Mundo LGTB y Cristianismo

2016

La persona homosexual ¿puede ser padrino de bautismo?

El Instituto Superior de Ciencias Morales de los Misioneros Redentoristas ha puesto un artículo escrito por Marciano Vidal, teólogo moralista de amplio recorrido tanto en España como en el extranjero, sobre "El puesto de la persona homosexual en la iglesia" respondiendo a la pregunta "La persona homosexual, ¿puede ser padrino/madrina de bautismo?". Este artículo ha sido también publicado en la revista Vida Nueva, donde ha aparecido un amplio pliego sobre "Iglesia y homosexuales: Respuestas a una nueva realidad" (sólo está disponible el resumen para los no suscriptores).

ACGIL critica las declaraciones de Balcells. El arzobispo pide perdón

La Asociación Cristiana de Gais y Lesbianas de Cataluña (ACGIL) ha criticado hoy las declaraciones del arzobispo de Tarragona y ha dicho que su visión negativa se debe a que "su experiencia de la homosexualidad ha sido mal vivida o vivida de forma negativa".El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol Balcells, ha pedido hoy disculpas por sus declaraciones de ayer: "Si alguien se ha sentido ofendido, le pido perdón".

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol Balcells, ha pedido hoy disculpas por sus declaraciones de ayer en el sentido de que los homosexuales "no tienen un comportamiento adecuado para la sociedad".  "Si alguien se ha sentido ofendido, le pido perdón", ha afirmado esta mañana. El arzobispo añadió, en una entrevista en TV-3, que las mujeres no pueden oficiar misa "porque cada uno tiene una función" y lo argumentó diciendo: "Yo tampoco puedo hacer algunas funciones que hacen las mujeres; no puedo traer los hijos al mundo".

El presidente de la Conferencia Episcopal tarraconense se ha disculpado en el tradicional encuentro con la prensa para celebrar el día del patrón de los periodistas, san Francisco de Sales, y a la pregunta de si no teme que sus palabras contribuyan a aumentar el desapego hacia la Iglesia, ha respondido: "Confío en que no porque la gente puede escuchar toda la entrevista". En este sentido, ha pedido que no se le "malinterprete" porque va con "el corazón abierto a todos".

El arzobispo ha insistido en el argumento expresado en la entrevista de ayer porque "una cosa es la dignidad de las personas, que todos somos hijos de Dios, y otra cosa es su comportamiento: puede estar bien o estar mal, y la Iglesia siempre ha dicho que está mal; no nos quedemos solo con la polémica o el resto quedará difuminado".

Pujol ha dicho ser partidario de hablar y dialogar, e incluso ha recordado que tiene una bitácora donde narra su día a día, antes de matizar: "Me preguntaron y contesté, no me gusta callar las cosas, la gente tiene que hablar, poner siempre por encima que todo el mundo es digno de respeto, y si alguien se ha sentido molesto, le pido perdón si se ha sentido ofendido".

Por su parte, la Asociación Cristiana de Gais y Lesbianas de Cataluña (ACGIL) ha criticado hoy las declaraciones del arzobispo de Tarragona y ha dicho que su visión negativa se debe a que "su experiencia de la homosexualidad ha sido mal vivida o vivida de forma negativa". En un comunicado, la asociación exhorta al primado de Tarragona "para que se convierta en la buena nueva del Evangelio, para que la entienda, la acepte y la viva plenamente".

La ACGIL ha afirmado que "condenar unos comportamientos como 'no adecuados ni para la persona ni para la sociedad' es condenar a la sospecha y el rechazo social a las personas que se comportan así. Una sospecha y un rechazo que no comparten todas aquellas personas que conocen o han vivido de cerca una familia homoparental".

"Queremos entender que su experiencia de la homosexualidad haya sido mal vivida o vivida de forma negativa. El conocimiento cotidiano de tantas personas que, a pesar de haber optado por el celibato, viven su sexualidad de manera oculta o culpable debe haber contribuido a esta visión negativa", opina la ACGIL.

Por ello, la asociación de cristianos homosexuales ha invitado al arzobispo, que es miembro del Opus Dei, "a que supere estas experiencias con su presbiterio mediante el conocimiento y la convivencia con tantas personas homosexuales que viven de manera integrada su espiritualidad y su sexualidad". "Porque solo desde el conocimiento cercano se puede superar el odio y los prejuicios, tal como afirman una y otra vez los sociólogos", agrega el comunicado.

El comunicado reproduce un párrafo de la carta a los gálatas: "Todos los que habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer: todos sois uno en Jesucristo. Y si vosotros sois de Cristo, también sois descendencia de Abraham, herederos de la promesa".

Fuente: El País.cat

Algunos de los obispos españoles hacen un llamamiento a votar contra el matrimonio entre personas del mismo sexo

 

Algunos de los obispos españoles comienzan a aplicar las directrices marcadas hace pocos días por la Conferencia Episcopal y entran ya en campaña recomendando no votar a partidos que apoyen el matrimonio igualitario, entre otros asuntos.

Especialmente activo se ha mostrado el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que ha pedido al Gobierno que surja del 20 de noviembre que aplique la “ley natural” en relación al matrimonio entre personas del mismo sexo…
Demetrio Fernández ha expresado en una entrevista que un matrimonio del mismo sexo “no es matrimonio, pues la relación entre personas del mismo sexo es una relación de amistad, pero no puede ser matrimonio, porque este, tal y como lo ha hecho el Creador, es la unión del varón y de la mujer abierto a la vida, y eso en personas del mismo sexo, nunca se da, ni se dará”.

Unas declaraciones poco sorprendentes, si se tiene en cuenta que Demetrio Fernández es uno de los obispos españoles más virulentamente homófobos. Desde su anterior posición de obispo de Tarazona, Fernández animó de forma entusiasta a sus fieles a participar en la marcha homófoba de junio de 2005 en contra del derecho de gays y lesbianas a contraer matrimonio, y en noviembre de 2006 publicó una carta titulada “Dios ama también a los homosexuales” (sic) en la que calificaba a la ley de identidad de género como “contraria a la verdad del hombre”. “Es una extorsión del plan de Dios, no ayuda a las personas con dificultad en este campo y siembra la confusión en el ambiente social donde vivimos. A un niño o a un joven hoy le es más difícil vivir el plan de Dios con estas leyes que enrarecen el ambiente”, escribía entonces. Eso sí, al mismo tiempo se mostraba comprensivo con las personas homosexuales siempre y cuando se mantuvieran castas. “Sea cual sea su inclinación (dejemos ahora lo que haya de biológico, psicológico o educacional), debe aceptarse a sí mismo como es y debe vivir su sexualidad en un clima de castidad, que le enseñe a amar gratuitamente. La sexualidad humana también esta dañada por el pecado, y debe ser redimida por un amor creciente, para el que todo hombre cuenta con la gracia de Dios”, manifestaba en tono “compasivo” el ahora obispo de Córdoba.
Las declaraciones de Fernández han provocado la reacción del colectivo COLEGAS, cuyo presidente en Córdoba, Jhonatan Girón, ha recordado que España es un país aconfesional y le ha pedido al obispo que “deje gobernar y legislar a quienes tienen esa obligación política y moral”.

El obispo de Córdoba no ha sido el único en entrar en campaña. El obispo de Mallorca, Jesús Murgui, instó por carta a las parroquias de Baleares a pedir este domingo a los feligreses que no voten el próximo 2o de noviembre a partidos que legislen a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto o “formas de cuidados paliativos que puedan asimilarse a la eutanasia”. Una carta que, por cierto, no ha sentado bien a todos los sacerdotes de la diócesis, alguno de los cuales se ha desmarcado de su lectura, y que provocó el rechazo del candidato al Congreso por la coalición PSM-Inciativa Verds-Equo-Entesa, Miquel Ensenyat, que también por carta manifestó su rechazo como “creyente y como gay” a la petición del obispo. “Me sorprende profundamente que la iglesia considere que los gays y lesbianas son el principal problema en estos momentos de crisis, penurias y dolor para muchas familias de Mallorca”, explicó.

 

Fuente: Dosmanzanas.com

Apoyo de la IEE en su postura de acogida y apoyo a las personas LGTB

Grupo de Fe y Espiritualidad de la FELGTBEl Grupo de Fe y Espiritualidad muestra públicamente su apoyo a la Iglesia Evangélica Española. El Consejo Evangélico de Madrid amenaza con expulsar a la Iglesia Evangélica Española por su posición pública de en favor de las personas LGTB. Además de un grave caso de LGTBfobia, la amenaza de expulsión incumple la función propia del Consejo y la tradición protestante de dar libertad a las iglesias.
La Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), rama española de la Comunión Anglicana, ha declarado: "Apoyamos el derecho de las comunidades locales de la Iglesia Evangélica Española a defenderse de los ataques y amenazas del Consejo Evangélico de Madrid y estamos dispuestos a secundarles en caso de que decidieran emprender acciones contra las personas que firman una carta que contiene amenazas y atenta contra la libertad de unas iglesias que forman parte del CEM (…) Manifestamos el derecho de las congregaciones de la IEE de Madrid a mantener posturas particulares en materias morales o éticas que no afectan a las declaraciones de doctrina de la Iglesia Universal ...”
 
El Equipo de Fe y Espiritualidad de la FELGTB manifiesta su apoyo a la Iglesia Evangélica Española y denuncia las presiones y amenazas de la directiva del Consejo Evangélico de Madrid por homofobia, intolerancia y falta de respeto a las comunidades de la IEE.
 
Como personas LGTB valoramos y agradecemos la acogida y apoyo de la IEE y rechazamos la prepotencia excluyente de los dirigentes del CEM. Como personas creyentes nos unimos a la IEE en la defensa de su opción pastoral inclusiva y llamamos al sector excluyente del CEM a salir de su postura fundamentalista homófoba y convertirse al Evangelio del amor fraterno de Jesús de Nazaret.
 

Benjamín Forcano, teólogo, habla sobre el matrimonio homosexual

Desde la página de Cristianos gays, extraemos un fragmento de un artículo escrito por Benjamín Forcano, que hace referencia al matrimonio homosexual. En este artículo ,también se cita a John Boswel, quien a través de sus investigaciones llega a concluir que “La iglesia primitiva (siglos VI al XIII) no sólo era tolerante con las relaciones románticas y eróticas entre varones, sino que las santificaba ceremonialmente”.

2. El caso emblemático de los homosexuales

No hablo de unión homosexual o de matrimonio homosexual, por una razón muy simple: porque es inútil hablar de uniones homosexuales, querer reconocerlas, y reconocerlas jurídicamente, si previamente no se reconoce la validez de la homosexualidad. La batalla se plantea en este terreno: ¿se admite o no la homosexualidad, es decir, como una variante legítima de la sexualidad humana, que la hace éticamente válida?

Ciertamente, es un progreso recomendar respeto a los homosexuales, con exclusión de todo lo que sea despectivo o vejatorio. Los homosexuales son personas y, como tales, merecen el mismo respeto que todos los demás.

Pero, la inculcación de ese respeto carece de base, es en cierto modo aparente, si luego se sigue manteniendo que la homosexualidad y la relación entre homosexuales es desordenada, desviada, intrínsecamente perversa. Por más que se proclame, si yo mantengo que el homosexual es un desviado y un perverso, en el fondo seguiré abrigando distancia, temor y desconfianza.

Se trata, por tanto, de averiguar si la homosexualidad, éticamente hablando, teológicamente hablando, es admisible o no.

a) La postura actual de la ciencia.

La homosexualidad es un fenómeno ligado a la condición humana. “Los estudios médicos, psicológicos, antropológicos y sociológicos apuntan de modo inequívoco hacia la descalificación de la homosexualidad como enfermedad, desviación psicosopática o perversión sexual. La homosexualidad va siendo reconocida como una orientación sexual que la naturaleza permitió. En razón de ello , el Consejo de Europa ha instado a los gobiernos de sus países miembros a suprimir cualquier tipo de discriminación en razón de la tendencia sexual” ( C. Domínguez Morano, La homosexualidad en el sacerdocio y la vida consagrada, ST, 2202, nº 90, pp. 133-134).

b) La postura de la Iglesia Católica.

Todavía hoy, dentro de la Iglesia católica, se da un firme rechazo a admitir la homosexualidad como un hecho natural de validez ética. Existe, sin embargo, en ella una postura abierta y crítica que muestra disentimiento y exige cambios hacia el futuro. Pues esta norma, como otras, es deudora de unos presupuestos del pasado que no concuerdan con los nuevos avances de las ciencias. La fidelidad al Evangelio no tiene por qué incluir la fidelidad a un modelo cultural heredado, hoy en buena parte sobrepasado. Cito, como muestra de esta postura, las palabras del teólogo Schillebeecks: “En lo que respecta a la homosexualidad, no existe una ética cristiana. Es un problema humano, que debe ser resuelto de forma humana. No hay normas específicamente cristianas para juzgar la homosexualidad” (Soy un teólogo feliz, Madrid, 1994, p. 109) .

Por otra parte, y para una visión -seguramente sorprendente para muchos- remito a mi largo artículo “La ley de los matrimonios homosexuales” publicado en la revista Exodo (1906, págs. 18-27, nº 85). En él, cito la consistente investigación realizada por John Boswel que llega a concluir que “La iglesia primitiva (siglos VI al XIII) no sólo era tolerante con las relaciones románticas y eróticas entre varones, sino que las santificaba ceremonialmente”.

*Podéis leer el artículo completo haciendo click en fuente.

Fuente: Cristianosgays.com

Betania en colores, nuevo grupo formado por y para religiosos LGTB en Madrid

El grupo se llama 'Betania en colores' y se reúne de forma clandestina en Madrid, los miércoles en un apartamento y los sábados en una parroquia.
La idea de fundar la agrupación Betania surgió dos años atrás. V. acudía como portavoz de Crismhom -una asociación cristiana por la diversidad sexual- a un encuentro nacional sobre homosexualidad y catolicismo en Toledo. Allí conoció a varios religiosos y de sus charlas surgió "la necesidad de crear un espacio propio, donde ellos pudieran fundir vocación y tendencia homo-afectiva-sexual".

Como cada miércoles desde diciembre, C. llega la primera al portal. Sube al primer piso y entra en el apartamento de Lavapiés que sirve de sede clandestina a 'Betania en Colores', una agrupación de religiosos cristianos creada para "conciliar su vocación religiosa" y su "tendencia homo-afectiva-sexual".

C. tiene 45 años y es una monja lesbiana. Está consagrada a Dios -con los votos de obediencia, pobreza y castidad-, pero no lleva hábito. Pertenece a un instituto de vida secular de inspiración Paulina: "Más pistas no me parece prudente dar", dice.
El piso -40 metros y vacío- no es muy acogedor, pero sí un lugar discreto. Se lo ha cedido V., un gay profundamente cristiano, impulsor de esta agrupación y el único laico al que la comunidad permite el acceso a la oración.
Son casi las nueve de la noche y, poco a poco, va llegando el resto de los miembros de Betania -nombre que hace referencia a la "aldea en la que Jesús tenía buenos amigos"-.

El número de asistentes a la liturgia fluctúa por semanas, no menos de seis -los habituales- y no más de doce. Pertenecen a distintas órdenes religiosas: franciscanos, jesuitas, misioneras, carmelitas... Hay un seglar de una orden terciaria, una mujer de una prelatura personal, y un misionero parisino, Jean. Casi todos rebasan la cuarentena y sin sotanas ni hábitos todos pasarían por laicos, excepción hecha de una religiosa que viste una falda azul marino tal vez demasiado larga.

El origen de Betania

La idea de fundar la agrupación Betania surgió dos años atrás. V. acudía como portavoz de Crismhom -una asociación cristiana por la diversidad sexual- a un encuentro nacional sobre homosexualidad y catolicismo en Toledo. Allí conoció a varios religiosos y de sus charlas surgió "la necesidad de crear un espacio propio, donde ellos pudieran fundir vocación y tendencia homo-afectiva-sexual".

Estos religiosos han vivido en el pasado su identidad sexual "con vergüenza", "negación" y "frustración", según explican en su carta de presentación. Unirse les ha ayudado a comprender que su inclinación sexual, lejos de un "error, pecado o cruz" es un "regalo de Dios" que da sentido y apuntala su vocación.

En el piso de Lavapiés, C. abre la puerta a J., el sacerdote que preside sus celebraciones eucarísticas. J., que también viste de calle, prefiere no hablar y pasa de puntillas por este reportaje. Teme ser apartado de sus funciones por la Diócesis si trasciende que dirige el rezo y confiesa a un grupo de religiosos homosexuales.

La ceremonia se llama las Vísperas y dura tres cuartos de hora. Es la oración que marca el diurnal, la misma que se reza hoy desde Perú a Australia. En este salón con una decena de sillas dispuestas en círculo en torno a una mesa en la que descansan dos iconos bizantinos (de un cristo con su amigo y de una virgen con su niño) y las escrituras abiertas, el cura tiene a gala hacer un uso no sexista del lenguaje. Siempre dice: "Dios padre y madre". Tras los salmos y cánticos, el grupo pide por las víctimas de agresiones homófobas y lamenta la última salida de tono del papa Benedicto XVI, que ha dicho que los matrimonios homosexuales "acabarán con la humanidad".

Más homosexuales en la Iglesia

La Iglesia Católica califica de "conducta desviada" la homosexualidad y veta a los que tengan una "profunda y marcada tendencia homosexual" en sus seminarios desde que salieron a la luz miles de denuncias por abusos sexuales en parroquias y colegios. Sin embargo "la representatividad gay en la Iglesia (en torno al 30%) es superior a la de la sociedad (6-10%)", informa Juan Antonio Férriz, portavoz de asuntos religiosos de la Federación Española de asociaciones pro derechos LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).
La monja C. supo que a ella le atraían "más las chicas que los chicos" a la vez que sintió "la llamada personal de Dios" al estado religioso. "Fueron años de mucha confusión", reconoce. Los miércoles de Betania son una cita mitad acto religioso, mitad terapia grupal "Dentro de la Iglesia, y en mi congregación en particular, el tema sexual es tabú", añade para explicar por qué acude a Betania: "No tengo crisis vocacionales, pero a veces necesito hablar, desfogarme, contar a alguien mis dificultades".  A ella le alivia saber que no es única, que hay otros religiosos homosexuales.


Los miércoles de Betania son una cita mitad acto religioso, mitad terapia grupal. Tras la oración, una tortilla de patata y unos refrescos sustituyen a los iconos litúrgicos sobre la mesa del salón. Los religiosos toman un piscolabis y hablan en corrillos "de sus cosas más personales", cuenta el impulsor de estos encuentros, V. Entre otros temas, hablan de cómo lidian en su día a día con la homosexualidad en el seno de una Iglesia que no los acepta.


Los religiosos homosexuales de Betania confiesan que sufren los "reproches" cada vez más constantes por parte de la jerarquía católica española contra los derechos de los gays.
"Me duele  mucho porque esas declaraciones no se basan en una mera opinión, sino que están cargadas de odio, violencia y rechazo y el cristianismo predica lo contrario: amor, acogida, perdón", se indigna C., que destaca la férrea determinación de los cristianos homosexuales de seguir formando parte de la Iglesia.


Jean es un monje que ha venido a estudiar a Madrid, antes de marcharse de misones a África. En Francia pertenece a una agrupación parecida a Betania, de nombre 'Pescadores de Hombres'. Jean se acepta como "religioso gay" y participa activamente en todas las citas de esta agrupación. Él presiente que la jerarquía francesa habla menos de homosexualidad que la española y reprocha a la curia romana que hable "tanto de homosexualidad y tan poco de crisis, desigualdades, desastres ecológicos, pobreza... eso sí son pecados que claman al cielo y no que Pedro ame a Antonio", dice.

El voto de castidad
Carmen también viene a Betania. Tiene 47 años y es miembro "agregado" de un instituto secular de la Iglesia católica "de nombre en latín" a la que prefiere referirse como "la institución". Cuenta que mantiene, "en secreto, claro", una relación con otra mujer desde hace ocho años. "Vivo una doble vida, entre una vocación de entrega a Dios y una tendencia homo-afectiva que es causa de una gran tensión". Lo ha pasado francamente mal. Ha estado al borde del suicidio, pero en Betania ha encontrado "un espacio de paz".


El pecado no es un tema del que se hable mucho en Betania, confiesa el impulsor de la agrupación, V. En general, los religiosos se mantienen firmes en su voto de castidad. "Independientemente de si un día fallan, que entonces se levantan y siguen", explica. Pero entre ellos tampoco existe una visión monolítica del celibato: "Hay una monja intentando entrar en el grupo que defiende que ella es religiosa de corazón, más allá de que haga esto o aquello. Nadie va a juzgarla..., pero por el momento no está en Betania".


Pese a su corta vida, la agrupación ya ha recibido numerosas solicitudes de acceso. En su mayoría de exreligiosos que dejaron sus respectivas órdenes tras reivindicarse como homosexuales. Pero Betania avanza despacio. "No queremos crecer por crecer", explica V. "Si eres religioso y tienes condición homo-afectiva-sexual y quieres entrar, primero debes llevarlo a oración durante cierto tiempo y si el Espíritu Santo te sigue pidiendo acercarte, ponte en contacto y ten paciencia" hasta que la agrupación de su visto bueno, sugieren en su web.

La clandestinidad


Betania necesita perdurar en la clandestinidad para rezar por los gays y las lesbianas. La visibilidad y la reivindicación de los derechos LGTB es una lucha que dejan en manos de las 19  asociaciones de fieles cristianos homosexuales que hay en España, como Crismhom, y de una emergente teología 'queer'.


"No creo que pudiéramos mostrarnos públicamente sin riesgo de ser amonestados por nuestras comunidades. Suena duro, pero así están las cosas en la Iglesia de Madrid", se justifica, apenada, C, que mantiene en secreto su homosexualidad en el seno de su congregación por "no preocupar a mis hermanas", dice.


El sábado es la segunda cita de la semana para los miembros de Betania. Esta vez acuden a una parroquia de la capital y ni siquiera V., el laico del grupo, tiene permiso de entrada. Aprovechando que el cura principal se ausenta ese día, acceden a una capilla pequeña y, en el más íntimo secreto, celebran una Santa Eucaristía, seguida de un rato de Acción de Gracias que culminan con un desayuno. Todo antes de regresar, cada uno y cada una, a sus comunidades para seguir con sus tareas cotidianas.

Fuente: Diaro 20 Minutos

Declaraciones de los obispos católicos a favor de las uniones civiles entre personas del mismo sexo en Brasil y Reino Unido

Significativas noticias que nos llegan de Brasil y Reino Unido. Un portavoz oficial de la Iglesia católica del país sudamericano se ha pronunciado a favor de un “respaldo legal” para las parejas del mismo sexo. Entretanto, los obispos católicos de Inglaterra y Gales han dado su respaldo explícito a ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo vigente en ese país ante la posibilidad de que esta figura legal acabe por suprimirse y quede solo el matrimonio. Todo ello ocurre al mismo tiempo que desde otros lugares llegan indicios de que persisten las actitudes de rechazo o incluso se refuerzan.

