euros llegados de Francia, en varios cientos para que "les diera de comer". Y así ha sido hasta ahora.


Comencé a buscar personas que tuvieran necesidades, que sufrieran. El Señor comenzó a poner en mi camino a inmigrantes residentes en todas partes del mundo, que como ocurre en España, allá donde viven sufren explotación, soledad y calamidades. Desde mujeres que sufrían abusos de sus jefes, hasta personas enamoradas que habían cambiado de país por amor, y que no tenían nada que echarse a la boca. Encontrarles, localizar sus necesidades, ganarme su confianza, y generar trabajo para ellos, ha sido el motor de mi existencia desde que Dios entró en mi vida. VIVIR PARA LOS DEMÁS. Además ser capaz de generar los suficientes ingresos para que mi madre, que como antes os he comentado, estrenaba paro, pudiera vivir cómodamente y sin angustia.


Y es aquí, en todo este proceso de vida donde surge mi vocación. La llamada de Dios comienza a amplificarse; empiezo a sentir que Él quiere más de mí. La agencia de traducción ya empezaba a funcionar, y las tareas que me tenía preparadas en su plan conmigo, pues comenzaban a vislumbrarse hacia otro camino, hacia el camino de la vida consagrada. Así que decidí dar el paso, y comenzar mi búsqueda de Dios de manera más seria, y teológica.


Tras dedicar horas al estudio de las diferentes confesiones cristianas; entendí que con la que más simpatizaba era con la Iglesia evangélica.


Yo, católico bautizado, había cosas que no tenia nada claras de la confesión Universal (de la que me había alejado muchos años atrás)


En esa búsqueda de saber como enfocar mi vocación hacia la vida consagrada, apareció Crismhom, y con Crismhom el ultimo tramo de mi discernimiento.


Aquí, en Crismhom, he aprendido a compartir, a sentir y canalizar las afectividades hacia otro lado diferente al meramente físico. Además, en todo este proceso de acompañamiento que la asociación ha hecho sin saberlo; he vivido el privilegio de aprender las enseñanzas de Jesús, a conocer el Evangelio, a aprender a rezar en comunidad. He conocido el amor fraterno y cristiano. He conocido a los sacerdotes que me han acompañado desde meses en mi proceso vocacional.


Y hablando del proceso vocacional, aquí quiero hacer un pequeño paréntesis.


Cuando Alberto me propuso el otro día que os hablara de mi proceso vocacional. La conversación quedó ahí, sin embargo, es importante que todos seamos conscientes, que el proceso vocacional, es a su vez un proceso vivencial. Un proceso que dura o (al menos debería) durar para siempre: toda la vida, ya que cuando uno decide entregarse a Dios, en realidad le esta entregando su vida, para siempre; igual que cuando nos casamos lo hacemos para siempre.


Cuando llamamos a las puertas de la casa de Dios, estamos pidiéndole matrimonio a Dios, y como en cualquier matrimonio, tenemos que abandonar nuestra casa anterior, o nuestra convivencia con nuestros padres, casi con toda seguridad cambiaremos paulatinamente de amigos, quizá nos cambiamos de ciudad si a nuestra pareja la destinan fuera… La vocación a la vida religiosa, es un enamoramiento, firmar la entrada en el noviciado, es igual que firmar un matrimonio; la diferencia es que no nos casamos con alguien terrenal, sino con Dios, fruto del enamoramiento a su hijo, y con la voluntad inequívoca de que ese amor será para siempre.


Cuando nos casamos con Dios, con casamos con todo su pueblo, en lugar de casarnos con una sola persona.


Pero, que es en realidad la vocación.


La Vocación son nuestros sueños, nuestros anhelos, lo que nos inspira, son la expresión de nuestros valores.


La Vocación apunta hacia los sueños, los anhelos del alma en relación con la vida, con nuestra vida como existencia válida y trascendente. Está por tanto radicada en nuestros valores (en este caso, cristianos, los que Jesús nos enseñó).


La vocación, cuando la he desmenuzado con serenidad, y apoyándome en relatos de otros, he llegado a la conclusión de que podemos desmenuzarla en tres factores de vida importantes:


GUSTO, APTITUD Y ENTREGA


GUSTO: En la llamada de Dios, uno siente placer por el mero hecho de hacer la tarea misma de la Iglesia. No importa que seas todavía novicio, estudiante, postulante o ya estés ordenado sacerdote.


APTITUD: La seguridad en uno mismo durante el proceso INICIAL de vocación a la vida consagrada, es una seguridad diferente a la firmeza de una convicción clara. Algo así como una seguridad INTUITIVA


ENTREGA: Poco hay que decir de este punto


Sin embargo ¿Cómo detectamos nuestra vocación? Cuáles son los signos?, o al menos, como los he detectado yo:


- Cuando el servicio a los demás comienza a ser algo muy importante en tu vida.


- Cuando el servicio pastoral que prestas en tu Parroquia, comienza a llenar tu corazón.


- Cuando la figura de algún religioso o religiosa te atrae y comienza a rondarte la idea de que podrías ser como él o como ella.


- Cuando la Eucaristía y la oración comienzan a ser una necesidad y necesitas encontrarte a solas y en intimidad con el Señor.


- Cuando sientes la inquietud de vivir tu vida más conforme al Evangelio, y la necesidad de consagrarte y comunicar esa vivencia a los demás.


De esa necesidad de comunicar la vivencia, la Palabra y el Evangelio surgió llamar a la puerta de la Orden de Predicadores: Los hijos frailes dominicos de Santo Domingo de Guzmán. Todo el mundo debe conocer la vida de Jesús, y aunque no sean creyentes, mi misión será que incluso los ateos, conozcan la figura de Jesús como hombre que dejó un Mensaje muy concreto de convivencia humana. Podemos ser no creyentes, pero seguir al Jesús hombre.


Bueno, ya no os aburro más, ahora os paso la palabra agradeciéndoos vuestra escucha atenta. Si quereis hacernos cualquier tipo de pregunta, tanto Alberto como yo estamos a vuestra disposición. Igualmente me gustaría que comprtierais con el resto de hermanos vuestras propias vivencias de fe. Que nos conteis si habéis vivido como yo sus obras en carne propia, como han sido, etc