Acompañar en la Esperanza en tiempos de crisis

 20200510 ESPERANZA EN TIEMPOS DE CRISIS Esta reflexión tiene lugar el sábado 9 de mayo de 2020 de 19 a 21 horas. En ella, Cristóbal facilita nuestra reflexión en torno al acompañamiento esperanzado en tiempos de crisis. Su reflexión comienza con la contemplación del pasaje de los Hechos de los apóstoles en el que Felipe, se acerca a un etíope que vuelve de Jerusalén, desesperanzado por no entender al profeta Isaías (Hch 8, 26-40). Tras la reflexión en la que estas dos personas desesperanzadas se acompañan mutuamente, se desencadena la esperanza por el encuentro con Jesús resucitado. Posteriormente Cristóbal nos plantea tres retos/provocaciones para vivir con esperanza en tiempos de confinamiento: el cuidado propio; el cuidado a los demás y la consciencia de las actitudes que nos mueven a hacerlo. 

 

Acompañar en la esperanza en tiempo de crisis

CRISMHOM, 9 de mayo de 2020 

CUIDAME. Pedro Guerra/ Jorge Drexler 

Cuida de mis labios,
Cuida de mi risa.
Llévame en tus brazos,
Llévame sin prisa.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Pisaré la tierra que tú pisas.

Cuida de mis manos,
Cuida de mis dedos.
Dame la caricia,


Que descansa en ellos.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Yo seré la imagen de tu espejo.

Cuida de mis sueños,
Cuida de mi vida.
Cuida a quién te quiere,
Cuida a quién te cuida.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Yo seré el abrazo que te alivia.

Cuida de mis ojos,
Cuida de mi cara.
Abre los caminos,
Dame las palabras.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Soy la fortaleza de mañana.

Hch 8, 26-40

Un ángel del Señor se presentó a Felipe y le dijo: «Dirígete hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza; no pasa nadie en esos momentos.» Felipe se levantó y se puso en camino. Y justamente pasó un etíope, un eunuco de Candaces, reina de Etiopía, un alto funcionario al que la reina encargaba la administración de su tesoro. Había ido a Jerusalén a rendir culto a Dios, y ahora regresaba, sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate a ese carro y quédate pegado a su lado.» Y mientras Felipe corría, le oía leer al profeta Isaías. Le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?» El etíope contestó: «¿Cómo lo voy a entender si no tengo quien me lo explique?» En seguida invitó a Felipe a que subiera y se sentara a su lado. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste: Fue llevado como oveja al matadero, como cordero mudo ante el que lo trasquila, no abrió su boca. Fue humillado y privado de sus derechos. ¿Quién podrá hablar de su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra. El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿a quién se refiere el profeta? ¿A sí mismo u a otro?» Felipe empezó entonces a hablar y a anunciarle a Jesús, partiendo de este texto de la Escritura. Siguiendo el camino llegaron a un lugar donde había agua. El etíope dijo: «Aquí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?» Entonces hizo parar su carro. Bajaron ambos al agua y Felipe bautizó al eunuco Apenas salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y el etíope no volvió a verlo. Prosiguió, pues, su camino con el corazón lleno de gozo. En cuanto a Felipe, se encontró en Azoto y salió a evangelizar uno tras otro todos los pueblos hasta llegar a Cesarea." 

 

 ALGUNAS PROVOCACIONES PARA ACOMPAÑAR Y SENTIRSE ACOMPAÑADO EN TIEMPO DE CRISIS

Consciente de que yo el primero, vivimos en un tiempo en que rechazamos todo lo que suene a consejo moralizante, no pretendo que esta parte lo sea.

Por tanto, como pro- vocación entiendo y lanzo estas claves de corte psicológico- espiritual con el único objetivo de pro- vocar, hacer llamar, surgir desde dentro de cada uno de vosotros en esta tarde, toda la fuerza y la potencial creatividad, que ya estamos poniendo al servicio propio y de otros, y que puede ser útil herramienta en este tiempo de crisis.

Mi provocación va estructurada en tres tiempos: cuidarnos para poder cuidar; cuidar la vida, atención delicada y preferente a la fragilidad; actitudes de dónde brota este cuidado.