La Iglesia católica de Brasil expresaba este jueves, por boca de un portavoz oficial, su apoyo a que las parejas del mismo sexo tengan reconocimiento legal. El encargado de hacer estas declaraciones fue el secretario general de la Conferencia Episcopal Brasileña y obispo auxiliar de Brasilia, Leonardo Steiner, en  el marco de una entrevista en la versión electrónica del diario O Globo. “Es importante comprender las uniones de personas del mismo sexo. No es un interés cualquiera cuando se trata de personas. Es necesario dialogar sobre los derechos de la vida en común de las personas del mismo sexo que deciden vivir juntas. Necesitan de un amparo legal en la sociedad”, declaraba Steiner (Brasil, recordemos, es uno de los países que reconoce el matrimonio igualitario).

Pronunciamiento que curiosamente coincide en el tiempo con la petición de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales de que se mantenga la vigente ley de uniones civiles tras la aprobación del matrimonio igualitario. La petición forma parte de las respuestas a un cuestionario enviado por el gobierno británico a este respecto para valorar si es necesario que siga existiendo figura legal de las uniones civiles una vez el matrimonio ha quedado abierto a las parejas del mismo sexo (la ley británica de uniones civiles, recordemos, fue una ley creada específicamente para parejas del mismo sexo cuando a estas no se les permitía el matrimonio, y a ella no pueden acogerse las parejas heterosexuales). En caso de desaparición de esta figura, las personas que contrajeron unión civil verían estas convertidas automáticamente en matrimonios o han de poder seguir como unión civil.

La opinión de los obispos católicos es contraria a la desaparición de las uniones civiles. Según afirman, hay parejas del mismo sexo católicas que quieren seguir unidas civilmente porque creen que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. “Hemos recibido representaciones de algunas lesbianas y gays católicos que afirman no desear contraer matrimonio homosexual y que temen que sus derechos queden eliminados si se abolen las uniones civiles. Hay lesbianas y gays católicos que han contraído uniones civiles para garantizar unos derechos legales importantes y necesarios pero que no desean casarse ante los ojos del Estado ni tampoco ver su unión civil automáticamente ‘convertida’ en matrimonio. Retirar el derecho legal de estas parejas del mismo sexo que no desean ‘casarse’ a contraer una unión civil significaría retirarle derechos legales para estas personas en el futuro”, argumentan.

Coexistencia de gestos de apertura y de reafirmación

Quizá lo más llamativo en la respuesta estriba en que, rigurosamente, las parejas católicas que contrajeron unión civil actuaron también en contra de la doctrina. Sin embargo, ante una petición de algunas de ellas de que se mantuviera su estatus, los obispos han reaccionado atendiendo su petición y reconociendo su legitimidad a reclamar sus derechos legales como parejas. Algo que ha sido interpretado como un signo de apertura. Es el caso del editorial de la publicación católica británica The Tablet, que reconoce no obstante que también podría leerse como una aplicación de la teoría del “mal menor”. No obstante, la opinión del periódico es clara: “Cuando el papa Francisco señaló el verano pasado en una rueda de prensa ‘si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar?’, probablemente no se dio cuenta del importante efecto que tendría. La enseñanza de la iglesia católica sobre la homosexualidad no cambió. Pero su actitud ciertamente sí (…)”.

En definitiva, un signo más de la coexistencia de signos de apertura y actitudes discriminatorias en el seno de la Iglesia en este nuevo periodo. Entre los primeros, además de las declaraciones de los obispos británicos y brasileños, podemos mencionar el hecho que el arzobispo de Viena, el cardenal Christoph Schönborn, felicitara a Conchita Wurst por su victoria en Eurovisión, diciendo que “en el colorido jardín de Dios hay una variedad de colores. No todos que han nacido como seres masculinos se sienten como hombre, y lo mismo del lado femenino. Merecen como persona el mismo respeto al que todos tenemos derecho”.

En otros lugares las señales son sin embargo de signo contrario. En varias diócesis se redobla el esfuerzo por asegurar la estricta ortodoxia, de palabra y obra, por parte de los profesores en centros católicos. También acaban de ser excomulgados los fundadores de Somos Iglesia. Aunque los motivos inmediatos parecen tener que ver con otras cuestiones (como la celebración de misas sin presencia de sacerdote) se trata de una corriente que entre sus reivindicaciones incluye la igualdad LGTB.

Señales contradictorias que han generado análisis como los de Maureen Dowd, de The New York Times, quien afirma que se ha pasado solo del ceño fruncido a la sonrisa y que “quizá el ceño fruncido es más honesto”, o el ya citado de The Tablet, que aprecia un cambio de mucho mayor calado. Habrá que ver qué tendencia se acaba imponiendo.

El Vaticano censura un libro sobre la “diversidad familiar”

Pablo Manuel Ferrer: "Mi libro puede haber provocado ruido porque digo que la familia integrada por papá, mamá e hijo es una de las posibles construcciones familiares”.

El cardenal norteamericano William Joseph Levada, ha advertido de que este libro hace referencia a la diversidad familiar,y contiene opiniones contrarias a la doctrina católica.Es “causa de confusión entre los fieles”.

El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio), el cardenal norteamericano William Joseph Levada, ha advertido a la editorial católica argentina San Pablo de que uno de sus libros, que hace referencia a la diversidad familiar, contiene opiniones contrarias a la doctrina católica y es “causa de confusión entre los fieles”. El libro ya ha sido retirado por la editorial.

Parejas y sexualidad en la comunidad de Corinto es obra de Pablo Manuel Ferrer, pastor metodista y profesor del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos de Buenos Aires ,fue publicado en el marco de una iniciativa ecuménica de la editorial a la que se invitó a participar a teólogos de otras iglesias. Ferrer, de hecho, ya tenía en mente escribir un libro sobre parejas y sexualidad “porque Jesús abrió nuevas posibilidades”, según ha declarado al diario El País. La editorial lo publicó sin alterar el contenido, y el libro se publicitó en una hoja que se reparte en las parroquias argentinas. A partir de ahí alguien lo denunció.

Ferrer no sabe qué contenido exacto del libro es el que ha disgustado al cardenal Levada, sucesor de Joseph Ratzinger al frente del tribunal inquisitorial, pero imagina cual es el problema. La obra no se refiere específicamente a la homosexualidad, pero aborda la diversidad en las familias y la aceptación del deseo sexual. “Mi obra trabaja sobre la carta que el apóstol Pablo le responde a la comunidad de Corinto. Desde allí le dicen: ‘Bueno es para el varón no tocar mujer’. Eso implica decir que el deseo es peligroso. Pablo responde que el deseo está. Mi libro habla de la sexualidad como un deseo válido”, explica Ferrer. “En aquel tiempo el Imperio Romano quería imponer normativas de familia. Pablo dice que no se puede, que debe haber diversidad. Había familias diversas en la comunidad. Mi libro puede haber provocado ruido porque digo que la familia integrada por papá, mamá e hijo es una de las posibles construcciones familiares”, añade.

Cuando su libro fue retirado de las librerías, el pastor se sorprendió: “No me esperaba que sucediera esto, pero evidentemente está muy severa la Iglesia católica oficial. Pero la Iglesia católica es muy grande y he recibido apoyo de curas, religiosos y laicos. A mí el cardenal no me puede hacer nada, pero si fuese un sacerdote, debería estar dando explicaciones”. El centro católico Nueva Tierra denunció la “censura” del libro por correo electrónico y por Facebook y algunos de sus contactos en esa red social reaccionaron diciendo que estaba mal usado el término censura porque el autor podía editar la obra con otro sello y porque la Iglesia tenía derecho a controlar sus publicaciones. Ferrer no sabe aún si intentará publicar el libro en otro sitio. Por lo pronto, él ya había cedido los derechos de autor al sello San Pablo. “La editorial también salió damnificada: perdió un montón de dinero con tantos libros que no podrá vender”, comenta el pastor. Ferrer no sabe si intentará publicar el libro en otra editorial. “Si lo publico en otro lado, agregaría otros capítulos sobre homosexualidad”, comenta el pastor, que en su momento apoyó públicamente la aprobación de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina.

Fuente: Cristianosgays.com

 

El arzobispo Balcells no aprueba el comportamiento de los homosexuales

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol Balcells ha arremetido  contra los homosexuales al afirmar que su "comportamiento no es adecuado ni para ellos ni para la sociedad". El arzobispo se mueve en la ambigüedad y no aclara qué tipo de comportamientos son los que tanto daño hacen a la sociedad.

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol Balcells, miembro del Opus Dei, ha arremetido esta mañana contra los homosexuales al afirmar que su "comportamiento no es adecuado ni para ellos ni para la sociedad".  “Yo quiero a todo el mundo, pero distingo muy bien entre lo que son las personas y sus comportamientos. Como personas, todos somos hijos de Dios, debemos respetarnos y todos merecemos la máxima consideración; pero hay comportamientos que no son buenos”, ha dicho el arzobispo en una entrevista en Els matins de TV-3.

Al ser preguntado de nuevo sobre su posición, Pujol Balcells ha añadido: "Cada uno tiene que pensar muy bien la responsabilidad que quiere tener frente a la sociedad. La Iglesia puede hablar, pero después no obligamos a nada porque no tenemos Mossos d'Esquadra ni prisiones. Más que nunca, ahora la Iglesia tiene que decir lo que está bien y mal, y nos lo tenemos que decir también los unos a los otros”, ha reiterado.

Sobre el matrimonio, Pujol Balcells ha afirmado: "A las mujeres de mi iglesia siempre les digo lo mismo: 'A quien tienes que cuidar más es a tu marido, él es el hijo más pequeño de la casa'. Ya sabéis por qué lo digo. Lo tienen que cuidar, no se pueden descuidar”.

En su discurso, el arzobispo de Tarragona no se ha olvidado del papel de la mujer en la sociedad. "Una mujer no puede oficiar [misa] porque cada uno tenemos nuestra función. Yo tampoco puedo hacer algunas funciones que hacen las mujeres. No puedo traer hijos al mundo". Sobre el aborto, ha dicho que “no puede ser que la vida sea tratada de esta manera”.

Pujol Balcells, de 67 años, es arzobispo de Tarragona desde 2004 y acaba de publicar sus memorias, Records i esperances, donde explica su periplo vital. Es el quinto de 11 hermanos y no pensaba dedicarse al sacerdocio, pero su opinión cambió tras conocer la doctrina del Opus Dei a los 17 años en Barcelona. “Fue entonces cuando pensé que Dios me estaba llamando. A los 18 años pedí la admisión en el Opus y tuve la suerte de poder marchar a Roma solo un año después”, ha explicado Balcells. Allí convivió durante 11 años con el fundador del Opus, José María Escrivá de Balaguer. “A mi Dios me llamó estando en la Universidad de Navarra”, ha reiterado el sacerdote.

No es la primera vez que Balcells opina sobre cuestiones polémicas: “Con mis impuestos también pago abortos y tengo que subvencionar a todas estas asociaciones de ateos”, confesó en una ocasión el sacerdote. También instó a desobedecer las leyes si se oponen a las "exigencias morales".

Fuente: El Pais.cat

El evangelio de cada día según Cortés

 

Este no es un libro «piadoso», porque, a mi juicio, el Evangelio tiene poco que ver con la piedad". Cortés es, sin lugar a dudas, el mejor viñetista religioso de habla hispana. José Luis Cortés publica ahora El Ciclo C, un recorrido por el Evangelio a través de las lecturas de la misa, en la colección de Religión Digital en Herder. Eso sí, con la mirada única e inconfundible de este autor e ilustrador que no deja indiferente. Por primera vez, se "viñeta" el Evangelio de cada día.
 
En palabras de Cortés: "Este no es un libro «piadoso», porque, a mi juicio, el Evangelio tiene poco que ver con la piedad (y mucho con las cosas reales y concretas); tampoco es teología, o por lo menos no al estilo tradicional, aunque naturalmente expresa -ojalá con claridad- la visión que un servidor tiene de las cosas «teológicas» a estas alturas (¿o bajuras?) de mi vida. Para la catequesis podría valer, aunque dependiendo de lo que cada uno entienda por catequesis. Pero se trata, sobre todo, de la meditación de un pobre cristiano que quiere dialogar con los hermanos de su comunidad cristiana. En algunos momentos, con la dulzura y el agradecimiento de quien se siente acogido y querido; en otros, con la humildad de quien se siente perdonado a pesar de todo; y en otros, incluso, con coraje, porque los cristianos no somos capaces de emocionar suficientemente a la gente con el mensaje de Jesús y su pro¬puesta de vida total. En cualquier caso, he querido que fuera un libro alegre". Los cientos de dibujos que aparecen en El Ciclo C han sido realizados expresamente para este libro, y no han sido publicados con anterioridad.
 
Este es el tercer título de la colección de libros que lanzan el principal portal de información socio-religiosa en castellano, Religión Digital y Herder Editorial, referente en filosofía y religión. Se trata de una colección divulgativa, pero con rigor, en la que se abordan todos los temas relacionados con la teología, el diálogo fe y sociedad y los actuales signos de los tiempos con autores de primer nivel. El primer título fue Cuidar la vida, de Juan Masiá Clavel; y el segundo, Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy de Nicolás Castellanos.
 
Fuente: Periodista Digital

El papa Francisco menciona la homoparentalidad al referirse a la necesidad de abrirse a nuevas realidades

El papa Francisco se ha referido a las nuevas realidades familiares como un desafío para el trabajo pastoral de la Iglesia católica, y lo ha hecho refiriéndose de forma expresa a la homoparentalidad. Ha sido en una reunión en Roma con los superiores generales de los institutos religiosos masculinos.

Según cuenta La Civiltà Cattolica, el papa habría señalado la necesidad de abrirse a las nuevas realidades familiares con motivo de la clausura en el Vaticano de la 82 Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los institutos religiosos masculinos. Unas declaraciones que se enmarcan en la preparación del Sínodo Extraordinario sobre la Familia que se celebrará en otoño de este año.

En realidad, la mención a la homoparentalidad fue bastante escueta. Hablando de diferentes realidades familiares, Francisco citó el caso de una niña “muy triste que al final confió a la maestra el motivo de su estado de ánimo: «la novia de mi mamá no me quiere»”. El papa pretendía subrayar con este ejemplo la necesidad de buscar una respuesta pastoral a estas situaciones, de encontrar una manera de acercarse a las personas que las viven. En este mismo sentido, insistió también en evitar un excesivo celo doctrinal que podría “vacunar” a los jóvenes contra la fe.

Gestos de apertura que coexisten con la doctrina oficial

Conviene recordar una vez más que estos gestos y declaraciones, por novedosos que parezcan, no implican ningún cambio en la enseñanza oficial de la Iglesia, que invita a la acogida de las personas homosexuales“con respeto, compasión y delicadeza” a la par que afirma que los actos “no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

Esta persistencia de la doctrina se ha hecho notar, de hecho, en algunas decisiones recientes que contrastan con los gestos de apertura. Hace unos días supimos de la suspensión como sacerdote de David de Vargas, entre otras razones por anunciarse en un portal gay de contactos y divulgarse fotos suyas con un joven con el torso desnudo. Bien es cierto que, aunque la suspensión vino del Vaticano, en este tipo de casos la ratificación por la Santa Sede es un procedimiento que cabe calificar como de oficio. También hace unos días trascendieron también unas declaraciones del obispo maltés Charles Scicluna, según las cuales el papa le habría apoyado para que se opusiese a la apertura de la adopción a las parejas del mismo sexo.

A esto se ha de unir igualmente que otros destacados eclesiásticos siguen insistiendo en la condena de la realidad LGTB, incluyendo al ya célebre obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla. El tiempo dirá cómo se desarrolla esta actual coexistencia de gestos y palabras de apertura con otros de reafirmación doctrinal.

 

El reverendo Gary Hall: "La homofobia es pecado"

El primer fin de semana de octubre fue dedicado por la Catedral Nacional de Washington a los jóvenes LGTB. Se trata del templo episcopaliano (la rama estadounidense de la confesión anglicana) más importante de los Estados Unidos. Su deán, el reverendo Gary Hall, que siempre se ha caracterizado por su aperturismo e inclusividad, ha querido dejar claro a los jóvenes LGTB cuál es su doctrina respecto a quienes les discriminan: “debemos tener el valor de dar último paso y decir lo que son la homofobia y el heterosexismo. Son pecado. La homofobia es un pecado. El heterosexismo es un pecado”. Hall también quiso evidenciar a quiénes considera los últimos responsables del prejuicio homófobo: “ese prejuicio persiste porque las iglesias cristianas siguen promoviéndolo”.
 
 
La Catedral Nacional de Washington quiso con esta conmemoración recordar el 15º aniversario de la muerte de Matthew Shepard, el joven cuya espantosa tortura y posterior asesinato dieron lugar a la modificación de la ley federal de crímenes de odio, para incluir los crímenes cuyo móvil fuera la orientación sexual o la identidad de género de la víctima.
 
En el sermón ofrecido el pasado domingo 6 de octubre, el deán Hall recordó tanto a Mathew Shepard como al joven Tyler Clementi, que hace tres años se vio abocado al suicidio debido al acoso homofóbico sufrido en su centro universitario. Las madres de ambos estaban presentes en la ceremonia. El sermón comenzaba con las siguientes palabras:
 
“Este mes hace quince años que Matthew Shepard fue asesinado en Laramie, Wyoming. El mes pasado hizo tres años que Tyler Clementi se suicidó en la ciudad de Nueva York. Matthew tenía 21 años cuando murió, Tyler 18. Ambos jóvenes eran gays. Durante este fin de semana hemos permanecido en la catedral tanto para recordar y honrar a Mattew y Tyler como para comprometernos a estar al lado de los jóvenes LGBT”.
 
Haciendo remembranza de los días oscuros del asesinato de Matthew, el reverendo Hall estimaba que el progreso experimentado desde entonces es insuficiente y apuntaba con claridad a los responsables:
 
“Todos los días, a lo largo y ancho de los Estados Unidos, un sinnúmero de niños y niñas anónimos sufren de indignidad, humillación, intimidación y violencia, y sienten que están solos. Y lamento decir que gran parte de la culpa corresponde a nuestras iglesias, que dan cobertura religiosa al último prejuicio cultural que permitimos que persista en nuestra sociedad: la estigmatización de una persona debida a su orientación sexual o identidad de género. Y ese prejuicio cultural contra lesbianas, gays, bisexuales y transexuales persiste incluso en un momento en que un tercio de los programas de televisión cuentan con personajes gays. Ese prejuicio persiste porque las iglesias cristianas siguen promoviéndolo”.
 
Gary Hall continuaba su sermón haciendo un somero repaso de las discriminaciones e injusticias cometidas por las iglesias en el pasado, desde la segregación dentro de las mismas por razón de raza, apoyando incluso el racismo activo, hasta la profusión de argumentos teológicos para impedir la plena incorporación, en pie de igualdad, de las mujeres. Superados por su confesión aquellos prejuicios, el reverendo detallaba cuál es el siguiente desafío:
 
“Ahora nos encontramos con la última barrera, a la que podemos llamar homofobia o heterosexismo. Debemos tener el valor de dar último paso y decir lo que son la homofobia y el heterosexismo. Son pecado. La homofobia es un pecado. El heterosexismo es un pecado. Avergonzar a las personas por lo que aman es un pecado. Avergonzar a las personas porque su identidad de género no encaja a la perfección con su idea de lo que debería ser, es un pecado”.
 
El deán de la Catedral Nacional de Washington concluía con la esperanza de un futuro mejor para las nuevas generaciones:
 
“Solo cuando encontremos la manera de hablar sin miedo, con valentía y claridad, a los niños LGTB, a sus familias, a sus escuelas, a sus comunidades, será el mundo un lugar seguro para los Matthew Shepard y Tyler Clementi de nuestros días”.
 
Una iglesia inclusiva
 
La iglesia episcopaliana, rama estadounidense de la comunión anglicana, es una de las más inclusivas de entre las grandes confesiones religiosas. Ya en 2003 hacía historia ordenando obispo a Gene Robinson, abiertamente gay. Y en 2009 rompía con la moratoria autoimpuesta varios años antes y decidía volver a ordenar obispos y obispas abiertamente homosexuales, así como bendecir a las parejas del mismo sexo. Más recientemente, en el verano de 2012, aprobaba la ordenación de personas transexuales, así como la creación de un rito litúrgico de bendición de las parejas del mismo sexo (aunque los sacerdotes episcopalianos podían desde 2009 bendecir este tipo de uniones, no existía una liturgia definida y cada uno lo hacía a su modo).
 
En el mes de enero de 2013, el deán de la catedral anunciaba que el templo acogería ceremonias de matrimonio entre personas del mismo sexo. Y como un ejemplo más de esa afinidad con los derechos LGTB, en junio de 2013 las campanas de la Catedral Nacional de Washington repicaban para celebrar la derogación por parte del Tribunal Supremo de la sección tercera de la DOMA, la norma que prohibía a la administración federal estadounidense reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo. (Fuente).

En defensa de la familia cristiana LGTB

 

Hoy se va a hablar mucho de la familia cristiana, y cuando se use este término, muchos la usarán de un modo restringido a una familia formada por un hombre y una mujer con un buen número de hijos. Pero yo hoy quiero reivindicar también la familia cristiana LGTB. Sí, existen familias cristianas LGTB. Unas familias que acaban de empezar una nueva andadura, que tienen necesidad de caminar despacio pero sin pararse, crear nuevas formas e incluso de hacer nacer una nueva teología desde su propia vivencia creyente.
 
El matrimonio es una vocación, una llamada de Dios. Por eso cuando dos personas LGTB deciden formar una familia, lo primero que están haciendo, más que unos planes comunes es responder a una vocación, una vocación que es llamada a un pleno desarrollo personal, la mutua santificación, en definitiva a la glorificación de Dios. NO reconocer la familia cristiana LGTB, es negar a Dios la libertad para llamar a estas dos personas a una vida plena humana y cristiana en un proyecto común.
 
La familia cristiana LGTB, expresa de una manera aun más nítida la gratuidad del amor. Pues el amor entre dos personas LGTB no tiene otra fin primario que crear una comunidad de amor, que se realiza y crece en el encuentro sexual, sin otro fin en sí mismo. Esto no quiere decir que el amor homosexual no sea fecundo. En primer lugar, la familia LGTB es fecunda para los propios contrayentes, que encuentran la posibilidad de liberarse de la soledad y de vivir en diálogo íntimo y personal con el otro. Este dialogo conyugal ofrece la posibilidad de abrir este diálogo al diálogo con Dios. Superando el propio egoísmo, abriéndose cada vez con más hondura al otro cónyuge, compartiendo los gozos, temores y alegrías pueden avanzar los esposos cristianos en el diálogo con Dios, la escucha de Dios, el encuentro con ÉL.
 
El matrimonio LGTB cristiano es fecundo porque en él encuentran la complementación mutua, y el enriquecimiento al encontrarse con el otro, descubriendo en el otro que es “hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2,23). La fecundidad se manifiesta también en el encuentro sexual, como fiesta del amor, de intimidad, de placer, de descubrir, compartir y disfrutar la intimidad sexual, y el valor del cuerpo como medio de expresión y comunicación del amor. Viviendo así el sexo, hacen de este el signo y presencia del amor de Dios. En la familia LGTB la unión de los cuerpos expresa la unión de los corazones.
 
