2020-05-03. 4º Domingo de Pascua “Yo soy el buen pastor”

el buen pastorEvangelio según san Juan (10, 1–10)  En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

Hace dos mil años, en el entorno rural de Palestina se podían ver rebaños de ovejas pastando bajo el cuidado de sus pastores. Cada pastor conocía cada oveja de su propiedad. En el lenguaje teológico-espiritual de las Escrituras, el pastor es Dios, y las ovejas, el pueblo elegido. Y en la predicación de Jesús, el pastor es él mismo y las ovejas, nosotros, su Iglesia. En el evangelio de hoy Jesús usa dos imágenes: él es el pastor y él es la puerta. El texto indica la confianza que hay entre el pastor y sus ovejas para construir una metáfora de la relación entre Jesús y la comunidad que quiere seguirlo. 

El pastor llega a llamar por su nombre a cada oveja. Dios nos conoce por nuestro nombre, nos llama a cada uno, nos conduce y nos observa en cada momento, tiene con cada uno un contacto personal. Jesús buen pastor siempre estará dispuesto por sus ovejas para tener una relación personal, cercana e íntima. En la cultura semita, el conocimiento no es una actividad meramente intelectual, es también una actividad del corazón. El que conoce se acerca al objeto con interés y afecto. Cuando se trata de una persona, lo hace con amor. Por eso, en este caso, conocer es sinónimo de amar, y por tanto podemos decir que el buen pastor ama a sus ovejas y ellas lo aman a él. Indica por tanto una relación personal.

En oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como el verdadero y único pastor del pueblo: los malos pastores explotan a las ovejas o las sacrifican; el pastor bueno piensa en sus ovejas y se esfuerza por ellas, las cuida y las conduce a pastos fértiles para que críen y aumenten en número y producción.

Los que escuchaban a Jesús, dice el evangelio, «no entendieron de qué les hablaba». Son los fariseos, que para Juan representan a las autoridades judías. No entienden o no quieren entender. Por eso Jesús cambia de discurso e inventa una nueva metáfora: «Yo soy la puerta». Nos dice que él es la puerta, igual que en otro momento dice que es «el camino». Sólo Jesús es la puerta por donde nos llega la vida, Él dio su vida por nosotros, su entrega hasta el extremo nos posibilita nuestra vida «en abundancia». Sólo Jesús es el acceso a la salvación, sólo él puede ofrecer pastos auténticos, que no sean espejismos de falsa felicidad. Prestemos atención a su vida, a sus actitudes, a los criterios con los que él actuaba, para desechar a los falsos pastores y a los ladrones y bandidos que no ofrecen sentido, ni esperanza, ni alegría ni vida.

Este texto de san Juan ha de suscitar una meditación especial en quienes tienen hoy el encargo de ser pastores del pueblo de Dios. Deben estar muy atentos a amar con todo su corazón a aquellos que el Señor ha puesto en su camino; necesitan una delicadeza exquisita a la hora de tomar opciones, de decidir caminos, de ofrecer la Palabra que Dios quiere dedicar, específicamente, a las personas que forman el rebaño de Dios que ellos han de cuidar.

¿Cómo podemos escuchar hoy día esa voz del buen pastor y sentir el amor de Jesús? A través de aquellos que tienen el encargo de ser pastores de la Iglesia, que actúan en su nombre, entregando al rebaño la enseñanza de Jesús, dando a la comunidad vida eterna a través de los sacramentos, guiando al pueblo con su consejo. Pero, sobre todo, haciendo sentir el amor de Jesús entregando su vida por el rebaño.

En este domingo también se celebra la Jornada mundial de oración por las vocaciones. Unámonos en oración por aquellas personas que se sienten llamadas a la tarea del pastoreo en sus comunidades.