 

1.      CUIDARNOS PARA PODER CUIDAR

  • Trazarnos una idea ajustada, realista, con fundamentos y datos, de la envergadura de la situación que estamos viviendo.
  • ESCUCHARNOS, ¿qué sentimientos se generan en nuestro interior? ¿De dónde proceden? ¿Hacia dónde nos llevan?
  • CAPACIDAD CREATIVA para reinventarnos, abandono de nuestros esquemas rígidos. Nuevos tiempos, nuevos retos, nuevos métodos.
  • LLEGAR A CONSENSOS con nosotros mismos (comida, sueño, deporte, exigencia), aprender a DIALOGAR con nuestras necesidades, a llegar a acuerdos. Dedicarnos algún “mimo” cuándo nos sentimos que estamos con menos fuerzas.
  • REDESCUBRIR EL TIEMPO como gracia o regalo, oportunidad para tomar conciencia de nosotros mismos y para hacer de forma consciente aquello que en otros momentos no podemos realizar.
  • Intensificar, cuidar, preparar, los encuentros de acompañamiento que ya existieran (por los medios tecnológicos que tengamos) e intentar ser exhaustivos con lo que sentimos y vivimos, ya que en la forma virtual nos falta parte del lenguaje gestual que emitimos.
  • Aprender a DESCANSAR y a encontrar en nosotros espacios de regeneración, oxigenación.
  • Ser realistas con la PLANIFICACIÓN de las agendas. Aunque el tiempo sea más cuantitativamente, cualitativamente no significa que rinda más.
  • Mantener las RELACIONES que sentimos que nos construyen.
  • Huir de la saturación mediática o digital. Dosificación.
  • Saber decir LO SIENTO- NO PUEDO- NO LLEGO, reconocimiento de nuestros propios límites.

 

2.      CUIDAR LA VIDA, ATENCIÓN DELICADA Y PREFERENTE A LA FRAGILIDAD

  • Usar los medios que tenemos para mantener el contacto, de manera especial:
  • De aquellos que nos sentimos responsables.
  • De aquellos que sabemos que están solos.
  • De aquellos que sabemos que no tienen la misma capacidad de gestión que nosotros, de un momento de crisis.
  • Suplir la manifestación física de afecto con la MANIFESTACIÓN EXPLÍCITA DEL SENTIMIENTO: te quiero, eres importante para mi; o con deseos esperanzados: pronto nos volveremos a ver, tengo ganas de pasar un rato contigo.
  • En el caso de tener que ASUMIR RIESGOS, conviene recordar que para un cristiano la salvaguarda de la propia integridad, de la propia vida, no es un valor absoluto. El valor absoluto es dar la vida como Cristo, desde Cristo. Esto no significa que seamos irresponsables o inconscientes.
  • Ayudar a CONSERVAR la tranquilidad en nuestro entorno y no contribuir con discursos catastrofistas o negativos.

 

3.      ACTITUDES DE DÓNDE BROTA ESTE CUIDADO

  • CONCIENCIA de que todo nuestro tiempo, nuestra vida, es TIEMPO DE DIOS, también el vivido en tiempo de crisis.
  • ACEPTACIÓN gozosa y confiada de lo que nos sucede, para poder desentrañar lo que Dios nos pide en esta situación.
  • INTEGRACIÓN del doble movimiento de EXODO y ESTASIS: salida de nosotros mismos para ser alcanzados por el MISTERIO que sale a nuestro encuentro y se manifiesta de formas diversas en nuestras vidas.
  • Convencidos que se trata de una oportunidad para cultivar una MÍSTICA DE LO PEQUEÑO, con una mirada más agradecida y contemplativa.
  • Guiados por la ESPERANZA gozosa del REINO, de otro mundo posible, que nos lleva a soñar nuevos escenarios, nuevas formas de relación y de encuentro.
  • SOLIDARIOS y unidos a los que sufren: la enfermedad, la muerte, la soledad, la incertidumbre, el no poder hacer frente a la satisfacción material de necesidades básicas… TODAS NUESTRAS VIDAS ESTÁN INTERCONECTADAS.
  • Agradecidos de estar DANDO UN RESPIRO A LA TIERRA, a la obra creada, que continuamente nos lo ha reclamado.
  • FASCINADOS por la presencias de un Dios personal que se nos comunica y hace camino a nuestro lado y que abre camino en el mar y vereda en las aguas impetuosas (Is 43, 16) porque algo nuevo está brotando ¿no lo notáis? (Is 43, 19).