Por último, el matrimonio LGTB cristiano es fecundo, pues los esposos a través de la oración común, la fidelidad, la mutua entrega van creciendo en el amor a Dios y a los hermanos. Los problemas, las dificultades y adversidades de la vida, vividos conjuntamente por los esposos son ocasión para profundizar y crecer en un amor cada vez más sólido y realista. La vida matrimonial es para los esposos LGTB una escuela donde aprendan a amar a todos. Acogiéndose, ayudándose y perdonándose, los esposos aprenden a acoger, ayudar, perdonar. Su amor conyugal los hace fecundos incluso viviendo el amor fuera de su propio hogar, pues este amor los abrirá a los demás. Por eso  la familia cristiana LGTB no es estéril, cuando no hay adopción. Pues el amor vivido cristianamente colabora en la promoción de un mundo más humano, un hogar más humano donde habita el amor, el diálogo y la verdad, y así los esposos LGTB hacen crecer el Reino de Dios.
 
La familia cristiana LGTB vive un amor conyugal fiel. Un amor y una fidelidad que exige que la familia cristiana LGTB sea reconocida y aceptada social y eclesialmente. Pues este amor vivido en secreto difícilmente conducirá a las personas a su realización plena.
 
La familia LGTB cristiana ha de saber en sus momentos de debilidad, de pobreza, de limitación, buscar la gracia y la fortaleza de Dios a través de la oración mutua. Y en los momentos de gozo y plenitud abrirse a la alabanza y acción de gracias a Dios.
 
Dios se hace presente en la mutua entrega, el perdón dado y recibido cuando el otro no es capaz de responder a las expectativas que habíamos puesto en él, las expresiones de amor, el sexo, el sufrimiento y alegrías de cada día. Por eso, yo hoy quiero desde aquí reivindicar la familia cristiana LGTB como querida y bendecida por Dios. Como proyecto humano, pero ante todo como respuesta como una llamada de Dios para esas dos personas. Una comunión que es fecunda, más allá de los hijos biológicos o de la terquedad de algunos que son incapaces de ver en la sexualidad una expresión del amor y la comunión. Los esposos LGTB no hacen el amor, sino que lo celebran, en una experiencia íntima donde se  saborea el amor como sacramento del amor de Dios.
 
Fuente: pulsar aquí.

Guía didáctica de diversidad afectivo-sexual en el área de religión

La LOE establece que, entre los principios que deben regir el Sistema Educativo en el Estado Español, se hallan el pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades afectivas del alumnado, la igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres así como el reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual. Es por ello importante que todo el Sistema Educativo se implique en la labor de acabar con las desigualdades que, derivadas del sexismo, el machismo, la homofobia y la transfobia, perviven en su interior e impiden que las diferencias de género, identidad u orientación sexual sean apreciadas como un elemento enriquecedor.

El trabajo pedagógico en pro de la igualdad, contra la exclusión y por el respeto a las diferencias es labor de todas las personas que integran el Sistema Educativo. Y todos los currículos han de contribuir en mayor o menor medida a este objetivo general e inaplazable de la LOE. Un objetivo que, entendemos, no puede ser aparcado en ninguna asignatura, tampoco en la de Religión Católica. Por esta razón, desde la FELGTB se está haciendo un importante esfuerzo por dotar a los/las docentes de herramientas pedagógicas que les permitan abordar en las aulas la igualdad de género y el respeto a la diversidad afectivo-sexual y familiar. El material que ahora mismo tenéis en vuestras manos nace de este esfuerzo. Se trata de una guía didáctica que intenta aunar la doctrina católica y el respeto a las diferencias sexuales y afectivas de cada alumno/a y de cada familia.

La guía Unidades didácticas para el tratamiento de la diversidad afectivo-sexual en el área de Religión Católica es un proyecto de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), coordinado por el Área de Educación y el Área de Asuntos Religiosos. Esta guía didáctica está diponible en el siguiente enlace.

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Guía docente sobre diversidad afectivo sexual en el área de religión.pdf289.03 KB

La Federación Estatal exige respeto al Vaticano para el colectivo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales

Las palabras de Benedicto XVI siguen provocando reacciones en nuestro país. La FELGTB (Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), entidad de la que forma parte Crismhom, exige al Vaticano respeto para el colectivo de lesbianas,  gays, bisexuales y transexuales, que se vio faltado por las últimas declaraciones en contra del matrimonio homosexual por parte del Papa. Además, se pide una condena de estas palabras al presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

La FELGTB exige respeto hacia las personas LGTB y pide a Rajoy una condena explícita a las palabras del Papa.
 
Asimismo condena la impasividad de la diplomacia española hacia el acta del jefe de Estado vaticano al colectivo LGTB y su incitación al odio.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales exige al Vaticano un mayor respeto hacia las personas lgtb, con motivo de las últimas manifestaciones del Papa frente a 180 diplomáticos acreditados en el Vaticano, en las que cataloga el matrimonio entre personas del mismo sexo como “amenaza para la humanidad”. Igualmente, pide al gobierno de Rajoy una condena explícita de estas palabras y que solicite una explicación ante la impasividad de la diplomacia española en el Vaticano,  así como el rechazo por parte de las comunidades católicas.
 
Según Antonio Poveda, presidente de FELGTB, “estas palabras son despreciables, no son más que otra demostración del odio irracional que el Sr. Ratzinger tiene hacia las personas homosexuales. El problema es que estas palabras sirven de justificación a muchos fundamentalistas católicos para ejercer violencia hacia nosotras y nosotros, y alimenta el rechazo social y la discriminación. La incitación al odio sí es una amenaza para la humanidad”.
 
La FELGTB volverá a solicitar una reunión con la Conferencia Episcopal Española, por tercera vez en poco más de un año, para denunciar este acoso permanente de la jerarquía católica y la situación de discriminación que están viviendo las personas LGTB en muchas comunidades católicas.
 
 Para Juan Antonio Férriz, coordinador del Área de Asuntos Religiosos de FELGTB, “condenar la homosexualidad es irracional, contradice el conocimiento científico actual e insulta la inteligencia humana, atenta contra los Derechos Humanos y la dignidad de las personas, incluso supone una amenaza para la vida de muchas personas, destruye nuestras familias y las de nuestro alrededor, y va en contra de la creación de Dios. En lugar de liberar a la persona, con estas afirmaciones la religión se convierte en una estructura jerárquica represora que quiere controlar a la sociedad en todos los ámbitos. Eso no tiene nada que ver con Dios, sino más bien con el egocentrismo y el sentimiento absolutista de unos cuantos purpurados que han sido asignados a dedo. Desde el Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB creemos en un Dios que nos quiere libres de cargas, no llenos de culpa y condenación por algo que es una característica más de la persona, incluso un don, como han señalado destacadas personas como Desmond Tutu, premio nobel y arzobispo anglicano en Sudáfrica, o recientemente Hillary Clinton en su discurso en la sede de Naciones Unidas. ”

Para más información: www.felgtb.org

La caza del gay por Mario Vargas Llosa

La noche del tres de marzo pasado, cuatro “neonazis” chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron tumbado en las cercanías del Parque Borja, de Santiago, a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.Durante unas seis horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al maricón, a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella.

 Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.

Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino sudamericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la dación de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace unos siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.

Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.


Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una cultura de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen al cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.

Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el marica y la tortillera son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, “el otro”, el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.

En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.

Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en el Perú fueron asesinadas 249 personas por su “orientación sexual e identidad de género”, es decir una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien cinco “machos” le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti y los médicos de un hospital a atenderla por considerarla “un foco infeccioso” que podía transmitirse al entorno.

Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, al miedo, la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo. Tener que vivir en la disimulación, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.


Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez. No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en el Perú, Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos que lo hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).

Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia —las dos caras de una misma moneda— será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. El asunto no es político, sino religioso y cultural. Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados. Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.

Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél —como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo— son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del “otro”, del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.

Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.

No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización. El País



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Área de Asuntos Religiosos - FELGTB


 

Los Caminos del Amor: Conferencia Internacional para una pastoral con personas homosexuales y transexuales . Tendrá lugar el viernes 3 de octubre de 2014 en Roma

La asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia 2014 tendrá lugar en el Vaticano entre el 05 y el 19 de octubre.
En el  Sínodo se discutirán varios temas como  ”las parejas que conviven sin casarse”, el camino espiritual de los divorciados vueltos a casar, uniones de personas del mismo sexo y la educación religiosa de los niños las parejas del mismo sexo.

La Iglesia Católica ha decidido finalmente  reflexionar abiertamente sobre estos temas. Asociaciones y grupos católicos italianos,  europeos y  estadounidenses han organizado una conferencia internacional de teología en Roma (Italia) unas horas antes del comienzo del Sínodo.
La conferencia se titula

Los Caminos del Amor: Conferencia Internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales . Tendrá lugar el viernes 3 de octubre de 2014 en Roma. El evento reunirá a los teólogos y clérigos católicos, junto con representantes de la Iglesia Valdense y de la sociedad civil con el fin de discutir sobre cómo renovar la pastoral con el fin de incluir plenamente a los homosexuales y las personas transexuales, y las parejas del mismo sexo y las familias. El tema de la familia no se puede discutir más, sin tener en la reflexión todo tipo de familias, incluidas las basadas en el amor entre personas del mismo sexo.

En la conferencia, habrá un padre de un niño homosexual.
Los padres de  las personas homosexuales ‘están llamados a comprometerse en un camino de la aceptación y la renovación de sus pensamientos. Algunos de ellos lo han descrito como “llegar a ser padre por segunda vez.” El panel hablará sobre la vocación de los homosexuales que quieren vivir su fe en la Iglesia Católica y al Evangelio.
Por otra parte, las discusiones se trasladarán a la cuestión de los padres del mismo sexo y sus hijos. A veces han nacido de un matrimonio anterior. Algunos otros son el fruto de una elección madurada dentro de la propia pareja. Estos niños y niñas tienen el derecho a recibir la formación en la fe y los sacramentos dentro de sus comunidades.
Los panelistas también hablarán  de todas aquellas personas homosexuales y transexuales que no han sido capaces de construir una relación estable y viven sus vidas con una sensación de abandono y soledad. La conferencia también será una oportunidad para hablar sobre los sentimientos de amargura y el engaño o, a veces el fomento de esas esposas y esposos de las personas homosexuales que sentían que no podían soportar una vida negándose a sí mismos en un matrimonio que no podían soportar más y decidieron abandonar a sus familias.
La conferencia será presentada  por Marco Politi, periodista, escritor y uno de los vaticanistas más activos (Il Fatto Quotidiano, Il Messaggero, Repubblica, ABC, CNN, BBC). Los otros panelistas serán:
Monseñor. Geoffrey Robinson,  obispo católico jubilado, ex obispo auxiliar de Sydney, Australia. Autor de “Enfrentarse al  poder y al sexo en la Iglesia Católica” sobre la enseñanza de la Iglesia sobre la moralidad sexual y los escándalos de abusos. Se proporcionará un análisis de cómo la Iglesia católica puede emprender un camino hacia una nueva comprensión de la vida y de las relaciones humanas de las personas LGBT;

Padre James Alison, teólogo católico y sacerdote. Originario del Reino Unido, vive en  Brasil y ha trabajado extensamente sobre la homosexualidad y la fe católica, en particular, sobre la conciencia católica y la conciencia gay. Él explicará cómo los homosexuales y personas transexuales pueden convertirse en los protagonistas de una nueva evangelización capaz de incluir todas las diversidades y para liberarlas de la estructura de la opresión y la discriminación que sigue estando ampliamente presente en diferentes sectores de nuestras sociedades;
Rev Antonietta Potente, teóloga dominica italiana que vive en  Bolivia. Ella ofrecerá una reflexión sobre un nuevo enfoque del evangelio a las personas LGBT;
Pastor Letizia Tomassone, pastora valdense, Presidente de la Comisión de Fe y Homosexualidad de las iglesias  Bautista, Metodista y valdenses en Italia. Ella hablará del camino que estas iglesias han emprendido ya abiertamente incluyendo las personas LGBT y parejas;
Ms Joseanne Peregin, Presidente de la Comunidad de Vida Cristiana en Malta y madre de un homosexual. Ella hablará  de los sentimientos y los temores de que los padres católicos pueden tener cuando se trata de niños homosexuales;
Un vídeo clip de corta duración con entrevistas a personas homosexuales católicas  se proyectará también. Al final, tendrá lugar la lectura de un llamamiento para una pastoral que incluya a personas homosexuales y transexuales. Esta carta será entregada al Sínodo de los obispos.
La conferencia internacional “Los Caminos del Amor: hacia una Pastoral de homosexuales y transexuales ” tiene la intención de dar a los miembros del Sínodo una propuesta concreta y la dirección a seguir con el fin de aceptar plenamente a los  homosexuales y  transexuales con “respeto, compasión , delicadeza, y evitar una etiqueta de discriminación injusta “(Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2358).

“Los caminos del amor.” Conferencia Internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales ”

Facultad de Teología de la Iglesia valdense,  Aula Magna – Roma (Italia), 03 de octubre 2014
La conferencia está  patrocinada por el Foro Europeo de los cristianos LGBT y  apoyada  económicamente por el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura de los Países Bajos

Programa:
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14:00 Bienvenida
14:45 Marco Politi (Periodista y vaticanista) Introducción
15:00 obispo Geoffrey Robinson “Hacia una nueva comprensión de las vidas LGBT y el amor”
15:50 James Alison (teólogo) “Hacia la inclusión global de personas LGBT dentro de las comunidades católicas: un nuevo enfoque teológico”
16:20 Antonietta Potente (teóloga dominica) “Desde el exilio a la inclusión, de la espera a la contribución: una nueva actitud de las personas LGBT”
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16:50 Pausa para el café
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17:20 Vídeo “Necesidades y vida de los cristianos  LGBT” por  Yulia Matsiy, director ruso independiente y cineasta que reside en Milán (Italia)

17:50 Letizia Tomassone (Presidente de la Comisión BMV sobre “La fe y la homosexualidad”) “La ruta de las iglesias protestantes desde el prejuicio a la plena inclusión de las personas LGBT”
18:20 Joseanne Peregin (Presidente de Comunidad de Vida Cristiana-Malta) “temores y expectativas de los padres de niños  LGBT ”
18:50 Representantes católicos italianos LGTB  ”Contribución y propuestas de las personas LGBT católicas italianas  al Sínodo”
19:00 Preguntas y Respuestas
20:00 Conclusión
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“Los caminos del amor.” Conferencia Internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales “(Roma, 03 de octubre 2014)
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Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización

Diversidade Católica 10 Diciembre de 2013Carta de algunos grupos de católicos Lésbico, Gay, Transgénero y Bisexual (LGTB) del Brasil dirigida a los Obispos en respuesta a la consulta sobre: Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización. "Es la primera vez en la historia, que nosotros sepamos, que a todos los fieles, incluyendo a nosotros católicos LGTB se nos ha invitado a expresarnos como sujetos sobre temas tan importantes para el futuro de nuestra Iglesia. Quienes les escribimos esta carta, lejos de sentirnos con el derecho de hablar en nombre de tantas personas diferentes, sin embargo quedamos honrados por la invitación y deseamos al menos intentar ofrecerles una respuesta digna". Pulsa AQUÍ para firmar esta declaración.
 
 
Estimados Señores Obispos,
 
Es la primera vez en la historia, que nosotros sepamos, que a todos los fieles, incluyendo a nosotros católicos LGTB se nos ha invitado a expresarnos como sujetos sobre temas tan importantes para el futuro de nuestra Iglesia. Quienes les escribimos esta carta, lejos de sentirnos con el derecho de hablar en nombre de tantas personas diferentes, sin embargo quedamos honrados por la invitación y deseamos al menos intentar ofrecerles una respuesta digna.
 
Es evidente que nos falta pericia para contestar la mayor parte de las preguntas del cuestionario. Por esto, vamos a limitarnos nada más a aquellas que nos atañen
directamente. Pero antes, contando con su comprensión, nos gustaría comentar brevemente cuatro puntos que fluyen en los temas fundamentales de la consulta.
 
El primer apartado es sobre el término Familia. Quisiéramos expresarles que todos nosotros, como personas LGTB, hijas e hijos de Dios, nacimos en el seno de familias, de todos los tipos imaginables. Y todos buscamos vivir en familias, sean electivas o biológicas. Como católicos, sabemos que Nuestro Señor Jesucristo siempre promovía y promueve más la familia electiva que la biológica. Por esto, consideramos que el discurso católico sobre la familia nos cala hondo, sobre todo porque estas palabras de Jesús resuenan con emoción en nuestros oídos: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lucas 8, 21). Entre nosotros, han existido lasmás variadas experiencias de vida familiar. Para algunos de nosotros, el hecho de que seamos LGTB fue aceptado tranquilamente por nuestros hermanos, padres, primos y demás. Para otros el hecho provocó, y sigue provocando, mucho sufrimiento, sea para nuestros parientes más cercanos, sea para nosotros mismos. Total, queremos decir que los dramas de la vivencia de la fe en familia no nos son ajenos. Justo por esta razón no podemos dejar de notar que, hasta ahora, el discurso eclesiástico sobre la familia nos trata como si fuésemos sus enemigos, hostiles de algún modo a su sobrevivencia. Sin embargo, ninguna dinámica de familia es saludable donde algún miembro es tratado como la oveja negra (o rosa) de la familia. Y esto nos lleva a pedirles que Ustedes dejen de insistir en “defender” la familia en un tono de contraste que no reconoce los derechos y la estabilidad psíquica y espiritual de las personas LGTB. Estas “defensas” suenan como intentos de inmiscuirse, de manera poca evangélica, en vivencias familiares complejas. Todos salimos ganando cuando estos asuntos son tratados con honestidad, escucha, paciencia y cariño.
 
El segundo apartado es sobre la noción de Ley Natural. Aunque la terminología no sea muy común en nuestro medio, la realidad a la cual apunta nos es muy presente. Gran parte de los avances en el trato digno y humano a las personas LGTB ha sido fruto de una creciente conciencia, tanto en el orden científico como popular, de que nosotros, las personas LGTB somos así no por cualquier defecto o deficiencia, sino sencillamente como algo que es. Siendo así, como con todas las demás personas, nuestro comportamiento digno brota y se sigue de lo que somos. O sea, es a partir de ser y no a pesar de ser LGTB que entramos, imbuidos por la fuerza del Espíritu Santo, en aquella participación consciente y activa que busca llegar a ser aquello que Dios quiere para nosotros, lo que caracteriza la Ley Natural. El aprender, en la práctica, a ser hija o hijo de Dios, teniendo como uno de los aspectos de nuestra identidad el ser LGTB –elemento menor pero no despreciable– es una tarea ardua de humanización para todos nosotros. En esta tarea no quedamos exentos de todas las posibilidades de pecado y de santidad que desafían de manera similar a cualquier persona. Sin embargo, observamos que cuando la autoridad eclesiástica habla de la Ley Natural, da por sentado que somos de alguna manera marginales al tema, somos juzgados de manera siempre negativa por causa de nuestras inclinaciones que supuestamente serían “objetivamente desordenadas”. Pues bien, está quedando cada vez más claro que la versión eclesiástica actual de la Ley Natural no tiene engrenaje con lo real. Por esta razón, les exhortamos, queridos Obispos, a que dejen de utilizar la Ley Natural como arma eclesiástica contra nosotros, y dediquen más atención a la dimensión de la Ley Natural que consiste en aprender por observación aquello que realmente es. Pues solamente de esta manera serán conocidos y respetados los designios de nuestro Padre celestial, Creador de todas las cosas, para con nuestras vidas. Y solamente así Ustedes nos ayudarán a caminar según Su voluntad. 
 
El tercer apartado trata del término Pastoral. Nosotros anhelamos ardientemente la existencia de una verdadera pastoral LGTB aquí en el Brasil. Sabemos que ninguna Pastoral produce buenos frutos a no ser que esté fundamentada en la verdad. Y aquí topamos con un problema grave, un dilema. O bien somos personas heterosexuales consideradas defectuosas, o bien somos personas LGTB en todo el sentido del término. En el primer caso, la Pastoral nos enseñaría a vivir una estricta continencia sexual, se opondría a cualquier forma de reconocimiento de nuestra vida en común, sea en lo civil, sea en lo religioso, y hasta llegaría a proponer métodos para “curarnos” del desorden profundo que nos es atribuido. En el segundo caso, la Pastoral tendría la misión de ayudarnos a florecer y a crecer en la fe a partir de lo que somos. Tendría como enfoque, entre otras cosas, la formación y estabilidad de nuestra vida conyugal y familiar, inclusive a través de la adopción de niños, y el fortalecimiento de nuestro compromiso con los más sufridos por medio de proyectos sociales. Y sobretodo se esforzaría por mejorar la vida de tantas personas, especialmente de los estratos más pobres y marginalizados de nuestra sociedad, que padecen toda clase de discriminación en el trabajo, en la escuela, en la salud y en otros ámbitos, por causa de su condición de LGTB, llegando hasta el extremo de ser echadas de su casa por sus familias, y a prostituirse para sobrevivir. La situación real en la Iglesia, hasta ahora, es que la autoridad eclesiástica no consigue siquiera reconocer en público que existe una cuestión sobre este punto acerca de la verdad para que se la mire de frente; aunque, callados, muchos lo saben muy bien. El resultado, que vemos en lo cotidiano, es un mundo donde los laicos se dan cuenta con cada vez mayor facilidad de que no existe ningún desorden objetivo que sea intrínseco al hecho de que alguien sea LGTB. Entre el clero, sin embargo, con todo y los muchos miembros que son de nuestra tribu, no se consigue hablar del asunto honestamente. Mucho menos entre Ustedes, queridos Obispos, pues su habla en esta materia suena, discúlpenos la comparación, a los discursos ficticios de regímenes de épocas pasadas: “Nosotros fingimos enseñar, y el pueblo finge aprender”. En estas condiciones, una verdadera y oficial pastoral católica LGTB resulta imposible. Los esfuerzos pastorales que existen hoy, y a partir de los cuales les escribimos esta carta, sobreviven en la clandestinidad, sin una acogida sincera, abierta y fraterna, y en espacios eclesiales que no son reconocidos como tales. Pedimos entonces, no como mera cuestión académica, sino como urgente ejercicio de corresponsabilidad pastoral que Ustedes busquen la manera de entrar pública y honestamente en el proceso de elucidar con nosotros aquello que realmente es en este campo. Sin miedo a la verdad. Pues sin la verdad, no es posible ninguna Pastoral Católica. El miedo a la verdad, más allá de su escasa eficacia para la acción pastoral, también es inútil. Pues, como leemos en la Declaración Dignitatis Humanae n.1, del Concilio Vaticano II, “La verdad no se impone de otro modo sino por la fuerza de la propia verdad”.
 
