Skip to content

2019-09-29 “El que recibió males ahora es consolado”

26º Domingo del TO

Desde el anterior domingo venimos siguiendo el capítulo 16 del evangelio de san Lucas, donde las parábolas se centran en la posesión de los bienes y el dinero y su interferencia en la relación con Dios. Por medio de estaparábola del hombre rico y Lázaro, el evangelista invita a los miembros poderosos de su comunidad a convertirse, aprendiendo a reconocer en la figura de Lázaro, imagen por antonomasia de la pobreza absoluta, la bendición de Dios. Veamos cómo.

En el tiempo de Jesús la separación entre ricos y pobres formaba brechas que nadie podía cruzar, ni de un lado ni del otro. La propiedad de la tierra y la economía estaban en manos de unas pocas familias que organizaban y se beneficiaban del trabajo de la inmensa mayoría del campesinado. Los pocos ricos que existían se creían bendecidos por Dios, a la vez que despreciaban a los pobres como malditos e impuros según la Ley.

Hay que advertir que la parábola del hombre rico y Lázaro no es sólo una descripción de la condenación del hombre rico y la salvación de Lázaro en el “más allá,” como se ha interpretado. Esta parábola también es aplicable al “más acá” en el que existen ricos que viven con desmesura, y pobres que claman por la justicia.

El judaísmo antiguo consideraba una vida dichosa y los méritos personales como signos de la bendición de Dios; y al contrario, consideraba la pobreza, la mendicidad y la enfermedad como castigos de Dios por los pecados. La parábola invierte esa concepción. No es el hombre rico y satisfecho, supuestamente “bendecido”, quien se salva; sino Lázaro (en arameo «Eliezer», que significa "Dios ayuda”), mendigo, lisiado y enfermo, quien es acogido en el seno de Abraham sin ningún mérito propio, salvo por el hecho de ser pobre, marginado y sufriente. Esta es la única parábola de Lucas donde un pobre tiene nombre propio, “Dios ayuda”, un ejemplo claro de la preferencia de Dios por los marginados, pobres y pecadores. Lázaro se salva no sólo por su pobreza y enfermedad, sino porque Dios lo eligió. Mientras que el hombre rico se condena porque ha vivido despreocupado e indiferente.

La parábola resume las temáticas de las parábolas anteriores; no quiere describir tanto cómo son la pobreza y riqueza, sino mostrar los resultados de lo que se ha invertido, como ocurrió con el administrador del evangelio del domingo anterior. El hombre rico creyó en su propio mundo, se dejó llevar por su propio dios: la codicia, la insensibilidad, la crueldad, la indiferencia ante los pobres y la imprevisión. Al invertir en sí mismo y su entorno, el hombre rico apostó su vida en algo que se acaba y no tiene futuro. Cuando la vida se reduce a invertirlo todo en nuestro yo, perdemos la comunión con Dios y con el prójimo. En definitiva, invertimos en nuestra propia perdición.

La parábola de Jesús nos pregunta cómo invertimos en la vida, en nuestras vidas. El hombre rico no invirtió su vida en escuchar a Moisés y los profetas, no fue un hombre religioso. Y Lázaro esperó a que el hombre rico le atendiese a la puerta. Sin duda, el pecado del hombre rico es la insensibilidad hacia el mendigo Lázaro, de cuya presencia apenas se daba cuenta. Su pecado es la indiferencia. El hombre rico no se condena por poseer dinero, sino por hacer del dinero y de la opulencia su dios, por quedarse en su sola satisfacción y cerrarse a la trascendencia, y por cerrar el corazón a su prójimo que tiene hambre y carece de todo.

La pobreza de Lázaro en definitiva es una riqueza, porque cuestiona la indiferencia del hombre rico. En cambio el hombre rico, que se dio a la vida cómoda y se despreocupó, portándose como si Dios y los hombres no existiesen, quedará eternamente empobrecido, separado de él. En el más allá, el hombre rico condenado pide a Abrahán para aliviarse algo que paradójicamente nunca supo dar en vida: misericordia, compasión y justicia. La parábola, que muestra que el mundo de Dios es radicalmente diferente al mundo de injusticia y sufrimiento innecesarios, termina con una advertencia: a la mala 'inversión' en la vida, permanecer en la insensibilidad y la indiferencia, le corresponderá la radical 'inversión', la justicia del reino de Dios, que dará a cada uno según sus obras.

En resumen, la parábola describe esa realidad del juicio, la salvación y la condenación, según las actitudes de sus personajes, pero, como decíamos, es aplicable al “más acá,” en el que existen ricos que comen, beben, visten lujosamente y banquetean espléndidamente cada día, es decir, poseen muchos recursos, mientras que millones y millones de pobres o Lázaros yacen postrados, enfermos, hambrientos y deshumanizados, clamando a Dios por la justicia aquí y ahora. El mundo es hoy una proyección perfecta de la parábola.

¿Por qué la pobreza nos interpela a las y los creyentes? Porque no asumir la pobreza nos separa de Dios.

San Lucas hoy nos invita a descubrir el compromiso solidario que tenemos con las personas pobres, nos invita a solidarizarnos con todo tipo de pobreza.

Crecemos en humanidad cuando nos dolemos de la situación de nuestras y nuestros prójimos y comprometemos nuestros dones y bienes en aliviarla. La pobreza y el sufrimiento no son signo de la reprobación de Dios sino medios de que se sirve Dios para inducir a mujeres y hombres a buscar metas mejores y a poner en Dios la esperanza, mientras la prosperidad y las riquezas con frecuencia hacen al ser humano presuntuoso y menospreciador de Dios.

Decíamos que el mundo es hoy una proyección perfecta de la parábola. En nuestra sociedad ha crecido la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Naciones enteras que viven en la abundancia frente a naciones enteras, muchísimas más, que mueren de hambre y de enfermedad y de miseria. Muchas veces sin darnos cuenta evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren o nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su dolor. Si el sufrimiento está lejano, nos incomoda menos. No seamos indiferentes ante las múltiples pobrezas. Dios que se acerca misericordiosamente nos libera de la indiferencia, de la esclavitud de nuestro yo acomodado y la opresión que podemos ejercer sobre las y los demás. El encuentro con Dios significa comprometerse con un nuevo ámbito de vida porque estamos interpelados por la buena noticia de los valores de su reino.        

                                                                                                                                                                                                        Ricardo Rodríguez Villalba 

 

Evangelio según san Lucas (16, 19-31)

Jesús dijo la siguiente parábola: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Usuarios nuevos

  • pierrewb
  • normanrod49
  • charles
  • horacio
  • kike

Quién está conectado

Actualmente hay 0 users y 0 guests en línea.
glqxz9283 sfy39587p07