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2019-01-12 “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”

EL BAUTISMO DEL SEÑOR.

Cerramos el tiempo de Navidad celebrando el Bautismo del Señor.

La página del Evangelio presenta a Jesús siendo bautizado por Juan en el río Jordán. Después de los relatos de la infancia y como preparación a la actividad pública de Jesús, con el bautismo del Señor, san Lucas narra los acontecimientos que se refieren al inicio de la actividad de Jesús propiamente dicha.

Antes de la aparición de Jesús, acudían gentes de toda la región a recibir el bautismo de Juan. De esta manera, escuchaban su predicación y, tras someterse a este rito de purificación, se disponían a acoger el Reino de Dios, que estaba a punto de llegar.

Antes, Juan era quien preparaba a todos para recibir con el bautismo de conversión el perdón de Dios. Pero ahora, el centro de la historia es Jesús, es Él quien da comienzo al tiempo de salvación que se prolongará en el tiempo de la Iglesia. El primer acto de la vida pública de Jesús consiste en una inmersión, mediante la cual nos muestra que ha venido a sumergirse en nuestra realidad para hacernos participar de la suya. No sólo se encarna en medio de nosotros; nace y crece, como cualquiera de nosotros; y sin tener pecado alguno, quiso ser contado entre los pecadores. Lo que Jesús estaba haciendo era anticipar con su bautismo de penitencia, la misericordia que más adelante ejercería con los pecadores y preparando el momento del final de su vida con su muerte en la cruz. El sentido del bautismo de Cristo va más allá de la solidaridad con el hombre, dañado por el mal. Con esta acción, el Señor revelará, ante todo, que ha sido enviado por Dios para salvar al mundo. Así pues, al salir Jesús del agua «se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios descendía». Una voz de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco». Estamos, pues, ante una nueva manifestación de Cristo, la de la dignidad de Jesús, ungido por el Espíritu.

El bautismo de Jesús que nosotros recibimos implica un cambio en el propio modo de ver las relaciones con Dios. Cambiar de vida significa practicar la fraternidad y la justicia según las enseñanzas de los profetas. Nosotros estamos llamados en virtud de nuestro bautismo, de fuego y Espíritu Santo como el del Señor, a continuar la misión de Jesús en el mundo actual.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lc 3, 15-16 . 21-22)

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías; Juan dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego»En un bautismo de todo el pueblo, Jesús también se bautizó. Y mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».

 

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