El cuarto y último término es la Evangelización. Recibimos con gran alegría el abordaje de este tema por el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium y nos sentimos plenamente convocados a tomar nuestro lugar en esta nueva evangelización. De hecho, muchos de nosotros ya estamos haciéndolo de diversas maneras, exactamente tal y como personas LGTB que tenemos una profunda vivencia de nuestra fe. Claro, sin apoyo alguno de la Iglesia institucional hasta ahora. Pero quedamos muy animados por el Papa cuando nos dijo, en la JMJ 2013 aquí en Brasil, que así tiene que ser, y que días más, días menos, Ustedes, queridos Obispos, van a descubrir que estábamos haciendo lo que convenía hacer, llevando el conocimiento y la presencia de Jesús a diferentes periferias existenciales. Y en este punto nos gustaría resaltar algo: para nosotros, el descubrimiento de que somos personas LGTB amadas como tales por Dios, invitadas a hermanarnos con Jesús y a formar parte de la nueva familia electiva que es la Iglesia es parte de la Buena Nueva de Cristo. En la medida en que Ustedes insisten en tratar todo movimiento a favor de la dignidad y la veracidad de las personas LGTB como algo contrario al Evangelio, en vez de discernir los elementos de Kairós que nos llegan por este movimiento, en esta misma medida condenan la evangelización a ser una repetición estéril, una mera ideología moralista. Nuestra experiencia en el Brasil, ampliamente compartida por nuestros amigos y hermanos LGTB en otros países, tanto católicos como cristianos de otras confesiones, apunta a la misma observación: las generaciones más jóvenes no llegan a entender por qué conocer a Jesús conlleva a una caracterización negativa si no es que denigrante, que saben que es falsa, de las personas LGTB con quienes conviven como amigos, familiares, vecinos y colegas. Para la nueva y verdadera evangelización, llevada a cabo con aquel espíritu de que habla el Papa Francisco en su exhortación apostólica, es imprescindible descubrir el elemento “Buena Nueva” en la vivencia LGTB. Si no, las generaciones más jóvenes simplemente no les van a escuchar.
 
Hechas estas observaciones generales, pasamos a contestar a las preguntas de la 5ª sección del cuestionario.
 
5.- Sobre las uniones de personas del mismo sexo
 
a) ¿Existe en vuestro país (el Brasil) una ley civil que reconozca las uniones de personas del mismo sexo equiparadas de alguna manera al matrimonio?
 
No existe una ley propiamente tal. Sin embargo, gracias a Dios, el Supremo Tribunal Federal equiparó la unión civil entre personas del mismo sexo al matrimonio civil. Después de esta decisión del STF el Consejo Nacional de Justicia emitió una resolución, con carácter normativo y vinculante, a los registros civiles. Esta resolución obliga a los notarios a registrar tanto las uniones estables como los matrimonios civiles entre las personas del mismo sexo.
 
b) ¿Cuál es la actitud de las Iglesias particulares y locales tanto frente al Estado Civil promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, como frente a las personas implicadas en este tipo de unión?
 
En nuestra experiencia, tanto la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil) como las Iglesias locales fueron obedientemente hostiles a la introducción de estas realidades en nuestro medio. Aunque, dígase de paso, se comportaron de una manera bien menos agresiva y despectiva que los grupos evangélicos neo-pentecostales que tomaron la delantera en la lucha contra nuestros derechos. A un nivel más local, la nueva realidad legal no ha causado tantos problemas. Y como personas, algunas de las cuales estamos implicadas en este tipo de unión, tenemos pocas noticias de maltrato a manos de personas vinculadas a las parroquias, como también pocas noticias de una recepción con júbilo. Huelga decir que existe una dificultad en obtener informaciones más exactas, pues, dada la situación eclesiástica oficial, toda actitud acogedora ha sido clandestina.
 
c) ¿Qué atención pastoral es posible tener hacia las personas que han elegido de vivir según este tipo de uniones?
 
Retomamos nuestro tercero párrafo mencionado arriba, sobre el término Pastoral. Extendemos toda atención pastoral que nos es posible, en medio de la clandestinidad eclesial, y anhelamos el día en que podremos pensar, en diálogo franco y abierto con nuestros Obispos, los tipos de liturgia pública de bendición más acertados para estos casos, como también el acompañamiento más apropiado para las diferentes etapas de la vida de las personas LGTB, tanto en su desarrollo humano como espiritual. 
 
d) En el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, ¿cómo comportarse en vistas de la transmisión de la fe?
 
No hay gran cosa que se pueda hacer mientras la autoridad eclesiástica siga sintiéndose en la obligación de convencer a los niños adoptados por nosotros, gente LGTB, que sus familias no son verdaderas familias, y que sus papás o mamás son personas objetivamente desordenadas que van contra el plan de Dios al formar uniones caracterizadas por actos intrínsecamente malos. Una vez dejadas a un lado estas posiciones, no habrá mucha diferencia en el desafío de la transmisión de la fe, un asunto de por sí difícil para toda pareja con hijos hoy en la actualidad. Ayudar a superar el sentido de abandono en el niño, siendo que muchos han pasado ya por situaciones horripilantes previas a la adopción, va mucho más allá de la mera orientación sexual tanto de los niños en cuestión, como de la pareja adoptiva.
 
 

Manifiesto del V Encuentro Estatal del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB

 

“Los fundamentos de nuestra fe como lesbianas, gays, transexuales y bisexuales creyentes: Escritura, Tradición, Razón y Experiencia”

 

COMUNICADO FINAL

 

El fin de semana del 25 al 27 de abril de 2014, nos hemos reunido diferentes grupos, organizaciones y personas a nivel individual para celebrar, con gozo y alegría, el V Encuentro Estatal del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB. Así, hemos compartido y celebrado nuestra fe y espiritualidad, que nos libera y dignifica como personas LGTB capaces de amar y nos coloca en solidaridad con la defensa de los derechos humanos, en especial de las personas LGTB, creyentes y no creyentes, en España y en todos los países del mundo.

 

 

Estos días hemos querido tener en cuenta los avances que hemos vivido así como los obstáculos que nos impiden llegar a tener los mismos derechos y obligaciones que el resto de creyentes.

Acogemos con esperanza el nuevo estilo pastoral del actual obispo de Roma, el papa Francisco.

Agradecemos y celebramos la acogida, acciones y voces en favor de nuestra igualdad que, cada vez con más frecuencia, vienen desde comunidades de fe y de teólogas y teólogos. Valoramos especialmente su valentía en los casos más comprometidos.

Valoramos también el avance de la sociedad en general hacia actitudes, comportamientos y legislaciones más inclusivas.

Una vez más recordamos y agradecemos el apoyo, el compromiso y la solidaridad de “Redes Cristianas” y de todas las comunidades y grupos que comparten nuestro camino desde hace tiempo.

Saludamos con gozo los pasos hacia la apertura e inclusividad de algunos obispos, pastores y colectivos cristianos, en especial los avances y visibilidad que se dan dentro de algunas comunidades de la Iglesia Evangélica Española (IEE), que ceden sus espacios, y comparten celebraciones con comunidades y entidades cristianas LGTB, afrontando el conflicto con sus propias iglesias. En el mismo sentido, destacamos la labor de la Comunidad Cristiana “La Esperanza” de Alcorcón (IERE).

Queremos mencionar a la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), pionera en la lucha por los Derechos Humanos y en especial por los derechos de las personas LGTB, que apoya e impulsa acciones ecuménicas e interreligiosas enfocadas a la libertad de conciencia, la igualdad y la solidaridad de las personas creyentes.

Apreciamos la creación de organizaciones, comunidades, asociaciones y otros grupos cristianos que trabajan por y para las personas LGTB creyentes, como son “Protestants Inclusius” o la Comunidad Apostólica “Fronteras Abiertas”.

Renovamos nuestra apertura al diálogo y la colaboración con creyentes LGTB de otras religiones presentes en nuestro país.

Y por otro lado, lamentamos la actitud poco humana y evangélica de quienes deberían comportarse como pastores de sus respectivas Iglesias y se dedican a hacer públicamente comparaciones denigrantes, a condenar o a excluir a nuestras hermanas y hermanos.

Finalmente denunciamos a los líderes y a los grupos de presión que incitan al rechazo de la diversidad sexual y de género, al odio, a la discriminación, a la agresión, al encarcelamiento e incluso a la muerte de personas como nosotras.

Afortunadamente, cada vez somos más y nos sentimos más fuertes quienes queremos seguir trabajando por una iglesia y una sociedad más humana, solidaria, igualitaria e inclusiva.

 

En El Masnou, Barcelona, a 27 de abril de 2014

 

 

 

Monja C.: "Si Dios me ha hecho homosexual será por algún motivo. Él no da puntada sin hilo"

C. tiene 45 años, es monja y lesbiana.Participa de Betania en Colores, la agrupación de religiosos homosexuales recién fundada en Madrid.

Varios miembros de la agrupación Betania en Colores se han ofrecido a contarnos quiénes son y por qué participan de las reuniones secretas de esta comunidad de religiosos homosexuales.

¿Quién es usted? Todos los datos que esté dispuesta a hacer público.

Mi nombre es C., tengo 45 años y pertenezco a un 'instituto de vida secular consagrada' de inspiración Paulina. Más pistas no me parece prudente dar. En resumen, sería una especie de monja sin velo, es decir, una mujer consagrada a Dios, con los votos propios de los religiosos –obediencia, pobreza y castidad-, pero con una apariencia externa de calle aunque, pensándolo bien, mucho, mucho, no me parezco a Lady Gaga…Hace ya más de 20 años que, por tanto, soy religiosa y mi vida gira en torno a tres pilares: la oración continua, bien en comunidad, bien individual, la participación en los sacramentos, es decir, la unión diaria con Cristo en la Eucaristía, y la ayuda efectiva al prójimo que, gracias a mi comunidad, puedo materializar en ayuda de tipo asistencial. Estudié en su día enfermería, aparte de los estudios teológicos propios de mi condición. Me considero una persona esencialmente feliz, con los altibajos propios de toda persona, si bien he aprendido, en los altos a dar gracias a Dios y en los bajos ponerme en sus manos.

¿Cuándo percibió su tendencia homo-afectivo-sexual? ¿Qué conflicto vivió en su aceptación, si lo hubo?

Desde que, prácticamente, nací. De niña, de muy niña, siempre quise haber nacido niño. Incluso en el colegio, me atraían mucho más los juegos de niños (el fútbol, con sus regates y goles) que los absurdos saltitos a la comba. Las muñecas, con sus vestiditos, me parecían una cursilería al lado del 'exin-castillos' o del Escalextric de mi hermano, con el que tanto jugábamos ¡y casi siempre era yo quien ganaba!

Luego vino el despertar sexual y la evidencia de que me atraían más las chicas que los chicos. De forma paralela, sentí la llamada personal que Dios me hacía al estado religioso… fueron años de mucha confusión pero me ayudó mucho algo que, de pasada, me dijo otra religiosa a quien le conté mis tormentos. Fue, curiosamente, la respuesta más normalizada (en términos LGTB) que he escuchado: me dijo algo así como "si te llama Dios, ¿qué más da que te gusten los hombres que las mujeres? Y además –añadió con un guiño- sospecho que Dios tiene más de mujer que de hombre…". Así, ¿quién podía resistirse? Bien, finalmente me metí a monja aunque no todo fue tan fácil ni todas las personas con que me he topado han sido tan razonables. De entrada, fui percibiendo que, dentro de la Iglesia en general, y de mi congregación en particular, el tema sexual es un tabú. Personalmente no tengo por esta cuestión crisis vocacionales, pero sí es cierto que a veces necesito hablar, desfogarme, contar a alguien mis dificultades y, la verdad sea dicha, no todos los consejeros espirituales ni confesores que he tenido han comprendido mi situación.


¿Cómo conoció Betania en Colores?

Conocía directamente a un miembro de Crishmom, que propuso la idea, y entre unos pocos nos dijimos ¡vamos a intentarlo! Antes era asidua el blog que esta persona tenía sobre la cuestión cristianismo y homosexualidad . Por medio de él, me enteré del proyecto de crear una comunidad de religiosos LGTB (aunque, por el momento, aún no he conocido a ninguna religiosa T (Transexual) –que me gustaría hubiera-, ni B (Bisexual), es decir, religiosos que, manteniéndose fieles a su vocación, tengan una común inclinación homosexual y, precisamente por ese motivo, necesiten (necesitemos) estar unidos; unidos para hablar, para escucharnos, para aconsejarnos; unidos para coger fuerzas y seguir caminando adelante; unidos para rezar que es, en definitiva, nuestra profesión.

¿Por qué es miembro?

Betania en Colores no tiene ninguna forma jurídica, no es una asociación ni nada por el estilo, por eso no me considero miembra ni miembro. ¿Por qué participo? Porque creo que no es casualidad que sea lesbiana pues, como creyente, creo que Dios está detrás de todo, también de mi homosexualidad. Y, si es así, si Dios me ha hecho creyente y homosexual, debe ser con algún motivo… pues Dios no da puntadas sin hilo, como decía mi abuela. Es por eso que espero encontrar aquí respuestas; en la oración comunitaria con hermanas y hermanos religiosos y homosexuales tengo esperanzas de que Dios me revele el porqué de las cosas que, tal vez, sea porque hacen falta personas que recen para que las cosas cambien a mejor y los homosexuales seamos plenamente aceptados. Aunque solo sea por esa oración… ¡¡ya vale la pena!!

¿A qué reuniones acude y qué le aportan?

Por el momento, solo puedo acudir a la oración comunitaria de los miércoles, ya que la Eucaristía de los sábados me coincide con la que celebramos en mi Casa. ¿Qué me aporta? No sabría describirlo con palabras pero… está siendo un apuntalamiento de mi propia vocación. Descubrir que no soy única en el mundo, sino que hay otros religiosos homosexuales es… un alivio porque una aprende que la homosexualidad no es un "mal", sino que es algo querido por Dios, una característica, una forma de ser… También me ha ayudado a ganar en amor hacia todos, especialmente en las minorías, a no juzgar a nadie. Si se permite la expresión, me está ayudando a ser ¡mejor cristiana!

¿Cómo es su vida diaria en su congregación en relación a su tendencia homo afectivo sexual?

Lo mantengo en secreto porque no quiero apenar o preocupar a mis hermanas. Tal vez sea una falsa excusa, o quizá una cobardía, pero no considero adecuado exteriorizar mi inclinación. Menos aún cuando tenemos otros problemas cotidianos que lidiar. Únicamente me desahogo con el sacerdote en la confesión. Gracias a Dios en nuestra comunidad tenemos libertad para elegir cura y eso me ha permitido confesarme con alguien que, al menos, escucha y comprende. Perdón que no profundice mucho en esto, pero hay algo de pudor…

¿Qué siente cuando oye a la jerarquía eclesial hablar en contra del matrimonio homosexual o descalificar a las parejas compuestas por personas de un mismo sexo?
Qué quiere que le diga… me duele y mucho porque esas declaraciones no se basan en una mera opinión, sino que están cargadas de odio, violencia, rechazo… Y el cristianismo es una religión que predica justo todo lo contrario: amor, acogida, perdón. Personalmente, no comprendo que la Jerarquía utilice el lenguaje que acostumbra cuando habla de homosexualidad y no use ese mismo tono para hablar contra las guerras, el tráfico de armas, la violencia machista, el fraude fiscal o… ¿puedo mencionar la bicha?: a pederastia.

¿Es la religión católica homófoba? ¿Es la Iglesia homófoba?

Rotundamente, no. Cristo no fue homófobo, luego su religión no puede serlo. Cristo, posiblemente tuvo un encuentro con dos personas que mantenían relaciones homosexuales (el episodio del Centurión y su criado), pues era lo normal entre los soldados romanos y, precisamente, alabó tanto el amor entre estos dos hombres –y su fe-, que la respuesta del Centurión ha pasado a la liturgia de la Misa y todos la repetimos instantes antes de comulgar: "'Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme". Ni siquiera las Epístolas de San Pablo son homófobas, si se interpretan correctamente haciendo uso del método histórico-crítico… En este sentido, debemos reflexionar sobre por qué la Jerarquía, en materia de moral, se está alejando tanto de las fuentes del cristianismo…. Quizá sea un signo de los tiempos de que esta Iglesia nuestra necesita un cambio, aires frescos, necesita…. un Concilio… que nos ayude a ser más fieles a la esencia del amor de Dios.

¿Por qué es necesaria la clandestinidad de un apartamento para sus liturgias?

Porque no podríamos mostrarnos públicamente sin riesgo a ser amonestados por parte de nuestras propias comunidades y, lo que es peor, el sacerdote que nos atiende, correría el riesgo de penas tales como una suspensión canónica en el caso de que su Ordinario (el Arzobispo o alguno de sus Auxiliares) se enterara de que un grupo de religiosos se reúne sin las debidas autorizaciones eclesiásticas. Suena duro, pero así están las cosas en la Iglesia de Madrid.


Comunidad gay e Iglesia, ¿cómo percibe la relación?

Percibo un grito unánime de multitud de asociaciones LGTB-cristianas que piden ser Iglesia. Me parece muy llamativo que estas asociaciones no formen una nueva confesión o una nueva Iglesia, sino que clamen por mantenerse dentro de la Iglesia, pidiendo una justa revisión de los textos que hablan de moral, a la luz del Evangelio. Esto no es otra cosa sino fe y amor a Dios y al prójimo (volvemos a la escena del Cristo y del Centurión). Quizá estos movimientos no sean otra cosa que la voz del Espíritu Santo que sopla indicando una dirección de cambio, de renovación. Desgraciadamente, la relación no es biunívoca y no me consta ninguna simpatía por parte de la Jerarquía. Como mucho, sí que percibo cierta apertura en la mentalidad de algunos religiosos y congregaciones… sin ir más lejos, hace poco se ha defendido una tesina en la Universidad de Comillas sobre la cuestión cristianismo y homosexualidad. Ojalá que sea una brecha, porque únicamente se podrá avanzar desde la teología, desde la reflexión y, por supuesto, desde la oración.

¿Qué le diría a la Archidiócesis o a la Conferencia Episcopal sobre su realidad?
Que, con San Agustín, prediquen el único camino posible: ama y haz lo que quieras.

Fuente: 20 Minutos

No he conocido a casi ningún hombre malo

 

19 de enero de 2013. 23:00h Marta Robles. La RazónLa entrada de la sede de Mensajeros de la Paz, la ONG que lidera el padre Ángel está repleta de cajas con frutas, verduras, legumbres... Les llegan de todas partes, de los que tienen más y de los que no tienen casi nada. Gracias a esa generosidad de tantos, que nunca es suficiente, atienden sus comedores sociales, esos en los que comen sólo los niños porque «a los adultos les damos un ''tupper'' para que se lo lleven a casa y no pasen vergüenza». Podría entenderse que con tanta necesidad imperara el desánimo o incluso la desesperanza, pero todo lo contrario. No sólo el propio padre Ángel, sino todos los voluntarios que trabajan con él, llevan pintada en su rostro una indescriptible sonrisa de ilusión.
"Vivimos en una sociedad cambiante en la que hay divorciados, separados, hijos que han tenido que vivir con las parejas de sus padres, e incluso hombres que se quieren unir a hombres, o mujeres que se quieren unir a mujeres. Y el problemón que siempre pone la Iglesia es que esa unión no se llame matrimonio. Pues vale, quítele la palabra, pero no le quiera quitar nada más ..."
 
¿Cuanto tiempo ha pasado desde que comenzó con Mensajeros de la Paz?
Hemos cumplido 50 años y un mes. Y estamos como el primer año, con la misma ilusión y, sobre todo, soñando. Porque la gente ha dejado de soñar y quiere ser muy realista. Y ser realista es que naces, vives y mueres. Pero no puedes estar pensando sólo en eso.
 
No todos tienen tan clara su vocación, ni les gustan tanto lo que hace como a usted...
Cuando yo tenía 7 u 8 años y me preguntaron qué quería ser de mayor, yo dije: «Cura». En aquella época había muchos que se mataban en el monte por culpa de ideas políticas, otros morían en la mina allá en Asturias... Mientras, escuchaba que aquel sacerdote era muy cariñoso con la viuda y los niños, y les dejaba una peseta o un trozo de pan. De niño siempre idealizas a personas, y yo idealicé a Don Dimas, mi cura. Quería ser como él, pero no por decir misa, sino por estar con la gente.
 
Bueno, es que al final usted lo que menos ha hecho es dar misa ¿no?
Celebro muchas misas. Iba a decir demasiadas, pero nunca se dicen demasiadas misas. Casar, bautizar, enterrar... A lo largo de la vida tienes muchos amigos que te piden que bautices a su hijo, que les des la comunión... El sacerdote debe servir sobre todo para hablar de Dios a los hombres y hablar a los hombres de Dios. Hay mucha gente que, sin ser cura le habla al de arriba de los de abajo y a los de abajo les habla del de arriba.
 
¿Hay mucha diferencia entre los curas que se quedan en la parroquia y los que ven la vida, digamos, más de cerca?
Creo que sí, pero son necesarias las dos cosas. No es más bueno el que está siempre en la mina o en las chabolas que el que está en las universidades, o, incluso, con gente rica y poderosa. Los que van vestidos de sotana y están más guapos y más limpios, parecen distintos de los que están con las uñas sucias.
 
Si alguien sabe estar con la gente de más arriba o la de más abajo es usted...
Lo que hay que saber es estar y no estar. Por ejemplo, te invitan a una boda rimbombante. En estos casos, hay que saber estar en la iglesia diciendo misa, pero no estar en el banquete después. Mira, tengas corbata o no, eres igual no sólo ante los ojos de Dios sino de otra gente. Si vas a La Moncloa, al Palacio Real o al Vaticano, y escarbas un poco, son tan humanos como tú, tienen los mismos sentimientos.
 
Hay quien piensa que es más fácil ver a Dios en su trabajo que en el Vaticano ...
Sí, pero insisto, las dos realidades son necesarias. Es verdad que pueden atontar tantos cardenales y tantos trajes suntuosos, y puedes pensar: «Esta Iglesia no es la mía». Luego vas a la India y te encuentras con un Vicente Ferrer, y parece que a uno le da más ganas esa Iglesia. Pero sigo diciendo que son necesarias las dos. Creo que se goza mucho más estando con la gente que entre papeles. En honor a la verdad, hay que decir que la Iglesia fue pionera en estar con los más pobres, con los leprosos, los desgraciados, con los que no tienen nada... Ésa es la Iglesia.
 
Y cuando uno contempla tanto sufrimiento, ¿no se tambalea la fe?
A los cardenales, a los obispos, a toda esta gente buena que no vive los conflictos de cerca, no se le tambalea la fe. Se nos tambalea a los que vivimos en el mundo: la madre Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, al mismo Papa. Cuando yo estaba en Haití, llegó un momento en el que sentía como el terremoto se me ponía delante de los pies. Entonces dije: «¡Dios mío! ¡Dios mío!», o lo que es lo mismo: «¡Esto no puede ser!». Es como rebelarse contra Dios. También lo dijo el Papa en su encuentro con el pueblo judío...Y lo dijo Cristo.
 
