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2019.01.03: “La oración, ritmo de la vida”

La oración no es un simple momento en el cual las actividades normales se detienen para cumplir un gesto o un rito, no es un paréntesis de la vida cotidiana, sino que es todo lo contrario; de hecho, la oración es como un sonido de fondo, siempre presente, una constante y a veces invisible arteria de la que el hombre extrae el significado de su vida.
 
Monición introductoria:
Hemos llegado a los últimos días del tiempo de Navidad y la liturgia de la Epifanía, casi cerrando el camino iniciado en nuestras reflexiones de Adviento, recordándonos la adoración de los Reyes Magos nos dice cuál es el elemento sobre el que se funda toda vida espiritual: la oración o mejor dicho la adoración, es decir, entrar en una relación con Dios reconociendo quiénes somos y quién es Él. En esta época, en la que todo está marcado por la velocidad de las relaciones y del rápido consumo del tiempo que pasa, estamos invitados a entrar en la dimensión de la oración, donde el tiempo mismo se convierte en oración y marca el ritmo de los minutos, de las horas y de los días que pasan. La oración no es un simple momento en el cual las actividades normales se detienen para cumplir un gesto o un rito, no es un paréntesis de la vida cotidiana, sino que es todo lo contrario; de hecho, la oración es como un sonido de fondo, siempre presente, una constante y a veces invisible arteria de la que el hombre extrae el significado de su vida. Es como un color de fondo que le permite ver los contornos de todas las otras acciones de la vida cotidiana y comprenderlas en su sentido más pleno. Las mejores inspiraciones del Espíritu llegan durante la oración, que es el lugar donde Dios entra al mundo y se hace presente en nuestra mente, en nuestro corazón y en nuestras acciones. Los Reyes Magos que vienen a adoran a Jesús nos recuerdan que todos, incluso aquellos que vienen de lejos y siguen una estrella, un sueño u otras veces un simple deseo, prueban una alegría inmensa cuando perciben un camino que les lleva a esa verdadera paz que solo la oración está en grado de dar. Pero la oración no está hecha solo de los consuelos recibidos, sino que también hay una ofrenda que presentar al Señor; como los Magos trajeron los dones de su tierra, así nosotros , peregrinos de hoy, buscadores de Dios, estamos invitados a traer a sus pies lo único que se nos pedirá: cómo hemos usado nuestro tiempo       Renato Tarantelli Baccari
Canto: Una Estrella
 
SEÑOR DEL TIEMPO Y DE LA VIDA
Así eres Tú, Señor del tiempo y de la vida: Tú, que llenas de ritmo y compás cada cosa, cada latido. Tú que conoces mis tiempos y mis pausas, mis idas y venidas, mis aciertos y atropellos, mi música y mi silencio. Acompásame, Señor, contigo: Que respire con tu aliento, que camine con tus pasos, que mire con tus ojos, que responda con tu voz, que escuche con tu amor. Que ame con tu libertad y mi corazón, pobre y gastado, se llene de Espíritu soplando agradecido: Tú, mi ritmo, tú, mi compás,  tú, mi silencio, tú, primer y último latido, tú, Señor de mi tiempo y de mi vida.                                                                                          Rosa Ruiz (Claretiana)
 
Canto: Hemos venido a adorarte.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateos. (2,1-12) 
Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.  Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: « ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»  Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los  sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el  Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de  Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en
que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»  Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que  habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus  cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se  marcharon a su tierra por otro camino.
                                                                                                                Palabra del Señor

Canto: viva el Rey
 
SILENCIO
 
BREVE ESPACIO PARA COMPARTIR
(Reflexiones, peticiones y acción de gracia)
 
PADRE NUESTRO
 
ORACIÓN COMUNITARIA: Señor Jesucristo: imploramos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTBI, por todas aquellas personas que no se aceptan a sí mismas, que sufren en soledad, son perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género y que no son comprendidas, ni aceptadas en su entorno más cercano.
 
También te damos gracias y te pedimos por Crismhom, para que juntos construyamos tu Reino y seamos luz y faro en nuestra comunidad LGTBI de Madrid. Amén.
 
BENDICIÓN: El Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro y tenga misericordia de nosotros, vuelva su rostro a nosotros y nos conceda la paz. El Señor nos bendiga, hermanas y hermanos. Amén.

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