Hay gente que se aleja de la fe, porque no sabe cómo puede acercarse, como los divorciados, por ejemplo ...
Me ha hecho mucha ilusión que el arzobispo de Toledo haya hecho un llamamiento a los divorciados a que entren en las iglesias y que hay que atenderles. Vivimos en una sociedad cambiante en la que hay divorciados, separados, hijos que han tenido que vivir con las parejas de sus padres, e incluso hombres que se quieren unir a hombres, o mujeres que se quieren unir a mujeres. Y el problemón que siempre pone la Iglesia es que esa unión no se llame matrimonio. Pues vale, quítele la palabra, pero no le quiera quitar nada más... Me parece que a veces lo que queremos son leyes y atar, y el único que no hizo tantas leyes fue Jesucristo. Ninguna.
 
Tras recorrer el mundo pidiendo y ayudando, ¿reconoce a los hombres buenos?
Sí.
 
¿Y a los malos?
Hay muy pocos. Creo que no he conocido casi ninguno. He conocido gente enferma que son los que matan o hacen las guerras. Lo que pasa es que cuando se curan y reconocen que es un error y un horror, ya es tarde.
 
De todas formas, no todo el mundo entienden el bien de la misma manera. No todas las religiones dicen lo mismo ...
Tenemos que ser tolerantes y respetuosos con los demás. Gracias a Dios yo he ido a muchos viajes de los Papas a África, a Irán o a Siria y he visto que se sientan a comer con los jefes de otras iglesias y religiones. Sin embargo,si nuestro hijo se casa con una musulmana, nos llevamos un disgusto ...
 
Hombre, sobre todo si nuestra hija se casa con un musulmán, porque se le anulan los derechos ...
Sí, pero es su manera de vivir. Es decir, cuando uno va a México, sabe que tiene que tomar chili... Eso sí, los derechos humanos deberían estar protegidos en todos los países y todas las religiones.
 
Personal e intransferible
En el despacho del padre Ángel (bien reducido porque incluso en él ha colocado una mesita para que puedan comer más niños) no caben más fotos: todos los presidentes de los distintos gobiernos de España, personalidades del mundo entero, los dos últimos Papas, personas anónimas... En un momento me habla de los niños sirios que mueren de frío en los campos de refugiados, de cómo los políticos tienen que cambiar el discurso y empezar a dejar de ser agoreros e irradiar optimismo para que cambie la situación y en ese mismo instante le digo: «Usted sólo vive para los demás, Padre». Y me contesta: «No es una virtud, yo admiro a los que fuman o toman un whisky, porque creo que hemos nacido para gozar.... No hay ningún goce mayor que estar con los demás».
 
De cerca
El padre Ángel no quiere hablar ni de asnos ni de mulas ni de estrellas... «Hay cosas más importantes, como que a cuatro horas de avión, en Níger, en un país de 7 millones se mueren 300.000 niños al año de hambre y sed».

PRIMER CONGRESO MUNDIAL DE ASOCIACIONES HOMOSEXUALES CATÓLICAS

I CONGRESO MUNDIAL DE ASOCIACIONES HOMOSEXUALES CATÓLICAS. 

Cuarenta representantes institucionales de asociaciones homosexuales católicas procedentes de Portugal, España, Estados Unidos, México, Perú, Costa Rica, Brasil y Argentina se reunieron en Portimão, Portugal, entre el 6 y el 8 de octubre.

Damos gracias a Dios por el éxito del Congreso que también fue cubierto por los medios de comunicación de todo el mundo, incluyendo las principales estaciones de televisión y emisoras de radio internacionales (BBC, RFI, Radio Sueca); todas las estaciones nacionales de televisión y emisoras de radio, incluso da “Rádio Renascença” (la radio nacional de la iglesia católica portuguesa) y periódicos y muchos de los regionales y locales; las agencias de noticias más importantes del mundo (LUSA, Portugal y todos los países de habla portuguesa; France Presse, también en televisión, Francia y todos los países de habla francesa;. EFE, España y todos los países de habla hispana). El Congreso fue incluso noticia en países como Nigeria, en África y en todos ellos representan más de 55.000 entradas en Google en Portugués, Inglés, Francés y Español.

También queremos dar las gracias a Dios por la gente maravillosa presente. Por todo el trabajo y la alegría, pero sobre todo por el fuerte compromiso de ser constructores de puentes, no sólo con la Iglesia que amamos, sino también entre nosotros que tienen tantas diferentes realidades de la iglesia.

CONCLUSIONES

1. Fundación de la Organización Mundial de Asociaciones Homosexuales Católicas, constituida por los países antes mencionados y elección del comité de instalación de WOHCA con miembros de Portugal, España, Brasil y espera de la respuesta de los Estados Unidos. También se aprobó la Constitución Mundial y el mandato de la comisión, dentro de las facultades asignadas por la Constitución Mundial, para presentar a octubre del año 2015 todos los cambios que se consideran importantes para el documento ahora aprobado.

2. Convocatoria de la Conferencia Mundial de 2015 en España, en octubre de ese año y programado temporalmente para Sevilla, España.

3. Dibujó los contornos de la petición para enviar a el Secretario General del Sínodo, cardenal Lorenzo Baldisseri, cuya versión final fue entregada a un elemento del grupo de Ichthys, España, y el otro de Rumos Novos, Portugal y que se enviará al Sínodo, la tarde del viernes. La petición tendrá una carta de presentación; introducción; realidades que viven en el matrimonio las personas del mismo sexo; género y la (homo) sexualidad; la necesidad de la Iglesia en escuchar el Sensus Fidelium y, finalmente, una parte con las recomendaciones de los católicos homosexuales.

Esperamos que este Congreso sea el grano arrojado a la tierra para dar fruto bueno. Es por eso que, ahora, hacemos un llamamiento a nuestros hermanos y hermanas homosexuales católicos de todo el mundo, que aún no son miembros de WOHCA que por favor se unen a todos y todas nosotros y ayudan a construir esta organización que es también la suya, para que todos seamos uno para que el mundo crea, como el Señor nos ha pedido.

Sítio de WOHCA – http://wohca.pt.vu

 

Para familias, colores

Seguro que les suena. Hablamos de una familia de inmigrantes formada por una madre, que lo fue cuando era adolescente, embarazada de un padre desconocido (luego se supo quién fue); casada con un hombre que le doblaba en edad y que se juntó con ella sin conocerla y casi forzado por su buen corazón. Tuvieron un hijo en tierra extraña y este les salió un poco rebelde. Desde muy joven iba por libre y terminó yéndose de casa antes de los treinta.

La familia descrita se nos ha mostrado durante siglos de cristianismo como el modelo ideal, el espejo en el que debía reflejarse todo buen hogar creyente. Siendo tan particular, se la llamó “sagrada”, y con mucha razón. Lo que ya no fue tan razonable es que, desde la propia moral católica, se condenara a los infiernos a otras formas de entender el amor, la paternidad, la maternidad y la construcción de un núcleo familiar.


¿Por qué ha costado, cuesta tanto, a una sociedad moderna como la española del siglo XXI, asumir la riqueza que llevan consigo familias monoparentales, las formadas por gays o lesbianas, las de parejas divorciadas o separadas que se unen a otras personas y que aportan sus hijos e hijas? ¿Y qué decir de la jerarquía eclesiástica? De esto último casi mejor ni hablar. Su concepto decimonónico sobre el amor y las relaciones entre personas que deciden vivir juntas hiere la sensibilidad de cualquiera que acepte la capacidad del ser humano para elegir, desde la libertad que el Padre nos regaló al nacer, al lado de quién queremos construir nuestra vida.

Ahora que la crisis económica golpea sin piedad y los gobiernos en el poder hacen todo lo posible por derruir un sistema de protección social público y gratuito, la familia se convierte en la única y última red que sujeta a quienes caen. Así, en España, el número de personas en situación de extrema necesidad social y asistencial resulta inferior del que podría ser si no existiera la cobertura que dan los afectos de quienes “comparten la misma sangre”. Un dato explica esta afirmación: más de 300.000 familias españolas en las que no trabaja nadie dependen de la pensión de una persona anciana. Nuestros mayores, tan abandonados, tan olvidados por un mundo que ensalza la juventud y la belleza física por encima de la sabiduría y la experiencia, han asumido el papel de sostén de su prole y de la prole de su prole.


La solidaridad de los afectos también se plasma entre quienes tienen en casa a una persona enferma o con una discapacidad física o psíquica grave. También en estos casos la familia se presenta como un espacio de relación de una fortaleza enorme, sustentado en el amor sin límites, siempre dispuesto a atender a quien más lo necesita. En realidad, la familia compuesta por María, José y Jesús nos enseña siempre que la generosidad, la comprensión y la confianza son el mejor abono para que la vida dé frutos de amor. La familia, cuando el mundo se tambalea y parece perder sus referentes, sigue ofreciéndose como una realidad gozosa, llena de salud. Eso sí: una familia tan plural y tan diversa como aquella de Nazaret a la que rezamos.

Tomado de la revista de información social y religiosa Alandar.

Pastor trans predica en la Catedral Nacional de Washington

la Catedral Nacional de Washington (Iglesia episcopaliana) acoge por primera vez la predicación de un sacerdote abiertamente trans. Estas y otras noticias apuntan a que la inclusión de las personas LGTB gana terreno en las iglesias cristianas de Estados Unidos más allá de las ramas consideradas tradicionalmente “liberales”.

En la Catedral Nacional de Washington, de la Iglesia episcopaliana, ha predicado por vez primera un pastor trans, Cameron Partridge. Se trata, conviene recordar, de uno de los templos cristianos más importantes de Estados Unidos, con una notable trayectoria en la defensa de las personas LGTB. En enero de 2013, por ejemplo, se anunció que se celebrarían allí bodas del mismo sexo. Con motivo de la sentencia del Tribunal Supremo anulando la sección tercera de la DOMA, la norma que prohibía a la administración federal reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo, sus campanas tañeron durante casi una hora. La predicación de Partridge es pues plenamente coherente con su línea de acción. En palabras del reverendo Gary Hall, decano de dicha catedral, “Como activista tanto dentro de la Iglesia como en la comunidad en general, espero que la presencia de Cameron en el púlpito enviará un mensaje simbólico de apoyo a una mayor igualdad para la comunidad transgénero, que sufre violencia, discriminación, desempleo, carencia de hogar y desigualdad económica”.

Cameron Partridge es uno de los siete sacerdotes abiertamente trans de la rama estadounidense de la comunión anglicana. Poco antes de ordenarse comentó a su obispo Thomas Shaw que estaba en transición de mujer a varón. El obispo apoyó su decisión y Cameron fue ordenado. Partridge marcó también un hito al ser nombrado capellán en la universidad de Boston en 2011, y durante estos años ha trabajado activamente a favor de la inclusión de las personas trans. Como uno de los resultados más visibles, la catedral episcopaliana de Boston celebra ahora cada año un homenaje en el Día Internacional de la Memoria Transgénero, en recuerdo de quienes han muerto a causa de su identidad de género.

Noticias, en definitiva, que dejan translucir movimientos importantes en el cristianismo protestante norteamericano hacia la igualdad de las personas LGTB. Es significativo además que estos movimientos se extiendan ya más allá de las iglesias “liberales”. Iglesias como la episcopaliana acumulan ya años de aceptación progresiva de las personas LGTB, pero las iglesias baptistas, por ejemplo, siguen siendo fuertemente homófobas. A ello hay que añadir el surgimiento de figuras como el activista gay y cristiano Matthew Vines, de quien ya hemos hablado en entradas anteriores. Procedente de una familia y entorno evangélicos muy conservadores, Vines acabó por aceptar su orientación y considerarla compatible con la Biblia. Un proceso de aceptación que resultó costoso no solo para él, también para su padre, quien ha contado lo duro que le resultó aceptar la homosexualidad de su hijo, que ha traído consigo el alejamiento de su iglesia local.

Como bien ha señalado un periodista de información religiosa de Estados Unidos, parece que las visiones progresistas ganan terreno en las iglesias norteamericanas después de años en que mayoritariamente el protagonismo y la presencia mediática parecían reservadas a los conservadores.

Primeras jornadas sobre fe y orientación sexual

La Comunidad Cristiana La Esperanza está haciendo todo lo posible para que estas jornadas puedan tener lugar el 19 y 20 de abril de 2013 (el lugar está aún por confirmar). Trataremos de que sean gratuitas, si bien un donativo será muy de agradecer para aportar algo a los ponentes, cubrir algunos gastos y tratar de que puedan tener lugar el próximo año de nuevo. Sigue leyendo para ver el programa de estas jornadas.

De momento tenemos el privilegio de contar con:

Dr. Javier Alonso: Catedrático de biología, profesor en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid.

Dr. Renato Lings: Teólogo. Biblista.

Prof. Evaristo Villar: Teólogo. Portavoz de Redes Cristianas. Sacerdote claretiano.

Prof. Marciano Vidal: Teólogo. Profesor de Moral.

D. Manuel Ródenas: Abogado. Responsable del Departamento Jurídico del Programa de Ayuda a Personas Homosexuales de la CAM.

Y posiblemente Isabel Gómez, Vocal de la Comisión Ejecutiva de la FELGTB y Coordinadora del Área de Familias.

Organiza:
Comunidad Cristiana La Esperanza

(Alcorcón. Perteneciente a la IERE).


Colaboran (por orden alfabético):
Arcópoli UCM y Arcópoli UPM.

Área de Asuntos Religiosos - FELGTB.

Crismhom.

Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM).

Iglesia Evangélica Española (IEE).

Redes Cristianas.

 

Para contribuir a la organización de estas jornadas o las del 2014, puedes hacer un donativo en la siguiente cuenta:

Banco Santander
0049 1815 18 2290125741
Comunidad Cristiana La Esperanza
Concepto: tus datos.

Es posible solicitar un justificante para que te desgrabe a través de un correo al perfil de facebook de esta comunidad.

Sacerdocio y Homosexualidad

Carta abierta al papa Francisco: ayúdeme a salvar mi vocación

Help Save My Vocation. Este artículo presenta una carta abierta al papa Francisco en la que Benjamín Brenkert explica su decisión de dejar a los jesuitas debido a motivos LGTBQ (Lésbico, Gay, Transexual, Bisexual y "Queer") y pide al pontífice ser más fuerte en sus afirmaciones sobre la igualdad LGTBQ.
El artículo ha sido tomado del cuaderno de bitácora "Bondings" (Lazos) que es un proyecto de "New Ways Ministry" (Nuevas Formas de Ministerio), un ministerio enfocado a construir puentes entre la comunidad LGTB y la Iglesia católica, así como la reconciliación dentro de las más amplias comunidades cristianas y civiles. Para ver el artículo original en inglés pulse AQUÍ.
 
Querido Papa Francisco,
 
En su tiempo de pontificado, su compromiso con la pobreza ha despertado al mundo a los males de la globalización, el capitalismo y el materialismo. Muchos ahora comprenden que la pobreza es un pecado estructural y un mal social. A través de sus afirmaciones públicas ha despertado el interés de Católicos y no-Católicos, creyentes y ateos. El mundo le mira como a un pastor, un hombre lleno de la alegría del Evangelio.
 
Sin embargo, mientras usted se ha concentrado en la pobreza física y material, miembros de mi comunidad (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y personas "queer" que cuestionan, mujeres y jóvenes) han sido ignorados. Ellos permanecen en las fronteras, las márgenes, viviendo pobremente a nivel espiritual. Algunos necesitan la voz de cardenales como Walter Kasper que les digan que Dios les quiere. Otros saben que Dios les quiere, pero el liderazgo de la Iglesia les desprecia como desordenados y desorientados. Su pregunta profética "¿Quién soy yo para juzgar?" anima a gente de todas partes a tener una actitud sin juicios hacia los miembros de la comunidad LGTBQ. Pero no es suficiente con no emitir juicios; especialmente cuando Jesús nos dice que seamos como el Buen Samaritano: "Ve, haz tú lo mismo".
 
Pero, ¿quién soy yo para escribirle?
 
Como hombre abiertamente homosexual, he empleado los últimos diez años de mi vida encaminándome hacia el sacerdocio dentro de la Compañía de Jesús  (los jesuitas). Estoy lleno de gratitud por este tiempo. Amo ser jesuita, un hijo de San Ignacio de Loyola. Este julio, dejé a los jesuitas y quedamos en buenos términos.
 
Hoy, no puedo ya justa o libremente encaminarme hacia la ordenación como sacerdote homosexual en una Iglesia en donde hombres y mujeres homosexuales son despedidos de sus trabajos. La gota que colmó el vaso para mí fue cuando una ministro de justicia social lesbiana y casada fue despedida de una parroquia de los jesuitas en Kansas City.
 
Esta marginación es contraria a lo que muchos han llamado el "Efecto Francisco". Estos despidos niegan su énfasis en erradicar la pobreza porque los despidos traen a hombres y mujeres más cerca de su pobreza física y material. Despedir a gente a causa de su sexualidad o su derecho a casarse es discriminatorio. Es injusto, especialmente desde que muchas instituciones católicas tienen prerrogativas laborales antidiscriminatorias y establecen que son empleadores con igualdad de oportunidades de acuerdo a las leyes federales y estatales sobre raza, color, procedencia, edad, género, religión, discapacidad, estado civil, orientación sexual, estado de veterano de guerra y registro de arresto.
 
En mi carta de renuncia al Provincial, puse de manifiesto mi conciencia de cómo la injusticia LGTBQ contradice el evangelio. Más aún, resalté cómo la legislación anti-gay en países como Uganda y Rusia y la falta de acción por parte de la Iglesia, me han llegado a comenzar a cuestionarme mi pertenencia a la Iglesia. Mientras rezo sobre por qué dejo la Compañía de Jesús, debido a la injusticia LGTBQ en la Iglesia, continúo rezando la oración de San Ignacio:
 
"Tomad, Señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro. Disponed a toda vuestra volundad. Dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta".
 
Rezo para que Dios continúe dándome gracia para ser fiel a mis votos y responder a las necesidades de nuestro mundo, una realidad encarnada que necesita una Iglesia ecuménica. Una Iglesia que responda a las necesidades de los pobres tanto físicas como espirituales como evidencia el capítulo 25 de Mateo. Deseo no ser una persona que desde el exterior se sienta segura. Sin embargo, a mí, un hombre abiertamente homosexual, se me dijo por parte de mis superiores que me centrara en otras cuestiones pastorales. ¿Por qué?
 
Como hombre abiertamente homosexual, busqué la ordenación porque Dios me llamó al sacerdocio. Desde que tenía quince años he rezado para entender esta pregunta. Recé no para salir al encuentro sino para ser encontrado. El tiempo y nuevamente los directores vocacionales, acompañantes espirituales y superiores comprobaron mis más hondos deseos, mis más santos afanes. Estas pesonas me vieron centrado y no desordenado, disponible al sacerdocio por buenas y santas razones.
 
Cuando entré en el noviciado de los jesuitas, Dios me ayudó a conocerme y verme como un hombre homosexual integrado que se quiere a sí mismo. A lo largo del tiempo, fui consciente de que tenía talentos que ofrecer como ministro sensible, empático, alegre, amoroso, orante, competente, multi-disciplinar y bien formado. Me entiendo a mí mismo como sacerdote, a pesar de mi humanidad y fragilidad.
 
Papa Francisco, con mi vocación evolucionando, sigo considerándome sacerdote. Le escribo para que me ayude a salvar mi vocación, en lo que tenga que ser en el futuro. Le pido que haga un llamamiento a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos para que las instituciones católicas no despidan más católicos LGTBQ. Le pido que hable públicamente sobre las leyes que criminalizan y oprimen a las personas LGTBQ alrededor del globo. Estas acciones traerán verdadera vida a su afirmación "Quién soy yo para juzgar?"
 
Mientras continúo mi transición como miembro del laicado, se me recuerda que como cualquier jesuita, soy un "pecador que a pesar de todo es llamado a ser compañero de Jesús como lo fue nuestro fundador, San Ignacio de Loyola". Y como muchos de mis hermanos jesuitas en todo el mundo, homosexuales o no, sigo reflexionando sobre las preguntas troncales de la oración ignaciana de los jesuitas: "¿Qué hago por Cristo? ¿Qué estoy haciendo por Cristo? ¿Qué voy a hacer por Cristo?" Por esto, estoy lleno de gratitud.
 
Como antigo jesuita, sé que en el centro de los ejercicios espirituales de San Ignacio hay un encuentro con Dios, los demás y uno mismo. Este encuentro tiene lugar de forma dinámica y nos impulsa en nuestros deseos humanos y divinos a la relación y el amor. En resumen, se trata de un peregrinaje que sitúa a Jesús de Nazaret en el centro de la vida de cada persona. Este peregrinaje está abierto a homosexuales y heterosexuales. Jesús nos instruyó a todos para ser buenos samaritanos: "Ve, haz tú lo mismo".
 
Con amor y cariño,
 
Ben Brenkert
 

La homosexualidad en el sacerdocio y en la vida consagrada

Carlos DOMÍNGUEZ MORANO, en Sal Terrae Febrero (2002).

Lo no dicho

 

El tema ronda una y otra vez en el ambiente eclesiástico y religioso. Pero de él no se habla. O se habla en círculos reducidos y como «en voz baja». Se conocen datos, se aprecian comportamientos que parecen hablar en esa dirección, se sospecha a veces. Pero, aunque se va dejando paso al abordaje explícito (la propuesta de esta revista es un buen ejemplo de ello), el asunto sigue siendo todavía un «tema tabú». Con su efecto correspondiente: lo que es negado se convierte, maléficamente, en omnipresente.

 

El problema es que aquello de lo que no se habla no se puede elaborar convenientemente. Queda en estado pulsional, irracional, con unos contenidos marginados, que no por ello son menos acuciantes y que, desde su estado de exclusión, sólo pueden encontrar una emergencia «sintomática». Porque, en efecto, un dinamismo afectivo que no puede ser pensado, verbalizado, debatido racionalmente, queda sin la elaboración psíquica necesaria (lo que conocemos como «procesos secundarios») que posibilite su conveniente manejo. En estado de «proceso primario», lo homosexual tiende, pues, a imponerse al margen del Yo consciente, ya sea como fantasma amenazante del que hay que defenderse compulsivamente, ya como actuación, compulsiva también, con todas las derivaciones patológicas, morales y sociales que, con razón, nos alarman. Son efectos de lo «no dicho». Los escándalos que salen a la luz en países como los Estados Unidos de América son buena muestra de ello.

 

Y no queríamos olvidar que esos escándalos no son fruto de una mayor permisividad en esas áreas geográficas, sino de una mayor conciencia social, que ya no está dispuesta a callar lo que en otras zonas puede seguir ocurriendo, sin posibilitar siquiera ese escándalo que, a pesar de todos sus inconvenientes, funciona como barrera de contención y sana defensa frente a una situación de abierta perversidad. En estos casos, la homofobia se impone, imposibilitando el sano abordaje del problema.

 

Se hace, pues, obligado partir de un hecho incontestable, por más que se pretenda escamotear: la existencia de sujetos con orientación básicamente homosexual, tanto en la vida consagrada masculina y femenina como en el ministerio sacerdotal. Si la proporción general de la población homosexual es difícil de determinar, aunque muchos la sitúan entre el 6 y el 10%, tendríamos que convenir razonablemente en que al menos esa misma proporción debe de existir en la vida consagrada y sacerdotal. Pero hay que tener en cuenta, además, que en esos estados de vida concurren unas especiales circunstancias que fácilmente acrecientan la motivación de personas con dicha orientación para formar parte de sus filas. De una parte, pensar la propia vida en comunión y convivencia con personas del mismo sexo. De otro lado, el proyecto de dedicación altruista a los otros, que parece engarzar bien con aspiraciones específicas de la dinámica homosexual, obligada a situarse al margen de un proyecto de familia, más aún en el seno de aquellas sociedades donde se considera «extraño» a todo aquel que eluda la vía «normal» del matrimonio. Habría que pensar, incluso, en la particular atracción por la experiencia religiosa que parece darse en la dinámica homosexual. El conjunto de datos hace pensar, pues, que la vida consagrada y sacerdotal ofrece unas peculiaridades que fácilmente poseen el efecto de aglutinar una proporción de personas con orientación homosexual mayor incluso que la de la población gene ral.

 

Un poco de historia John Boswell ha realizado una investigación histórica rigurosa que no puede dejar de sorprender a quienes consideran que las relaciones entre la vida eclesiástica y la homosexualidad mantuvieron siempre las mismas relaciones de tensión y ocultamiento tabuístico (J. BOSWELL, Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, Muchnik Editores, Barcelona 1993). Una vez más, la historia ayuda a relativizar posiciones y a comprender que la homosexualidad ha sido reconocida y experimentada de modos muy diversos a través del tiempo en las diversas sociedades y culturas.

 

De modo particular sorprende la relevancia que tuvo la «unión romántica» entre personas del mismo sexo en el seno de la espiritualidad y la vida religiosa a lo largo de la Alta Edad Media. Boswell da así cuenta de la poesía amorosa que circuló por monasterios y comunidades religiosas entre una serie de personajes como Ausonio y san Paulino, obispo de Nola, en la que se hace patente un claro lirismo erótico explícitamente cristiano. O las que se intercambiaban Walafrid Strabo, abad del monasterio benedictino de Reichenau, y su amigo Liutger.

 

El amor entre varones fue aceptado como una variedad normal del afecto que, a diferencia del de los contemporáneos paganos, poseía una significación espiritual y cristiana. Los clérigos homosexuales participaban incluso en ceremonias matrimoniales homosexuales, ampliamente conocidas en el mundo católico a partir del siglo v y en las que se invocaban parejas del mismo sexo de la historia cristiana, tales como Sergio y Baco, Cosme y Damián, o Ciro y Juan. Se conocen también controversias entre algunos clérigos sobre si era preferible la sexualidad homosexual o la heterosexual (Cf. J. BOSWELL, Las bodas de la semejanza, Muchnik Editores, Barcelona, 1996).

 

También se desarrolló en las comunidades religiosas toda una corriente espiritual que idealizaba el amor entre personas del mismo sexo, tanto dentro como fuera de la vida religiosa. Largos y hermosos poemas amorosos surgieron también entre las monjas del sur de Alemania en el siglo XII, en los que -como analiza Boswell- hay referencias a gestos físicos reales o simbólicos que expresan un amor de nítida pasión erótica y que se entiende como un amor cristiano, no contrapuesto a la virtud y a la santidad, pero sí al amor pagano. Conocido es también el caso de Aelred, abad del monasterio cisterciense de Rielvaux, el cual, habiendo llevado una vida homosexual desenfrenada, entra en la vida religiosa y se compromete rígidamente con su voto de castidad, pero no renuncia a las uniones amistosas apasionadas, tal como se deja ver en su ya clásico tratado De spirituali amicitia. Pero la insistencia en la vinculación inseparable entre sexualidad y procreación fue trayendo consigo una progresiva valoración negativa de lo homosexual y, junto con ella, la práctica de aparición de esa corriente espiritual que ensalzaba el romance homoerótico. La tolerancia de la Alta Edad Media desaparece, y se acrecienta el temor, la condena y la amenaza de lo homosexual, que llega casi hasta nuestros días.

 

En la actualidad, sin embargo, la idea y la vivencia general de la sexualidad cambian de un modo sorprendente. También, por tanto, la valoración y la sensibilidad frente al fenómeno homosexual. Más en particular, y con relación a nuestro tema, llama poderosamente la atención la valoración que sobre ella hacen los jóvenes candidatos y candidatas a la vida religiosa o al sacerdocio. En los más de doscientos informes realizados por el «Centro de Psicoterapia "Francisco Suárez"» de Granada, son muy escasos los que ante el término homosexual muestran un juicio negativo o una valoración condenatoria. Por el contrario, la enjuician, en su práctica mayoría, como una tendencia diferente que expresa un modo normal de vivir la sexualidad.

 

Más significativo aún, en cuanto al cambio que se opera en nuestros días, resulta la emergencia de movimientos cristianos homófilos que se conciben como agrupaciones de vida consagrada. Es el caso de las «Fraternidades de la amistad», comunidades de sujetos homófilos que nacen en Barcelona en 1966 bajo la inspiración de la espiritualidad de Charles de Foucauld y Teresa de Lisieux, con una propuesta de castidad, pobreza y obediencia y con un proyecto apostólico de especial sensibilidad a la vindicación social y evangelización de la homotropía. Un grupo de características equivalentes existe también en Francia desde hace años. Se trata, sin duda, de un fenómeno singular y minoritario, pero que habría que valorar como un «emergente» de los replanteamiento s y transformaciones que, sin duda, se están produciendo en las relaciones entre homosexualidad y vida religiosa o sacerdotal. Esos replanteamientos, no obstante, se enmarcan todavía dentro del amplio debate sobre el tema.

 

Un debate abierto

 

La cuestión homosexual, en efecto, permanece en estado de debate abierto. En él, nuestras posiciones más íntimas intervienen de modo decisivo. La valoración, por tanto, que se pueda hacer de la homosexualidad en el sacerdocio y en la vida religiosa dependerá muy esencialmente de la manera en que hayamos acertado a elaborar esa dimensión homosexual inherente a la vida del deseo. Son siempre nuestros miedos, deseos, inhibiciones y represiones los que, inevitablemente, hablan y se expresan en cualquier discurso sobre la sexualidad. Y esto acaece así, no por accidente o patología, sino por naturaleza. No existe un discurso sobre la sexualidad que pueda considerarse exento de esa participación de nuestro mundo inconsciente. Pero esta tesis general se verifica de modo más notable en una cuestión como la de la homosexualidad, en la que todos nos vemos obligados a librar un debate interno particularmente espinoso y en el que siempre permanecen dimensiones latentes al margen de toda racionalidad. En lo dicho, pues, hablará siempre lo «no dicho». También, naturalmente, en las ideas que en adelante se expondrán, así como en el eco que con ellas se despierte.

 

Nuestra valoración más íntima y personal, sin embargo, se ve también condicionada de alguna manera por la elaboración que podamos llevar a cabo a nivel intelectual y por el influjo de los estados de opinión que, con base científica o sin ella, se desarrollan en nuestro entorno. En este sentido, no nos podemos considerar al margen del gran debate que, en la actualidad, se entabla en el campo de la psicología clínica o la psiquiatría, en el del discurso social, así como en el de la reflexión teológica y moral sobre el tema.

 

Otros trabajos de este mismo número se detienen en esos diferentes campos de reflexión. Baste recoger aquí tan sólo algunos de los datos más significativos al respecto, para situar convenientemente la reflexión sobre el lugar que podría encontrar la homosexualidad en el campo de la vida clerical o religiosa.

 

En ninguno de estos campos el debate está cerrado. Cualquier posición, por tanto, en elcampo clínico, social o teológico que hoy pretenda zanjar la cuestión de modo definitivo tendrá que ser valorada como una expresión sintomática de prejuicios inconscientemente condicionados. El reconocimiento del carácter problemático que aún posee lo homosexual en el estado actual de nuestros conocimientos será siempre, pues, un punto de partida inexcusable.

 

Pero, al mismo tiempo, es también un hecho evidente la dirección que van tomando las diferentes investigaciones que se efectúan al respecto. Los estudios médicos, psicológicos, antropológicos y sociológicos apuntan de modo inequívoco hacia la descalificación de la homosexualidad como enfermedad, desviación psicopática o perversión social (He abordado con detalle esta cuestión en el trabajo «El debate psicológico sobre la homosexualidad», en J. GAFO [ed.], La homosexualidad. (Un debate abierto, Desclée de Brouwer, Bilbao 1997, 13-95, y en Los registros de deseo, Desclée de Brouwer, Bilbao 2001, 145-179). Cada vez de modo más explícito, la homosexualidad va siendo reconocida como una orientación sexual que la naturaleza permitió y que, en sí misma considerada, no afecta a la sanidad mental ni al recto comportamiento en el grupo social. En razón de ello, instituciones como la OMS han suprimido la homosexualidad de la relación de enfermedades, y el Consejo de Europa ha instado a los gobiernos de sus países miembros a suprimir cualquier tipo de discriminación en razón de la tendencia sexual. Las legislaciones de los diferentes países han ido así modificándose en aspectos sustanciales para evitar cualquier tipo de discriminación. El cambio general de opinión que se va así produciendo en los países del área occidental es notable, y sus efectos, como veíamos más arriba, se dejan ver también dentro de la comunidad creyente.

 

En este campo, sin embargo, una vez más la Iglesia marca su diferencia. Sabemos que su posición con respecto a la homosexualidad ha variado poco (sobre todo si se compara con otras iglesias cristianas); en ello habría que ver una expresión más del problema de fondo que mantiene con la sexualidad en su conjunto. El debate, sin embargo, se establece también dentro de la comunidad eclesial, y son ya muchas las voces que se levantan reclamando un cambio de posición en las valoraciones morales que se hacen en este campo (Pronto hará aparición una obra de un homosexual militar y católico practicante que, tras ofrecer un impresionante testimonio personal, reflexiona en profundidad sobre las posiciones morales que la Iglesia mantiene en este terreno).

 

Pero el hecho es que la vertiente homosexual se abre paso progresivamente en la sociedad, a pesar de las enormes resistencias que suscita. Sale del campo de lo enfermo, de lo perverso, de la peligrosidad social. Caen los mecanismos jurídicos excluyentes, y paralelamente la opinión pública modifica sus valoraciones al respecto. La homosexualidad es reconocida con pleno derecho en instituciones que hasta hace poco tiempo se mostraban completamente cerradas a su reconocimiento. Desde el ejército hasta los partidos políticos de izquierda (y ya también de derecha) aceptan la integración en su seno de miembros que reconocen públicamente su homosexualidad.

 

La misma institución familiar, que vio en ella uno de sus más peligrosos enemigos, le abre hoy sus puertas y reconoce jurídicamente a la pareja homosexual en igualdad de derechos con la heterosexual (En un trabajo reciente se replantea la posición moral católica al respecto. Cf. H. RARRER, «Zur rechtlichen Anerkennung homosexueller Partnerschaften» en Stimmen der Zeit 8 (2001) 533-540). Así pues, en esta situación de general apertura y progresiva integración de lo homosexual, cabe interrogarse sobre las resistencias que se ofrecen dentro del campo particular de la vida consagrada y sacerdotal para la aceptación en su seno de personas con dicha orientación. Asunto tanto más problemático si, como veíamos anteriormente, con su aceptación o sin ella, la homosexualidad ha estado siempre presente en el seno de estas instituciones eclesiales.

 

Reconocimiento o exclusión

 

La primera consideración obligada al respecto radica, sin duda alguna, en el contrasentido evangélico que supone mantener un estado de marginación y exclusión de un grupo humano que, a lo largo de la historia, fue perseguido de modo tan inmisericorde. Es ése y no otro el primer lugar de reflexión ética que la comunidad creyente debería plantearse a propósito de la homosexualidad. Porque la denuncia de la que ha sido (y sigue siendo en algunos lugares) una de las persecuciones más crueles de la historia se debería alzar como la exigencia ética prioritaria, por encima de la de la moralidad de unas prácticas sexuales determinadas. Fueron los marginados los primeros con quienes se solidarizó Jesús: los enfermos, los publicanos, los pecadores, las mujeres y los niños. A todos ellos no les unía sino el lazo de la marginación social (Cf. J. M. CASTILLO, Los pobres y la teología, Desclée de Brouwer, Bilbao 1997, 99-124), y es en razón de ella por lo que Jesús los convierte en sus preferidos, se solidariza y comparte mesa con ellos, y los defiende frente a los sanos, los «virtuosos», los «machos» o los adultos. Excluir, por tanto, a priori a ese sector de la población de la participación en cualquiera de las instancias eclesiales vendría a significar una palmaria contradicción con el mensaje que se predica. Tanto más en una sociedad en la que ese grupo va encontrando, aunque trabajosamente, un lugar y un papel con la dignidad que se merece. Es la misericordia entrañable, tal como lo expresó Salvador Toro, Prior del Monasterio de Sobrado de los Monjes, la que tendría que impedir una exclusión de la vida consagrada o sacerdotal que se realizara en razón de la orientación sexual. Desde una perspectiva análoga, T. Radcliffe, antiguo Maestro General de la orden dominicana, afirmaba que no nos corresponde a nosotros decir a Dios a quién puede o no llamar a la vida religiosa (Cf. S. TORO,«Cuando la sexualidad es "diferente"» en Sal Terrae 82 (1994) 729-734; T. RADCLIFFE, El manantial de la esperanza, San Esteban, Salamanca 1998, 208).

 

Desde unas claves diferentes, Javier Gafo expresó también su posición al respecto, señalando que la condición homosexual, en sí misma, no debería convertirse en óbice para una opción celibataria asumida por motivos religiosos. Entre otras razones, porque es y será siempre inevitable que haya personas homosexuales tanto en el sacerdocio corno en la vida consagrada. La única cuestión, entonces, a plantear será, corno en el caso de los sujetos heterosexuales, la de la capacidad que se pueda apreciar para vivir coherentemente una vida celibataria (Cf. J. GAFO, «Cristianismo y homosexualidad», en La homosexualidad. Un debate abierto, Desclée de Brouwer, Bilbao 1997, 219-220).

 

En esa determinación de la capacidad para el celibato puede intervenir, sin embargo, con suma facilidad un estereotipo bastante extendido: el de que las personas homosexuales difícilmente pueden vivir sin llevar cabo una práctica de su tendencia erótica. El dato es desmentido por las investigaciones llevadas a cabo sobre la población homosexual (A. P. BELL -M. S. WEINBERG, Homosexualidades, Debate, Madrid 1979, 149. Dicho estereotipo puede encontrar también una base en la identificación de todos los sujetos homosexuales con un tipo o subcategoría dentro de ellos: los denominados como «disfuncionales», que, especialmente conflictualizados, son los que con más frecuencia han acudido a las consultas de psiquiatras o psicólogos clínicos), pero cuenta con la fuerza en contra de un prejuicio bien establecido y de indudables raíces inconscientes. La figura del homosexual que necesariamente se ve compelido a un comportamiento de acoso sexual, parece guardar más relación con la homosexualidad latente y proyectada de muchos sujetos heterosexuales que con los hechos observables. Todo lo cual conduce a pensar que, sin un serio y profundo autoanálisis sobre la propia homofobia y sus raíces encubiertas, no se estará capacitado para valorar en sus justos términos la dinámica real del sujeto homosexual que demanda incorporarse a la vida consagrada o sacerdotal.

 

Problemas homofílicos y fantasmas homofóbicos

 

Una de las resistencias más habituales frente a la idea de integrar a sujetos homosexuales en el campo de la vida consagrada o sacerdotal radica, en efecto, en ese fantasma de que un sujeto homosexual que hace su vida cotidiana rodeado de personas de su mismo sexo tenderá, de modo inevitable, a vincularse eróticamente con los miembros de su comunidad. Los datos que se pueden obtener, sin embargo, desmienten que tal tipo de problemas se dé realmente. Por lo general, el sujeto homosexual se autolimita de modo espontáneo, evitando dirigir su interés erótico hacia sujetos heterosexuales de los que poco puede esperar, del mismo modo que en el campo heterosexual hay también una autolimitación en el mismo sentido en las relaciones con el otro sexo, ya sea en razón de su estado (de matrimonio o consagración religiosa) o por razones de otra índole. Tan sólo sujetos particularmente inmaduros impregnan de erotismo toda relación con el sexo que les atrae.

 

Todo ello no elimina, sin embargo, la posibilidad de que en determinadas ocasiones un sujeto homosexual quede prendado de un miembro de su comunidad religiosa o ministerial. Esa situación, de indudable conflictividad, puede derivar, sin embargo, de maneras muy diferentes. Todo dependerá de la capacidad de ambas personas para afrontar abiertamente la situación y encauzarla del modo más coherente para ambas.

 

Una se verá llamada a un trabajo de duelo, para dar por perdido un objeto de amor irrealizable; y la otra, a mantener la fidelidad a su propio deseo, al mismo tiempo que a comprender fraternalmente una situación que hasta entonces le era del todo desconocida, pero que, sin duda, le manifiesta de modo más amplio lo que es el deseo humano. Si es así, una situación en principio conflictiva y dolorosa se convertirá en una ocasión de mutuo enriquecimiento personal.

 

El problema, pues, parece que debe quedar centrado no tanto en la condición homosexual cuanto en la conflictividad de ese sujeto, ya sea en razón de la dificultad que haya tenido para asumir su propia orientación sexual, ya sea en razón de otras variables que intervinieran en su desarrollo personal. En todo caso, y dadas las circunstancias habituales en que todavía se desenvuelve la conciencia homosexual, parece obligado suponer que el grado de conflictividad que pueden presentar los sujetos homosexuales probablemente sea mayor que el de los heterosexuales. De ahí que el análisis previo a la incorporación dentro de la vida consagrada o ministerial debería ser más cuidadoso y atento.

 

Pero, al mismo tiempo, deberíamos evitar también el peligro de absolutizar dicha razonable suposición. Porque en ese caso habría igualmente que suponer que nos amparamos en ella para solapar una fácil defensa inconsciente frente a lo homosexual.

 

Será necesaria, pues, mucha lucidez, y más obligado aún un profundo y honrado autoanálisis de las propias reacciones frente a lo homosexual. Sólo así se podrá captar y valorar adecuadamente las dificultades específicas que pueda presentar un varón o una mujer homosexual.

 

Una cuestión específica para los sujetos homoeróticos consagrados o sacerdotes radicará siempre en que esa orientación sexual, que afecta de modo decisivo a la propia identidad, no se alce, sin embargo, como su eje o referencia fundamental. La formación tendrá una tarea importante en lograr que la orientación sexual no se convierta en el elemento central de la propia identidad, sino que llegue a ser tan sólo un elemento que forma parte de una identidad más fundamental, que es la de seguidor de Jesús en el proyecto de construcción del Reino. Favorecer la manifestación de los conflictos vitales del sujeto asociados a su orientación sexual e indagar en las motivaciones vocacionales profundas de su vocación deberán constituir, entonces, elementos esenciales del acompañamiento personal.

 

Particular atención habría también que mostrar ante los casos relativamente frecuentes de sujetos que, con una conflictividad homosexual de fondo, pretenden escapar a ella mediante el logro de una identidad nueva como religioso, religiosa o sacerdote. La intensidad emocional que acompaña los momentos iniciales de una vocación contribuye muchas veces al «éxito» de este propósito, dejando encubierta la identidad conflictiva original. Este peligro es tanto mayor si tenemos en cuenta que, con demasiada frecuencia, los sujetos que inician un proyecto vocacional pueden distar mucho de haber clarificado suficientemente su auténtica identidad psico-sexual.

 

Una situación diferente se ofrece en los casos en que se ha dado una previa práctica sexual relevante (particularmente, si ésta ha tenido un carácter marcado por la compulsividad). Ciertamente, ahí encontramos una dificultad mayor para proponerse una vida celibataria. Cuando la represión ha jugado un papel preponderante, y los diques que ésta creó se rompen, los obligados procesos de sublimación difícilmente podrán llegar a establecerse.

 

En otros casos, sin embargo, la represión ha podido «triunfar», manteniendo al margen las tendencias eróticas de base, Pero ello no significa que la vida celibataria logre sus propósitos específicos. Celibato es más que castidad, y no se puede considerar, por tanto, «eunuco por el Reino de los cielos» a quien, manteniéndose sin falla alguna en el terreno genital, sea capaz de mantener unas vinculaciones afectivas de contenidos eróticos camuflados y encubiertos incluso bajo bellas racionalizaciones espirituales. En este caso, la perversión es manifiesta y no se corresponde tanto con lo homosexual en sí cuanto, más bien, con su encubrimiento. Las condiciones en que se elabora la sexualidad femenina hacen más proclive a la mujer que al varón a este tipo de dinámicas.

 

Así pues, toda una amplia y compleja problemática se abre en la integración de lo homosexual en el seno de la vida eclesial. Integración que afecta tanto a las personas homoeróticas como a las heterosexuales. Todos, pues, estamos implicados de un modo u otro. Para unos, el reto consistirá en luchar por el logro de una maduración afectiva, dificultada tantas veces por el rechazo social introyectado, Para otros radicará en la también difícil tarea de exorcizar un fantasma que mutila la propia expansión personal y que daña la relación con los demás, Nadie es inocente, pues, en la cuestión homosexual.

 

Comprenderlo y elaborarlo a fondo será un asunto de importancia para que, personal y colectivamente, acertemos a situarlo del modo más humano y cristiano posible en el marco de la vida eclesial.

¿Pueden ser los gais sacerdotes? Timothy Radcliffe

El esperado documento del Vaticano sobre homosexualidad dentro del sacerdocio, que va a publicarse la próxima semana, ha sido sustancialmente divulgado. En este artículo, el actual general de los dominicos expone lo que tiene que decir sobre los gais y su adecuación a cargos eclesiales.



HACE DOS SEMANAS, estaba en Nueva Escocia, organizando un retiro para los obispos y sacerdotes de la parte Este de Canadá. Un sacerdote, quizá demasiado tímido para formular una pregunta en público, envió un papel con su demanda: «¿Este documento sobre la admisión de gais al sacerdocio querrá decir que ya no soy bienvenido? ¿Significa que personas como yo son sacerdotes de segunda clase?». Yo había escuchado la misma pregunta, de una u otra forma, a sacerdotes en todos los lugares del mundo. El próximo documento del Vaticano sobre homosexualidad y sacerdocio (véase p. 40) es foco de intensa ansiedad por lo cualdebemos prestar atención a lo que exactamente dice.


Hay dos principios que deben tenerse en cuenta: en primer lugar, hemos de darle una interpretación tan positiva como sea posible. No se trata de darle un giro positivo al documento, sino de procurar discernir cuáles son las intenciones verdaderas de los autores. Nuestros medios están llenos de acusaciones y este documento será denunciado como otro ataque hacia las personas gais. Esta denuncia tiene lugar, incluso, dentro de la iglesia. La Congregación para la Doctrina de la Fe interpretado frecuentemente de forma tendenciosa escritos de teólogos. Éstos, por su parte, dan la interpretación posible más negativa a los documentos del Vaticano. ¡Nada bueno puede venir de Roma! Como Iglesia, debemos encontrar otro camino para escucharnos mutuamente, estar realmente atentos a lo que se dice. Esto pide justicia y verdad.


En segundo lugar, una vocación es una llamada de Dios. Es verdad, que como el documento dice, es “recibida a través de la Iglesia, en la Iglesia y para el servicio de la Iglesia”, pero es Dios quien llama. Habiendo trabajado con obispos y sacerdotes, diocesanos y religiosos, a través de todo el mundo, no tengo duda alguna de que Dios llama a homosexuales al sacerdocio y que éstos están entre los sacerdotes más dedicados y que más me han impresionado de los que he conocido. Por lo tanto, ningún sacerdote que esté convencido de su vocación debería sentir que este documento lo clasifica como sacerdote anormal. Y nosotros hemos de presumir que Dios continuará llamando tanto a homosexuales como heterosexuales al sacerdocio porque la Iglesia necesita los dones de ambos.


La Iglesia tiene el derecho y deber de ejercitar un cuidadoso discernimiento en la admisión de seminaristas. Cuando el documento dice que este se ha elaborado «de la manera más urgente por la situación actual», entonces se presupone que se está pensando en la crisis debida a los abusos sexuales que ha agitado la Iglesia en Occidente. Por lo que hay dos preguntas: ¿proporciona este documento un buen criterio para discernir quién tiene una vocación? y ¿ayudará a encauzar la crisis debida a causa de los abusos sexuales?


El documento insiste en que un candidato al sacerdocio ha de alcanzar una madurez afectiva que «le permitirá relacionarse adecuadamente con hombres y mujeres, con un sentido espiritual verdadero para la comunidad eclesial a la que se le confiará». Dejemos, por un momento, a un lado la cuestión de «paternidad espiritual». ¿Qué quiere decir esto?


El documento mantiene que la Iglesia «no puede admitir en el seminario o en las órdenes sagradas a aquellos que sean homosexuales activos, tengan tendencias homosexuales muy marcadas o apoyen la llamada cultura gai». El primer criterio está claro. Lo mismo se podría decir de los que son heterosexualmente activos. Los dos segundos necesitan aclararse.


También podría interpretarse como tener una orientación homosexual permanente. Pero esto no puede corregirse, ya que, según he mencionado, hay muchos sacerdotes excelentes que son gais y que claramente tienen una vocación hacia Dios. Quizá se entendería mejor como alguien cuya orientación sexual se percibe tan central que llega a ser obsesiva, dominando su personalidad. Esto, en efecto, llevaría a preguntarse si esta persona sería feliz como sacerdote célibe. Pero cualquier heterosexual que diese tanta importancia a la sexualidad tendría problemas también. Lo que importa es la madurez sexual más que la orientación.


Luego está el asunto de apoyar la «cultura gai». Es correcto que los seminaristas o sacerdotes no deberían ir a bares gais y que los seminaristas no deberían formar parte de la cultura gai.


¿Qué es lo que se entiende por una «profunda y marcada tendencia homosexual»? El ejemplo opuesto que da el documento es el de alguien que atraviesa una fase temporal de atracción homosexual, y afirma que el seminarista debería haber vencido esto por lo menos tres años antes de su ordenación a la diaconía. Esto no englobaría todos los casos de seminaristas que muestran su vocación a la luz de este documento.


Esto sería hacer el centro de una parte de sus vidas que no es fundamental. Los seminaristas deberían aprender a llevar bien su orientación sexual, estando satisfechos con el corazón que Dios les ha dado; pero, en el caso de cualquier subcultura, gay o heterosexual, sería subversivo de celibato. Una cultura androcéntrica llena de contenido heterosexual sería igual de inapropiada.


¿Pero significa el apoyar la «cultura gai» sólo eso? Como dice el documento, la Iglesia debe oponerse a la «discriminación injusta» contra los homosexuales, así como lo hace con la segregación racial. Eso quiere decir que todos los sacerdotes debe estar preparados para estar junto a personas gais si sufren opresión y que se les vea que están a su favor. Por su puesto, esto lleva a temas complejos. Oponerse al matrimonio gai será visto por algunos como una discriminación, mientras que en la enseñanza Católica oficial no lo es. Si alguien involucra en cualquier oposición a la discriminación, está sujeto a no ser entendido. Es un riesgo que algunas veces uno ha de tomar.


Finalmente, está la cuestión de «paternidad espiritual». No es un concepto con el que yo esté familiarizado. ¿Pueden sólo los heterosexuales ofrecer esto? Esta es la visión del obispo de las fuerzas armadas americanas, que recientemente dijo: «No queremos que nuestros compatriotas piensen, como actualmente nuestra cultura dice, que no hay realmente diferencia en que uno sea gai o heterosexual. Creemos que hay una diferencia, y que nuestros compatriotas esperan tener un sacerdote heterosexual que muestre un carácter fuertemente masculino». No puedo creer que esto sea lo que se persiga con el documento. Hay poca evidencia de Cristiandad varonil en el Vaticano. Si el rol de un sacerdote sería el de ser un modelo de masculinidad, entonces sería relevante para menos de la mitad de la congregación y se podría, por lo tanto, argumentar que las mujeres deberían ser también ordenadas como modelos de feminidad. Presumo que la «patenidad espiritual» se muestra en especial a través del cuidado de las personas y predicando palabras de vida fértil, pero no tiene ninguna conexión con orientación sexual.


Es de suma urgencia que formemos a sacerdotes que sean «afectivamente maduros», y aptos para relacionarse con facilidad con hombres y mujeres. Este documento trata de identificar criterios que ayudarán a discernir tal madurez y señala temas innegablemente importantes. Es necesario aplicar este criterio de forma igualitaria a todos los candidatos, independientemente de su orientación sexual.


Nuestra sociedad da a menudo la impresión de que los heterosexuales y homosexuales son virtualmente dos especies de seres humanos. Pero el corazón humano es complejo y los patrones de deseo cambian y evolucionan. Yo he conocido a sacerdotes que pensaban que eran gais cuando tenían treinta años, y luego descubrían que no lo eran, y viceversa. Si tenemos que formar a sacerdotes que vivan su celibato fructíferamente, deben estar bien consigo mismos, en toda su complejidad emocional, sin obsesionarse pensando en que ése es el centro de su identidad. Eso es Cristo. «Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que, cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como es.» (I Juan 3:2).


Nuestra sociedad está obsesionada con el sexo, y la Iglesia debería ofrecerle un modelo sano, pero no una aceptación compulsiva de la sexualidad. El Catecismo del Concilio de Trento enseñaba que los sacerdotes deberían hablar sobre sexo «con moderación y no en exceso». Deberíamos estar más atentos de a quién pueden odiar nuestros seminaristas más que de a quién pueden amar. Racismo, misoginia y homofobia serían todos signos de alguien que no puede ser un buen modelo de Cristo.


El documento concluye animando a los seminaristas a ser honestos con sus directores espirituales. Mentir no se correspondería con «el espíritu de verdad, lealtad, y disponibilidad que debe caracterizar la personalidad de uno que se considera a sí mismo llamado para servir a Cristo y su Iglesia en el sacerdocio ministerial». Esto es de importancia fundamental. Pero, si el criterio de este documento se interpreta de forma limitada, afirmar que quien sea gai no puede ser ordenado, entonces dejaría a algunos seminaristas en una situación imposible. Si hablan abiertamente, podrían no ser aceptados. Si no lo hacen, carecen de transparencia. El peligro es que los más honestos podrían, por lo tanto, abandonar y los menos honestos, quedarse; contradictorio en sí mismo, y más sujeto a que el abuso continúe. Por lo tanto, es más importante que estos criterios no se interpreten de forman que lleven a la persona a un encubrimiento, lo que impediría activamente la formación de sacerdotes que sean maduros afectivamente.


Timothy Radcliffe 

Sergio y Baco: icono de dos santos LGTB

Este icono es una representación de San Sergio y San Baco, patronos de las relaciones entre personas del mismo sexo. Ha ha sido pintado por un miembro de CRISMHOM que en estos momentos se encuentra de misionero en Mozambique, ofreciendo su vida a los demás. Muchas parejas celebran su unión, ya sea simbólica, reconocidos o a través de rituales religiosos, bajo su protección. Gracias por este entrañable regalo. Desde CRISMHOM, queremos que sea signo y mediación de la bendición de Dios sobre las parejas LGTB de nuestra comunidad y del mundo entero. Sigue leyendo para conocer la historia de estos santos y la simbología del icono.

San Sergio y San Baco (martirizados en el año 303) fueron durante principios del siglo IV importantes militares del emperador Maximiano, quien les tenía en gran estima por la valentía militar desempeñada en sus cargos: Sergio como primicerius (jefe-comandante de la escuela de los gentiles) y Baco como secundarius. Lo más probable es que este emperador se trate de Galerio Maximiano en lugar de Maximiano Hércules, cuya jurisdicción no se extendía a Oriente. Antes de partir a su gran campaña contra los persas (297), Galerio purgó su ejército de cristianos. Es posible que Sergio y Baco provinieran originalmente de Roma, aunque la historia de su martirio transcurriese completamente en Oriente.

Debido al alto cargo desempeñado y a la confianza personal con el emperador, se desató una fuerte envidia entre sus subalternos, quienes descubrieron su cristianismo ante él. Maximiano se negó a creerlo y los llamó para preguntárselo personalmente, puesto que el cristianismo era condenado con tortura y la muerte. Ante la declaración de fe cristiana de Sergio y Baco, el emperador les dio una última oportunidad: si hacían una ofrenda a los ídolos, no sólo serían perdonados sino además serían restituidos en sus cargos con aún más privilegios. Sergio y Baco se negaron. “Sólo estamos obligados a servir fielmente a su ejército en la tierra”, dijeron ellos. “El fuego y la espada jamás lograrán separarnos del único y verdadero Dios, a quien rendimos culto, para adorar ídolos inicuos; nada nos haría más felices que sufrir por nuestra fe”. Maximiano les dijo: “Sois los más malvados de los hombres, pues a cambio de la amistad que os he dispensado, convencido de que observabais el debido respeto a los dioses, desvergonzadamente me habéis ofrecido lo que se opone a la ley de obediencia y sujeción. Pero ¿por qué habríais de blasfemar también a los dioses, a través de los cuales la especie goza de tan abundante paz? ¿No os percatáis de que el Cristo que adoráis era el hijo de un carpintero, nacido de madre adúltera, a quienes los denominados judíos ejecutaron mediante crucifixión, porque, conduciéndolos a error mediante la magia y proclamándose dios, se había convertido en causa de disensiones y múltiples problemas entre ellos? La gran raza de nuestros dioses nació toda ella de matrimonio legal, el del altísimo Zeus, el más santo, que a través de su matrimonio y unión con la bendita Hera les dio nacimiento. Imagino que también habréis oído hablar de los heroicos y doce principales trabajos del divino dios Hércules, nacido de Zeus”.

Maximiano ordenó entonces que fueran despojados inmediatamente de su insignia militar y vestidos con ropa de mujer. “Puesto que las mujeres pueden glorificar a Dios en tales vestimentas, no hay razón alguna para que ellos no pudieran hacerlo” y respondieron al emperador: “Como novias nos has vestido con hábitos de mujer, y has hecho bien, pues novias somos, entre nosotros, y de Jesucristo“. Así ataviados, fueron arrastraron por las calles con pesados collares de hierro alrededor de sus cuellos, volviéndose el hazmerreír de la plebe. Luego fueron trasladados de prisión en prisión hasta llegar a Barbalisos, en el Eufrates, sede de Antíoco, Gobernador de Oriente (Antíoco había alcanzado su cargo con la ayuda de Sergio y Baco, quienes lo habían recomendado al emperador). Cuando éste comenzó a urgirles para que negaran a Cristo, salvándose así de un sufrimiento deshonroso y de la muerte, los santos contestaron: “Tanto la honra como la deshonra, tanto la vida como la muerte, son iguales para el que busca el Reino de los Cielos”.

Los jóvenes mantuvieron la calma tanto ante las amenazas como ante las lisonjas del Gobernador. Sergio fue confinado en soledad, mientras a Baco lo torturaban. Fue cruelmente golpeado con tendones de buey, entregando alegremente su alma a Dios, para unirse al ejército de los santos y los ángeles. Al día siguiente, fue traído Sergio. En vano intentó Antíoco hacerlo renegar de su fe, recordándole la posición de la que alguna vez disfrutó y amenazándolo con crueles tormentos. Le pusieron zapatos con púas en el interior, y lo hicieron correr catorce kilómetros delante de un carro, hasta el Fuerte de Cuatro Torres. Elevado por sobre los sufrimientos, y con la alegría de compartir la Pasión del Señor, el joven corría ávidamente, mientras cantaba salmos. Durante la noche, sus heridas fueron curadas por un ángel, apareciendo al día siguiente ante el gobernador, fresco y preparado para nuevas pruebas.

Antíoco ordenó que fuera decapitado en Rasafa, una guarnición cercana. Cuando llegaron al lugar, el santo pidió a sus ejecutores que le dieran unos momentos, durante los cuales elevó fervientes oraciones a Dios por sus perseguidores. Luego, doblando su cabeza bajo la espada, partió para unirse a Baco en el Reino de los Cielos. Los habitantes del pequeño pueblo de Sura, donde Baco había sido martirizado, querían llevarse en secreto el cuerpo de Sergio, pero el santo los detuvo encendiendo una llama. Los cristianos de Rasafa corrieron al lugar, impidiendo el hurto, y pusieron las santas reliquias en un lugar seguro. Después se construyó una iglesia sobre  la tumba de San Sergio, la que se convirtió en uno de los más grandes y venerados santuarios de Oriente.

Recientes excavaciones arqueológicas han puesto al descubierto las ruinas de tres grandes basílicas en Rasafa que, a principios del siglo VI, era conocida como Sergiópolis y seguía siendo uno de los lugares más afamados de peregrinación en Oriente, incluso bajo la ocupación musulmana. Fue destruida en el siglo XIII durante la invasión tártara. El cráneo de San Sergio es venerado en el monasterio de Simonopetras, y el de San Baco en el monasterio de Vatopedi ambos en el Monte Athos.

Posteriormente fueron construidas varias iglesias en honor a San Sergio y San Baco: en Constantinopla (ahora mezquita), Acre y Roma. Su fiesta se celebra el 7 de octubre y se pueden ver en varias representaciones artísticas siempre juntos, algunas veces cabalgando como soldados, en pinturas típicamente matrimoniales o en pinturas con su uniforme militar y Jesús tras ellos.

La estrecha relación entre ambos ha llevado a escritores modernos a creer que eran amantes. La evidencia más popular de este punto de vista es que textos antiguos de su martirologio, en griego, los describen como erastai, o amantes. John Boswell, historiador de la Universidad de Yale, considera su relación como un ejemplo de las parejas homosexuales del principio del cristianismo, reflejando la tolerancia hacia la homosexualidad de los primeros cristianos. El artista Robert Lentz siguió este punto de vista retratándoles como una pareja gay en una pintura de iconografía religiosa. David Woods clasificó algunos de los argumentos de Boswell como de superficiales. Otros historiadores y analistas bizantinos, en concordancia con la postura oficial de la iglesia ortodoxa, argumentan la antigua tradición oriental de adelphopoiesis, una forma de "hermandad" en el nombre de Dios, sin carácter sexual y que se ha asociado a estos dos santos.

John Boswell ha señalado decenas de manuscritos originales, que presentan los rituales religiosos matrimoniales efectuados durante toda la Edad Media por sacerdotes católicos y ortodoxos dentro de las iglesias para consagrar bodas entre personas del mismo sexo. Para llegar a sus conclusiones Boswell recorrió todas las grandes bibliotecas de Europa, incluida la Vaticana, donde encontró muchos de sus manuscritos. Como resultado obtuvo 80 manuscritos originales de las ceremonias de bodas gays, en las que se invocaba como protectores a San Sergio y San Baco. Sin embargo, la metodología y las conclusiones de Boswell han sido severamente criticadas por otros historiadores además de David Woods (Robing Darling Young y Brent Shaw).

Independientemente de los méritos de la interpretación de John Boswell, en la que el debate está todavía en curso, es un hecho que una parte de los homosexuales de Estados Unidos, compuesta por católicos y griegos ortodoxos, ha aceptado los resultados. Hoy en día, por lo tanto, ha alcanzado un nuevo tipo de adoración que exalta al dúo formado por Sergio y Baco por su singularidad como una pareja homosexual santificada como mártir cristiana.

En esta parte del mundo gay se considera de manera no oficial a San Sergio y San Baco como santos patronos de las relaciones entre hombres, y muchas veces los matrimonios gais estadounidenses y europeos (ya sea simbólicos, reconocidos o a través de rituales religiosos) se celebran bajo su protección.

EL ICONO  Y SUS SIMBOLOS
San Sergio y San Baco aparecen cubiertos por un mismo manto que comparten, para cubrir su desnudez. El manto hace alusión al momento en que el emperador los viste con ropas de mujer para humillarles públicamente. El color blanco es el de los mártires del Apocalipsis, mezclado con el rosa, color gay y femenino. Los pliegues debajo de las manos sugieren un triangulo rosa, signo de la persecución gay.

La postura: los mártires se abrazan con una mano, dándose apoyo y protección, fundiendo sus cuerpos en ese abrazo. A su vez, las manos que quedan libres están en actitud de dar y de recibir, sin llegar a tocarse. Buscan la intimidad, la comunión, que no han alcanzado todavía, y que solo en la Gran Fiesta de Bodas gozarán. En la mano izquierda de ambos, el anillo de bodas, de color negro, que habla del compromiso de amor conyugal y del amor hacia los pobres.

Jesús, centro y origen del amor conyugal gay: en el centro de la composición esta el Señor, como Pantocrátor, envuelto por la mandorla mística, con los colores del arco iris. Está en actitud de bendecir a los santos y al mismo tiempo, esta encendiendo el fuego del Amor en sus corazones, que tienen a la vez forma de llama (Espíritu Santo, llama de amor viva) y de llaga (llaga del costado de Cristo, que sufre por amor). Jesús está en medio de la relación, sosteniéndoles, acompañándoles. Este amor de pareja es eterno,  viene de Dios, y vive para siempre en el corazón de Dios. No existe amor estéril. Felices los que pierden su vida por amor.

Sin sanción

El obispado de León “lamenta” las palabras del sacerdote Jesús Calvo sobre Zerolo y le ordena no hablar de política, pero no lo sanciona.
 
Atribuir el cáncer que padece Pedro Zerolo a “la divina providencia” o desear la reinstauración de la pena de muerte para acabar con “la basura social” no parece suficiente para que un sacerdote sea sancionado por sus superiores.
 
El obispado de León ha emitido un comunicado en relación a las inhumanas declaraciones de Jesús Calvo, párroco de la localidad leonesa de El Burgo Ranero, a un programa de la televisión online de Alerta Digital a las que hacíamos referencia este viernes. Unas declaraciones que se limita a “lamentar”. Eso sí, El obispado insta al sacerdote a dejar de hacer declaraciones “de índole política” para “seguir siendo el hombre de todos en clave de fraternidad espiritual” [sic].
 
 
Reproducimos el comunicado:
 
Ante las declaraciones de un sacerdote diocesano sobre diversas cuestiones de orden temporal
 
"Con relación a las informaciones aparecidas este sábado día 11 en un diario de alcance regional sobre las declaraciones que el sacerdote de esta diócesis, D. Jesús Calvo, hizo en días pasados inmediatos al programa “La Ratonera” de la página web de Alerta Digital, este Obispado quiere informar de que:
 
1º) Lamenta estas declaraciones, hechas a título personal y que en algún momento resultan ofensivas para algunas personas, y considera que son totalmente improcedentes en un clérigo, por lo que no pueden ser compartidas en manera alguna por nuestra diócesis.
 
2º) Ante otras declaraciones similares hechas a diversos medios en fechas recientes, desde la Curia diocesana, en conversación con el interesado, se le hizo ver el deber de abstenerse de la emisión de declaraciones de índole política, siguiendo las normas de la Iglesia, para no ser fuente de división entre quienes tengan acceso a ellas. En ese momento el citado D. Jesús Calvo se comprometió a no volver a intervenir sobre estas cuestiones ni en sus propias parroquias ni en medios públicos de comunicación.
 
3º) Por las informaciones que posee este Obispado, el compromiso se ha cumplido en lo referente a las parroquias que tiene encomendadas, cuya labor pastoral, por otra parte, lleva a cabo con normalidad.
 
4º) No obstante, este Obispado seguirá procurando que D. Jesús Calvo, sacerdote de esta diócesis de León, cumpla las obligaciones que, en este terreno, debe asumir como ciudadano de bien y como ministro de la Iglesia, que “debe renunciar a empeñarse en formas de política activa, sobre todo cuando es partidista, como sucede casi inevitablemente, para seguir siendo el hombre de todos en clave de fraternidad espiritual”, como exigen hoy las normas para el Clero."
 
León, 11 de enero de 2014
 
Fuente: Dos Manzanas

Sobre la compatibilización entre espiritualidad y homosexualidad

Este artículo es una crónica de una charla que un miembro de CRISMHOM compartió en una mesa redonda sobre homosexualidad y religión organizada por la asociación Arcópoli de la Universiada Politécnica de Madrid.

Con estas líneas pretendo compartir algunas vivencias y experiencias sencillas, sin grandes pretensiones con el único propósito de que mi sencilla contribución pueda ayudar a otras personas, a dar un punto de referencia desde la perspectiva de una persona homosexual, en el difícil proceso de compatibilización de la dimensión espiritual y vida de fe, con la dimensión homosexual. Mi intención es más compartir una experiencia vivencial de las cosas que a mí personalmente me han ayudado en este proceso, que discutir o poner en contraste lo que sobre este tema pudiera entenderse que defiende la iglesia católica.

 

 

El marco de referencia general en el que creo que una persona homosexual puedecompatibilizar su vida de fe con su experiencia homosexual es el marco del encuentro personal con Dios y la vida compartida junto a Él. Creo que este marco es mucho más rico y aporta mucho más a la vida y la felicidad de la persona que un marco normativo moral más orientado a lo que se puede o no hacer, lo que es o no correcto. Este marco es muy controvertido y general mucho más pobre, porque está dirigido a una audiencia demasiado amplia como para poder entrar en casos particulares.

 

La experiencia que quiero transmitir sería poder trascender esta dimensión más normativa para poder dar un paso hacia delante que proviene de la vivencia y experiencia directamente con Dios. Creo que hay mucha gente que tiene o puede tener problemas y desaveniencias contra lo expresamente establecido o al menos entendido como tal por la iglesia jerárquica. Sin embargo, a veces me pregunto si cuando se produce un verdadero encuentro con Dios, estos problemas siguen existiendo. Creo que es precisamente desde esta perspectiva de encuentro y vida con Dios en la que es posible compatibilizar homosexualidad y religión.

 

Es difícil explicar o describir en qué consiste la experiencia de encuentro con Dios. Es algo tan único y personal, tan dirigido a la persona, que es imposible generalizar. Sin embargo, voy a intentar dar alguna pincelada sobre la cosas que me ayudan a reconocer en mí el encuentro con Dios. Uno puede conocerse mejor o peor a sí mismo y saber lo que uno en determinadas situaciones puede dar de sí en las acciones y pensamientos que uno dirige hacia sí mismo o hacia los demás. Cuando me encuentro pensando o actuando y no alcanzo a reconocerme a mí mismo. Cuando en la gratuidad transciendo mis propios intereses hasta el punto de ponerme en el límite de lo que reconozco en mí como mi propia humanidad es cuando me es más fácil reconocer y atisbar la acción y encuentro con Dios. Los hechos extraordinarios que nos hacen reconocer el encuentro con Dios, no tienen por qué ser complejos o aparatosos. Es más, el verdadero encuentro con Dios se suele dar en el sencillo y oculto avance de la cotidianeidad de nuestra vida.

 

Por concretar un poco más, todos sabemos que cuando uno ofrece algo bueno a otra persona, es normal que esta persona responda devolviendo bien por el bien recibido. Esta experiencia es muy humana. También pasa con relativa frecuencia, que cuando ofrecemos algo bueno a los demás, estos no nos devuelvan nada (¡de desagradecidos está el mundo lleno!). Esta experiencia también es profundamente humana. Todos desgraciadamente hemos experimentado que cuando hemos dado lo mejor de nosotros mismos, nos han hecho daño a cambio, nos han herido intencionadamente, nos han destrozado. Esta experiencia se da desgraciadamente con bastante frecuencia y es igualmente una experiencia muy humana. También es humanamente comprensible que cuando nos hacen daño, respondamos igualmente haciendo daño a los demás, de acuerdo a la Ley del Talión”: “ojo por ojo, diente por diente”, “te devuelvo con la misma moneda con la que tú me has pagado”. Esta situación puede incluso exacerbarse. Recuerdo que cuando vivía en EEUU los días siguientes al atentado de las Torres Gemelas de Manhattan el 11 de septiembre de 2001, la palabra que se oía constantemente por los medios de comunicación era “relaliation” que significa “castigo”: “si me haces mal, yo te devuelvo diez o cien veces mal, para que nunca más se te vuelva a ocurrir hacerme daño”. Este sería el extremo de dar mal por mal. Creo que el límite de nuestra propia humanidad se empieza a rozar en las situaciones en las que nos hacen daño y no reaccionamos devolviendo el daño que nos han hecho. Finalmente, quedaría el modelo de Cristo crucificado que devuelve lo mejor de sí (“perdónalos porque no saben lo que hacen”) ante la mayor afrenta, el mayor daño. En esta situación, creo que se sobrepasan los límites humanos para dar paso a la acción del encuentro con Dios. Es precisamente en las situaciones en las que uno se encuentra misteriosamente devolviendo bien por mal cuando no somos capaces de reconocernos a nosotros mismos, sino únicamente al Cristo crucificado, a Dios mismo.

 

Es posible que pensemos en que la situación de devolver bien por mal no es fácil que se dé en nuestra vida. Sin embargo, en mi propia experiencia he sido testigo de multitud de ocasiones en las que esta situación se ha producido. Lo más hermoso de estas situaciones es que sus autores no acaban de podérselas atribuir a sí mismos. Existe un reconocimiento de un “agente externo”, inexplicable y misterioro que conmueve profundamente el corazón de aquel que es capacitado para devolver bondad y gratuidad a cambio del daño recibido. Un amigo mío que pertenece a una asociación en la que yo también soy socio, tenía una amistad profunda con otro miembro que comenzó a no encajar en esta asociación. Este amigo mío hizo todo lo que pudo para apoyar y acomodar la situación de la asociación para que este otro miembro se sintiera integrado. Finalmente, este otro miembro dejó la asociación provocando un fuerte quebranto en mi amigo que sintió que todo su trabajo hecho con su mejor voluntad había sido malinterpretado y desdeñado. Este amigo se sintió apaleado después de haber dado lo mejor de sí mismo. Yo, hablando con él meses después, le intentaba explicar sin gran éxito en qué consistía la experiencia de encuentro con Dios poniéndole ejemplos. Me los revatía con buenos argumentos y yo no sabía ya qué decirle. Un día, en una misa de adviento, mi amigo ofreció una vela por esta persona: porque quería tenerla presente por todo el trabajo y bien que había hecho a la asociación antes de su partida. Hablé con él tras la celebración y me dijo que por fin había comprendido en qué consistía el encuentro con Dios. Sabía que por él mismo nunca hubiera hecho memoria poniendo aquella vela, pero sin embargo se vio fuertemente impulsado a hacerlo. Tras esta experiencia, mi amigo experimentó una paz inmensa, se sintió feliz, como si una bocanada de aire fresco hubiera entrado súbitamente en su vida. Ya nadie podrá arrebatarle este sentimiento.

 

Cuando este proceso de encuentro con Dios se va haciendo cotidiano, cuando es cultivado individual y comunitariamente, reconozco la relación de amistad con Dios hasta el punto de convertirse en una relación de amor. Uno comienza a hacerse sensible a la infinidad de pequeños gestos, acciones y sentimientos que nos hacen caer en la cuenta de que Dios está presente, de que nos acompaña, de que no somos dueños ya de nuestra vida, de que descubrimos que nos convertimos en los medios para manifestar el amor de Dios por el mundo y eso es lo que más felices nos hace.

 

Volviendo al inicio de esta charla, creo que es precisamente desde este marco de experiencia de encuentro, amistad y amor a Dios desde donde se pueden compatibizar ya no sólo la dimensión homosexual de la persona, sino cualquier otro tipo de dimensión humana. Por concretar un poco más dentro del campo homosexual, recuerdo un día en que invité a comer a mi casa a un chico con el que había empezado a salir hacía unas semanas. Existe una comunidad ecuménica de hermanos que tienen su sede en un pequeño pueblo al sureste de Lyon llamado Taizé. Uno de sus carismas consiste en hacer oración a través de la música en lo que se conoce como “los cantos de Taizé”. Son cánones cuya música se reitera sucesivamente, repitiendo textos muy sencillos en una diversidad de idiomas. Textos como “Nada te turbe, nada te espante”, “Confiad en el Señor, porque es bueno”. Tras mi primera visita a Taizé, aprendí a tocar en un piano unos cuantos de esos cantos. Durante unos meses, mi oración consistía en tocar diariamente estos cantos durante treinta o cuarenta minutos. A medida que iba tocándolos, experimentaba cómo mi corazón se conmovía. El día en que invité a comer a mi “novio”, quise transmitirle esta experiencia, aunque él no estaba muy cerca de los círculos religiosos. Para ello, situé el sillín del piano perpendicularmente al teclado y le senté frente a él. Yo me senté detrás de él y pasando mis brazos entre los suyos abrazándole mientras tocaba los cánones. Esta escena, un tanto cómica presenciada fuera de contexto, podría causar ante muchos colectivos un gran escándalo: “una aberración”, “dos tíos manoseándose uno tras el otro” (o lo que se quiera pensar). Sin embargo, yo compartía una de mis experiencias más hondas de encuentro con mi Señor con este chico con el que estaba saliendo. Aunque considero que no hubiera sido necesario compartir una experiencia honda de encuentro con Dios para poder disfrutar de la belleza de esta escena de expresión de cariño mutuo, yo experimentaba el gozo que a mi Señor le producía contemplar esta escena. Un gozo con una plenitud mucho mayor que si hubiera estado yo solo tocando los cantos, porque se los estaba ofreciendo a otra persona. En esta situación, fue precisamente la experiencia de encuentro con Dios la que me dio el criterio para poder discernir cómo actuar. Por encima de las críticas externas el criterio del encuentro don Dios supera ampliamente el régimen normativo marcado por la iglesia jerárquica. Este criterio me producía una paz inmensa que me blindaba contra posibles críticas externas. Es el criterio en el que uno se preopa por “buscar el Reino de Dios y su justicia, que el resto se dará por añadidura”.

 

En este marco, cuando se habla de parejas homosexuales, si el criterio de discernimiento está basado en el encuentro y la amistad con Dios, no tengo duda que cuando uno encuentra a la pareja apropiada, la vida en común puede ser mucho más plena y más entregada a los demás, que cuando uno está solo. Cuando escucho comentarios sobre la aberración que constituye que dos personas del mismo sexo vivan en pareja, sólo puedo apelar a un criterio más rico, más basado y orientado hacia la felicidad de la persona: ¿es posible experimentar el encuentro y amistad con Dios más plenamente, desarrollando la vocación de vida en pareja, cuando esta es del mismo sexo?

 

Con respecto a la adopción, no tengo un criterio muy formado al respecto (porque no he estado en esa situación). Sin embargo, puedo imaginarme a una pareja de lesbianas que comparten una vocación común misionera. Durante años viviendo en las misiones han acogido niños huérfanos que estaban en la calle. Llegado un momento, esos niños comienzan a formar parte de la familia y un día la pareja, por el motivo que sea, tiene que regresar. ¿Cuál es el criterio para decidir si esta pareja se debe llevar a aquellos niños? Creo que el amor a Dios no podría llevar a otra cosa que a no dejarles solos en un orfanato, sino a llevárselos con ellas. En este contexto, la adopción sería la mejor forma de proteger a esos niños.

 

Finalmente, quería terminar esta reflexión con un texto de Edwin Markham:

 

They drew a circle that shut me out
Heretic, rebel, a thing to flout,
But love and I had the wit to win
We drew a circle that took them in.


Ellos dibujaron un círculo que afuera me arrojó
Hereje, rebelde, algo a despreciar
Pero el amor y yo tuvimos el ingenio para ganar
Dibujamos un círculo que a ellos incluyó.

Un cura: "Es una hipocresía no ver que entre el clero hay mucha tendencia homosexual"

¿Quién es usted?: "Soy un sacerdote diocesano de una pequeña diócesis limítrofe a Madrid que desempeña su ministerio en el mundo rural atendiendo varios pueblos con poca población".

¿Cuándo percibió su tendencia homo-afectivosexual? ¿Qué conflicto vivió en su aceptación, si lo hubo?

La tendencia afectivo sexual siempre ha estado presente en mi vida, desde que tengo uso de razón recuerdo mi atracción hacia personas del mismo sexo, atracción que no siempre he aceptado e incluso he intentado "cambiar", pues la concebía como un impedimento para mi felicidad y para el "normal" desarrollo de mi vida. Esa era la mentalidad que se tenía en los años 80 - 90, además aderezado con el miedo a esa enfermedad llamada sida. Al sentir la llamada al ministerio sacerdotal también experimenté conflicto, pues una parte de la jerarquía eclesiástica no aceptaba mi sexualidad y una parte de mis "amigos" homosexuales no aceptaban mi adhesión a la Iglesia, pero, como canta Luz Casal, "el amor es un misterio que importa solo a dos", y mi amor por la buena noticia traída por Cristo ha sido más fuerte que los impedimentos que haya podido vivir.Puedo decir que hoy vivo armónicamente uniendo cabeza, cuerpo, y corazón-vocación.

¿Participa en alguna asociación de derechos LGTB?

En Crismhom. La conocí a través de Internet. Me acerque un jueves a la oración ecuménica, con la sensación de que iba, por fin, con toda mi realidad a la alabar al Señor, con toda mi alma, todo mi cuerpo, todo mi ser. Me sedujo ese grupo de personas que, a pesar de las dificultades, optan por vivir aquello que sienten que les ayuda y realiza, como es la fe cristiana. Crishmom no me habla de enfrentamiento y muerte como otras asociaciones, sino de vida, de aceptación, de ayuda, de compañerismo, de humildad... en definitiva, me parece hacer vida el Evangelio como los primeros cristianos, incluso simbolizado en el local donde se realizan las celebraciones, bajo tierra, para que la semilla fructifique y dé fruto, como últimamente estamos viviendo con la asistencia de tantas personas a la asociación.

¿A qué reuniones acude y qué le aportan?
He acudido a reuniones de formación, retiros, oraciones, celebraciones y momentos más lúdicos. Me da ánimo para vivir mi ministerio, pues ante la realidad ritualista y de cumplimiento que vivo donde ejerzo mi ministerio, aquí me encuentro con una comunidad viva, comprometida, creativa e ilusionada. Además me aporta relaciones personales con las que comparto tanto mi fe como mi realidad afectiva.

¿Cómo es su vida diaria en su parroquia en relación a su tendencia afectivo-sexual?

Actualmente no me causa problema el no expresarlo ni compartirlo. Tampoco creo que deba llevar la bandera enarbolada las 24 horas. Mi tendencia afectivo sexual es una realidad más de mi persona, pero no condiciona toda mi vida.

¿Qué siente cuando oye a la jerarquía eclesial hablar en contra del matrimonio homosexual o descalificar a las parejas compuestas por personas de un mismo sexo?

Me parece muy triste. El Evangelio habla de acogida, de confianza, de ver la imagen de Dios que somos todos los seres humanos. No se puede decir, "acepto a esa persona pero siempre y cuando no haga eso que considero que está mal". La acogida, como la de Jesucristo, ha de ser incondicional. Siento a la Iglesia anclada en una mentalidad pasada, en una moralidad que pone el centro en la genitalidad en vez de en el corazón de las personas y con miedo a dar pasos que harían que la gente la percibiera como realmente evangélica.¿Es la religión católica homófoba? ¿Es la Iglesia homófoba?

La religión católica no es homófoba, el mismo nombre lo indica, “católico” significa “universal”, es decir que el mensaje de Cristo es válido y tiene algo que decir para todos los hombres y mujeres de todos los lugares y todos los tiempos. La religión católica se articula desde el mensaje fraternal de Cristo, con lo que nada más lejos de la homofobia. A la hora de vivir esa fe, sí podemos decir que parte de la estructura jerárquica es homófoba, pues es una estructura y, como tal, evoluciona lentamente, dando pasos lentísimos, como los elefantes y además, ante un momento de cambio social tan grande, parte de esa estructura tiende a cerrarse sobre si misma y a conservar lo que tiene por miedo a perderlo, radicalizando incluso sus posturas.

Comunidad gay e Iglesia, ¿cómo percibe la relación?
La comunidad gay es una comunidad humana, con lo cual, es parte de la Iglesia Católica, universal.

¿Qué le dirías a la Archidiócesis o a la Conferencia Episcopal sobre su realidad?

Lo que me preocupa como sacerdote y como persona, es que se me mire desde la imagen de Dios que soy y desde ahí se me acepte, se me valore, se cuente conmigo y se potencien las cualidades que Dios ha puesto en mi. Eso conlleva que se acepte mi tendencia afectivo-sexual que es un dato más de lo que soy como persona, de cómo Dios me ha creado. Se gastan muchas energías en una lucha que no es evangélica, en vez de sumar, se cierran puertas. No todo vale, pero si valen todas las personas. Les diría que se preocupen de mirar a los demás como Dios les mira, desde la bondad, la confianza, la ternura, la acogida… pues para eso somos sus ministros y claro, empezando por los mismos sacerdotes, pues es una hipocresía no ver que entre el clero hay mucha tendencia homosexual, aunque sea reprimida e ignorada. La primera conversión que Dios nos pide es que aceptemos como somos para que, desde la riqueza que vive en nosotros, comencemos a construir el Reino de Dios.

Fuente: 20 Minutos

 

Un reverendo, abiertamente homosexual de Reino Unido, ha rechazado la homofobia de la Iglesia

 El reverendo británico Kelvin Holdsworth, abiertamente homosexual, ha rechazado ante los medios locales la homofobia que promueven numerosos líderes católicos, quienes trabajan activamente para impedir que las parejas del mismo sexo accedan al matrimonio o a las adopciones.

El reverendo británico Kelvin Holdsworth, públicamente homosexual, ha rechazado ante medios de comunicación del país europeo la homofobia que la practica totalidad de los líderes católicos llevan a cabo.

Holdsworth, reverendo en la Catedral de la Iglesia Episcopal de Santa María la Virgen, se ha mostrado "avergonzado" por escuchar diariamente declaraciones en contra de la igualdad de la población por parte de los líderes católicos.

"El comportamiento de nuestros hermanos, muchos obispos católicos, en los últimos días, ha sido tan desagradable y tan mal juzgado que corre el riesgo de dañar la buena influencia de toda la comunidad cristiana", manifestó el reverendo británico.

Holdsworth defendió que "amenazar a los políticos o denunciar a aquellos que quieran acceder a la dignidad del matrimonio, por decir algunas cosas, me parece ir demasiado lejos".

"Este tipo de comentarios por parte de los líderes de la Iglesia Católica Romana me han producido vergüenza como cristiano. Existe el riesgo de que todas las iglesias parezcan estar fuera de contacto, arrogantes, engreídas y groseras", concluyó Holdsworth.

Fuente: Universogay.com

Una iglesia baptista de California cambia su postura sobre la homosexualidad tras la salida del armario del hijo del pastor

Una iglesia baptista de California ha modificado su postura sobre la homosexualidad a raíz de que se hiciera pública la condición de gay de uno de los hijos del pastor.

 

La New Heart Community Church, de confesión baptista, ha decidido cambiar su posición en torno a la homosexualidad después de que su pastor, Danny Cortez, haya hecho público que su hijo es gay. El propio pastor cuenta su historia en el blog Christianity with Humanity. Ya antes de la revelación de su hijo él había cambiado de opinión: a lo largo de 15 años, había podido conocer a diversas personas gays y lesbianas en su congregación. Esto le había llevado primero a cuestionarse sus ideas sobre orientación sexual y finalmente a cambiarlas. Narra así que un día de agosto de 2013, estando en la playa, se dio cuenta de que “ya no creía en las enseñanzas tradicionales sobre la homosexualidad”.

Mientras conducía su coche pensando en cómo transmitiría este cambio a su congregación, le preguntó a su hijo qué canción estaba sonando en la radio. El cantante era Macklemore. Cuando el padre le comentó que le gustaba la canción, su hijo le preguntó si sabía que este cantante era favorable a los derechos LGTB. Le contestó que precisamente por eso le gustaba la canción. Esto le animó a confiarse a su padre y revelarle que él mismo era gay, a lo que le contestó que le quería tal y como era. Como él mismo comenta: “No pude evitar pensar que mis 15 años de trayectoria transformadora estaba preparándome para ese momento. Si no fuera por ella y mi cambio de teología, podría haber destruido a mi hijo con terapia reparativa”. Tanto su hijo como él mismo han publicado videos en internet explicando su historia.

Al hacer público este cambio de actitud, Danny Cortez arriesgaba que su congregación le expulsara. En su lugar, la mayor parte votó a favor de mantenerle como pastor. Decidieron también convertirse en una “iglesia de tercera vía”, es decir, que ni condena ni aprueba, lo que conlleva aceptar la presencia de personas abiertamente LGTB. No toda la congregación aceptó el cambio y decidieron “separarse pacíficamente”. Un cambio de actitud que puede parecer poco, pero en una iglesia baptista es mucho. No debe olvidarse que los baptistas, agrupados en su mayoría en Estados Unidos en la Convención Baptista Sureña, son profundamente conservadores y que su postura oficial afirma que “los cristianos deberían oponerse al racismo, a toda forma de avaricia, egoísmo y a toda forma de inmoralidad sexual, incluyendo el adulterio, la homosexualidad y la pornografía”. No en vano, la exclusión de la congregación de Cortez de la Convención es inminente.

¡ Dichosos !

A través de estas bienaventuranzas, el colectivo LGTB(Lesbianas,Gays,Transexuales y Bisexuales) puede sentirse querido por Dios sin ningún tipo de duda. Bienaventuranzas que nos recuerdan que somos hijos de Dios. Él nos ha creado tal cual somos, de forma natural y por tanto, no existe razón para cambiar:

"Dichosos vosotros hermanos y hermanas LGTB cuando os veáis juzgados por la ley religiosa, porque Dios que pasó por lo mismo, os comprende. Dichosos vosotros hermanos y hermanas LGTB cuando os veáis rechazados  por los que representan a Dios pues Dios os acoge: Jesús pasó por lo mismo".

Cuando nadie os comprenda sentid sobre vosotros el perdón de Dios. Dios quiere estar cerca de vuestras vidas ¡Creed esta buena noticia!

Dichosas vosotras familias LGTB que habéis elegido el amor. Dichosas vosotras cuando os condenan personas que no conocen el amor, o piensan que aman a Dios porque no aman a nadie. Dichosas porque sois signo profético de la primacía de un amor gratuito. Dichosas vosotras cuando aguantáis el qué dirán, dichosas cuando os mantenéis fieles y sobrelleváis las luchas y problemas de la convivencia, porque Dios es vuestro sostén. Dichosas, porque con vuestra vida afirmáis que nunca el amor puede ser pecado.

Dichosos vosotros hermanos y hermanas LGTB porque cuando os descubrís amados por Dios, manifestáis al mundo la mentira de un Dios sádico, enemigo de la felicidad del hombre, que goza con el sufrimiento de sus hijos. Así manifestáis que no es Dios quien carga cruces sobre los hombres de sus hijos, sino los que dicen hablar en su nombre. Lo mismo hicieron con su Hijo…

Dichosos vosotros hermanos y hermanas LGTB que habéis descubierto que el pecado es introducir el sufrimiento en el mundo y el no socorrer ese sufrimiento. Dichosos, cuando os habéis sometido a la terapia reparadora de Dios que os dignifica en vuestra condición y os abre al camino del amor. Dichosos vosotros hermanos y hermanas LGTB porque anunciáis con vuestra vida que lo que define a Dios es un amor que no excluye a nadie.

El hermano

Fuente: Cristianosgays.com

¿Vivir en pecado?

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 Acaba de salir a la luz la edición al castellano de Living in Sin?, de John Shelby Spong, próximamente a la venta a través de www.johnshelbyspong.es y en la Libería Berkana, en Madrid. John Sellby Spong es obispo emérito de Newark (New Jersey) y, tras 24 años de desempeño pastoral sigue activo como columnista, conferenciante y escritor. Desde el Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB estamos trabajando junto a la Asociación Marcel Legaut para dar a conocer su obra.
 
John Selby Spong es una voz autorizada que reivindica a la plena igualdad de la mujer y las personas LGTB. En este libro expone algunas cuestione en sus diferentes capítulos. Algunos de ellos son:

3.- La revolución sexual.

4.- El Divorcio: No siempre un mal.

5.- Homosexualidad: Una parte de la vida no una maldición.

7.- Contra el literalismo.

8.- La Biblia y las mujeres.

9.- La Biblia y la homosexualidad.

14.- Bendecir los compromisos de gays y lesbianas.

16.- Las mujeres en el Episcopado: símbolo de renovación en la iglesia.
 
 
Próximamente podremos disfrutar de su presencia en las conferencias que impartirá en Barcelona y Madrid el próximo octubre. Para más información acerca de ellas podeis consultar el siguiente link: http://www.felgtb.org/temas/asuntos-religiosos/noticias/i/3646/341/john-shelby-spong-en-barcelona-y-madrid
 
Igualmente recomendamos la vista a las siguientes páginas:
 
www.johnshelbyspong.es (En español)
 
www.johnshelbyspong.com (En inglés)
 
http://progressivechristianity.org/ (En inglés)